El hecho de tener diabetes y tener dengue aumenta el riesgo del paciente, según explica -en El Trece- la Dra. Elizabeth Valinotti. La diabetes es una epidemia, pues aproximadamente 70.000 personas, que representan 9,7 % de los adultos en Paraguay la tiene, según los datos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. La prevalencia aumenta con el rango etario y llega al 20% de los pacientes que tienen 60 años o más. “Muchos no saben que la tienen y muchos minimizan el diagnóstico”, resalta la profesional.

“La diabetes ataca todos los órganos. Eleva los niveles de azúcar en sangre que va circulando y daña. De por sí ya genera ese estado de inmunodeficiencia, porque el paciente está con las defensas bajas por lo que hay una predisposición a desarrollar cualquier enfermedad. Para los pacientes con diabetes todas las enfermedades son más agresivas”, señala el Dr. Andrés Giménez al hablar de las personas con diabetes en riesgo por epidemia de dengue.

Seguimiento más cercano

El paciente con diabetes por lo general es obeso, hipertenso, tiene insuficiencia cardiaca y renal, entonces el hecho de tener la glucosa descompensada, por arriba de 200 hace que los glóbulos blancos no puedan actuar de manera adecuada. “En el dengue tenemos bajos glóbulos blancos, la glucosa elevada empeora el pronóstico. Por eso queremos generar conciencia de que el paciente que tiene diabetes ante los síntomas primarios de dengue debe consultar porque tiene que tener un seguimiento más cercano”, recalca la Dra. Valinotti.

El Ministerio de Salud tiene un protocolo para los grupos de riesgo y entra en la clasificación de dengue con signos de alarma. “Los pacientes con diabetes deben tomar esto con seriedad. Si tiene dengue hace que su azúcar suba mucho más”, enfatiza el Dr. Giménez.

En todos los casos el tratamiento es reposo e hidratación, pero en los grupos de riesgo podría incluso necesitarse un monitoreo constante de las funciones vitales e internación. “No hay un medicamento específico para los pacientes con diabetes, sino que existe un control más cercano para que en el caso de que se dé un estado de descompensación agudo se pueda actuar rápidamente”, finaliza Valinotti.