En el mes de diciembre se inyectaron USD 1.712 millones a la economía paraguaya por pagos de salarios, aguinaldos y pensiones, de los cuales USD 856 millones correspondieron al pago de la bonificación anual, según informó el Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP). Esto generó un efecto multiplicador de corto plazo sobre el consumo, el comercio y la actividad económica en general.
El desembolso estuvo destinado a trabajadores formales activos y jubilados. No obstante, según señalaron en el informe el pago no tiene un efecto meramente transitorio, dado que los recursos circulan, se multiplican y se propagan a lo largo del tiempo a través de múltiples rondas de gasto, amplificando su impacto sobre la actividad económica.
“El estudio estima que la inyección adicional del aguinaldo podría traducirse en un impacto económico agregado del orden de USD 4.200 millones, dinamizando ingresos, empleo y recaudación en el conjunto del entramado económico paraguayo”, explicaron.
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El estudio proyectó que el monto promedio rondó los G. 5 millones por persona y más del 40 % de la población ocupada por el sector formal percibió este beneficio. “Más allá del componente emocional que tiene el aguinaldo, se trata de una herramienta financiera que puede marcar una diferencia significativa tanto en la economía de los hogares como en el flujo comercial del país”, detallaron.
Por otra parte, fueron alertadas las dificultades que muchas mipymes enfrentan para cumplir con esta obligación, puesto que el cumplimiento exige planificación financiera durante todo el año. Cuando esto no ocurre, las empresas pequeñas recurren al endeudamiento o en algunos casos incumplen con el pago, lo que genera tensiones y riesgos laborales.
Doble función
Igualmente, se destacó en el estudio que la gratificación cumple una doble función estratégica yendo más allá del impulso económico puntual que genera cada diciembre: actúa como derecho laboral que protege el ingreso real de los trabajadores frente al alza de precios y como motor estacional que dinamiza la economía a través del consumo.
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“Es el alivio financiero a hogares endeudados y el fortalecimiento de cadenas productivas clave”, subrayaron. Sin embargo, existe un verdadero desafío y oportunidad que se visualiza en trascender el efecto transitorio del mismo.
En ese sentido, extender los beneficios que genera el ingreso adicional exige avanzar hacia una mayor productividad, acelerar la formalización progresiva, garantizar pagos oportunos por parte del Estado y fomentar un entorno de financiamiento estable. Por eso, convertir ese estímulo puntual en una dinámica de crecimiento sostenido y bienestar social requiere una visión de país anclada en el trabajo formal, la industrialización y la estabilidad institucional.

