Hoy la Iglesia Católica celebra a los santos arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel. Miguel en hebreo significa “¿quién como Dios?”, Rafael quiere decir “medicina de Dios” y Gabriel significa “fortaleza de Dios”.

No obstante, la mayoría de los fieles son más devotos a San Miguel, considerado príncipe de la milicia celestial y capitán del Ejército de Dios, según comenta Jorge Catalino González.

Recuerda que los arcángeles San Miguel, Gabriel y Rafael ocupan una posición muy importante en la Biblia y que de entre todos los ellos, San Miguel es sin duda alguna el más conocido y, sobre todo, el que tiene mayor advocación.

“San Miguel ocupa el primer lugar en el octavo coro celestial formado por los arcángeles. Además, ocupa un lugar importantísimo en la jerarquía celestial, ya que es capitán del Ejército de Dios y príncipe de la milicia celestial”, comenta.

San Miguel es sin duda alguna el más conocido y, sobre todo, el que tiene mayor advocación. Foto: Archivo.

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Agrega que los arcángeles ocupan lugares importantes y relevantes en el cielo. Con relación a San Miguel, es el arcángel guerrero y recibe varios títulos: príncipe de las milicias, gran general supremo de los ejércitos del cielo, protector de la iglesia, defensor de los cristianos ante los ataques del enemigo, abogado de los moribundos y santo patrono de la caballería e infantería durante la Edad Media. Además, San Miguel será el encargado de llevar a las almas ante el Señor, el día del juicio final, sostiene el especialista en la fe católica.

“Su nombre es el grito de guerra, utilizado en la batalla contra el demonio. Se dice que Satanás tiembla cuando escucha el nombre de Miguel, pues le recuerda la batalla en la que fueron expulsados del cielo”, agrega.

San Miguel en la Biblia

En el libro de Daniel se menciona que cuando el arcángel Gabriel le dice a Daniel que el ángel de Persia le había hecho resistencia, se le informa que Miguel había acudido en su ayuda. Asimismo, en algunos libros apócrifos se menciona que cuando Moisés murió, San Miguel y Satanás se disputaron su cuerpo. Este último deseaba que el pueblo adorara a Moisés y, de ese modo, cayeran en la idolatría.

En el Apocalipsis 12,7 está escrito que en el cielo se librará una batalla, y que Miguel y sus ángeles combatirán al Dragón. Otro pasaje alusivo a este gran Arcángel se encuentra en la carta de Judas, donde San Miguel aparece una vez más como protector de los justos.

Milagros

Uno de los primeros milagros ocurrió cerca de la ciudad de Colosas, en Frigia. Se cuenta que hizo aparecer una fuente en donde los enfermos se curaban al bañarse en la misma, invocando a la Santísima Trinidad y a San Miguel.

Por otra parte, se cuenta que San Miguel se le apareció al emperador Constantino, por lo que este mandó construir una iglesia en honor al Ángel, cerca de Constantinopla.

En el Barrio San Miguel, Guarambare se congregaban en otros tiempos muchos devotos de este santo. Foto: Osvaldo Escobar.

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La visión del papa León XIII

Cuenta la historia que el 25 de setiembre de 1888 (no todas las fuentes están de acuerdo con la fecha exacta) después de celebrar la misa de la mañana, se encontraba el Papa oficiando otra misa, esta vez una misa de agradecimiento. Cuenta el padre Domenico Pechenino, testigo presencial del acontecimiento, que el sumo pontífice levantó la cabeza súbitamente y parecía mirar con extrema atención “algo” que se encontraba por encima del celebrante. Su mirada era fija y no parpadeaba. Su rostro expresaba asombro, terror y confusión. Algo inusual estaba sucediendo.

Luego, como volviendo en sí, el Papa se levanta y se dirige apresurado hacia un despacho privado. Hasta allí le siguen algunos parientes, quienes preocupados le preguntaban: “Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?”.

El entonces papa León XIII respondería con: “Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar a todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás le pidió permiso a Dios de tener 100 años para influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo”.

León XIII pudo ver también a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno. Luego del evento, el pontífice se encierra en su despacho y al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo. Dicho folio tenía la oración que solía rezarse al final de la misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno. Y es la siguiente:

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Patrono protector

Por Decreto Episcopal 36, de fecha 24 de agosto del 2016, del Obispado de las FFAA de la Nación y la Policía Nacional, se nombra como: Santo Patrono y Protector del arma de la Infantería de Marina a San Miguel Arcángel, capitán del Ejército de Dios y príncipe de la milicia celestial.

Por otra parte, en el Decreto Episcopal 43, de fecha 19 de octubre de 2016, del Obispado de las FFAA de la Nación y la Policía Nacional se nombra también a San Miguel Arcángel como Patrono y Protector del arma de la Infantería del Ejército paraguayo.

San Miguel es el santo patrono y protector del arma de la Infantería de Marina. Foto: Osvaldo Escobar.

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