En las últimas horas, en las redes sociales está circulando un video en el que se ve a un camión de una empresa distribuidora de agua y a uno de sus funcionarios, quien iba a realizar la entrega del producto, en una acción bastante desagradable y hasta se puede decir asquerosa.

Se trata de la filmación del circuito cerrado de una casa, en el que se ve al repartidor de agua mineral tocar el timbre de la casa, y mientras espera que alguien salga a atenderlo, en un lapso de tiempo muy corto aprovecha y se limpia la nariz, y luego se friega por su ropa en varias ocasiones, para “limpiarse” los dedos.

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Aparentemente, al aguatero se le olvidó que estamos en pandemia y que hay que adoptar ciertos protocolos. Precisamente el consumidor adquiere un producto por la confianza que la firma le ofrece, aparte de que está pagando por consumir una bebida bajo estándares de calidad.

Está demás decir que es repugnante y además antihigiénico, pero esta actitud en esta época, en plena crisis pandémica, es un acto criminal, ya que el virus del COVID-19 se transmite a través de las secreciones, y para evitar su propagación es fundamental la higiene y el uso de tapaboca, de manera que si estornudamos o hablamos los fluidos no se esparzan por todos lados.

Todo indica que no estamos tomando conciencia de la gravedad de la situación. El coronavirus no es un cuento, hay gente muriendo y no es en otro país, es aquí en Paraguay. De por sí sonarse la nariz sin higienizarse es sumamente repulsivo, pero teniendo en cuenta la actualidad en que vivimos es un hecho gravísimo.

Aunque parece algo insignificante, debemos considerar las medidas exigidas para que no se siga transmitiendo el virus de manera exponencial y por todos lados. Se deben cumplir los protocolos sanitarios estrictamente.

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No solo por nosotros, sino también para cuidar a nuestros seres queridos, porque de no ser así esto se podría salir de control y transformarse en una catástrofe, lo cual sería irreversible. No olvidemos que el COVID-19 es real y debemos tomar todas las precauciones necesarias.

Lavarse constantemente las manos, utilizar tapabocas, distanciamiento social, no llevar las manos al rostro, no tocarse los ojos, la nariz o boca, a no ser que estén debidamente higienizadas. Así que debemos limpiar siempre los bidones antes de cambiar, desinfectándolos bien antes de realizar el cambio y ponerlo en el expendedor.

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