Desde hace 2 años se dedica al rubro del cuidado y embellecimiento de las manos a domicilio y se animó a abrir su propio local a pesar de las adversidades.

Carolina Osorio tiene 36 años y en diciembre le detectaron lupus, una enfermedad autoinmune. A pesar de eso no se detuvo y se propuso lograr su objetivo de abrir su propio local para atender a sus clientes y seguir trabajando para salir adelante.

La entrevistada contó que hace 2 años comenzó todo luego de asistir a un curso en una municipalidad y a la semana ya se lanzó con esto. Empezó haciendo a domicilio y ahora ya tiene su propio salón, donde hace manicura, uñas esculpidas, esmaltado semipermanente, etc.

Local montado para atención de sus clientes. Foto: Gentileza.

“Con mis 4 bolsones me subía al colectivo y me iba a las casas cuando me llamaban. Podía ser J. Augusto Saldívar, Mariano Roque Alonso, Buen Pastor, Fuerza Aérea, Ejército, por todos lados. Una vez, una clienta me preguntó si tenía salón, entonces se me encendió la lamparita y como tengo una buena entrada con esto, me animé y empecé a montar todo. Me costó bastante equiparme porque son caras las cosas”, comentó a La Nación la joven, quien dijo que primero tuvo que vender joyas de acero quirúrgico para poder tener capital y comprar lo necesario para su negocio.

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La enfermedad no es un impedimento

“Al inicio me costó, pero me salió bien gracias a Dios y ahora ya tengo mi clientela formada. Sigo haciendo a domicilio con 4 hijas y hace poco me diagnosticaron lupus y sigo trabajando normal”, sostuvo.

Carolina mencionó que su diagnóstico fue en diciembre, antes de que monte su local, y estuvo 15 días internada, pero que sigue un tratamiento y con la medicación se siente mucho mejor. “Sigo tratamiento muy estricto con prednisona e hidroxicloroquina. Con esa medicación me siento mucho mejor, siempre tengo que estar controlándome y ya me conozco cuando no me siento bien, me voy a consultar”, indicó.

Contó que tiene 4 hijas de 16, 13, 10 y 3 años, y hasta el momento ella atiende sola a sus clientes. “Mi hija mayor, Sofi, va a cumplir 16 y este viernes termina su curso profesional de maquillaje”, contó orgullosa.

El salón ubicado en Ñemby es atendido por la misma Carolina y lleva su nombre, “Carito Nails”, donde atiende todos los días porque dice que para el trabajo no hay horarios.

“Yo trabajo de lunes a lunes, no pongo horario porque hay gente que puede después de las 19:00 o a las 7:00, si me avisan un día antes me adapto y hasta los domingos atiendo. Todo por agendamiento hago, me voy a las casas con todos los cuidados necesarios, mi alcohol en gel, mi tapabocas y también en mi local”, aseguró.

Para agendarse, las personas pueden contactar con ella a través de las redes sociales y también a su número particular (0981) 630-603.

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