El decreto reglamentario de la Ley de Etanol tendrá un impacto en más de 250.000 familias que dependen del sector y contribuirá a dinamizar la economía rural, según destacó Ramona Vargas, cañicultora y presidenta de la Coordinadora Paraguaya de Comercio Justo. Además, abrirá una nueva etapa de oportunidades, con expectativas puestas en la reactivación industrial y la posibilidad de acceder a mercados más estables.
La medida marca un antes y un después para el sector, al establecer reglas claras y garantizar un mercado para el alcohol de caña. “Con este proceso, se da un paso a un Paraguay más justo, donde el desarrollo no se concentra solo en la ciudad. Esto va a permitir dinamizar la economía rural y generar más puesto de trabajo en el sector, recuperando así al único cultivo de renta que sigue vigente en nuestro país”, indicó.
Señaló que permitirá sostener a las miles de familias que dependen directa e indirectamente de la actividad que es considerada una de las principales fuentes de ingreso en varias comunidades rurales que contarán con un mercado asegurado y mayor estabilidad. “Este decreto asegura mercado y devuelve esperanza a miles de familias de cañicultores”, acotó Vargas.
Sostuvo que aún se cuenta con la necesidad de que el Estado continúe acompañando al sector mediante asistencia técnica, financiamiento y políticas que mejoren la productividad, especialmente para pequeños y medianos productores, brindando condiciones equitativas que permitan sostener y hacer crecer la producción.
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Vargas aseguró que además representa un avance importante hacia un desarrollo más equilibrado, donde el crecimiento económico también se distribuye al campo. Como desafíos pendientes para el sector, dijo que aún quedarán expectantes al tratamiento de la ley de caña de azúcar, medida considerada clave para consolidar un fortalecimiento más integral en la productividad.
Decreto reglamentario
El decreto que reglamenta la Ley de Etanol, firmado por el presidente de la República, Santiago Peña, establece que al menos el 50 % del alcohol usado en combustibles provenga de caña de azúcar, con el objetivo de fortalecer la producción nacional, promover el uso de energías más limpias, consolidando el rol de la caña de azúcar como eje de la matriz energética del país.
La normativa establece mecanismos de control para asegurar el cumplimiento de la mezcla obligatoria de alcohol anhidro en combustibles, priorizando el uso de etanol derivado de caña de azúcar producido en el mercado local, en la búsqueda de una demanda sostenida para el sector, brindando mayor previsibilidad y consolidando un mercado más protegido.
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