Con el objetivo de ofrecer mejor asistencia a los niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad durante la crisis sanitaria por el COVID-19, hoy el Ministerio de la Niñez habilitó oficialmente la sala de situación y asistencia inmediata para las denuncias.
Esta nueva sala Ñangarekoha se instaló en la sede del servicio 147 Fono Ayuda, que forma parte del proyecto Interagencial “Paraguay protege a mujeres, niñas, niños y adolescentes contra la violencia basada en género, en el contexto de la emergencia por el COVID-19”.
“Queda oficialmente habilitada nuestra Sala de Situación Ñangarekoha, además de las mejoras al servicio 147 Fono Ayuda. Aquí se recepcionan denuncias y luego se evalúan para la atención”, explicó la ministra Teresa Martínez.
Afirmó que era fundamental contar con una sala adecuada para recibir las denuncias, además se necesitaba de equipos y espacios acordes para ofrecer un mejor servicio a las víctimas de violencia. “Todo esto a los efectos de que podamos prestar el mejor servicio posible a la ciudadanía. Mejorar la posibilidad de atención y que todas las llamadas puedan ser atendidas efectivamente”, aseguró.
Indicó además que esta nueva sala está equipada para tener las reuniones del equipo y reuniones virtuales, ya que cuenta con toda la tecnología necesaria.
“Entendiendo también que nuestra manera de reunirnos ya no es la misma, a raíz de la pandemia, que nos obliga a realizar estas mejoras para seguir dando respuesta. Por eso debíamos fortalecer todo este sistema y también fortalecer los procesos de análisis y derivación de casos”, puntualizó.
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Sobre el proyecto
Desde el Minna agradecieron al Fondo Global del PNUD de respuesta rápida a la crisis por COVID-19, el proyecto fue ejecutado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con la colaboración de ONU Mujeres, Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Unicef, Organización Panamericana y Mundial de la Salud (OPS/OMS).
Así también, colaboraron la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y Fondo de las Naciones Unidas para el Ambiente (PNUMA).
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La habitación llena: los monstruos que no vemos y lo que les pasa a nuestros hijos
Si te gustaron las actuaciones de Tom Holland en La Odisea como Telémaco, o las que lo llevaron a la fama mundial como Spider-Man, e incluso si recuerdas sus primeros trabajos cuando todavía era una joven promesa del cine británico, es probable que aún no hayas visto La habitación llena (The Crowded Room), disponible en Apple TV+, una miniserie inspirada en hechos reales que probablemente contenga la actuación más desafiante y conmovedora de su carrera.
La historia sigue a un joven involucrado en un hecho violento en el Nueva York de finales de los años setenta y a una investigadora que intenta reconstruir qué ocurrió realmente. Pero detrás de esa trama policial y psicológica hay algo mucho más profundo: una reflexión sobre el trauma, la salud mental y las heridas invisibles que pueden acompañar a una persona durante toda su vida.
Sin embargo, no quiero hablar de esta serie como crítico de cine, porque no lo soy. Tampoco soy psicólogo, psiquiatra ni especialista en salud mental. La vi desde otro lugar: como padre y como abuelo. Y al terminarla me quedó dando vueltas una pregunta incómoda: ¿Cuántas veces creemos conocer a nuestros hijos cuando en realidad no sabemos lo que están viviendo?
Los vemos todos los días. Compartimos la mesa, las celebraciones familiares, las vacaciones y la rutina. Sabemos qué música escuchan, qué deporte practican o cuáles son sus amigos. Pero muchas veces desconocemos qué sucede en lo más profundo de sus pensamientos. Ignoramos los miedos que cargan, las heridas que esconden o las preguntas que no se animan a formular.
Mientras avanzaba la serie, empecé a preguntarme cuántas veces confundimos cercanía con conocimiento. ¿Realmente sabemos quiénes son las personas que rodean a nuestros hijos? ¿Conocemos sus angustias? ¿Sabemos qué ocurre cuando se encierran en su habitación? ¿Estamos escuchando cuando intentan decirnos algo, o simplemente oímos sin comprender?
Quizás por eso La habitación llena me impactó menos por el misterio que propone y más por lo que me obligó a pensar. Porque detrás de muchas conductas que los adultos juzgamos rápidamente, detrás de muchas historias de violencia, aislamiento o sufrimiento, suelen existir experiencias traumáticas que comenzaron mucho antes. Situaciones que nadie vio. Señales que nadie interpretó. Dolores que nadie ayudó a nombrar.
Y fue imposible no relacionar esa reflexión con la poderosa campaña “Los monstruos existen”, que busca alertar sobre los abusos contra niños, niñas y adolescentes. Porque los monstruos no siempre aparecen en los cuentos. No viven debajo de la cama. No tienen colmillos ni aspecto aterrador. Muchas veces se esconden detrás de rostros conocidos, dentro de espacios donde debería existir protección, confianza y cariño. A veces, incluso, detrás de las personas de las que menos sospecharíamos.
Cuando un niño es víctima de abuso o violencia, las consecuencias no desaparecen cuando termina el hecho. Pueden acompañarlo durante años, afectar su autoestima, su salud mental y su manera de relacionarse con el mundo. Tal vez por eso la mayor enseñanza de esta serie no sea descubrir qué ocurrió, sino comprender por qué ocurrió. Entender que detrás de cada silencio, de cada cambio repentino y de cada comportamiento inexplicable puede existir una historia que todavía no hemos sabido escuchar.
Esta semana, cuando en Paraguay volvamos a celebrar el Día del Niño, quizá sea una buena oportunidad para ir más allá de los regalos, los festejos y las fotografías familiares. Para escuchar más y hablar menos. Para preguntar cómo están nuestros hijos y quedarnos el tiempo suficiente para conocer la respuesta verdadera. Porque los monstruos existen, como nos recuerda la campaña. Pero también existe algo más poderoso: la capacidad de una madre, un padre, un abuelo o una abuela de reconocer las señales, tender una mano a tiempo y cambiar una vida. A veces, incluso, salvarla.
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Estudiantes de Medicina de la UNA regalan una jornada de alegría y esperanza a niños con cáncer
Estudiantes de Medicina de sexto año regalaron pelucas hechas con cabello de ingresantes a pacientes oncológicos de pediatría, como anticipo del Día del Niño, en un gesto de empatía y compromiso social, informaron desde la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El cabello proviene de donaciones voluntarias realizadas por las estudiantes de primer año, conocidas como “bichas”, durante su tradicional bautismo de ingreso.
La actividad denominada “HOPe Day” consistió en un espacio de spa y esparcimiento en el que se entregaron 12 pelucas a pacientes del Departamento de Hemato-Oncología Pediátrica (HOPe).
En ese sentido, ofrecieron una experiencia integral de bienestar, transformando la rutina hospitalaria de las niñas beneficiarias en un día festivo.
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Asimismo, recibieron servicios de peluquería para el peinado y ajuste de las pelucas. También contaron con estaciones de glitter bar, manicura.
Por otro lado, se difundió un audiovisual sobre el proceso de elaboración de las cabelleras. Finalizó con un refrigerio donado por el Decanato de la Facultad. La elaboración profesional de las pelucas estuvo a cargo de la Fundación Ina Style, para alegría de las pequeñas pacientes.
Las estudiantes Yerutí Pereira, Paz Cáceres y Fernanda Gómez explicaron que la recuperación de un niño no depende exclusivamente del tratamiento farmacológico o la quimioterapia.
“También de su salud mental, su imagen y su estado emocional”, aspectos que el Departamento de Hemato-Oncología Pediátrica (HOPe) cuida mediante el acompañamiento psicológico y la continuidad de sus estudios escolares.
El evento tuvo por objetivo generar un impacto positivo en la vida de los pacientes y construir un entorno de esperanza.
Destacó la unión de toda la comunidad médica y hospitalaria, con la participación activa de médicos y licenciadas, estudiantes del primer y último año de la carrera, así como de las niñas beneficiadas y sus familias.
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Festejo especial: niños y niñas podrán ser bomberos por un día en Asunción
El 23 de agosto, en la ciudad de Asunción, está prevista la tradicional actividad denominada “Bombero por un día”, encuentro en el que invitan a los niños y niñas a formar parte de los voluntarios por el Día del Niño. Los chicos participarán de demostraciones, charlas y pasarán un día inolvidable con muchos juegos.
El encuentro será el próximo domingo, 23 de agosto, en el cuartel de la Primera Compañía (K1) del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP), ubicado sobre las calles Rafael Barret y Capitán Román García del barrio Villa Aurelia. Se prevé que arranque a las 10:00 y se extenderá hasta las 17:00.
“Este día del niño queremos que los protagonistas sean los niños y tendremos grandes sorpresas para ellos y toda su familia. Los invitamos a que se pongan el casco, que se preparen para jugar, aprender y vivir una aventura llena de diversión por un día”, expresaron desde la K1.
Resaltaron que desarrollarán charlas de prevención, así como también actividades educativas sobre seguridad dentro y fuera del hogar, pero lo más importante es que puedan aprender con mucha diversión. Podrán tener nociones básicas de primeros auxilios, que son adaptadas especialmente para niños.
Así también, recorrerán las instalaciones, podrán participar de juegos interactivos, demostraciones de equipos y vehículos de emergencia. Además, de espacios de recreación, alimentos (almuerzo y merienda), juegos, sorpresas y podrán conocer todo el trabajo que desarrollan los bomberos voluntarios.
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“Estado 360 grados”: Caipi impulsa desarrollo de niños y familias, explica ministro
El gobierno de Santiago Peña apunta a beneficiar a 280.000 niños a través del programa “Semillas del Futuro”, que ayer miércoles inauguró su séptimo Centro de Atención Integral a la Primera Infancia (Caipi), en la ciudad de Concepción. Esta ambiciosa iniciativa social aglutina por primera vez los servicios de diversas instituciones estatales para el desarrollo integral de niños y sus familias desde la gestación y la infancia.
“Este es el séptimo a nivel país, previendo uno por cada departamento. Estamos en proceso de inauguración de los primeros veinte y ya empezaron a construir los siguientes treinta, que son los primeros cincuenta que están en marcha”, relató Walter Gutiérrez, ministro de la Niñez y la Adolescencia (Minna) al programa “Así son las cosas” del canal GEN y Universo 970 AM. “Y ayer en el departamento de Concepción, una fiesta total. Sinceramente, muy lindo lo que vimos. La recepción también de la ciudadanía, de los padres, de las madres, de la familia, de los niños, muy positiva”.
El alto funcionario describió en que consiste este programa: “Esta es una política pública que estamos llevando adelante con el presidente Santiago Peña, con la primera dama Leticia Ocampos, que venimos diciendo siempre va a romper esquemas porque viene a atender a un segmento muy, pero muy importante de la población, que es la primera infancia. Realmente, este programa, que es de 360 grados, que nuclea acciones desde la concepción hasta los 8 años de vida, viene a cambiar el paradigma de una atención fragmentada, de una atención donde cada institución atiende al niño en el marco de su competencia”.
“Y, sin embargo, ahora nosotros estamos reuniéndonos todos y entre todas las instituciones estamos coordinando cómo es mejor atender a los niños en esa primera infancia, pero con un énfasis muy prioritario en lo que son los 1.000 primeros días de vida. Es decir, desde la concepción hasta cumplidos los 4 años, que es el momento donde después va a la escuela, pero donde queremos que vaya con toda la artillería ya”, aseveró.
Tres puntos de contacto
Gutiérrez señaló el programa tiene su aspecto tangible a través de la infraestructura que se viene edificando, a lo que suman la modalidad itinerante y los bibliobuses. “El centro brinda servicios de cuidado, en primer lugar, de estimulación, que es algo que muchas veces está siendo olvidado, pero que es tan importante en ese momento de la vida, y protección, obviamente. Y solamente en esas tres áreas serían alrededor de ciento cincuenta por año, Después egresan 45 e ingresan otros 45 por año. Pero el centro no es solamente el lugar donde los niños van y se quedan ahí diariamente mientras los padres trabajan. O muchas veces no es necesario que los padres trabajen, sino que van y dejan a los niños para trabajar este proceso de estimulación”, puntualizo.
Luego, siguiendo exponiendo: “Nosotros también vamos a estar atendiendo a otros 150 niños en la modalidad itinerante, se llama. Es decir, con funcionarios que van a ir a las casas más alejadas y trabajar todo lo que estamos trabajando en los centros, que van a estar trabajando en las casas de estas familias que no pueden llegar a los Caipi. Y el tercer punto de contacto de los Caipi es a través de los bibliobuses, estas bibliotecas buses que están equipados también con juegos de estimulación, que en un mes han llegado ya a más de 3.000 niños, en menos de un mes, a más de tres mil niños en los diecisiete departamentos”, detalló.
Respecto al alcance del proyecto estatal, comentó: “Y, por otra parte, cuando hablamos de números de impacto, de llegada, también que los Caipi tienen oficina del Registro Civil adentro, que tienen consultorios y también que tienen un área de psicopedagogía. Entonces, no necesariamente los ciento cincuenta que van en forma permanente al servicio de cuidado, atención, estrictamente es para ellos estos servicios. Ahí puede ir un niño de seis años que no se va todos los días al Caipi, pero va a realizar su jornada de consulta, por ejemplo. Entonces, nosotros estimamos que, en estos tres años, una vez que habilitemos los cien, en estos próximos dos, tres años, nosotros estaremos atendiendo a través del programa a 280.000 niños en primera infancia”.
Trabajo desde la concepción
En relación a que “Semillas del futuro” abarca desde el año 0 de los niños, dijo: “Desde la concepción consiste en que este centro va a servir también como núcleo para todas las instituciones para que puedan realizar un plan local o municipal de atención a los niños de primera infancia. Y ese plan arranca identificando, a través de estos recursos humanos que tenemos en los Caipi y todo el equipo que integra también las otras instituciones que trabajan en el área, la identificación de las mujeres embarazadas que existen en el municipio”.
“Una vez que se le identifica, se le pone en el registro, se le deriva con el sistema de salud para que puedan controlar de que accedan efectivamente a sus evaluaciones prenatales, a los 4 controles prenatales que se recomienda que tengan las mujeres gestantes. Después que esa misma mujer que recibió los 4 controles prenatales pueda acceder a un parto seguro en una institución pública. Después que, al nacer el niño dentro del primer mes, pueda acceder a la identidad, que es el acceso a la identidad oportuna”, refirió.
Sobre esto último, amplió: “Eso está dentro del radar también con la identidad, un derecho que muchas veces no lo tenemos como prioritario, pero es la puerta de entrada para muchos otros derechos. Entonces, vimos también el alto índice, según el censo del 2002, de subregistro en materia de identidad. Dijimos que iba a ser uno de los pilares también de este programa Semillas del Futuro y que posteriormente pueda continuar ya después el niño con su esquema regular vacunatorio, que pueda ir al Caipi si tiene algún otro requerimiento, alguna necesidad, que pueda estar recibiendo también otros servicios del Estado”.
“Si la familia está en condición de vulnerabilidad, vincularle con programas como Tekopora. Entonces, es un servicio de atención del Estado 360 grados. Miramos al niño, pero no desde una dimensión, desde todas sus dimensiones, y miramos a la familia también desde todas sus dimensiones. Por eso, incluso, es importante también recordar que cada Caipi cuenta con una sala de usos múltiples, un salón de un tamaño importante, donde se está trabajando capacitaciones con la familia, se está trabajando cursos de SNPP, formación de mano medios, se está trabajando educación financiera, donde se está trabajando charlas de prevención contra la violencia, pautas de cuidado adecuadas hacia los niños”, puntualizó Gutiérrez.
Aludiendo a casos de violencia juvenil, indicó: “Estos casos terribles que vamos viendo ahora se empiezan a trabajar desde ese minuto 0, que es lo que nosotros estamos, estamos haciendo ahora y dándole un perfil también muy comunitario a nuestra intervención a través de los Caipi. Sin olvidar que los niños, este es el programa previo a Hambre Cero, por ejemplo, si en la casa, cuando realizan una visita nuestros educadores itinerantes de esos niños que no están yendo al Caipi, porque tal vez no necesitan, porque estaban bajo el cuidado de una abuela, por decirte, y no necesitan el servicio del Caipi, o necesitan un servicio de alimentación y todavía no van a la escuela, nuestros profesionales le pueden vincular, por ejemplo, con el programa PANI, en caso de que tenga algún riesgo de desnutrición. Y dentro del Caipi reciben 4 servicios de alimentación de calidad: desayuno, media mañana, almuerzo y merienda”.
Niños con TEA
Ante la consulta de si estos Caipi están preparados para asistir a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), respondió: “Están 100 % pensado en ellos. Está adaptado tanto en materia de infraestructura física para lo que guarda relación con niños con discapacidad en general, discapacidad motora, por ejemplo. Pero también tiene una fuerte inspiración en lo que hace al abordaje, a la detección temprana y al abordaje de niños con algún tipo de neurodivergencia, TEA y otras. Por eso es que nosotros tenemos dentro de nuestro plantel central aquí terapeutas ocupacionales. Esto es algo totalmente novedoso en la función pública. Y solamente tenemos 70 a nivel país, y ahora se están abriendo otras carreras en algunas universidades. Pero nosotros hoy, dentro del programa Semillas del Futuro, tenemos algunos profesionales de terapia ocupacional, tenemos fonoaudiólogos y en cada uno de los Caipi tenemos psicopedagogos y psicólogos”.
“El objetivo es detectar en forma temprana, en forma oportuna, abordar lo que se pueda también dentro del Caipi y en algunos casos donde tenemos el sistema DIT, que es Desarrollo Infantil Temprano de Salud, principalmente en los municipios más grandes, también hacer la derivación para que la atención a esa población sea oportuna. Con esto podemos mencionar que estamos pensando realmente en forma inclusiva, estamos pensando en toda la población de niños y niñas de 0 a 8 años, con principal énfasis en los mil primeros días de vida, pero desde todas las perspectivas”, concluyó.