Es para la fabricación de productos destinados a marcas internacionales como Nike, Adidas, Fila, Asics y Champion
La empresa de calzado y artículos textiles Dass trasladó una parte de la maquinaria que operaba en su planta de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, hacia Paraguay para la fabricación de productos destinados a marcas internacionales como Nike, Adidas, Fila, Asics y Champion.
Las operaciones en territorio paraguayo comenzaron formalmente el pasado mes de marzo tras concretarse una inversión estimada en 40 millones de dólares, un proyecto desarrollado en alianza con la firma brasileña Texcin. Actualmente, la unidad fabril local ya genera empleo para unas 600 personas en el país.
El movimiento estratégico se produce en un contexto de retracción económica en el vecino país. De acuerdo con reportes de medios de prensa argentinos, la planta bonaerense de Coronel Suárez atraviesa un proceso de vaciamiento vinculado directamente con la fuerte caída del consumo interno en el mercado argentino.
El desmantelamiento de las instalaciones y la salida física de los bienes de capital sugieren que la operatividad de dicha fábrica ha quedado descartada para los próximos ciclos económicos, según los análisis del sector industrial.
La planta de Coronel Suárez posee un alto valor histórico para la región rioplatense, habiendo sido construida en 1976 por la familia Bachellian, propietaria de Gatic y entonces licenciataria oficial de Adidas en Argentina.
Con el correr de los años, el sitio se había consolidado como el polo de empleo industrial más importante de su localidad, llegando a ocupar a miles de trabajadores durante sus décadas de mayor actividad productiva, un rol que ahora se desvanece ante la migración de sus operaciones hacia el mercado paraguayo.
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José Berea: “Tenemos que apuntar a producir 15 millones de toneladas de soja”
Melissa Palacios
melissa.palacios@nacionmedia.com.py
El sector agrícola paraguayo atraviesa un momento favorable impulsado por buenas cosechas y una amplia apertura de mercados internacionales. En esta edición de Hacedores, La Nación/Nación Media conversó con José Berea, titular de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), acerca del escenario que enfrenta el rubro y los desafíos para uno de los pilares de la economía nacional.
Aumentar la producción nacional, apuntando a alcanzar 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz, además de fortalecer la industrialización y la generación de mayor valor agregado dentro del país, son algunas de las metas.
En tanto, los altos costos de fertilizantes y combustibles, la volatilidad de los mercados internacionales y las nuevas exigencias ambientales y de trazabilidad impuestas por mercados como la Unión Europea son puntos que más preocupan a los productores.
- ¿Cómo evalúa el momento actual del sector en términos de competitividad, productividad y acceso a mercados?
El sector agrícola sigue siendo uno de los pilares de la economía paraguaya, actualmente tenemos 52 mercados habilitados para la soja, 32 en trigo y 65 mercados con el maíz.
Nosotros evaluamos como un buen momento porque tenemos buenas cosechas y colocación de nuestros productos, el maíz en Brasil, y en el consumo interno; la soja, tenemos también la colocación que está yendo a Argentina, que está yendo a Brasil, y estamos buscando nuevos mercados como el de Taiwán.
El arroz que viene en pleno auge, es un buen momento y hemos crecido comparativamente con años anteriores, así que por ese lado creemos que estamos en buena senda. Tenemos muchos mercados abiertos, lo cual facilita también las exportaciones. Igualmente queremos abrir mercados de los más importantes, en el caso mencionado de la soja y lograr reabrir la República de China (Taiwán).
- Como presidente de la Capeco, ¿cómo logra equilibrar la representación gremial con su vida laboral y personal?
Es fundamental el trabajo en equipo, tanto en el aspecto gremial como también en mis ocupaciones particulares. El apoyo y comprensión de la familia es imprescindible, ya que las actividades gremiales demandan muchísimo tiempo y dedicación.
- ¿Qué prioridades ha definido para su gestión dentro de Capeco?
Uno de los objetivos más importantes es continuar apoyando desde nuestro lugar al sector productivo de manera a aumentar la producción, tanto de soja como de maíz. Hace varios años estamos en una suerte de meseta en aproximadamente 10 a 11 millones de toneladas de soja y entre 5 y 6 millones de toneladas de maíz.
Tenemos que llegar a las 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz. Un factor fundamental para lograr este objetivo es continuar incorporando campesinos a las cadenas productivas y que se vuelvan realmente productores.
- ¿Qué desafíos implica liderar un gremio en un sector tan estratégico para la economía del país?
El sector agrícola y en particular la cadena de soja, maíz, trigo, es el motor de la economía nacional. Nuestro rol en el área de comercialización interna y exportación, con las connotaciones en aspectos logísticos, regulatorios, de contacto permanente con diferentes instituciones públicas, de tener la mayor cantidad posible de mercados abiertos para nuestra producción, permiten mantener y mejorar la competitividad de la producción paraguaya.
- ¿Cuáles son los granos con mayor potencial actualmente y que pueden ser aprovechados por los productores según su parecer?
Maíz, soja y arroz. Lo que vemos es que tienen mejor colocación en el mercado internacional. Estamos sufriendo un poco con el trigo, que tenemos que ajustar las variedades a variedades más tempraneras para no caer en menor área de producción.
Sin embargo, vemos estos potenciales realmente que estamos teniendo en este momento, que van a mover la aguja del ingreso de divisas que son la soja, maíz y arroz en este año y, por supuesto, esperamos superar en el 2027.
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- ¿Qué resultados esperan lograr en esta campaña sojera 2025/26 en cuanto a volúmenes, área de siembra e ingresos de divisas?
Soja entre 11,5 y 12 millones de toneladas, con un área de siembra 3,4 millones hectáreas, más la zafriña y estaríamos con un ingreso divisas aproximadamente de USD 4.500 millones.
En maíz esperamos alcanzar un rinde similar al año anterior o mayor, es decir, esperamos más de 6 millones de toneladas de soja de esta zafriña. Estamos teniendo mejores rendimientos, esto se debió básicamente al clima y a los buenos cuidados de los agricultores del suelo y de sus culturas agrícolas.
Es un poco de todo, si hacés bien los deberes y también llueve bien, bueno, estás en un año bueno, que es lo que nos está sucediendo este año.
- ¿Qué desafíos considera que actualmente enfrentan los productores y exportadores de soja?
Altos costos de fertilizantes, precio combustible, fluctuación del dólar, variabilidad de los precios internacionales, nuevas exigencias de trazabilidad, el Reglamento 1115. El desafío es apuntar a más producción, a siempre lograr más proteína animal en base a la proteína vegetal que producimos, tratar de que cada vez tengamos más proteína animal dentro de nuestro país.
Además, tener más industrialización de pollos y de cerdos. Esos son los desafíos que creo que hoy tiene nuestro país y nuestra economía por delante. Los factores externos hoy son un desafío, son un riesgo, porque sin duda tenés los altos costos que estamos teniendo en los insumos, que pueden llegar a perjudicar o que haya una escasez de estos debido a los conflictos internacionales.
Esperemos que eso se solucione y tengamos la provisión normal, y con eso aspiramos a que con el buen trabajo de nuestro productores y buenas lluvias mediante, vamos a alcanzar nuestros objetivos.
- ¿Cómo ve al sector en cuanto a trazabilidad, sostenibilidad y certificaciones ambientales que exigen los mercados como la UE?
Contamos actualmente con la plataforma SISE donde seguimos realizando ajustes y reuniones tanto con los compradores como las autoridades competentes de la Unión Europea. El sector cuenta con herramientas para probar que contamos con una producción sustentable y regenerativa. Sigue preocupando los altos de costos de segregación que aún no vemos compensados en los precios a pagar por Europa.
Los cupos, en cuanto al acuerdo Unión Europea-Mercosur, son los grandes desafíos que tenemos con el bloque, y que nuestros vecinos consideren a Paraguay como una cuarta parte del todo. En todos los productos nosotros queremos ser una cuarta parte, 25 % de ese total. Queremos que a lo largo de estos cinco años el resultado sea para todos los países por igual. Ese es un desafío grande que tenemos.
Hoy sabemos que tenemos que negociar por debajo de esos cupos que pretendemos en el futuro, pero queremos en ese plazo de cinco años lograr que Paraguay tenga el 25 % de cada producto que es capaz de exportar.
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- ¿Qué tipo de apoyo o articulación con el Estado consideran necesarios para que el sector siga creciendo?
Necesitamos apoyo en la apertura y mantenimiento de los mercados de exportación, defensa de la producción nacional a nivel internacional contando con herramientas fiables, seguridad jurídica, reglas claras, logística fluvial y terrestre.
- ¿Qué oportunidades concretas ven como sector con el acuerdo Mercosur-UE?
El acuerdo abre oportunidades con preferencias arancelarias tanto para los cereales como las oleaginosas y sus subproductos. Preocupa la aparición de nuevas reglamentaciones que podrían impedir el uso de estas preferencias como el Reglamento 1.115, incluir a la soja al maíz como de alto riesgo para los biocombustibles.
No obstante, el sector productivo debe seguir trabajando unido. Unidos somos más fuertes y de esta manera lograremos los objetivos propuestos, en un entorno local e internacional de permanentes desafíos.
Ficha técnica
- Presidente presidente de la Capeco y actual vicepresidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP)
- Es director titular de Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Catterpa)
- Es miembro Equipo Nacional de Estrategia País (ENEP)
- Miembro del Consejo Empresarial del Ministerio de Industria y Comercio
- Director del Grupo CICSA y Produpar S.A.
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“Tenemos que apuntar a producir 15 millones de toneladas de soja”
- Melissa Palacios
- Fotos: Cristóbal Núñez
Además, el titular de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas enfatiza la importancia de fortalecer la industrialización y la generación de mayor valor agregado dentro del país.
El sector agrícola paraguayo atraviesa un momento favorable impulsado por buenas cosechas y una amplia apertura de mercados internacionales. En esta edición de Hacedores, La Nación/Nación Media conversó con José Berea, titular de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), acerca del escenario que enfrenta el rubro y los desafíos para uno de los pilares de la economía nacional.
Aumentar la producción nacional, apuntando a alcanzar 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz, además de fortalecer la industrialización y la generación de mayor valor agregado dentro del país, son algunas de las metas.
En tanto, los altos costos de fertilizantes y combustibles, la volatilidad de los mercados internacionales y las nuevas exigencias ambientales y de trazabilidad impuestas por mercados como la Unión Europea son puntos que más preocupan a los productores.
UN BUEN MOMENTO
–¿Cómo evalúa el momento actual del sector en términos de competitividad, productividad y acceso a mercados?
–El sector agrícola sigue siendo uno de los pilares de la economía paraguaya. Actualmente tenemos 52 mercados habilitados para la soja, 32 en trigo y 65 mercados con el maíz. Nosotros evaluamos como un buen momento porque tenemos buenas cosechas y colocación de nuestros productos, el maíz en Brasil, y en el consumo interno; la soja, tenemos también la colocación que está yendo a Argentina, que está yendo a Brasil, y estamos buscando nuevos mercados como el de Taiwán.
El arroz que viene en pleno auge, está en un buen momento y hemos crecido comparativamente con años anteriores. Así es que, por ese lado, creemos que estamos en buena senda. Tenemos muchos mercados abiertos, lo cual facilita también las exportaciones. Igualmente, queremos abrir mercados de los más
importantes, en el caso mencionado de la soja, y lograr reabrir la República de China (Taiwán).
–¿Qué prioridades ha definido para su gestión dentro de Capeco?
–Uno de los objetivos más importantes es continuar apoyando desde nuestro lugar al sector productivo de manera a aumentar la producción, tanto de soja como de maíz. Hace varios años estamos en una suerte de meseta en aproximadamente 10 a 11 millones de toneladas de soja y entre 5 y 6 millones de toneladas de maíz. Tenemos que llegar a las 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz. Un factor fundamental para lograr este objetivo es continuar incorporando campesinos a las cadenas productivas y que se vuelvan realmente productores.
–¿Qué desafíos implica liderar un gremio en un sector tan estratégico para la economía del país?
–El sector agrícola, y en particular la cadena de soja, maíz, trigo, es el motor de la economía nacional. Nuestro rol en el área de comercialización interna y exportación, con las connotaciones en aspectos logísticos, regulatorios, de contacto permanente con diferentes instituciones públicas, de tener la mayor cantidad posible de mercados abiertos para nuestra producción, permiten mantener y mejorar la competitividad de la producción paraguaya.
RUBROS CLAVE
–¿Cuáles son los granos con mayor potencial actualmente y qué pueden ser aprovechados por los productores según su parecer?
–Maíz, soja y arroz. Lo que vemos es que tienen mejor colocación en el mercado internacional. Estamos sufriendo un poco con el trigo, que tenemos que ajustar las variedades a variedades más tempraneras para no caer en menor área de producción. Sin embargo, vemos estos potenciales realmente que estamos teniendo en este momento, que van a mover la aguja del ingreso de divisas que son la soja, maíz y arroz en este año y, por supuesto, esperamos superar en 2027.
–¿Qué resultados esperan lograr en esta campaña sojera 2025/26 en cuanto a volúmenes, área de siembra e ingresos de divisas?
–Soja entre 11,5 y 12 millones de toneladas, con un área de siembra 3,4 millones hectáreas, más la zafriña y estaríamos con un ingreso divisas aproximadamente de USD 4.500 millones.
En maíz esperamos alcanzar un rinde similar al año anterior o mayor, es decir, esperamos más de 6 millones de toneladas de soja de esta zafriña. Estamos teniendo mejores rendimientos, esto se debió básicamente al clima y a los buenos cuidados de los agricultores del suelo y de sus culturas agrícolas. Es un poco de todo, si hacés bien los deberes y también llueve bien, bueno, estás en un año bueno, que es lo que nos está sucediendo este año.
MAYORES RETOS
–¿Qué desafíos considera que actualmente enfrentan los productores y exportadores de soja?
–Altos costos de fertilizantes, precio combustible, fluctuación del dólar, variabilidad de los precios internacionales, nuevas exigencias de trazabilidad, el Reglamento 1115. El desafío es apuntar a más producción, a siempre lograr más proteína animal con base en la proteína vegetal que producimos, tratar de que cada vez tengamos más proteína animal dentro de nuestro país.
Además, tener más industrialización de pollos y de cerdos. Esos son los desafíos que creo que hoy tiene nuestro país y nuestra economía por delante.
Los factores externos hoy son un desafío, son un riesgo, porque sin duda tenés los altos costos que estamos teniendo en los insumos, que pueden llegar a perjudicar o que haya una escasez de estos debido a los conflictos internacionales.
Esperemos que eso se solucione y tengamos la provisión normal, y con eso aspiramos a que con el buen trabajo de nuestro productores y buenas lluvias mediante, vamos a alcanzar nuestros objetivos.
–¿Qué tipo de apoyo o articulación con el Estado consideran necesarios para que el sector siga creciendo?
–Necesitamos apoyo en la apertura y mantenimiento de los mercados de exportación, defensa de la producción nacional a nivel internacional contando con herramientas fiables, seguridad jurídica, reglas claras, logística fluvial y terrestre.
ACUERDO UE-MERCOSUR: “LOS CUPOS SON LOS GRANDES DESAFÍOS QUE TENEMOS”
–¿Cómo ve al sector en cuanto a trazabilidad, sostenibilidad y certificaciones ambientales que exigen los mercados como la UE?
–Contamos actualmente con la plataforma SISE donde seguimos realizando ajustes y reuniones tanto con los compradores como las autoridades competentes de la Unión Europea. El sector cuenta con herramientas para probar que contamos con una producción sustentable y regenerativa. Sigue preocupando los altos de costos de segregación que aún no vemos compensados en los precios a pagar por Europa. Los cupos, en cuanto al acuerdo Unión Europea-Mercosur, son los grandes desafíos que tenemos con el bloque, y que nuestros vecinos consideren a Paraguay como una cuarta parte del todo. En todos los productos nosotros queremos ser una cuarta parte, 25 % de ese total. Queremos que a lo largo de estos cinco años el resultado sea para todos los países por igual. Ese es un desafío grande que tenemos. Hoy sabemos que tenemos que negociar por debajo de esos cupos que pretendemos en el futuro, pero queremos en ese plazo de cinco años lograr que Paraguay tenga el 25 % de cada producto que es capaz de exportar.
–¿Qué oportunidades concretas ven como sector con el acuerdo Mercosur-UE?
–El acuerdo abre oportunidades con preferencias arancelarias tanto para los cereales como las oleaginosas y sus subproductos. Preocupa la aparición de nuevas reglamentaciones que podrían impedir el uso de estas preferencias como el Reglamento 1.115, incluir a la soja al maíz como de alto riesgo para los biocombustibles. No obstante, el sector productivo debe seguir trabajando unido. Unidos somos más fuertes y de esta manera lograremos los objetivos propuestos, en un entorno local e internacional de permanentes desafíos.
PERFIL
Presidente presidente de la Capeco y actual vicepresidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP)
Es director titular de Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Catterpa)
Es miembro Equipo Nacional de Estrategia País (ENEP)
Miembro del Consejo Empresarial del Ministerio de Industria y Comercio
Director del Grupo CICSA y Produpar SA
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Envíos del complejo soja crecen en el primer cuatrimestre y suman USD 1.929 millones
Las exportaciones del complejo soja crecieron en el primer cuatrimestre del 2026 casi 40 %, superando 3,93 millones de toneladas de la oleaginosa y generando USD 1.929 millones en ingresos, lo que marca un buen desempeño de la campaña sojera 2025/26.
Según el informe de comercio exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), al cierre del cuarto mes del año Paraguay comercializó 37 % más de soja en grano, llegando a 3.935.833 toneladas que equivalen a 1.069.922 toneladas más que en el mismo periodo del 2025, cuando el volumen embarcado alcanzó 2.865.911 toneladas.
El reporte destaca que la mayor disponibilidad de soja se refleja además en un mayor porcentaje de industrialización de la oleaginosa, lo que implica un aumento de los embarques de los subproductos (aceites y pellets).
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En ese sentido, la asesora de comercio exterior del gremio, Sonia Tomassone, dijo que a esto se suma la alta demanda de proteínas de origen vegetal a nivel global para su conversión en proteína animal y al auge de los biocombustibles. Explicó que ello permitió incrementar la industrialización, con más envíos de aceite y pellets de soja.
Ingresos
En cuanto a ingresos, el informe de la Capeco indica una variación positiva del 38 %. Los envíos del complejo soja pasaron de 1.394 millones en el primer cuatrimestre de 2025 a USD 1.929 millones de enero a abril de este año.
En el desglose por mercados, el 83 % de las exportaciones tuvo como destino Argentina, 10 % al mercado brasileño, y el 7 % restante se divide entre Arabia Saudita, Estados Unidos, Uruguay y Chile. El total de empresas exportadoras fue de 40.
Producción récord
Paraguay podría alcanzar una cifra récord en la producción de soja en la campaña 2025/26, llegando a 12,29 millones de toneladas, según proyecciones de la consultora Stonex. El reporte de abril indicaba una mejora estimada para la zafra principal, que pasó de 10,4 millones de toneladas en marzo a 10,9 millones de toneladas. Aún queda determinar el desempeño de la zafriña, pero si llega a 1,4 millones de toneladas, la producción total marcaría un récord histórico para la soja paraguaya.
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Rutas gastronómicas: relato, identidad y vínculo
Por: Alba Delvalle
Más que experiencias para el visitante, las rutas gastronómicas son herramientas de desarrollo que integran producción, cultura y comunidad, generando impacto más allá del turismo.
Las rutas gastronómicas suelen pensarse como una estrategia para atraer turistas. Pero en realidad, su impacto va mucho más allá de lo culinario. No nacen como un producto aislado, sino como el resultado de procesos más profundos dentro de un territorio.
Para Andrés Ugaz, referente de la cocina peruana y creador de la Ruta del Callao, la diferencia es clave: una ruta no se “crea”, se construye. “Lo que se puede crear es un itinerario. La ruta es otra cosa, es una construcción social, casi siempre público-privada, que funciona como una plataforma donde se comunican muchos aspectos del territorio”, explica.
El caso de la Ruta del Callao en Perú es un ejemplo de cómo la gastronomía puede convertirse en una herramienta para cambiar percepciones. En un territorio históricamente asociado a una imagen negativa, el proceso comenzó en 2016 con un grupo de empresarios que buscaban contar una historia distinta.
Para Andrés, la cocina fue el punto de entrada para esta ruta. “Es algo cotidiano, confiable. La gente entiende y presta atención cuando se le habla desde la cocina”, comenta, al tiempo de aclarar, que lo importante no fue solo mostrar platos, sino reconstruir la narrativa de un lugar a partir de su gente, su cultura y sus dinámicas actuales.
Impacto económico y cultural. Una ruta gastronómica, bien estructurada, puede convertirse en un articulador económico, pues no solo visibiliza restaurantes, sino que integra toda una cadena productiva: pesca artesanal, agricultura, transformación de alimentos y pequeños emprendimientos.
En ese sentido, su impacto no se limita al consumo. “Puede ser un medio transformador si logra integrarse a los primeros eslabones de producción”, afirma. Aunque insiste en que el valor no es únicamente económico. Existen dos dimensiones que deben avanzar en paralelo: la redistribución de oportunidades y la revalorización cultural.
Por un lado, la ruta permite que actores que normalmente no tienen visibilidad accedan a mercado. Por otro, fortalece el reconocimiento de prácticas, saberes y tradiciones que forman parte del patrimonio alimentario, amplía el maestro panadero y finalista de los Gourmand Awards 2025.
Uno de los errores más comunes es pensar que una ruta gastronómica se trata solo de comer bien. Ya que, en realidad, su objetivo es mucho más ambicioso: representar un territorio en poco tiempo. “La ruta tiene que mostrar historias de vida, tensiones, necesidades, sueños. Lo que comés también cuenta una historia”, expresa.
Ese enfoque cambia completamente la experiencia. Ya no se trata solo de degustar, sino de generar conexión. “La ruta tiene que dejar algo en quien la recorre. Si solo te quedás con el sabor, es una experiencia gastronómica. Pero si entendés el territorio, generás un vínculo”, remarca.
Ese vínculo puede traducirse en impactos concretos: desde proyectos productivos hasta alianzas internacionales impulsadas por visitantes que se involucran con lo que descubren, agrega el referente culinario peruano.
Respecto a lo que puede hacer Paraguay, aunque Andrés aún no conoce en profundidad, justamente este mayo estará como invitado mediante una alianza entre la Cámara de Comercio Paraguayo Peruana (CAPAPE) y la firma organizadora del Gastronomik, plantea un camino claro para desarrollar rutas gastronómicas con impacto sostenido.
El primer paso no es lanzar un circuito turístico, sino investigar el territorio, cuenta. “Se necesita una investigación-acción: registrar el patrimonio alimentario de una zona, pero no de forma contemplativa, sino generando productos que ya puedan usarse, como publicaciones, documentales o espacios de difusión”.
Ese proceso debe ser participativo, involucrar a productores, cocineros y actores locales no es opcional, es la base de la construcción. “La ruta tiene que ser hecha con los locales. Es un registro permanente, un observatorio de lo que pasa en el territorio”, detalla.
A partir de ahí, se construye una hoja de ruta que articula al sector privado, el Estado y otros actores, hasta convertirse en un producto turístico. Pero incluso en ese punto, el objetivo no es el turismo en sí mismo, insiste Andrés. Y sucede que las rutas gastronómicas, entendidas de esta manera, son mucho más que una experiencia para visitantes, son una herramienta de desarrollo territorial.
Implica decisiones, coordinación y, en muchos casos, una apuesta política punto en el que expone, que no hay que tener miedo a eso, ya que la ruta pone a la cocina en el centro y permite abordar el territorio desde ahí, generando oportunidades para quienes han sido invisibilizados.
En un contexto donde Paraguay busca diversificar su oferta turística y fortalecer sus economías locales, el desafío no es solo crear rutas, sino construirlas con sentido. Porque cuando la gastronomía deja de ser solo consumo y se convierte en relato, identidad y vínculo, puede hacer algo más importante: transformar un territorio desde adentro.