El jueves pasado, una bandera de Colombia sorprendió en la rotonda de Coronel Oviedo y, como era de esperarse, las redes sociales canalizaron las críticas y dudas. Casi un día después, un grupo de ciudadanos se reunió en el lugar, uno de ellos trepó al mástil para bajar el pabellón extranjero, y la policía local devolvió la bandera a la municipalidad.

El gobierno ovetense había decidido homenajear al mes aniversario de independencia de Colombia (fue el 20 de julio) por las históricas simpatías del país andino con el nuestro, y por una supuesta ley decretada el 27 de julio de 1870 que daba el estatus de colombiano a los paraguayos, o doble nacionalidad. Sin embargo, algunos consideraron que era injustificado colocar la bandera colombiana tanto tiempo en la entrada de la ciudad.

Naturalmente, el eco de la acción del viernes tuvo eco en las redes, y se convirtió en debate al recordar una publicación de febrero pasado de Fabián Chamorro, contador de profesión e investigador de historia, que justamente se titula “El mito de la doble nacionalidad”.

¿El mito?

“Hay circunstancias que se pueden usar para aprender algo, en este caso un partido de fútbol. Ayer, muchos aprovecharon para recordar la ley colombiana que supuestamente daba la nacionalidad de ese país, en caso que Paraguay desapareciera luego de la Guerra Guasu”, escribió Chamorro hace 5 meses.

“Bueno, estamos ante un caso más de mitos de nuestra historia. Tal ley (en verdad existen 2 en el mismo período) es una adhesión a la causa paraguaya durante la guerra. En este caso, posterior a la finalización de la misma. Hubo similares de otros países como Chile o Perú”.

“La nacionalidad, tanto en el caso colombiano como paraguayo, es una cuestión constitucional. Este mito increíblemente viene de tiempos anteriores a la Guerra del Chaco y no sabemos dónde se originó, pero cuando Colombia instaló su embajada en Paraguay, a través de un ministro plenipotenciario, en 1949, lo primero que solicitó fue conocer más de la ley que nunca existió”.

“Cada vez que nos acordamos de Colombia, recordamos la doble nacionalidad, tanto así que cuando vino el ex presidente Santos hace unos años, los encargados de cultura de nuestro país buscaron la ley para regalarle un facsímil. Como no la encontraron, hicieron un copiar-pegar de un artículo de internet a la que anexaron la ley que sí existe, la de adhesión a la causa paraguaya”.

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Obsequio “histórico”

Chamorro recomienda dos libros publicados por Ricardo Scavone Yegros, que fuera embajador paraguayo en Colombia: “Paraguay y Colombia: Del reconocimiento a la segunda reelección de Stroessner (1846-1963)”, y “Colombia ante la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza. Documentos Oficiales, artículos periodísticos y otros escritos contemporáneos”.

Además comparte el enlace de una publicación de la Secretaría Nacional de Cultura, de abril de 2017, cuando al entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos, en una visita a la Casa de la Independencia, se le entregó como documento histórico la copia de un decreto de Colombia de 1870, que supuestamente se encuentra en el Archivo Nacional de Asunción, y que es la fuente de la idea de que todo paraguayo “es automáticamente colombiano”.

Imaginario colectivo

Efectivamente, Colombia demostró solidaridad con Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), ya desde 1866, al expresar su disconformidad con el “tratado secreto”.

Mientras que en mayo de 1870, al darse por culminada la guerra, se tramitó un decreto de simpatía con Paraguay, que Colombia ya había hecho en 1865 con México ante la invasión francesa.

“Este decreto legislativo o ley 78 de 1870 fue sancionado por el presidente Eustorgio Salgar el 2 de julio y se constituyó en un símbolo de acercamiento entre ambos países que perdura hasta hoy. Esto se ha visto reflejado en el imaginario colectivo que existe de la doble nacionalidad entre ambos países y que en su época tuvo una fuerte difusión en la opinión pública”, explicó el diplomático Ricardo Scavone Yegros en su ponencia.

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“Ley de simpatía”

La Ley 78 de 1870 consta de dos artículos, sin embargo, al tratarse de una “ley de simpatía”, que no fue formalizada por un tratado bilateral, queda en el simbolismo de la intención solidaria que se manifestó hace 150 años. El decreto dice:

“Art.1o. El Congreso de Colombia admira la resistencia patriótica y heroica opuesta por el pueblo del Paraguay a los aliados que combinaron sus fuerzas y recursos poderosos para avasallar a ésta República, débil por el número de sus ciudadanos y por la extensión de sus elementos materiales, pero tan respetable por el vigor de su sentimiento y de su acción, que todo lo que hay de noble en el mundo contempla su grandeza, lamenta su desgracia y le ofrenda vivas simpatías”.

“Art.2o. El Congreso de Colombia participa del dolor que los paraguayos amigos de su patria ha producido la muerte del Mcal. Francisco Solano López, cuyo valor y perseverancia indomables, le han dado lugar distinguido entre sus héroes y hacen su memoria digna de ser recordada a las generaciones futuras. Dado en Bogotá a 27 de Julio de 1870”.

Un diputado escritor

Y aquí viene el origen del mito, el relato indica que el decreto fue acompañado por el mensaje: “Si por efecto de la guerra, el Paraguay desapareciera como nación, ningún paraguayo será paria en América, con solo pisar tierra colombiana, en caso de producirse, gozará en forma automática de los privilegios, facultades, prerrogativas y derechos de colombiano, es decir que de perder la nacionalidad paraguaya serán automáticamente colombianos”

El texto se le atribuye al escritor colombiano Jorge Isaacs, quien publicó una única novela romántica que le dio celebridad, “María” (1867). Se afirma que lo firmaron el presidente colombiano Eustorgio Salgar; Felipe Zapata, Ministro de Relaciones exteriores; y Jorge Isaacs, como Presidente del Congreso. Aunque, los datos biográficos de Isaacs lo ubican como secretario general de la Cámara de Representantes por aquella época.

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