Militares del Ejército Paraguayo desembarcaron en Pedro Juan Caballero frontera con Brasil, para reforzar el control de ingreso de personas desde territorio brasileño, tras imágenes difundidas por internet que muestran la facilidad con que se pasa el límite internacional, pese a la prohibición emitida por las autoridades nacionales.
“Los militares llegaron al sitio para reforzar el bloqueo en la línea internacional, que se instaló hace más de 2 meses debido a la pandemia del coronavirus y evitan que los brasileños ingresen al país”, destacó en una publicación Globo.com.
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La llegada de más militares a la zona se produjo luego de que el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, declarara que el Brasil representaba una amenaza para el esfuerzo desplegado para combatir la expansión del COVID-19 en territorio paraguayo.
“Brasil es una gran amenaza por la propagación del coronavirus. Lastimosamente todas nuestras ciudades de frontera están afectadas, queremos abrir las fronteras lo antes posible, pero no lo vamos a hacer”, señalaba Abdo a los medios de prensa.
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El Gobierno dispuso el 11 de marzo pasado la vigencia de una estricta cuarentena, que incluye a personas y vehículos, con la excepción de compras de alimentos, medicinas y el transporte de cargas. Luego de los buenos resultados obtenidos, se declaró la cuarentena inteligente el 4 de mayo pasado, donde las actividades se fueron normalizando por sectores.
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Ruta PY17 avanza en cuatro lotes y apunta a mejorar la conectividad fronteriza
La construcción de la ruta PY17 “Niños Mártires de Acosta Ñu” continúa en sus cuatro lotes, con una extensión aproximada de 221 kilómetros y el objetivo de mejorar la conectividad de unos 150.000 habitantes de la frontera con Brasil.
La obra busca facilitar el traslado de la producción y fortalecer las actividades económicas de las comunidades ubicadas en el área de influencia del proyecto.
Los avances fueron verificados durante una misión de supervisión del Banco de Desarrollo FONPLATA, junto con el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). La inspección abarcó los frentes de trabajo, las gestiones catastrales y ambientales, además de la disponibilidad de materiales para continuar con la ejecución.
El trazado comprende los distritos de Pedro Juan Caballero, Zanja Pytã, Capitán Bado, Itanará e Ypejhú, siguiendo gran parte de la línea fronteriza con Brasil. La infraestructura forma parte de la ruta nacional PY17, que conecta Pedro Juan Caballero con Salto del Guairá, y apunta a mejorar las condiciones de circulación en una zona de importante actividad productiva.
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Durante el recorrido, la comitiva también inspeccionó las canteras que proveen los agregados para la obra y verificó el estado de los trámites catastrales correspondientes a los cuatro lotes.
En el componente ambiental, se constató la obtención de las licencias necesarias ante el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades).
Asimismo, se evaluó la incorporación de equipos y tecnología para los laboratorios de control de calidad, con el fin de fortalecer los ensayos técnicos y verificar que los materiales y procesos constructivos cumplan con las exigencias establecidas.
Actualmente, los trabajos incluyen movimiento de suelos, desbroce, limpieza, conformación de terraplenes, instalación de alcantarillas y construcción de alambrados, entre otras intervenciones complementarias.
El proyecto se financia mediante el contrato de préstamo PAR-27/2019 de Fonplata, aprobado por la Ley N.º 7119/23, y busca fortalecer la infraestructura de transporte y la integración de las comunidades de la frontera paraguayo-brasileña.
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Dinavisa logra certificación ISO para sus procesos de regulación sanitaria
El presidente de la República, Santiago Peña, recibió en Mburuvicha Róga al director nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa), Jorge Iliou, quien informó sobre la obtención de la certificación internacional ISO 9001:2015, que reconoce la implementación de estándares de calidad en los procesos de regulación, control y fiscalización de medicamentos.
La certificación, obtenida el 5 de octubre de 2026, reconoce la implementación de procedimientos estandarizados, documentados y trazables, que fortalecen las funciones de vigilancia y control sanitario, con el objetivo de brindar mayor seguridad a la ciudadanía.
El director explicó que este reconocimiento es resultado de varios años de trabajo de los equipos técnicos de Dinavisa y permite consolidar procesos más rigurosos para la evaluación y autorización de registros sanitarios, el análisis de calidad de medicamentos y la fiscalización de establecimientos.
Mayor seguridad y control sanitario
El director de Dinavisa destacó que la certificación fortalece el sistema de gestión institucional y permite que la regulación sanitaria tenga como centro la protección de la salud y la seguridad de las personas, mediante protocolos de control más rigurosos.
“En definitiva, significa contar con procesos más previsibles y rigurosos para ejercer nuestra función reguladora y, sobre todo, para fortalecer la protección de las personas a través de un minucioso control de calidad y seguridad de los productos que llegan a la población”, expresó.
La implementación de la norma ISO 9001:2015 abarca la evaluación y aprobación de registros sanitarios, el monitoreo de estudios de farmacología clínica, los análisis de calidad y la fiscalización de establecimientos y productos a lo largo de la cadena de comercialización.
Asimismo, fortalece la farmacovigilancia, que comprende el seguimiento de posibles reacciones adversas a medicamentos y vacunas, mediante procedimientos definidos, transparentes y alineados con estándares internacionales.
Este avance se suma a la acreditación bajo la norma ISO/IEC 17020:2013, cuyo alcance fue ampliado para incluir procesos de evaluación y autorización de registros sanitarios y control de calidad de medicamentos.
Cooperación internacional
La certificación fue resultado del trabajo desarrollado por los equipos técnicos de Dinavisa, con la colaboración de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la asistencia técnica de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), mediante los proyectos SiCalidad Paraguay y SECAP, financiados por la Unión Europea, en el marco de la estrategia Global Gateway.
Paralelamente, Dinavisa avanza en un proceso de evaluación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), orientado a fortalecer sus capacidades y avanzar hacia su reconocimiento como autoridad reguladora sanitaria de referencia internacional.
El director Iliou señaló que la combinación de los requisitos de la norma ISO 9001 con las directrices de la OMS favorece la cooperación regional, el intercambio de información y el reconocimiento internacional de las capacidades regulatorias del Paraguay.
Finalmente, destacó que esta certificación trasciende el ámbito institucional de Dinavisa y representa un avance para la gestión pública paraguaya, mediante la cooperación y el fortalecimiento de capacidades orientadas a la protección de la salud de la ciudadanía.
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La decisión que transformó una frontera disputada en una zona de paz
- Embajador Carlos José Fleitas
- Fotos: Gentileza
A lo largo de su historia, Paraguay recurrió en tres momentos decisivos al arbitraje para resolver controversias territoriales. El primero fue el laudo Hayes con la Argentina en 1878, que reconoció la soberanía paraguaya sobre el territorio situado entre los ríos Verde y Pilcomayo; el segundo, el laudo arbitral del Chaco del 10 de octubre de 1938, que fijó la frontera con Bolivia después de la guerra del Chaco; y el tercero, conocido como el arbitraje del cerro Chovoreca, culminó con el fallo del 11 de julio de 1969 y determinó la ubicación correcta de uno de los vértices establecidos en 1938.
Pese a su importancia para la definición territorial del país, el laudo de 1938 ha recibido menor atención que los otros dos casos. Detrás de su pronunciamiento existió, además, un episodio poco conocido y todavía controvertido: el acta reservada del 9 de julio de 1938, mediante la cual las partes y los países mediadores anticiparon el trazado fundamental de la futura frontera antes de la firma del Tratado de Paz y del fallo formal de los árbitros.
DE LA TREGUA AL ARBITRAJE
El Protocolo de Paz firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935 puso fin a las hostilidades de la guerra del Chaco y abrió las negociaciones para resolver la cuestión territorial. La Conferencia de Paz del Chaco, integrada por representantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, asumió la tarea de acercar las posiciones de los antiguos contendientes.
Las negociaciones se extendieron durante más de tres años, prueba de que el cese del fuego no había resuelto automáticamente el problema de límites. Finalmente, el 21 de julio de 1938, Paraguay y Bolivia firmaron en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites, bajo los auspicios y la garantía moral de los seis Estados mediadores.
Por Paraguay participaron, entre otros, Cecilio Báez, José Félix Estigarribia, Luis A. Riart y Efraím Cardozo; por Bolivia, Eduardo Diez de Medina y Enrique Finot. Los instrumentos de ratificación fueron intercambiados el 29 de agosto de 1938 (González de Bosio, 2022).
ACUERDO RESERVADO
Antes de la firma pública del Tratado de Paz, Amistad y Límites, en la madrugada del 9 de julio de 1938 las delegaciones de Paraguay y Bolivia rubricaron, junto con los mediadores, el proyecto de tratado, aunque debían someterlo a la aprobación de sus respectivos gobiernos. En esa misma fecha se suscribió un documento reservado titulado “Paraguay-Bolivia.
Acta rubricada en la ciudad de Buenos Aires, 9 de julio de 1938”, en el cual los representantes de las partes y de los países mediadores anticiparon el recorrido general que debía respetar el futuro laudo arbitral.
El acta afirmaba que la Conferencia de Paz había identificado, con el asesoramiento de sus técnicos militares y después de escuchar separadamente a las partes, una delimitación transaccional basada en los puntos de coincidencia existentes. En él se anticipó una línea que comenzaba en Esmeralda, sobre el río Pilcomayo; se dirigía hacia 27 de Noviembre, dejando Yrendague al este; continuaba por Capitán Ustares, Palmar de las Islas, Fortín Paredes y cerro Chovoreca; y llegaba al río Negro u Otuquis y a su desembocadura en el río Paraguay.
El documento declaraba que el futuro laudo respetaría esa solución “fiel y escrupulosamente”, considerándola razonable y definitiva por los negociadores (Rout, 1970).
Los compromisos del 9 de julio fueron confirmados y complementados, ya que el 19 de julio Bolivia solicitó nuevas garantías de que el Colegio Arbitral respetaría lo acordado, mientras Paraguay recibió seguridades escritas sobre el sector occidental de la frontera y la permanencia de los fortines Patria y Galpón bajo su jurisdicción.
El acta no fue un documento aislado, sino la pieza central de una negociación reservada más amplia que preparó el camino para la firma pública del Tratado de Paz, el 21 de julio, y para el laudo arbitral del 10 de octubre. Aunque el fallo mantuvo la orientación general del acta, incorporó referencias geográficas como Villazón, el punto situado diez kilómetros al oeste de Estrella; Cerrito Jara y determinadas intersecciones de paralelos y meridianos. Es decir, el trazado definitivo mantuvo la orientación fundamental del acuerdo previo, pero no lo reprodujo literalmente. El documento, por tanto, no sustituye al laudo arbitral, aunque permite comprenderlo como la culminación jurídica de una solución política negociada previamente y mantenida bajo reserva.
CONTROVERSIA
El acta ha generado controversias históricas, su carácter reservado y su divulgación pública muchos años después motivaron cuestionamientos sobre la transparencia de las negociaciones. Además, al afirmar que el futuro laudo respetaría “fiel y escrupulosamente” la línea acordada, abrió la discusión sobre el margen de decisión que conservaron los árbitros. También provocó reparos jurídicos porque fue rubricada antes de que las delegaciones obtuvieran la aprobación definitiva de sus gobiernos y antes de la firma y ratificación del Tratado de Paz. A ello se sumaron las diferencias internas de la representación paraguaya ante las concesiones territoriales discutidas.
BASE JURÍDICA
El tratado no sometió nuevamente a discusión la totalidad del Chaco Boreal. Reconoció directamente determinados espacios y estableció una zona dentro de la cual los árbitros debían fijar la línea definitiva. La decisión tendría el carácter de un arbitraje de equidad: los árbitros debían pronunciarse según su leal saber y entender, considerando la experiencia de la Conferencia de Paz y los dictámenes de sus asesores militares.
A diferencia de un arbitraje estrictamente jurídico, centrado principalmente en la aplicación de tratados anteriores, títulos coloniales y otras normas de derecho, los árbitros de equidad podían buscar una solución considerada justa, razonable y viable para ambas partes. Debían pronunciarse según su “leal saber y entender”, tomando en consideración los antecedentes reunidos por la Conferencia de Paz, los dictámenes de los asesores militares y las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de los dos países. La finalidad era alcanzar una fórmula que pudiera cerrar el conflicto y evitar una nueva guerra.
El Tratado fijó los márgenes que la decisión no podía sobrepasar. En el sector occidental, la línea debía situarse dentro de una franja determinada entre el río Pilcomayo y el meridiano del fortín 27 de Noviembre. En el norte y el este, debía mantenerse entre la propuesta presentada por la Conferencia de Paz el 27 de mayo de 1938 y la contrapropuesta paraguaya del 24 de junio. Además, el litoral del río Paraguay situado al sur de la desembocadura del río Negro u Otuquis quedó expresamente excluido del arbitraje.
Los árbitros eran los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, quienes delegaron sus funciones en representantes plenipotenciarios. Argentina designó a José María Cantilo, Isidoro Ruiz Moreno y Pablo Santos Muñoz; Brasil, a José de Paula Rodrigues Alves; Chile, a Luis Barros Borgoño y Manuel Bianchi; Estados Unidos, a Spruille Braden; Perú, a Felipe Barreda Laos y Luis Fernán Cisneros; y Uruguay, a Eugenio Martínez Thédy. Sus poderes los facultaban para deliberar y suscribir el fallo en nombre de los respectivos jefes de Estado (Comisión Mixta Demarcadora de Límites Boliviano-Paraguaya, 2007).
EL FALLO
Cumplidas las ratificaciones, los delegados de los seis presidentes mediadores se reunieron en Buenos Aires como Colegio Arbitral y el 10 de octubre pronunciaron el fallo que determinó la línea divisoria.
Paraguay y Bolivia fueron oídos en una audiencia especial y presentaron alegatos acompañados de documentación y una Comisión Militar Asesora realizó un relevamiento aerofotográfico y reconoció las zonas definidas. El Colegio Arbitral no examinó solamente los antecedentes jurídicos e históricos, sino también las condiciones geográficas, económicas y de seguridad de ambas partes. Sobre esa base, concluyó que la línea adoptada representaba una solución equitativa y aprobó el fallo por unanimidad.
La frontera quedó organizada en dos grandes zonas que convergían en 27 de Noviembre o Gabino Mendoza. En la zona occidental, la línea partía de ese punto, descendía hacia Villazón, pasaba diez kilómetros al oeste de Estrella y terminaba en el thalweg o canal navegable del río Pilcomayo. En la zona norte, avanzaba hacia el cerro Capitán Ustares, la Cañada del Palmar de las Islas y la intersección del meridiano de Fortín Paredes con el paralelo de Fortín Ravelo. Luego alcanzaba el punto más alto del cerro Chovoreca y Cerrito Jara, llegaba al río Negro u Otuquis y seguía su thalweg hasta la desembocadura en el río Paraguay.
El uso de fortines, elevaciones, palmares, cursos de agua, paralelos y meridianos muestra que la frontera combinó referencias militares, accidentes naturales y líneas geométricas. El documento fue dado en Buenos Aires en tres ejemplares redactados en español, inglés y portugués, y dispuso que el texto en español prevalecería en caso de duda.
DELIMITAR VS. DEMARCAR
El laudo delimitó la frontera: determinó jurídicamente por dónde debía pasar. Todavía era necesario demarcarla, es decir, identificar sus puntos en el terreno, calcular coordenadas, abrir picadas y construir los hitos que harían visible la separación entre los dos Estados.
El acta del 25 de noviembre de 1938 constituyó la Comisión Mixta Demarcadora de Límites. Bolivia estuvo representada por el coronel Abelardo Prieto y el mayor Walter Salinas; Paraguay, por el teniente coronel Abdón Palacios y el teniente primero de Marina Néstor Rodríguez. Como quinto miembro y presidente fue designado el coronel argentino Ernesto Florit, en representación de los países mediadores.
La Comisión debía dictar su reglamento, acordar el plan de acción y definir los métodos de trabajo. El presidente dirigía los debates, verificaba la ejecución de las decisiones y resolvía definitivamente las cuestiones técnicas y prácticas en las que las partes no alcanzaran un acuerdo.
LEGADO
El Tratado de Paz estableció la fórmula política y jurídica; el laudo determinó la línea dentro de la zona acordada; y la Comisión Mixta se encargó de reconocerla y demarcarla materialmente.
Los documentos producidos durante la demarcación –actas, mapas, croquis, fotografías, informes y libretas de campo– muestran una dimensión de la historia fronteriza que suele quedar oculta detrás de los grandes acontecimientos diplomáticos. La frontera no fue únicamente una línea decidida por presidentes y cancilleres: también fue recorrida por técnicos, topógrafos, militares, ingenieros y delegados que debieron confrontar las palabras del fallo con la geografía del Chaco.
El carácter equitativo del arbitraje permite comprender por qué la solución de 1938 no coincidió plenamente con las aspiraciones territoriales máximas de ninguna de las partes. Aunque la consigna del Dr. Manuel Domínguez –“Ni más allá ni más acá del Parapití”– había expresado durante años la reivindicación paraguaya de reconocer aquel río como límite histórico del Chaco, la frontera definitiva surgió de una realidad más compleja.
Las consecuencias de la guerra, las posiciones de Paraguay y Bolivia, la intervención de los mediadores y la necesidad de evitar un nuevo enfrentamiento exigieron concesiones y una intensa negociación diplomática. Para el Paraguay significó el reconocimiento de la mayor parte del Chaco Boreal y la preservación de su soberanía sobre el litoral del río Paraguay; para Bolivia, consolidó el dominio sobre el sector noroccidental.
El laudo no satisfizo todas las aspiraciones territoriales de ambos países, pero alcanzó algo que décadas de conversaciones, protocolos y mediaciones no habían conseguido: transformar el final de la guerra de dos naciones hermanas en una frontera jurídicamente definida y así abrir una nueva etapa de paz entre Paraguay y Bolivia.
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Buscan a conductor paraguayo que arrolló y mató a un hombre en silla de ruedas en Posadas
La Policía de Misiones, Argentina y de Paraguay, trabajan en conjunto para localizar un automóvil blanco con patente paraguaya que arrolló y mató a un hombre que estaba en silla de ruedas en Posadas. El conductor huyó y los investigadores sospechan que cruzó la frontera hacia Encarnación inmediatamente después del hecho.
El terrible suceso se registró durante la noche del pasado miércoles, en la esquina de las avenidas Marconi y Mariano Moreno. En este punto de la ciudad el fallecido, identificado como Plácido Facundo Martínez, que se movilizaba en silla de ruedas, acostumbraba a pedir ayuda monetaria a los conductores que circulan por la zona.
En vídeos socializados por las autoridades se puede ver que el hombre estaba en medio de la avenida pidieron dinero, pero en un momento dado un automóvil de color blanco, en vez de detener la marcha aceleró y chocó a Plácido, quien fue despedido para luego quedar tendido en la capa asfáltica.
Tras analizar las imágenes de las cámaras de seguridad, se pudo constatar que el automóvil tenía chapa paraguaya como lo indicaron los testigos. Los investigadores del vecino país presumen que luego de cometer el percance el conductor continuó su marcha sin detenerse y cruzó la frontera hacia Encarnación.
Hoy, agentes de Inteligencia de Frontera de la Policía de Misiones trabajan junto a la Policía Nacional de Paraguay para establecer la identidad y dar con el conductor. Así también, continúan analizando las imágenes de videovigilancia para conocer la ruta que tomó el automóvil y recabando testimonios de las personas que se encontraban en el lugar al momento del accidente.