Con la aplicación de la fase 3 de la cuarentena inteligente impuesta por las autoridades sanitarias del país, los templos e iglesias vuelven a abrir sus puertas con un protocolo de entrada y permanencia a los espacios. En este sentido, la Arquidiócesis de la Santísima Asunción del Paraguay emitió su propio protocolo para el ingreso a las celebraciones religiosas.
Bajo el lema “Todos juntos, cuidemos de nuestra iglesia”, la Iglesia Católica a través de la Arquidiócesis de Asunción, mediante un video educativo, comunicó cómo serán las medidas a seguir en los templos. Entre los cuidados para asistir a las misas se citan: El uso obligatorio de las mascarillas, que se deberán tener puestas durante todo el tiempo de permanencia en la iglesia. Además, al llegar a la parroquia o lugar de celebración, los fieles deberán realizar el lavado correspondiente de las manos con agua y jabón por al menos 20 segundos, de igual modo al salir de la celebración debe repetir esta acción. En el caso de no haber jabón, se deberá recurrir a desinfectantes con alcohol al 70%.
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Asimismo, al ingresar al espacio religioso se deberá ocupar solamente los lugares señalados en los bancos. Esto a fin de mantener los dos metros de distancia que recomienda el Ministerio de Salud.
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En cuanto a la comunión, las mismas se darán únicamente en las manos y durante la formación de la fila para acceder al sacramento, donde debe haber una distancia de dos metros entre los asistentes, no se debe sacar la mascarilla, solo bajar de forma prudencial para comulgar. La Arquidiócesis pide a la ciudadanía tener cuidado en no dejar olvidadas sus mascarillas en los asientos.
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La Iglesia llama a reforzar la lucha contra la trata y la explotación de menores
La Arquidiócesis de Asunción manifestó su “profunda preocupación” por la persistencia de la trata de personas y la explotación de menores en el país, a través de un comunicado, dado a conocer ayer domingo.
En ese sentido, la Iglesia solicitó fortalecer la prevención, la denuncia y el trabajo conjunto entre familias, instituciones y autoridades para proteger a las víctimas y combatir este “abominable delito”.
El documento califica la trata de personas, la captación, el tráfico y la explotación de niños, niñas y adolescentes, como “una de las realidades más dolorosas y vergonzosas” de la actualidad.
Asimismo, recuerda que este delito atenta contra la dignidad humana, destruye familias y afecta al tejido social, por lo que exige “una respuesta firme, decidida y coordinada” de toda la sociedad.
Mencionó la enseñanza de la Iglesia católica sobre la dignidad de toda persona y condena cualquier forma de explotación o esclavitud, citando al papa Francisco, quien definió a la trata de personas como “una llaga en el cuerpo de la humanidad contemporánea”.
La Arquidiócesis también expresó su reconocimiento al Ministerio Público, la Policía Nacional y a las instituciones que trabajan en la prevención, investigación y atención de las víctimas, al tiempo de insistir en que estos delitos deben ser investigados y sancionados conforme a la ley.
Los religiosos hacen un llamado a las familias, instituciones educativas, parroquias, comunidades eclesiales, medios de comunicación y a la ciudadanía a fortalecer la cultura del cuidado, promover el uso responsable de las tecnologías, acompañar de cerca a niños y adolescentes y denunciar oportunamente cualquier hecho que ponga en riesgo a los más vulnerables.
“En un contexto, donde las redes sociales y las plataformas digitales pueden ser utilizadas para captar, manipular y engañar a menores de edad, exhortamos a los padres, educadores y responsables de su cuidado a acompañarlos con cercanía, diálogo y prudencia, promoviendo un uso responsable de las nuevas tecnologías y fortaleciendo los vínculos familiares”, señalan.
El comunicado concluye renovando el compromiso de la Iglesia de seguir promoviendo ambientes seguros, la protección de niños, niñas y adolescentes, así como la escucha, el acompañamiento y la reparación integral de las víctimas.
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La iglesia de Laodicea
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
En Apocalipsis 3:14-23 encontramos una iglesia, de las siete a las que Jesús habla, con particularidades que nos llaman a reflexionar de manera personal como cristianos.
Jesús la reprende duramente por ser “tibia”. Su contexto histórico revela que esta actitud reflejaba la complacencia, el orgullo y la autosuficiencia económica de la ciudad.
La ciudad de Laodicea, a orillas del río Lico, era célebre en la antigüedad por tres factores económicos clave: ciudad muy próspera con una gran industria textil y contaba con una prestigiosa escuela de medicina y un famoso colirio para los ojos.
Jesús utiliza estas realidades geográficas para ilustrar el estado espiritual de la Iglesia: La Tibieza: A diferencia de las ciudades vecinas de Hierápolis (que tenía aguas termales curativas) y Colosas (que tenía aguas frías y puras), el agua que llegaba a Laodicea a través de un acueducto era tibia y nauseabunda.
Espiritualmente, representaba a creyentes que habían perdido su pasión y compromiso, volviéndose inútiles para el servicio de Dios. El Reproche de la Ceguera: La iglesia afirmaba no tener necesidad de nada, ignorando que espiritualmente estaba “desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda”.
El Remedio Simbólico: Cristo insta a los laodicenses a comprar de Él “oro refinado en fuego” (riqueza espiritual verdadera), “vestiduras blancas” (justicia) y “colirio” para sus ojos (discernimiento espiritual). Fue la única iglesia de las siete de Apocalipsis de la que Jesús no tenía nada bueno que decir.
Una de las cosas más difíciles para nosotros es vernos como realmente somos. Cuando no tenemos la capacidad de vernos a nosotros mismos nos volvemos rápidos para juzgar a otros y lentos para juzgarnos a nosotros mismos.
Somos puntuales y asertivos para juzgar los errores de otros y excusamos y argumentamos para nuestros propios errores. Jesús nos alertó de la tentación que tenemos de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro.
Somos tan profundos en nuestra excusa que un hombre como David, que Dios mismo dijo que era un hombre “conforme a su corazón”, tuvo que pedir a Dios que escudriñe su corazón para ver si en él había camino de iniquidad (Salmo 139:23-24). Lo que David quería es que Dios examine sus pensamientos y motivaciones para revelar cualquier intención incorrecta y guiarlo hacia una vida recta. Si David tuvo que apelar a eso, siendo un hombre de un corazón recto delante de Dios, ¿cuánto más nosotros que no somos como David?
El mismo profeta Jeremías advierte en Jeremías 17:9-10: Aun así nosotros, que ni siquiera conocemos nuestro propio corazón, creemos conocer el de los demás y somos livianos en juzgar. No que no se puede juzgar, si se puede y se debe, si no lo hacemos ¿cómo vamos a separar lo bueno de lo malo, el error del acierto y la verdad de la mentira? Lo que Jesús nos pide en Juan 7:24 es que “no juzguemos según las apariencias, sino juzguemos con justo juicio”.
Somos muy ciegos en ver nuestra propia condición espiritual. No solo no nos conocemos a nosotros mismos, sino que no estamos preparados para oír lo que Dios quiere decirnos y los demás quieren confortarnos.
El apóstol nos dice en el libro de 1 Ti. 3 que una de las características destacadas de las personas de los últimos tiempos es que serán “amadores de sí mismos”. Esto significa que serán personas que no quieren ser confrontadas ni que se les señale sus errores para salirse de ellas porque aman más su EGO que la verdad.
Los de Laodisea habían oído las predicaciones del apóstol Pablo y Timoteo, hombres llenos de santidad, pero aun así eran tibios. El peligro que enfrentamos los creyentes es que pueden haber muchos que llevan años en la Iglesia, escuchan mensajes claros, fuertes, confortativos, pero no terminan de entregarse totalmente al Señor.
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Avanza monumento de la Virgen de la Asunción en la Costanera Norte a inaugurarse en agosto
Avanzan los trabajos de creación de la imagen de Nuestra Señora de la Asunción en la Costanera Norte y la Iglesia pide colaboración de los fieles para terminar la construcción del monumento. La escultora Ingrid Seall, encargada de la obra, se encuentra enfocada en los últimos días en la fundición del bronce que dará forma a la figura mariana, informaron desde el Departamento de Comunicación del Arzobispado de Asunción.
“Quisimos crear una imagen de la Virgen de la Asunción en la que se identificara la iconografía tradicional, pero dando también una nueva mirada”, explicó la artista.
Detalló además que se trata de un ícono que “habla de la devoción de la gente por esta imagen, pero además del dinamismo y los cambios de nuestros tiempos, como también de nuestra cultura y nuestra historia”.
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Será una escultura de bronce de 3,5 metros de alto, que estará colocada sobre un pedestal de 5,5 metros. La altura total alcanzará los 9 metros.
Se construye a iniciativa del Arzobispado y la bendición de la obra se prevé para el 14 de agosto, víspera de la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, y fiesta patronal en la capital paraguaya.
El emprendimiento tiene un sentido religioso e histórico, atendiendo a que se erigirá en el espacio donde nació la ciudad de Asunción, frente a la bahía.
Asimismo, el pasado 13 de julio se cumplieron 75 años del nombramiento de la Virgen de la Asunción como Patrona del Paraguay y de las Fuerzas Armadas de la Nación por el papa Pío XII (13 de julio de 1951).
El proyecto es financiado con donativos de empresas y de personas particulares. Las colaboraciones se pueden depositar en el Banco Familiar a nombre del Arzobispado de Asunción en la Cta. Nº: 21-3089166, Ruc: 80000457-4.
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Beata Chiquitunga: con numerosas actividades recuerdan ocho años de la beatificación
La comunidad católica recuerda este martes 23 de junio el octavo aniversario de la beatificación de María Felicia de Jesús Sacramentado, más conocida como Chiquitunga, un acontecimiento histórico para el Paraguay. Su elevación a los altares en el año 2018 la convirtió en la primera mujer paraguaya en ser reconocida como beata por la Iglesia Católica, consolidándose como un símbolo de fe, entrega y amor a Dios.
En el marco de la conmemoración de ese importante acontecimiento religioso para nuestro país, devotos desarrollan diversas actividades culturales y religiosas como el rezo del rosario y celebraciones eucarísticas en la Catedral de Villarrica.
Asimismo, su reliquia fue trasladada al palacete municipal de Villarrica, donde se realizó un momento de oración y homenaje.
Carmen Gamarra, miembro de la Hermandad de Chiquitunga, recordó que su beatificación representa un llamado permanente a vivir la santidad desde el amor cotidiano, describiéndola como “una escalera al cielo”.
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Como parte de la programación, también se prevé la inauguración de un espacio recuperado en el Parque Manuel Ortiz Guerrero, donde será habilitado un monumento en homenaje a Chiquitunga, brindando a la ciudadanía un lugar de encuentro, reflexión y oración.
Desde la Hermandad de Chiquitunga destacaron que su ejemplo continúa trascendiendo fronteras y sumando devotos dentro y fuera del país, mientras avanza el camino hacia una eventual canonización.
En marzo de 2010, el papa Benedicto XVI la declaró venerable y, a inicios de 2018, el papa Francisco autorizó su beatificación tras aprobarse el milagro por su intercesión.
La ceremonia de beatificación fue presidida por el cardenal Angelo Amato, en representación del papa Francisco, y se estableció que su fiesta litúrgica sea cada 28 de abril, fecha de su pascua.
“Que la vida de Chiquitunga nos siga animando a vivir con entrega el camino del Reino de Dios”, pidieron las autoridades religiosas.
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