A 30 meses de su puesta en marcha, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) muestra avances en visibilidad institucional, modernización y articulación interna, factores que contribuyen a mejorar la percepción ciudadana y la eficiencia recaudatoria, según analizó la abogada tributarista Erika Bañuelos.
La especialista destacó que actualmente la administración tributaria mantiene una presencia activa en redes sociales como Instagram, X y Facebook, lo que permite acercar información no solo a contribuyentes activos, sino también a personas que recién comienzan a informarse sobre el sistema tributario y las funciones del organismo. Esta estrategia, señaló, contribuye a transparentar la gestión y a difundir las actividades que desarrolla la institución.
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Bañuelos sostuvo además que la eficiencia en la recaudación impositiva depende en gran medida de la rapidez y calidad en la atención al contribuyente. En ese sentido, consideró que la fusión que dio origen a la DNIT facilita la coordinación institucional, al establecer un liderazgo único y lineamientos claros para todos los funcionarios.
Explicó que la DNIT integra bajo una misma estructura a la Gerencia General de Aduanas y a la Gerencia General de Impuestos Internos, lo que permite orientar las acciones hacia un objetivo común, y es el de fortalecer la recaudación, mejorar la transparencia y consolidar la visibilidad del sistema tributario tanto a nivel gubernamental como ante la ciudadanía e incluso en el plano internacional.
Finalmente, la tributarista remarcó que este proceso de integración institucional favorece la confianza en la administración tributaria y puede generar mejores condiciones para la formalización económica y el cumplimiento fiscal en el país.
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La IA como aliado para la captación de clientes
La inteligencia artificial (IA) comienza a redefinir la forma en que las entidades financieras captan nuevos clientes, con la posibilidad de reducir costos y mejorar la experiencia de los clientes. Gonzalo Pastorino, CEO de Boomit by Domus Global, explicó cómo los bancos pueden aprovechar los algoritmos publicitarios de plataformas como Google, Meta y TikTok para optimizar sus campañas
Algoritmos publicitarios. El secreto, según planteó Gonzalo Pastorino, CEO de Boomit by Domus Global, está en alimentar a estos sistemas con información relevante del negocio, de modo que la IA no se limite a buscar personas que hagan clic o completen formularios, sino que identifique perfiles con mayor probabilidad de generar rentabilidad.
Un estudio sobre el mercado latinoamericano muestra que el costo de conseguir un primer contacto puede oscilar entre USD 0,20 y USD 3,75, mientras que llevarlo hasta una cuenta fondeada, es decir, un cliente activo, puede costar entre USD 11 y USD 145.
La diferencia evidencia el impacto que tiene la eficiencia de las estrategias de ventas digitales sobre los resultados de las entidades financieras.
La detección de patrones. En el marco de la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026, Gonzalo explicó que las grandes plataformas digitales funcionan hoy como una enorme “sucursal de tráfico”, donde los algoritmos deciden a qué usuarios mostrar cada anuncio.
El proceso comienza con la llegada de las personas, continúa con la observación de sus interacciones y requiere que el banco devuelva información sobre qué acciones tienen verdadero valor para su negocio.
Con miles de repeticiones, el sistema puede detectar patrones y encontrar usuarios similares a quienes efectivamente se convirtieron en clientes.
En este punto aparece el concepto de “ingeniería de señales”, entendido como el diseño estratégico de los datos que las empresas envían a los algoritmos para entrenarlos.
No es lo mismo informar que una persona hizo clic, completó un formulario o descargó una aplicación que comunicar que abrió una cuenta por determinado monto y posee un perfil de riesgo específico. Cuanto más rica y útil sea la señal, mayor información tendrá la IA para optimizar la captación.
Sin embargo, no todas las señales sirven de la misma manera. Además de su valor, importa la frecuencia con la que se generan y el tiempo que transcurre hasta obtenerlas.
El desafío también es organizacional. Según Gonzalo, la evolución del marketing digital obliga a los bancos a pasar de considerar estas áreas como espacios vinculados principalmente a redes sociales y creatividad a tratarlas como verdaderas sucursales digitales, capaces de generar negocio.
Esto demanda integrar perfiles de marketing y comunicación con conocimientos de datos y estadística, una combinación que actualmente todavía queda en una zona gris entre las áreas de tecnología y marketing, señaló.
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Jóvenes de Itapúa se suman al Rally como traductores para superar la barrera del idioma
La llegada de pilotos, autoridades, periodistas y visitantes extranjeros para el WRC Ueno Rally del Paraguay 2026 plantea un desafío que trasciende la organización deportiva, la comunicación. Para atender esta necesidad, estudiantes del Instituto Eurosur volverán a participar como voluntarios e intérpretes durante la competencia en Itapúa.
El director de Eurosur, Tomás Ayala, explicó en Universo 970/Nación Media, que el instituto mantiene un convenio con la organización del Rally para incorporar a estudiantes con dominio de idiomas en distintos puntos estratégicos del evento.
Durante la edición anterior participaron aproximadamente 50 estudiantes, quienes prestaron apoyo en el puente internacional, en el aeropuerto, en hoteles y en espacios vinculados a la atención de autoridades, pilotos y medios de comunicación. La experiencia se repetirá este año con nuevos voluntarios.
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“Nuestros estudiantes estuvieron participando como intérpretes en distintos lugares donde era necesario romper esa barrera de entendimiento”, explicó Ayala.
El inglés será la principal herramienta de comunicación, debido a que es el idioma utilizado habitualmente por buena parte de los visitantes internacionales, aunque también se contempla el portugués, especialmente por la presencia de visitantes brasileños en la región.
Uno de los aspectos destacados por Ayala es que el voluntariado no se limitará a tareas protocolares. Algunos estudiantes de medicina e inglés también colaboraron el año pasado en puestos de salud, facilitando la comunicación entre profesionales y personas extranjeras que necesitaban atención y no podían explicar con claridad sus síntomas o urgencias.
Los voluntarios cuentan con credenciales y son distribuidos estratégicamente de acuerdo con las necesidades del evento. Para los estudiantes, además de contribuir a la organización, representa una oportunidad de adquirir experiencia práctica en un evento internacional, interactuando directamente con pilotos, autoridades, periodistas y representantes del automovilismo mundial.
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Philipe Moura: las nuevas dinámicas geopolíticas están redefiniendo las estrategias de crecimiento de los países
En un contexto marcado por la fragmentación geopolítica, la inteligencia artificial y la transformación de las cadenas globales de valor, Paraguay debe fortalecer su estrategia de desarrollo con una mayor diversificación de alianzas, inversión en innovación y capacitación del capital humano. Así lo afirmó Philippe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, durante la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026.
Las nuevas dinámicas geopolíticas y el acelerado avance tecnológico están redefiniendo la forma en que los países diseñan sus estrategias de crecimiento.
Para economías pequeñas como Paraguay, el desafío no solo consiste en adaptarse a estos cambios, sino en convertirlos en oportunidades de desarrollo, sostuvo e en exclusiva para FOCO, Philippe Moura, profesor invitado de la Fundación Don Cabral, durante la Segunda Convención Bancaria Paraguay 2026, organizada por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban).
Consultado sobre las prioridades que deberían asumir el Gobierno y el sector privado frente al nuevo escenario internacional, Moura señaló que uno de los primeros pasos es desarrollar una estrategia de “hedging” político y económico.
Explicó que esto implica diversificar las alianzas internacionales y las relaciones comerciales, evitando depender de un único mercado o socio estratégico.
Identificación de cadenas de valor. Asimismo, indicó que el país debe identificar cuáles son las cadenas de valor estratégicas para su economía y garantizar tanto el acceso a las importaciones como a las exportaciones de esos sectores.
A su criterio, la creciente competencia geopolítica está modificando el valor de activos que durante décadas no eran considerados prioritarios desde el punto de vista económico.
Como ejemplo mencionó las tierras raras y otros minerales críticos utilizados en la fabricación de imanes permanentes, componentes esenciales para industrias como la inteligencia artificial, la transición energética y la defensa. “Para los países pequeños vale la pena invertir y desarrollar una estrategia consciente sobre estos activos”, sostuvo.
Enorme potencial de la economía digital. Explicó que la denominada quinta revolución industrial redujo significativamente las barreras para crear empresas de alto valor, ya que hoy es posible desarrollar emprendimientos tecnológicos con recursos mucho menores que en revoluciones industriales anteriores.
En ese sentido, afirmó que para crear una empresa con potencial de convertirse en un unicornio ya no es indispensable estar en Silicon Valley, Londres o Shanghái. “Se necesita una computadora, una conexión a internet, acceso a herramientas de inteligencia artificial y una buena idea. Eso puede hacerse desde una pequeña ciudad de Paraguay”, expresó.
Capital humano y la generación de empleos. Respecto al mercado laboral, advirtió que la inteligencia artificial provocará la desaparición de algunas profesiones, pero también la creación de otras nuevas.
Sin embargo, señaló que el mayor desafío será que quienes pierdan sus empleos no serán necesariamente quienes ocupen las nuevas oportunidades que surgirán.
Por ello, consideró que tanto el sector público como las empresas deben priorizar políticas de “reskilling”, orientadas a reentrenar a trabajadores para desempeñar nuevas funciones, así como programas de “upskilling”, enfocados en incorporar nuevas competencias tecnológicas a quienes permanecerán en sus actuales profesiones, aunque con funciones transformadas por la inteligencia artificial.
La energía de Paraguay, un activo estratégico. Finalmente, al ser consultado sobre cuál considera la mayor fortaleza que Paraguay aún puede potenciar, Moura respondió que la energía constituye uno de los principales activos estratégicos del país.
En su opinión, ampliar y diversificar la matriz energética permitirá no solo abastecer la demanda local, sino también atraer inversiones vinculadas a centros de datos, empresas digitales y nuevos proyectos tecnológicos.
“Garantizar más fuentes de energía y una mayor diversificación energética hace mucho sentido para Paraguay en el largo plazo”, concluyó.
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El piso congelado del IRP reduce el efecto real de los aumentos salariales
Mientras el salario mínimo volvió a incrementarse un 5 % para compensar parcialmente la inflación, el umbral de ingresos para tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) continúa fijado en G. 80 millones anuales desde 2020. La falta de actualización del mínimo imponible provoca el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que incorpora cada vez a más trabajadores al régimen tributario sin que necesariamente haya mejorado su capacidad económica.
“Nada es seguro, excepto la muerte y los impuestos”. La célebre frase atribuida a Benjamín Franklin mantiene plena vigencia más de dos siglos después. En Paraguay, sin embargo, la realidad tributaria incorpora un elemento adicional que afecta silenciosamente a miles de asalariados: mientras los salarios se ajustan año tras año para acompañar la inflación, el ingreso mínimo para comenzar a tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) permanece inalterable desde hace seis años.
Desde el 1 de julio, el salario mínimo aumentó un 5 %, pasando de G. 2.899.048 a G. 3.044.000 mensuales. Como ocurre cada año, el reajuste busca preservar parcialmente el poder adquisitivo frente al incremento del costo de vida.
Sin embargo, el mínimo para quedar alcanzado por el IRP-Rentas y Prestación de Servicios Personales (IRP-RSP) continúa fijado en G. 80 millones brutos anuales, exactamente el mismo monto establecido para el ejercicio fiscal 2020.
Esta diferencia entre la evolución de los salarios y la inmovilidad del umbral genera un fenómeno ampliamente estudiado en economía pública denominado “arrastre fiscal” o bracket creep. Consiste en que la inflación y los aumentos nominales de los ingresos hacen que cada vez más personas ingresen al sistema tributario, aunque en términos reales mantengan prácticamente el mismo nivel de vida.
Zunilda Trinidad, consultora organizacional y especialista en proyectos de inversión y auditoría, explica que la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) no tiene atribuciones para modificar ese monto por decisión propia.
“El umbral de G. 80 millones está establecido por la Ley 6380/19. Su modificación requiere un cambio en el marco legal. A diferencia de la legislación anterior, la actual no contempla un mecanismo automático de actualización del mínimo imponible según la inflación”, señala.
En consecuencia, más que una decisión administrativa, la permanencia del umbral responde a la ausencia de una reforma legislativa que adapte el monto a la evolución de los precios.
Cada año el límite vale menos. Aunque nominalmente el mínimo imponible continúa siendo de G. 80 millones, su valor económico se redujo de manera importante desde 2020.
La inflación acumulada durante los últimos seis años disminuyó el poder adquisitivo de ese monto. Si el límite hubiera sido ajustado para mantener el mismo valor real que tenía cuando fue fijado, actualmente se ubicaría aproximadamente entre G. 105 millones y G. 108 millones, según la inflación acumulada del período.
En otras palabras, el umbral vigente conserva apenas alrededor del 76 % del poder adquisitivo que tenía originalmente.
Como consecuencia, numerosos trabajadores que únicamente recibieron incrementos destinados a compensar la inflación hoy superan el límite legal y deben inscribirse en el IRP, aun cuando su situación económica real prácticamente no haya cambiado. ¿Pierde poder adquisitivo el trabajador?
La consultora tributaria Cinthia Ayala Maciel, de Inversiones Paraguay, sostiene que el efecto debe analizarse desde dos perspectivas. En primer lugar, explica que el impacto directo del impuesto suele ser moderado.
“El IRP grava la renta neta y posee una estructura progresiva, con tasas del 8 % y del 10 %. Por ello, quien recién supera el umbral normalmente no enfrenta una carga tributaria elevada”, señala.
Sin embargo, considera que el aspecto más relevante está en los costos asociados al cumplimiento de las obligaciones tributarias.
“La inscripción en el registro, la presentación de declaraciones, la conservación de documentos respaldatorios y, en muchos casos, la contratación de un contador o de servicios de teneduría de libros representan gastos que son prácticamente iguales para quien apenas supera el umbral y para quien obtiene ingresos considerablemente mayores”, explica.
Ese fenómeno provoca que los costos administrativos tengan un peso proporcionalmente mayor sobre los contribuyentes de menores ingresos dentro del propio universo alcanzado por el impuesto.
Menor ingreso disponible. El efecto del arrastre fiscal no implica necesariamente una pérdida automática del poder adquisitivo, pero sí puede reducir el ingreso disponible de los trabajadores.
Una parte de los reajustes salariales destinados a compensar la inflación termina absorbida por el pago del impuesto y por los costos administrativos derivados de cumplir con las obligaciones tributarias.
Un ejemplo permite visualizar el fenómeno. Un asalariado que en 2020 percibía G. 78 millones anuales no estaba alcanzado por el IRP. Si durante los años siguientes únicamente recibió incrementos equivalentes a la inflación, hoy podría superar los G. 100 millones anuales sin haber experimentado una mejora significativa en su capacidad económica. Sin embargo, al mantenerse congelado el mínimo imponible en G. 80 millones, pasa a integrar el universo de contribuyentes.
Especialistas en política fiscal sostienen que este mecanismo modifica gradualmente la carga tributaria sin necesidad de elevar las alícuotas ni crear nuevos impuestos. Basta con que el mínimo imponible permanezca inmóvil mientras los salarios nominales continúan creciendo.
Mientras el salario mínimo sigue ajustándose para intentar preservar el poder adquisitivo de los trabajadores, el piso del IRP permanece congelado desde 2020. En ese contexto, cada nuevo reajuste salarial acerca a más paraguayos al régimen tributario, ampliando la base de contribuyentes mediante el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que cobra cada vez mayor relevancia en un escenario de inflación acumulada y salarios en constante actualización.