El historiador David Velázquez Seiferheld, se refirió a episodios que marcaron la historia del Paraguay y que tuvieron como protagonistas a jóvenes. Velázquez fue invitado a conversar sobre estos hechos en el programa Asamblea por el canal GEN, bajo la conducción del periodista Augusto Dos Santos.
“La palabra juventud está compuesta por diversas variables, siendo la edad una de ella, pero hay diferentes maneras de vivirla según aspectos como el sexo o los lugares en donde lo vive”, comienza explicando Velázquez. Mencionó que las expectativas de vida también se configuran dentro de las variables cuando hablamos de una persona joven.
Las trágicas situaciones por las que ha atravesado Paraguay a lo largo de su historia, muchas veces han hecho que el paso entre el niño y el adulto haya sido más corto, por eso es que muchos jóvenes tuvieron apariciones destacadas en situaciones que bien podrían corresponder a algún adulto.
Atribuyó a ese fenómeno, el hecho que pocos niños, una vez terminada la educación primaria, continúen con la secundaria. En 1929, de un total de cien mil niños que componían realizaban la primaria, solo setecientos accedían a la educación secundaria y solamente aquellos quienes consideraban realizar una carrera universitaria lo hacían. La educación secundaria era considerada una antesala de la universidad y no una continuación de la educación primaria.
Jóvenes que dejaron huellas
El historiador recordó el caso de los jóvenes del 23 de octubre de 1931, que fueron acribillados frente al Palacio de Gobierno durante una protesta ante lo que consideraban la inacción del gobierno en defensa del Chaco. Más adelante mencionó a José Asunción Flores, quien fuera enviado como una especie de castigo a la banda de músicos de la Policía y terminó creando la guarania a los 21 años.
Entre las mujeres jóvenes y destacadas, el historiador mencionó a las hermanas Speratti, por ejemplo, introdujeron en Paraguay en 1890, cuando aún no habían alcanzado los treinta años de edad, el sistema de escuelas graduadas, así como Serafina Dávalos, quien a los 27 años de edad, en 1904, había creado la primera escuela mercantil.
Un grupo de jóvenes también fueron quienes trajeron la reforma universitaria desde Córdoba en 1928 y los jóvenes que participaron en las manifestaciones obreras de 1959, quienes en su gran mayoría terminaron exiliados, fueron protagonistas en la vida política nacional tras la caída de la dictadura en 1989.
El despertar de los jóvenes siempre ha sido muy intenso en las élites sociales del Paraguay, pero estas actitudes se han ido modificando a través del tiempo en la medida en que los jóvenes fueron integrándose más a la educación secundaria, aunque la vida rural siempre ha corrido por un camino paralelo", explicó el historiador.
Hace unos años, en una madrugada húmeda de Taipéi, terminé sentado en una pequeña casa de té al costado de una estación de metro.
Afuera llovía suave.
Yo estaba cansado. Venía de caminar todo el día grabando imágenes y entrevistando gente. En una mesa cercana, un anciano tomaba sopa mientras miraba las noticias en una vieja televisión colgada en la pared. No entendía una sola palabra del idioma, pero sí entendí una imagen: hospitales, médicos, pantallas gigantes, gráficos, tecnología.
La mujer que atendía el local, una señora de sonrisa tímida, me preguntó de dónde era. Cuando le dije “Paraguay”, abrió grande los ojos y respondió en un inglés entrecortado: “Taiwán ama Paraguay”.
Sonreí.
Después me mostró orgullosa en su celular cómo funcionaba el sistema de salud de su país. Sacó una tarjeta sanitaria digital, habló de consultas a distancia, de inteligencia artificial detectando enfermedades, de médicos conectados entre ciudades y montañas.
Pero en un momento bajó la voz. “El mundo usa muchas cosas de Taiwán… pero a veces hace como si no existiéramos”. Esa frase me quedó dando vueltas en la cabeza porque era verdad.
Vivimos en un planeta donde millones usan teléfonos, computadoras y tecnologías creadas gracias al talento taiwanés. Un país pequeño, ordenado, moderno, con una de las democracias más avanzadas de Asia y uno de los sistemas sanitarios más eficientes del mundo.
Hoy, gracias al crecimiento exponencial de la inteligencia artificial y a la enorme demanda global de semiconductores, la bolsa de valores de Taiwán ya superó a la de India y se convirtió en la quinta más grande del mundo.
Una pequeña isla que fabrica gran parte del cerebro tecnológico del planeta… pero que todavía sigue siendo invisibilizada en muchos espacios internacionales.
“Y aun así, Taiwán lleva diez años fuera de la Asamblea Mundial de la Salud.”
Diez años.
Mientras el planeta habla de cooperación, inclusión y derechos universales, 23 millones de personas siguen siendo excluidas por presión política. Y lo más absurdo es que Taiwán no pide privilegios. Pide participar. Compartir experiencia. Ayudar.
Durante la pandemia muchos países aprendieron tarde lo que Taiwán ya sabía desde hace tiempo: la tecnología salva vidas cuando se usa con inteligencia y humanidad.
Ellos entendieron antes que otros que el futuro de la medicina también pasa por la inteligencia artificial, el big data y la conectividad. Hoy tienen hospitales inteligentes admirados por el mundo entero, sistemas digitales que llegan hasta zonas rurales y plataformas médicas que varios países quisieran imitar.
Sin embargo, hay silencios diplomáticos que pesan más que la evidencia. A veces la política internacional se parece demasiado a un recreo de colegio: algunos deciden quién puede sentarse en la mesa… y quién debe quedarse afuera aunque tenga algo importante que decir.
“Aquella noche en Taipéi terminé mi té mirando la lluvia detrás del vidrio empañado”.
Y pensé: qué extraño es este mundo.
Los países que sostienen gran parte del futuro tecnológico del planeta todavía tienen que pedir permiso para ser escuchados y el mundo debería prestar atención…
Presentan el libro “Para otra historia de la guerra del Chaco”
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El Centro de Artes Visuales/Museo del Barro invita a la presentación del libro “Para otra historia de la guerra del Chaco: Colección de documentos y relatos sobre la ocupación militar de los territorios indígenas del Chaco boreal” (1910-1960), de Nicolás Richard y Luc Capdevila.
El lanzamiento se llevará a cabo el martes 26 de mayo a las 18:30 en la Sala de Cerámica Popular del museo, en la calle Grabadores del Cabichuí 2716, entre Cañada y Emeterio de Francia, en Asunción. Se referirán al libro José Braunstein y Ticio Escobar. El acceso será gratuito.
La Guerra del Chaco (1932-1935) ha sido tradicionalmente narrada como un conflicto convencional entre Bolivia y Paraguay por la posesión de un territorio inmenso y supuestamente deshabitado. Para otra historia de la Guerra del Chaco propone desafiar esta visión histórica restituyendo la perspectiva de los pueblos indígenas que habitaban -y habitan- el Chaco boreal.
Resultado de más de una década de investigación histórica, antropológica y archivística, el libro reúne una vasta colección de fuentes escritas, visuales y orales: testimonios indígenas, diarios militares, fotografías, grabaciones sonoras, correspondencias, informes etnográficos y documentos dispersos en archivos de Paraguay, Bolivia, Argentina y Europa. A través de este corpus excepcional, la obra relee la guerra no sólo como un conflicto interestatal, sino también como un largo proceso de ocupación militar, reorganización territorial y transformación violenta de los mundos indígenas chaqueños.
Desde la retoma de Pitiantuta a la muerte de Rojas Silva, desde la fundación del fortín Esteros al bombardeo de Bahía Negra y la consolidación del orden neonacional, los documentos reunidos ofrecen una mirada inédita sobre múltiples episodios del conflicto. Al mismo tiempo, retratan con particular crudeza las experiencias indígenas de la guerra: desplazamientos forzados, epidemias, despojos territoriales, trabajo compulsivo y reconfiguraciones profundas de las relaciones sociales y territoriales en el Chaco boreal.
La obra desarrolla una aproximación original dentro de los estudios sobre la Guerra del Chaco al articular historia, antropología y restitución documental. El volumen incorpora además un importante dispositivo digital de acceso abierto: mediante códigos QR integrados en el libro, los lectores pueden acceder directamente a más de 90 horas de testimonios indígenas en lengua original y subtitulados al español, así como a archivos sonoros, materiales audiovisuales, fotografías y documentos históricos asociados a la investigación.
Acerca de los autores
Nicolás Richard es antropólogo, doctor en Antropología Social (EHESS, París) e investigador del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS, Francia). Actualmente se desempeña en el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) en Bolivia. Desde hace más de dos décadas desarrolla investigaciones de largo plazo junto a comunidades indígenas del Chaco boreal, articulando trabajo etnográfico, archivo histórico y dispositivos digitales de restitución documental y audiovisual.
Luc Capdevila es historiador, profesor de la Université Rennes 2 e investigador del laboratorio Arènes (CNRS). Especialista en historia política y cultural contemporánea, sus trabajos abordan las guerras, las memorias colectivas, las relaciones entre violencia y nación y los procesos de construcción estatal en América Latina. Ha desarrollado numerosas investigaciones sobre Paraguay y el Cono Sur, particularmente en torno a las guerras y a las transformaciones políticas y sociales del siglo XX.
El libro "Murió por la Patria" hace justicia al recopilar la historia de más de 5.000 hombres que fueron a la guerra del Chaco a corta edad y no volvieron nunca más. Foto: Gentileza
“Murió por la Patria” revive historia de 5.100 soldados caídos en la Guerra del Chaco
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Por Lourdes Torres - Periodista - lourdes.torres@nacionmedia.com
En un esfuerzo por rescatar del silencio y el olvido los nombres de los paraguayos que dieron su vida en defensa del Chaco paraguayo, el historiador Fabián Chamorro y el actual director del Registro del Estado Civil, Maximiliano Ayala, presentaron esta semana el libro titulado “Murió por la Patria”.
Una obra literaria que recopila datos de más de 5.100 soldados fallecidos durante la contienda, rescatando la memoria de quienes dieron su vida por la Patria.
El material bibliográfico se presenta como un acto de patriotismo y gratitud con esos héroes, en su mayoría jóvenes de entre 17 y 25 años que dieron sus vidas defendiendo el suelo chaqueño.
La investigación, que arrancó allá por el año 2016, llevó casi 10 años hurgando actas de defunción que guarda el Registro Civil de las personas y registros olvidados como los obituarios. Para ello, se recurrió a las hemerotecas de la Biblioteca Nacional y del Congreso Nacional, así como al testimonio de algunos pocos familiares que facilitaron algunos documentos como cartas.
Esta semana, el historiador Fabián Chamorro y el director del Registro del Estado Civil, Maximiliano Ayala lanzaron el libro "Murió por la Patria". Foto: Gentileza
En una entrevista exclusiva con La Nación/Nación Media, los autores destacaron que lograron documentar no solo los nombres, sino las historias truncadas de miles de paraguayos que dieron su vida defendiendo la soberanía.
Tanto Ayala, como Chamorro coincidieron en señalar que este trabajo no busca ser solo un registro frío para engrosar las estadísticas; sino que sobre todo busca rescatar esas historias de los hombres que en su mayoría no dejaron descendencia, y que con el tiempo quedaron olvidados.
“Este es un acto de patriotismo por sobre todas las cosas, un homenaje a quienes dieron la vida por la patria en la Guerra del Chaco. Devolver la dignidad que el olvido les arrebató. Cada uno de esos nombres representa una vida que amó, trabajó y soñó; una historia truncada, pero no borrada. Honrarlos es abrazar su memoria y reconocer el precio que pagaron por nuestro presente y por la soberanía nacional", expresó Maxi Ayala.
Recopilar es hacer justicia
Igualmente, el historiador Fabián Chamorro indicó que el libro “Murió por la Patria”, surgió con la idea de recuperar los nombres de los paraguayos que murieron durante la conflagración chaqueña.
Además, señaló que buscan lograr tener números más exacto con respecto a la cantidad de baja que tuvo Paraguay durante la contienda. Explicó que siempre se tuvo mucha dificultad con respecto a lograr esos datos por los archivos dispersos o muy incompletos.
“Recopilar es hacer justicia, en especial con estos más de 5.000 hombres que dieron sus vidas por la patria. Creo que no hay ideal más sublime que dar la vida para mantener la soberanía y la libertad de nuestro país. Estos hombres dieron sus vidas; y vidas muy jóvenes, porque fueron a la guerra a corta edad y no volvieron nunca más", expresó Chamorro.
Llevó casi 10 años hurgando actas de defunción que guarda el Registro Civil de las personas y registros olvidados como los obituarios. Foto: Gentileza
Rescatarlos del olvido
El historiador explicó que el contacto con familiares de estos más de 5000 nombres, realmente fue muy escaso, justamente, porque al tratarse de personas muy jóvenes que murieron en combate, la gran mayoría no dejó descendencia.
“Con el tiempo, solo sus padres y hermanos mantuvieron viva su memoria hasta hace unos años, pero muchos de ellos ya fallecidos a este tiempo, por lo que esos nombre fueron quedando aún más en el olvido. Cuando se pierde la memoria de la gente que los conoció, ahí esos nombres se pierde. Entonces, este trabajo lo que busca es rescatarlos de ese olvido", acotó.
Chamorro destacó que este trabajo de investigación, más que recopilar los nombres y apellidos de los combatientes caídos en el frente de batalla; lo que se buscó es recuperar el sentimiento de aquellos padres, hermanos, tíos y padrinos, de esos jóvenes que ya no volvieron a sus hogares, y que fueron publicados en los diarios de aquel entonces en la sección de los obituarios.
Al respecto, señaló que la recopilación arrancó en el 2016 y está viendo hoy la luz. Indicó que han encontrado historias muy interesante, señalando la canción 13 Tuyutí, de Emiliano R. Fernández, que estuvo en esa batalla de la Unidad de Aká Karajá, que con machete desalojaron una trinchera.
“En ese desalojo murió el comandante de Aká Karajá, que se llama Víctor Rodríguez, y logramos rescatar su historia, gracias a las cartas de su señora, las cartas que le envió a ella. También rescatamos la historia del soldado paraguayo que pidió ser enterrado con su par boliviano, que conoció en combate, recuperamos su nombre. Bueno y así hay muchísimas historias que logramos recuperar", resaltó el historiador.
Cuando se pierde la memoria de la gente que los conoció, ahí los nombres de esos valientes hombres fueron quedando en el olvido. Foto: Gentileza
Material de estudio y difusión nacional
En otro momento, el director del Registro Civil, Maximiliano Ayala destacó que este libro de 800 páginas que fue lanzado recientemente tiene por objetivo que este trabajo de recopilación sea utilizado como objeto de estudio en universidades y colegios de todo el país.
Indicó que apunta a una distribución en todo el país, llegando a cada ciudad, sobre todo de donde fueron oriundos estos más de 5.000 combatientes paraguayos; de tal modo sus comunidades locales le puedan honrar. Presentar el libro en universidades, en colegios y municipios de donde fueron oriundos estos compatriotas.
“La mayor parte de la vida de estos héroes que quedaron en el olvido y que hoy son reivindicados después de tantos años. Mucha gente desconoce, que fueron jóvenes de 16, 17, 18 años que fallecieron en combate; y que casi nadie conoce, ni conoció su historia. La idea de esto es presentar ante la sociedad primero en Asunción y luego llevar a las diferentes ciudades de donde fueron algunos de estos 5.000 héroes", expresó Ayala.
Finalizó resaltando que les llena de emoción personal muy gratificante este trabajo realizado junto con el historiado. “Este trabajo lo hicimos con honor y gratitud a los soldados caídos. Realmente para nosotros es cumplir una deuda de gratitud y mantener viva la lección para futuras generaciones, eso es lo que realmente se busca con este trabajo", concluyó.