El crecimiento económico global proyectado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), cercano al 3,1 % para 2026, se apoya en fundamentos sólidos, aunque permanece expuesto a riesgos geopolíticos que podrían alterar el escenario, señaló Jean Luc Pasquier, gerente de portafolios de Puente, en conversación con La Nación/Nación Media.

Según explicó el ejecutivo, las proyecciones del FMI incorporan múltiples variables, como la política monetaria, el flujo de inversiones y los factores geopolíticos, lo que las convierte en estimaciones robustas. No obstante, alertó que el recrudecimiento de tensiones internacionales, especialmente a través de tarifas unilaterales y restricciones al comercio, podría tener un impacto significativo sobre el crecimiento global.

IA: impulso relevante, pero difícil de medir

Pasquier destacó que la inversión en inteligencia artificial (IA) ya está jugando un papel concreto en la resiliencia económica mundial. Solo en 2025, estimó que la IA aportó entre 0,8 % y 1 % al PIB global, impulsada principalmente por los gastos de capital vinculados a la construcción de centros de datos, así como a la producción y distribución de energía.

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Sin embargo, advirtió que todavía resulta complejo cuantificar el impacto directo que tendrá la IA en los resultados de las empresas en los próximos años, especialmente en su aplicación cotidiana y en la mejora efectiva de la productividad.

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Retornos visibles y apuestas de largo plazo

Desde el punto de vista de la inversión, el gerente de Puente señaló que durante el 2025 se observó una fuerte suba en las acciones de las empresas tecnológicas que se encuentran en el núcleo del desarrollo de la IA, como fabricantes de procesadores, operadores de centros de datos y desarrolladores de soluciones avanzadas.

Aun así, subrayó que para que la IA genere un impacto comparable al de innovaciones históricas como internet o la telefonía, será necesario avanzar en dos catalizadores clave, una reducción sustancial del consumo energético de los centros de datos o innovaciones profundas en la generación de electricidad, y una mejora clara de la productividad empresarial asociada al uso de estas tecnologías.

Transición energética y regiones mejor posicionadas

En cuanto a la transición energética, Pasquier afirmó que los países que han apostado por diversificar su matriz energética están logrando mejores resultados en términos de resiliencia, estabilidad de precios y reducción de emisiones. En ese sentido, mencionó casos como Suecia, Finlandia, Suiza y Chile, que han fortalecido su mix energético y reducido vulnerabilidades estructurales.

Respecto al peso de la geopolítica en la construcción de portafolios, el ejecutivo indicó que, si bien su impacto es difícil de cuantificar, refuerza la importancia de una adecuada diversificación y de un diseño de cartera acorde al nivel de riesgo que el inversor está dispuesto a asumir. En este contexto, mencionó una mayor ponderación de activos defensivos o una reducción de la duración en renta fija como estrategias habituales.

En relación con la política monetaria, Pasquier explicó que los efectos de una mayor flexibilización dependerán en gran medida de la naturaleza de la inflación en cada país, ya sea importada o de origen doméstico, y de las herramientas disponibles para los bancos centrales.

Finalmente, destacó que los mercados emergentes mostraron un desempeño sobresaliente en 2025, impulsados por la volatilidad global y la debilidad del dólar. En particular, subrayó el atractivo de América Latina, con rendimientos superiores al 50 % en los principales índices bursátiles de Brasil, Chile y México, una tendencia que, según sostuvo, podría mantenerse en el escenario actual.

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