Las ruinas jesuíticas de la Santísima Trinidad de Paraná y Jesús de Tavarangüé, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993 en el departamento de Itapúa, suman una nueva dimensión a su valor histórico y cultural al proyectarse como escenario de turismo deportivo, a través de Aviru Trail, un club paraguayo de senderismo que integra deporte, naturaleza y patrimonio en uno de los sitios más emblemáticos del país.

“Esto no es un escenario común. Es un privilegio que caminemos juntos, paso a paso”, expresó la ministra de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), Angie Duarte, al destacar el significado del trail (sendero) y subrayó que el proyecto permite resignificar el espacio desde una mirada respetuosa, en la que el deporte se convierte en una herramienta para fortalecer la identidad y promover el turismo sostenible.

La iniciativa cuenta con el acompañamiento de la Senatur, que impulsa el recorrido con miras a su declaración de Interés Turístico Nacional, consolidando así un nuevo tramo en el proceso de puesta en valor del patrimonio paraguayo. El Aviru Trail propone correr y caminar por senderos cargados de historia, en un entorno donde el tiempo parece haberse detenido. Cada huella, remarcan desde la organización, se inscribe en un paisaje que combina desafío físico, emoción y conexión con el legado jesuítico-guaraní.

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Desde la cartera de Turismo, resaltaron que la articulación entre turismo y deporte posiciona a Paraguay como un destino innovador, capaz de ofrecer experiencias que trascienden lo recreativo y promueven el contacto responsable con el patrimonio cultural y natural.

La experiencia, que se encuentra en etapa de desarrollo, estará disponible próximamente para el público, con el objetivo de atraer tanto a deportistas como a visitantes interesados en vivencias auténticas. Cuando el turismo y el deporte se encuentran, Paraguay marca el ritmo y sigue en carrera, apostando a propuestas que unen pasado, presente y movimiento.

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