- Por Antonella Mateu
El cultivo de trigo en Paraguay mantiene una posición estratégica dentro del sistema agrícola nacional, con niveles productivos estables, autosuficiencia consolidada y perspectivas de crecimiento condicionadas principalmente por factores de mercado, clima y tecnología, así lo señaló el ingeniero agrónomo Alcides Villalba, coordinador del Programa de Investigación de Trigo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), en conversación con La Nación/Nación Media.
Siembra y calendario agrícola
La ventana tradicional de siembra del trigo en Paraguay se concentra entre abril y mayo, coincidiendo con temperaturas más bajas que favorecen la germinación, macollamiento y llenado de granos. Las fechas varían según región, puesto que en el norte suele iniciarse a fines de abril, en el centro a principios de mayo y en el sur puede extenderse hasta mediados de mayo o más, dependiendo del clima y la variedad utilizada.
Superficie
Paraguay mantiene una superficie aproximada de 350.000 hectáreas de trigo, con rendimientos promedio a 3.000 kilogramos por hectárea. La producción nacional ronda 1,2 millones de toneladas, reflejando recuperación tras campañas afectadas por clima o sanidad vegetal. La calidad del grano sigue siendo competitiva, aunque la industria plantea mejorar parámetros como proteína y gluten.
Le puede interesar: Caja Fiscal: qué es, por qué está en déficit y qué cambia con la reforma
Zonas con mayor producción
En cuanto a las zonas, se concentra mayoritariamente en la región Oriental del país, en los departamentos:
- Alto Paraná: unas 127.000 hectáreas
- Itapúa: cerca de 114.000 hectáreas
- Caaguazú: más de 53.000 hectáreas
- Canindeyú: alrededor de 13.000 hectáreas
El liderazgo responde a mejores suelos, clima favorable, tecnificación y tradición cerealera.
Expansión moderada e impacto climático
Villalba señaló que no hay un crecimiento explosivo del área triguera. Explicó que los productores adoptan decisiones más técnicas, evaluando costos, clima y mercado. Reveló que el trigo sigue siendo clave en la rotación agrícola, aportando estabilidad productiva y conservación del suelo.
La última campaña registró condiciones mayormente favorables. Tras algunos déficits hídricos iniciales, las lluvias acompañaron el ciclo y permitieron buenos rendimientos, incluso récords puntuales en zonas productoras.
Con relación a los eventos climáticos, las heladas, sequías y calor extremo siguen siendo riesgos relevantes, especialmente en etapas sensibles del cultivo. “Sin embargo, mejores variedades y manejo agronómico redujeron el impacto”, agregó el técnico.
Rentabilidad
El coordinador del IPTA sostuvo que el trigo puede ser rentable con buen manejo tecnológico. Además, cumple funciones estratégicas en rotación con soja y otros cultivos, mejorando suelos y reduciendo presión de malezas, lo que impacta positivamente en costos a mediano plazo, según explicó.
Exportaciones y demanda local
Paraguay produce más trigo del que consume. Con un consumo interno cercano a 700.000 toneladas, el excedente exportable supera 500.000 toneladas. Brasil es el principal destino, seguido en menor escala por Bolivia y Vietnam.
La industria molinera mantiene una demanda estable cercana a 700.000 toneladas anuales, destinadas principalmente a harina para panificados y pastas. El desafío sigue siendo sostener calidad industrial consistente.
Innovación genética
Villalba destacó que existen programas de mejoramiento públicos y privados, y a través de ellos lograron variedades adaptadas al clima subtropical, con mayor tolerancia al calor, enfermedades y estabilidad productiva.
En cuanto a la mayores amenazas sanitarias, sostuvo que provienen de enfermedades fúngicas como royas, manchas foliares, fusariosis y la pyricularia, considerada una de las más agresivas. “Las plagas suelen ser puntuales, principalmente pulgones y orugas”, agregó.
Potencial de crecimiento
El técnico subrayó que el cultivo tiene margen para expandirse, dependiendo de precios, costos y demanda. “Nuevas variedades adaptadas podrían impulsar productividad y competitividad en los próximos años”, destacó.
“El sector demanda apoyo sostenido en investigación genética, previsibilidad de mercado, financiamiento, seguros agrícolas y mecanismos que reconozcan económicamente la calidad del trigo producido“, concluyó.
Le puede interesar: Hidrovía: desafíos y estrategias para potenciar la competitividad paraguaya