A nueve décadas de la llegada de los primeros inmigrantes japoneses al Paraguay, autoridades y representantes de la comunidad nikkei resaltaron el impacto que esta colectividad tuvo en el desarrollo agrícola, productivo y social del país.

La conmemoración de los 90 años de inmigración japonesa pone en relieve una historia marcada por el trabajo, la innovación en el campo y la integración cultural, que contribuyó a posicionar al Paraguay como un actor relevante en la producción agrícola regional.

El calendario de actividades conmemorativas fue presentado durante un acto realizado en el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se anunció una agenda de eventos que se extenderá durante todo el año.

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La iniciativa es impulsada por la Federación de Asociaciones Japonesas y Nikkei del Paraguay, con el objetivo de destacar el legado de esta comunidad y su contribución al desarrollo del país.

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Actualmente, en Paraguay residen aproximadamente 10.000 japoneses y descendientes nikkei, muchos de ellos pertenecientes a la segunda y tercera generación, aunque ya existen familias que alcanzan hasta cinco generaciones desde la llegada de los primeros colonos.

A lo largo del tiempo, la colectividad logró integrarse plenamente a la sociedad paraguaya, aportando conocimientos, tecnología agrícola y una cultura de trabajo basada en la disciplina y la cooperación.

Uno de los hitos más importantes de esta historia se remonta a 1936, cuando llegaron las primeras 130 familias japonesas que dieron origen a la colonia La Colmena, en el departamento de Paraguarí. Posteriormente, nuevas olas migratorias fortalecieron la comunidad y expandieron el trabajo agrícola en la zona. En 1941, la colonia ya contaba con cerca de 890 personas, lo que permitió consolidar la producción y el cultivo de la tierra.

La inmigración japonesa tuvo un impacto significativo en la modernización del agro paraguayo. La introducción de nuevas técnicas de cultivo, sistemas de planificación productiva y modelos de organización cooperativa contribuyó a mejorar la eficiencia del sector agrícola y a diversificar la producción. Este modelo productivo permitió fortalecer zonas agrícolas altamente competitivas y sentó las bases para el desarrollo de varios rubros que hoy forman parte de la matriz agroexportadora del país.

Además de su aporte al agro, la comunidad japonesa también contribuyó a la diversificación alimentaria y cultural del país. La introducción de alimentos y prácticas culinarias como el tofu, el miso, la salsa de soja y nuevas variedades de hortalizas enriqueció la gastronomía local y reflejó la fusión cultural entre ambas sociedades.

En la actualidad, el intercambio económico entre Paraguay y Japón continúa fortaleciéndose. Productos agrícolas como soja, maíz, sésamo y otras semillas oleaginosas forman parte del comercio bilateral, cumpliendo con estándares internacionales de trazabilidad, sanidad y sostenibilidad. Al mismo tiempo, el vínculo se amplía hacia áreas como la agricultura inteligente, la biotecnología y la cooperación científica.

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