Los productores asociados de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) manifestaron su preocupación y malestar en torno al valor del premio, más conocido como descuento del precio de Chicago, en el marco de la cosecha de la campaña 2025-26.
“A medida que sube el precio de la soja en Chicago el productor paraguayo recibe menos retribución por tonelada debido al aumento del “premio” que se le descuenta”, indicaron en un comunicado, agregando que esto genera entre los productores la percepción de un manejo especulativo por parte de las multinacionales.
Esto, pues las empresas deben topear lo que va a recibir el productor, independientemente de las subas en el mercado internacional que sirve de referencia. “Exigimos la transparencia en la comercialización de la soja, con información clara y coherente”, mencionaron.
A su vez, agregaron que las empresas deben aclarar la situación con los premios “antes que se genere un daño mayor” en el relacionamiento entre actores de la cadena de la soja por la pérdida de confianza en las empresas y en el sistema de negociación y comercialización de la soja. “Como integrantes de la cadena de valor de la soja exigimos respeto y trato digno”, explicaron.
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El premio es la diferencia entre el precio internacional de referencia y el valor que finalmente recibe el agricultor. Este descuento se aplica en concepto de costos operativos como el procesamiento en silo, fletes terrestres y fluviales, puertos y otros gastos logísticos.
Similar situación se había registrado el año pasado cuando los representantes recalcaron que el productor ya no está en condiciones de asumir descuentos tan elevados y esto que se suma a los efectos de las sequías recurrentes, los bajos precios y la suba generalizada de insumos.
Según indicaron, esta situación deja a los agricultores con escasa capacidad para cumplir sus compromisos financieros, atender sus necesidades y continuar invirtiendo en el campo al ser montos que carecen de criterios claros y limitan el margen financiero del productor.
Actualmente, las primeras parcelas comenzaron a ser cosechadas durante enero de este año ya que se registraron volúmenes que van desde los 2.500 kilos por hectárea hasta picos excepcionales de 4.500 kilos por hectárea en zonas de altos rendimientos, apuntando a la campaña positiva que se perfila para el sector para esta zafra.

