Este domingo, luego del rezo del Ángelus realizado en el Vaticano, el Papa Francisco realizó una breve acción de gracias por la Beatificación de María Felicia Guggiari Echevarría "Chiquitunga", durante la misa realizada en el estadio del club Cerro Porteño.
"Ayer en Asunción, Paraguay, ha sido proclamada beata María Felicia de Jesús Sacramentado, cuyo nombre antes de su consagración era María Felicia Guggiari Echevarría, religiosa de la Orden de las Carmelitas Descalzas, llamada por su padre, y también hoy por el pueblo paraguayo, la ‘Chiquitunga’", afirmó Francisco desde la ventana del palacio apostólico del Vaticano.
El Pontífice manifestó a los presentes que la religiosa oriunda de Villlarrica se sumó a la Acción Católica y durante su juventud ayudaba a enfermos, pobres y presos. "Esta fecunda experiencia de apostolado, sostenida por la Eucaristía cotidiana, resultó en la consagración al Señor”.
Recordó que Chiquitunga falleció a los 34 años aceptando la enfermedad con serenidad. "El testimonio de esta joven Beata es una invitación para todos los jóvenes, especialmente para los paraguayos, a vivir la vida con generosidad, mansedumbre y alegría”, concluyó Francisco.
El Papa Francisco promulgó el decreto de beatificación de María Felicia de Jesús Sacramentado, en marzo pasado.
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Oficiaron misa por Chiquitunga
Los compatriotas residentes en Roma participaron de una emotiva misa en la basílica de San Pedro en honor de la primera beata paraguaya.
Ayer 28 de abril se conmemoraron 67 años de la partida de la beata María Felicia de Jesús Sacramentado, Chiquitunga, y los paraguayos residentes en Roma participaron de una emotiva misa en la basílica de San Pedro.
A través de su vida y su ejemplo, la beata es un modelo de servicio hacia los desprotegidos y vulnerables. La misa se desarrolló en el altar San José de la basílica de San Pedro, donde la comunidad de paraguayos fueron cordialmente invitados a participar de la misa.
En el transcurso del oficio religioso recordaron cómo fue la vida de la primera beata paraguaya. “A 67 años de su pascua, el homenaje a Chiquitunga llegó al corazón de la cristiandad en el Vaticano. Bajo un sol de primavera, la comunidad paraguaya se unió en una solemne peregrinación para honrar su memoria y legado”, expresó la periodista compatriota Mónica Fabiola Ayala, quien reside en Roma.
La santa misa tuvo lugar en el altar de San José y fue presidida por el padre Angello Stoya, párroco de la basílica de San Pedro, y estuvo acompañado por el padre Feliciano Mechado, capellán de la comunidad latinoamericana.
“Chiquitunga fue presentada ante el mundo como un modelo de alegría y compromiso”, expresó. La parte más emotiva de la eucaristía fue el pedido por su pronta canonización.
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Chiquitunga: recordaron aniversario de muerte de la beata en la Basílica de San Pedro
Este 28 de abril, se conmemora 67 años de la partida de la beata María Felicia de Jesús Sacramentado “Chiquitunga” y los paraguayos residente en Roma participaron de una emotiva misa en la Basílica de San Pedro. A través de su vida y su ejemplo la beata es un modelo de servicio hacia los desprotegidos y vulnerables.
La misa se desarrolló en el altar San José de la Basílica de San Pedro, donde la comunidad de paraguayos fueron cordialmente invitados a participar de la misa en la que recordaron el aniversario de muerte de la querida Chiquitunga. En el trasncurso de la misa recordaron cómo fue la vida de la primera beata paraguaya.
“A 67 años de su pascua, el homenaje a Chiquitunga llegó al corazón de la cristiandad en el Vaticano. Bajo un sol de primavera la comunidad paraguaya se unió en una solemne peregrinación para honrar su memoria y legado”, expresó la periodista compatriota Mónica Fabiola Ayala, quien reside en Roma.
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La santa misa tuvo lugar en el altar de San José y fue precedida por el padre Angello Stoya, párroco de la Basílica de San Pedro, y estuvo acompañado por el padre Feliciano Mechado, capellán de la comunidad latinoamericana. “Chiquitunga fue presentada ante el mundo como un modelo de alegría y compromiso”, expresó.
La parte más emotiva de la eucaristía fue el pedido por su pronta canonización. Asistieron autoridades nacionales, la embajadora del Paraguay ante la Santa Sede, la señora Romina Taboada; la embajadora de Paraguay ante la República de Italia, la señora María José Argaña y miembros de la comunidad de paraguayos residente en Roma.
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Requisan 12.760 kilos de cebolla y papa en depósito de Capiatá
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), a través de la Dirección General de Prevención y Represión del Contrabando y el Comercio Ilícito, realizó un procedimiento de verificación en un depósito ubicado en la ciudad de Capiatá, que derivó en la incautación de un total de 12.760 kilogramos de cebollas y papas presumiblemente ingresadas al país de manera irregular.
El operativo se llevó a cabo anoche, con participación de funcionarios de la DNIT, en coordinación con el Departamento Especializado contra Hechos Punibles Económicos y Financieros de la Policía Nacional y técnicos del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), en el marco de la Ley N.º 123/91 de protección fitosanitaria.
Durante la intervención, la comitiva fue recibida por el encargado del local, quien permitió el acceso para la verificación.
En el lugar se constató la existencia de bolsas de cebolla y papa sin el etiquetado codificado correspondiente del Senave ni documentación que respalde su ingreso legal y libre comercialización en el país.
Como resultado del procedimiento, se incautaron de 588 bolsas de cebolla de aproximadamente 20 kilogramos cada una, totalizando 11.760 kilogramos, y 50 bolsas de papa de 20 kilogramos, que suman 1.000 kilogramos, alcanzando un total de 12.760 kilogramos de mercaderías.
Las verificaciones se realizaron sin incidentes. Todos los productos incautados, presumiblemente de origen extranjero, fueron trasladados al depósito de la DNIT – GICAL, ubicado en la ciudad de Mariano Roque Alonso, donde permanecerán bajo guarda y custodia.
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Emotiva misa en memoria del papa Francisco por el primer aniversario de su muerte
El Arzobispado de Asunción celebró una emotiva misa este martes, en conmemoración del primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco. Se llevó a cabo en la Catedral Metropolitana y fue presidida por el cardenal Adalberto Martínez.
El arzobispo agradeció la cercanía del papa Francisco con el pueblo paraguayo. Lo recordó como “un pastor bueno, un padre cercano, humilde y misericordioso, que supo caminar con su pueblo y que amó profundamente al Paraguay y a los paraguayos”.
Destacó además que Francisco vivió sostenido por su fe hasta su último suspiro. “En vísperas de su Pascua definitiva, nos dejó su último testimonio: su mensaje de Pascua, su bendición a la ciudad y al mundo”, apuntó el cardenal paraguayo.
Asimismo, mencionó que desde el inicio de su pontificado pidió: “Recen por mí”. En ese sentido, indicó que “la oración del pueblo de Dios lo sostuvo en su camino, especialmente en sus últimos días”, resaltó el celebrante.
Por otro lado, Francisco repetía con insistencia: “No tengan miedo” y recordó que durante su pontificado, que se extendió por cerca de doce años, el papa Francisco fue un testigo valiente del Evangelio.
“No tuvo miedo de impulsar procesos, de abrir caminos, de invitar a la Iglesia a salir de sí misma para encontrarse con los demás, especialmente con los más pobres y olvidados”, acotó.
En ese mismo sentido, refirió que ya antes, como cardenal Bergoglio, expresaba que la Iglesia está llamada a no encerrarse, sino a salir hacia las periferias existenciales para llevar la alegría del Evangelio.
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Martínez explicó que al asumir el nombre de Francisco como un programa de vida, quiso reflejar la humildad, la fraternidad y el amor a los pobres del santo de Asís. “Su vida fue coherente con ese nombre: una vida sencilla, cercana, profundamente evangélica”, subrayó.
Sobre su legado, dijo que dejó una hoja de ruta para la renovación misionera; también una llamada urgente al cuidado de la casa común; y un llamado a redescubrir la fraternidad universal, recordándonos que todos somos hermanos.
En otro momento de su homilía se refirió a su visita apostólica en julio del año 2015. “Durante aquellos días, recorrió con sencillez el alma de nuestro pueblo. Se hizo cercano a los más vulnerables, visitó el Buen Pastor, alentó a las autoridades a trabajar por el bien común, animó a los laicos a vivir una fe comprometida, y se encontró con los jóvenes, sembrando en ellos esperanza”, rememoró.
Igualmente, enfatizó su amor a la Virgen de los Milagros de Caacupé y su admiración a la mujer paraguaya calificándola como “la más gloriosa de América”, reconociendo en ella la fuerza de la fe, la capacidad de sostener la vida y la esperanza en medio de las dificultades.
Por otro lado, su visita en el Bañado Norte, recordándonos que “nadie puede quedar excluido, que cada persona tiene una dignidad que debe ser respetada y promovida”.
Y recordó que en Ñu Guasu, nos hizo experimentar la alegría de ser pueblo de Dios, caminando unidos en la fe y en la esperanza.
“Así fue aso entre nosotros: sencillo, cercano, profundamente humano y profundamente evangélico. Hoy damos gracias a Dios por su vida, por su ministerio y por el testimonio que ha dejado en la Iglesia y en el mundo”, manifestó el cardenal.