El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) comienza a perfilarse como una oportunidad concreta para diversificar las exportaciones paraguayas y ampliar el impacto económico sobre miles de pequeños productores.
Entre los rubros con mayor potencial se destacan el sésamo y la chía, dos cultivos que ya cuentan con inserción en el mercado europeo y que podrían beneficiar a más de 30.000 familias rurales en el país.
Al respecto, Gilberto Osorio, presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo dijo a la 1000 AM que, a diferencia de otros rubros, el sésamo y la chía parten con una ventaja competitiva, ya que actualmente ingresan a varios países europeos bajo condiciones arancelarias preferenciales, lo que facilita su posicionamiento y expansión.
Recordó que Paraguay exporta sésamo a nueve países europeos y chía a 24 mercados del bloque, lo que demuestra que existe una demanda estable y creciente por estos productos.
La eventual entrada en vigor plena del acuerdo Mercosur–UE permitiría mejorar aún más las condiciones de acceso, reducir barreras comerciales y dar mayor previsibilidad a los envíos, tanto para exportadores como para productores. El impacto económico de esta apertura va más allá del comercio exterior.
Se estima que alrededor de 30.000 a 32.000 familias paraguayas se dedican a la producción de sésamo y chía, principalmente en sistemas de agricultura familiar, con ciclos diferenciados entre cultivos de invierno y verano. Una mayor demanda desde Europa podría traducirse en mejores precios, mayor volumen de ventas y mayor estabilidad de ingresos para estos productores, fortaleciendo las economías locales.
Desde una mirada macroeconómica, el fortalecimiento de estos rubros contribuye a la diversificación de la canasta exportadora, un objetivo clave para reducir la dependencia de productos tradicionales y mitigar la volatilidad de los ingresos externos.
Además, se trata de cultivos con alto valor agregado, alineados con las tendencias de consumo europeo, que priorizan alimentos saludables, trazables y producidos bajo estándares sostenibles.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea, cuya ratificación sigue en proceso en los países miembros, apunta precisamente a integrar cadenas de valor, ampliar mercados y generar nuevas oportunidades para economías como la paraguaya. Para el país, el desafío no solo está en acceder a esos mercados, sino en preparar al sector productivo para cumplir con exigencias sanitarias, ambientales y de calidad cada vez más estrictas.
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