Las expectativas para la campaña sojera 2025-26 se mantienen en niveles elevados y refuerzan el optimismo del sector agrí­cola, en un contexto donde los primeros resultados de cose­cha muestran buenos rendi­mientos y calidad, alimen­tando la posibilidad de que Paraguay alcance un nuevo récord de producción, des­taca el informe semana de la Unión de Gremios de la Pro­ducción (UGP).

Las proyecciones del sector productivo para esta zafra ascienden a 10 millones de toneladas, pero tras los bue­nos rendimientos estiman que podría alcanzar 11 millo­nes de toneladas. De acuerdo con los reportes iniciales, las condiciones climáticas juga­ron a favor del cultivo durante gran parte del ciclo. Lluvias oportunas, incluso en meses donde no suelen registrarse, combinadas con temperatu­ras moderadas permitieron un desarrollo uniforme de los lotes en las principales zonas productivas del país.

Este escenario se tradujo en rendimientos superiores a los observados en campañas recientes, según las evaluacio­nes preliminares de campo. Desde el departamento de Itapúa, la productora Blanca Saiki señaló que, hasta el momento, no se registraron inconvenientes relevantes en la cosecha. Indicó que las par­celas que ya completaron su ciclo productivo están mos­trando resultados satisfacto­rios, tanto en volumen como en calidad, lo que refuerza la percepción positiva del sector.

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No obstante, el clima seguirá siendo un factor clave en las próximas semanas. El prin­cipal desafío para el avance de la cosecha será el comporta­miento de las lluvias, ya que excesos podrían retrasar el trillado en áreas que ya están listas, mientras que precipi­taciones bien distribuidas resultarían beneficiosas para los cultivos que aún se encuen­tran en etapa de llenado de vai­nas. Carlos Pieta, productor de la zona de Santa Rita, des­tacó los resultados obtenidos en su establecimiento. Según explicó, ya se cosechó cerca del 40 % del área sembrada, con rindes por hectárea que supe­ran las expectativas iniciales, consolidando una campaña que se perfila como muy favo­rable para los productores.

En esa región, se estima que la cosecha ya supera el 50 % del área total, con la mayoría de los lotes que ya concluyeron su ciclo productivo. En contraste, los cultivos implantados sobre rastrojo de trigo presentan un mayor retraso y dependen de nuevas lluvias para completar su desarrollo en condiciones óptimas.

Desde el punto de vista econó­mico, una campaña sojera con altos rendimientos tiene un impacto directo en el ingreso de divisas, la actividad logís­tica, el comercio interno y el desempeño general de la eco­nomía.

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