Paraguay recibió más de 23.000 residentes brasileños en un año y comienza a consolidarse como un polo regional para emprendedores e inversores. Así lo anunció el medio brasileño GloboNews durante un reportaje difundido recientemente.
Durante años, Paraguay fue visto por gran parte de América del Sur como una economía periférica, de bajo perfil y limitada escala. Hoy, sin embargo, el fenómeno empieza a invertirse. Cada vez más brasileños cruzan la frontera no para hacer turismo o compras, sino para instalarse, invertir y empezar una nueva vida.
El dato comenzó a llamar la atención incluso dentro de Brasil. Según el informe difundido por GloboNews, más de 23.000 ciudadanos brasileños fueron autorizados a residir en Paraguay solo durante el último año, más del doble que en 2020.
El movimiento refleja una tendencia creciente: empresarios, comerciantes y trabajadores independientes empiezan a mirar al país vecino como un lugar más favorable para producir, emprender y desarrollarse económicamente.
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Los números
Mientras Brasil mantiene una tasa de interés básica del 14,5%, Paraguay opera con una referencia monetaria de 5,5%, un escenario que facilita el acceso al crédito y reduce el costo financiero para empresas y emprendedores. A eso se suma una presión tributaria considerablemente menor y un esquema económico que, desde hace años, apuesta por atraer inversiones mediante estabilidad macroeconómica y reglas previsibles.
Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional para 2026, citadas por el canal brasileño, también muestran un panorama favorable para Paraguay. Según esas estimaciones, el país terminaría el año con mejores indicadores que Brasil en crecimiento económico, inflación y desempleo. Esta tendencia comienza a modificar incluso la percepción regional sobre el país.
Durante décadas, Brasil fue el destino natural para quienes buscaban mayores oportunidades dentro del Mercosur. Ahora, por primera vez, parte de esa dinámica parece invertirse. Paraguay aparece como una economía pequeña, pero cada vez más competitiva, capaz de atraer capital humano y empresarial desde la mayor potencia sudamericana.
El fenómeno no implica, sin embargo, que Paraguay haya superado estructuralmente a Brasil en todos los indicadores. GloboNews también remarcó que Brasil continúa por delante en variables sociales clave. En el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide expectativa de vida, acceso a educación y nivel de vida, la economía brasileña mantiene mejores registros.
Lo mismo ocurre con el PIB per cápita. El ingreso promedio por habitante continúa siendo más elevado en Brasil, con una diferencia cercana a los USD4.000 respecto a Paraguay.
Pero aun con esas diferencias, el flujo migratorio revela otra realidad: para una parte creciente de los brasileños, las oportunidades económicas empiezan a pesar más que el tamaño del mercado o los indicadores históricos.
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La reputación
Paraguay construyó en los últimos años una reputación basada en baja presión fiscal, energía barata, estabilidad monetaria y menores costos operativos. Esa combinación comenzó a generar un atractivo regional difícil de ignorar, especialmente en un contexto donde muchas economías sudamericanas enfrentan inflación alta, presión impositiva creciente y dificultades para sostener la competitividad.
La llegada masiva de brasileños expone, además, un cambio silencioso dentro del Mercosur. Por primera vez en décadas, Paraguay deja de ser visto únicamente como un país de tránsito o comercio fronterizo para convertirse en un destino económico en sí mismo.
Y mientras miles de brasileños cruzan la frontera buscando oportunidades, la región empieza a mirar con otros ojos a un país que durante años permaneció fuera del radar económico sudamericano.