Preservar hoy la información que definirá el futuro es la gran apuesta de Cero One
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En un contexto donde la digitalización avanza a gran velocidad, Cero One plantea un debate de fondo que suele quedar fuera de la agenda tecnológica: la preservación real de la información digital a largo plazo.
El CEO Manuel Medina explicó a La Nación/Nación Media que el gran error de las últimas décadas fue confundir digitalización con preservación, una confusión que hoy expone a empresas e instituciones a riesgos silenciosos, pero profundos.
Además, señaló que la mayor parte de la información generada en las últimas décadas ya enfrenta serios problemas de accesibilidad. “Hoy existen datos almacenados en soportes que todavía están físicamente intactos, pero que ya no pueden leerse porque la tecnología necesaria para acceder a ellos desapareció”, afirmó.
En ese sentido, enfatizó que almacenar información sin una estrategia de preservación solo posterga el problema, en lugar de resolverlo.
El ejecutivo recordó que Paraguay no está ajeno a esta realidad. Indicó que en el país ya se registraron casos concretos de bases de datos completas, desarrolladas con inversiones millonarias que se perdieron de forma irreversible, no por ataques externos, sino por obsolescencia tecnológica, errores humanos o fallas de infraestructura.
“Cuando eso ocurre, no se pierde solo dinero, se pierde conocimiento, continuidad institucional y confianza”, sostuvo. A esta fragilidad estructural, el CEO sumó otro riesgo creciente, el cibercrimen.
Manuel explicó que toda información digital conectada está expuesta a ataques, secuestro de datos, manipulación o extorsión, y que cuanto más valiosa es la información, mayor es el incentivo para vulnerarla. “Ningún sistema permanentemente conectado es completamente inmune”, remarcó y dijo que la mayoría de las soluciones actuales se enfocan en reaccionar después del daño y no en eliminar el riesgo desde el diseño.
El esquema de preservación se completa con la vinculación a Arctic World Archive (AWA), una bóveda ubicada en el Ártico. Foto: Gentileza
PRESERVACIÓN
Frente a este escenario, Cero One introdujo en Paraguay la tecnología Piql, utilizada a nivel internacional para la preservación de información crítica. El entrevistado explicó que este sistema convierte información digital en código binario grabado sobre un film fotosensible, con una vida útil estimada superior a los 1.000 años.
Una vez registrada, la información queda completamente fuera de línea, sin depender de energía, software, contraseñas ni proveedores tecnológicos activos, lo que la vuelve inmune al hackeo y a la manipulación digital.
“El concepto es simple, si no está conectado, no puede ser atacado”, afirmó Medina y destacó que este formato permite además verificar la integridad de los datos a lo largo del tiempo, garantizando que la información no haya sido alterada.
El esquema de preservación se completa con la vinculación a Arctic World Archive (AWA), una bóveda ubicada en el Ártico, dentro de una montaña, diseñada para resistir desastres naturales, conflictos e inestabilidad global.
El CEO explicó que preservar información no solo implica el formato, sino también el entorno físico donde se resguarda. “La información crítica debe estar fuera del alcance del caos cotidiano”, resaltó.
“Revolución silenciosa”
Desde una mirada empresarial, el gerente general sostuvo que Cero One impulsa en Paraguay una “revolución silenciosa”, nadie está pensando cómo guardar sus facturas electrónicas, contratos electrónicos y correos. Como el paso del almacenamiento expuesto a la preservación segura y permanente. Aclaró que no se trata de una moda tecnológica ni de una carrera por velocidad, sino de responsabilidad a largo plazo, tanto para el sector público como para el privado.
A su criterio, el verdadero desafío de la era digital no es generar más datos, sino asegurar que la información estratégica de hoy siga siendo íntegra, segura y legible para las próximas generaciones. “Preservar información es preservar decisiones, conocimiento y memoria”, finalizó.
Cero One introdujo en Paraguay la tecnología Piql, utilizada a nivel internacional para la preservación de información crítica. Foto: Gentileza
Aunque es preferible evitar el tema por miedo, el riesgo de un apagón digital es una preocupación cierta en todos los gobiernos del mundo. Una falla de energía, un colapso natural, pueden acarrear una pérdida irreversible. Ante este panorama, el CEO Manuel Medina brinda una práctica solución.
¿Y si mañana se apagara todo? Un corte masivo de energía, un ciberataque coordinado, una falla crítica en los centros de datos… ¿Qué pasaría si Paraguay despertara un lunes sin acceso a sus registros civiles, títulos de propiedad, historiales médicos, mapas limítrofes, contratos electrónicos o expedientes judiciales? Esta no es una hipótesis de ciencia ficción, es una pregunta estratégica que se ha venido postergando durante años.
Manuel Medina, CEO de Ceroone explicó detalles de la tecnología PIQL y la necesidad de promover la cultura de la anticipación para resguardar datos de relevancia. Foto: Ralphie Zottie.
Si bien hoy día Paraguay acelera su digitalización -facturación electrónica, trámites online, banca digital, automatización estatal- aún persiste una confusión y hay que entender que no todos saben que digitalizar no es preservar. Guardar en la nube no garantiza permanencia, así como tampoco respaldar en servidores activos no equivale a proteger la memoria institucional.
El sistema Piql, gestionado por Ceroone, permite almacenar información clave en condiciones extremas de seguridad.
En ese vacío opera Ceroone, empresa paraguaya liderada por Manuel Medina, representante y CEO de Piql Paraguay, la tecnología noruega que resguarda información crítica en el Ártico, dentro del Archivo Mundial del Ártico (AWA), ubicado en el archipiélago de Svalbard, en la isla noruega.
“La mayoría de las organizaciones confunde digitalización con preservación”, advirtió el CEO de Ceroone. Agregó que la práctica común es automatizar contratos, expedientes regulatorios, datos energéticos. Sin embargo, no son conscientes de que los sistemas digitales dependen de software, actualizaciones, proveedores, energía y formatos que inevitablemente cambian. “Lo que hoy funciona, mañana puede no existir”, reflexionó.
El sistema desarrollado por Piql convierte archivos digitales en un formato físico de alta durabilidad, pensado para resistir el paso del tiempo y eventuales fallas tecnológicas.
El riesgo que nadie quiere discutir. Manuel no habla desde la teoría. Él comenzó su carrera a los 14 años en micrografía y le tocó participar en la digitalización de film del Archivo del Terror, en la recuperación de planillas obrero-patronales en la transición digital, en la preservación de mapas limítrofes para la Cancillería, en la microfilmación de periódicos nacionales hasta 1900, entre otros.
A diferencia de los sistemas tradicionales, la solución de Piql no depende de servidores ni electricidad para preservar información a largo plazo.
Todo ese bagaje de conocimiento hace que hoy pueda dar un diagnóstico, quizás algo incómodo. “Existe un escenario que rara vez se aborda con seriedad estratégica: un apagón digital”, señaló. Y lo ejemplificó con crudeza: “Un día, un funcionario fue a su oficina y no se le prendió el server. Es decir, todo lo que estaba digitalizado, todos los datos, de un día para el otro se perdieron”, recordó.
¿Y entonces, cuál fue la solución? En lugar de una política estructural de preservación, la reacción fue coyuntural. “Se pensó en hacer otra licitación multimillonaria para volver a hacer todo”, señaló.
AWA, en Noruega, ofrece seguridad máxima para datos críticos frente a desastres y obsolescencia tecnológica.
La historia se repite. Durante la década del 2000, buena parte de la información pública se digitalizó en soportes hoy obsoletos. Disquetes, CDs, cintas magnéticas. “De 2000 a 2010 nadie guardó nada. Esa tecnología era volátil. Hoy ya no puedo meter un disquete o un pendrive o un CD. Ya no funciona”, explicó. Esto acarreó pérdida de trazabilidad, dificultades probatorias, inseguridad jurídica.
Frente a ese escenario, Ceroone implementa en Paraguay el estándar Piql, una tecnología que convierte información digital en código binario impreso sobre film de poliéster (PET), un soporte físico certificado para durar siglos sin depender de software, hardware ni energía continua.
“No es un backup, tampoco es almacenamiento convencional. Se trata de infraestructura de permanencia”, subrayó Manuel. Explicó, además, que el proceso de guardado es conceptualmente simple ya que cualquier base de datos, video o documento se traduce en 0 y 1 -el lenguaje madre de las computadoras- y se imprime en un film similar al de cine analógico. Ese film puede almacenarse en condiciones controladas y ser leído incluso en el futuro sin necesidad de sistemas propietarios. Pero, ¿cuál es el margen de error? Ninguno ya que al momento de recuperar la información se testea si está correcta. ¿Cuánto dura? “Mil años. A no ser que queme”, indicó.
Costo-beneficio. Uno de los mitos más extendidos es que la preservación de largo plazo es inaccesible. Al respecto, el CEO de Ceroone comentó que no es necesario montar una infraestructura monumental ni desembolsar presupuestos extraordinarios para comenzar.
La plataforma de acceso digital tiene un costo accesible mensualmente, para usuarios individuales o pequeñas entidades. Los films pueden compartirse entre varios depositantes. Y el almacenamiento físico no requiere consumo energético permanente.
Comparado con centros de datos que demandan refrigeración constante, renovación tecnológica cada pocos años y protección frente a ciberataques, el modelo híbrido reduce dependencia energética y riesgo sistémico.
Además, libera espacio digital, pues la información histórica se traslada a un soporte pasivo, permitiendo reutilizar servidores para operación activa.
“Nuestra empresa cuenta con lugares de depósitos en Asunción y Ciudad del Este”, reveló Manuel.
La experiencia del Ártico. Recientemente, Manuel visitó el Archivo Mundial del Ártico, para participar del ritual anual de depósito. Este lugar está ubicado en una mina desmantelada en Svalbard, Noruega, que utiliza el permafrost natural para mantener condiciones estables sin alto consumo energético. Allí ya se resguardan datos de gobiernos, Unesco, instituciones científicas y archivos culturales del mundo.
“Si hay una catástrofe y sobrevive esa zona, vamos a poder decir que esto era Paraguay antes. Pero por documentación que se guarda”, anticipó. Comentó también que entre los proyectos que busca llevar adelante se encuentran la salvaguarda de los mapas limítrofes paraguayos, archivos históricos y documentación estratégica.
Seguridad jurídica e inversión extranjera. En un país que aspira a recibir flujos crecientes de inversión, la preservación no es un lujo cultural. Un inversor necesita saber que sus contratos, registros médicos, títulos de propiedad y antecedentes regulatorios tendrán trazabilidad verificable dentro de 30 o 50 años. “Perder información crítica no es un error técnico, es una falla institucional”, afirmó el CEO.
Por eso, la propuesta de Ceroone va más allá del almacenamiento. Incluye una futura plataforma de verificación de veracidad apoyada en blockchain, orientada a certificar autenticidad en un entorno de sobreinformación y manipulación digital. “El dinero de hoy en día es saber qué información es verdad”, aseveró.
Promover la cultura de anticipación. Si hay algo en lo que, probablemente, todos estemos de acuerdo es que Paraguay carece de una política nacional de preservación. “No tenemos cultura de anticipación. Siempre estamos con parches”, remarcó la idea.
Teniendo como precedente esto, Manuel impulsa un anteproyecto de ley para crear una Secretaría Nacional de Preservación de Información. El argumento fuera de ser alarmista es más bien estratégico. Las hidroeléctricas preservan sus datos porque comprenden su valor generacional. El resto del aparato público aún no internaliza esa lógica.
Mientras tanto, Ceroone opera en Paraguay y Estados Unidos, con alianzas europeas y asiáticas, y un equipo de profesionales nacionales e internacionales entrenados en gestión de información, automatización y preservación de datos.
La memoria como poder. Paraguay puede seguir ampliando servidores y nubes, o puede construir una capa de preservación estructural que lo proteja frente a apagones, obsolescencia y ciberataques. El debate muy pronto será decidir entre operar y gobernar. Para ello, será necesario pensar en décadas, no en presupuestos anuales.
“La tecnología cambia. La energía puede fallar. Las redes pueden caer. La información crítica no puede depender exclusivamente de lo digital”, subrayó.
Y si mañana se apagara todo, ¿estaría el país dispuesto a perder su historia, sus derechos y su identidad por no haber invertido a tiempo en infraestructura de permanencia? Con esta reflexión, Manuel invita a ver que “la información es poder, pero solo si sobrevive”.
Preservar hoy la información que definirá el futuro es la gran apuesta de Cero One
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En un contexto donde la digitalización avanza a gran velocidad, Cero One (www.cero.one) plantea un debate de fondo que suele quedar fuera de la agenda tecnológica: la preservación real de la información digital a largo plazo.
El CEO Manuel Medina explicó a La Nación/Nación Media que el gran error de las últimas décadas fue confundir digitalización con preservación, una confusión que hoy expone a empresas e instituciones a riesgos silenciosos, pero profundos.
Además, señaló que la mayor parte de la información generada en las últimas décadas ya enfrenta serios problemas de accesibilidad. “Hoy existen datos almacenados en soportes que todavía están físicamente intactos, pero que ya no pueden leerse porque la tecnología necesaria para acceder a ellos desapareció”, afirmó.
En ese sentido, enfatizó que almacenar información sin una estrategia de preservación solo posterga el problema, en lugar de resolverlo.
El ejecutivo recordó que Paraguay no está ajeno a esta realidad. Indicó que en el país ya se registraron casos concretos de bases de datos completas, desarrolladas con inversiones millonarias que se perdieron de forma irreversible, no por ataques externos, sino por obsolescencia tecnológica, errores humanos o fallas de infraestructura.
“Cuando eso ocurre, no se pierde solo dinero, se pierde conocimiento, continuidad institucional y confianza”, sostuvo. A esta fragilidad estructural, el CEO sumó otro riesgo creciente, el cibercrimen.
Manuel explicó que toda información digital conectada está expuesta a ataques, secuestro de datos, manipulación o extorsión, y que cuanto más valiosa es la información, mayor es el incentivo para vulnerarla. “Ningún sistema permanentemente conectado es completamente inmune”, remarcó y dijo que la mayoría de las soluciones actuales se enfocan en reaccionar después del daño y no en eliminar el riesgo desde el diseño.
PRESERVACIÓN
Frente a este escenario, Cero One introdujo en Paraguay la tecnología Piql (www.piql.com.py), utilizada a nivel internacional para la preservación de información crítica. El entrevistado explicó que este sistema convierte información digital en código binario grabado sobre un film fotosensible, con una vida útil estimada superior a los 1.000 años.
Una vez registrada, la información queda completamente fuera de línea, sin depender de energía, software, contraseñas ni proveedores tecnológicos activos, lo que la vuelve inmune al hackeo y a la manipulación digital.
“El concepto es simple, si no está conectado, no puede ser atacado”, afirmó Medina y destacó que este formato permite además verificar la integridad de los datos a lo largo del tiempo, garantizando que la información no haya sido alterada.
El esquema de preservación se completa con la vinculación a Arctic World Archive (AWA), una bóveda ubicada en el Ártico, dentro de una montaña, diseñada para resistir desastres naturales, conflictos e inestabilidad global.
El CEO explicó que preservar información no solo implica el formato, sino también el entorno físico donde se resguarda. “La información crítica debe estar fuera del alcance del caos cotidiano”, resaltó.
“REVOLUCIÓN SILENCIOSA”
Desde una mirada empresarial, el gerente general sostuvo que Cero One impulsa en Paraguay una “revolución silenciosa”, nadie está pensando cómo guardar sus facturas electrónicas, contratos electrónicos y correos. Como el paso del almacenamiento expuesto a la preservación segura y permanente. Aclaró que no se trata de una moda tecnológica ni de una carrera por velocidad, sino de responsabilidad a largo plazo, tanto para el sector público como para el privado.
A su criterio, el verdadero desafío de la era digital no es generar más datos, sino asegurar que la información estratégica de hoy siga siendo íntegra, segura y legible para las próximas generaciones. “Preservar información es preservar decisiones, conocimiento y memoria”, finalizó.
El periodista Manuel Medina, que venía desempeñándose en política del diario La Nación, falleció el 17 de julio por complicaciones del COVID. Foto: Gentileza.
Sigue en venta gran rifa solidaria para ayudar a la familia del periodista Manuel Medina
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Hace unos días se daba a conocer sobre la triste noticia sobre la partida del periodista de La Nación, Manuel Medina, quien falleció a consecuencia de complicaciones del COVID-19. Hoy sus amigos y familiares siguen adelante con gran rifa solidaria para cubrir los gastos hospitalarios que dejó tras su internación y larga lucha contra la enfermedad.
La rifa tiene un costo de 10.000 guaraníes y el próximo 6 de agosto se sortearán los importantes premios que incluye 10 remeras; un vaporizador de verduras y arroz; un bolígrafo Parker; una canasta de desayuno; tres vinos Malbec Luigi Bosca; pizzas prehorneadas; panes artesanales con frutas; alfajores de maicena; rollos de canela; una hervidora eléctrica; una mixtera; una plancha; una mochila para notebook y muchos otros premios.
Las personas interesadas en comprar algunas boletas pueden comunicarse al 0985 502-502. Así también, a ese número pueden enviar donaciones vía giros de dinero; mientras que para transferencias bancarias está disponible la cuenta 320505621 del Banco Itaú a nombre de Nadia Medina, con cédula de identidad número 3.998.648.
Cabe recordar que el periodista de la sección Política de la versión impresa del diario La Nación había ingresado de urgencia en junio pasado a la unidad de terapia intensiva (UTI) por una neumonía a consecuencia de la infección por COVID-19. Había sido hospitalizado en estado delicado, y lastimosamente no aguantó y falleció el 17 de julio, pero su familia aún necesita costear los gastos hospitalarios.
Ayer lunes, familiares del periodista Manuel Medina dieron a conocer la triste noticia de su fallecimiento en la noche del domingo. El profesional que por varios años trabajó dentro del Grupo Nación Media, hace casi un mes fue internado por complicaciones del covid-19 y durante todo ese tiempo permaneció en la unidad de terapia intensiva (UTI) del IPS.
El periodista se desempeñaba en el área de Política del diario La Nación y el pasado mes de junio ingresó al hospital del Instituto de Previsión Social (IPS) por un cuadro de neumonía a causa del coronavirus. “El compañero y amigo Manuel Medina partió físicamente este domingo. Terrible lunes”, confirmó en su cuenta de Twitter Yor Torres.
Así también, otros colegas lo recordaron con mucho cariño y lamentaron esta triste pérdida para el periodismo nacional. “Las aventuras que viví con Manuel pasan a lo que era un deporte extremo, sin seguro médico. Tuvimos la suerte de compartir con Manuel”, relató Griselda Sosa Romañach, quien, además, contó varias anécdotas que vivió al lado de su compañero.
Por su parte, el periodista Juan Carlos Bareiro, con quien también compartió varios años de trabajo y anécdotas, lo recordó como un elocuente narrador e inquieto cazador de vivencias. “Manuel Medina se adelantó en la sala de redacción celestial. QEPD. Condolencias a su familia”, expresó en un tuit.
Hay que destacar que sigue en pie la gran rifa solidaria para cubrir los gastos hospitalarios que dejó su internación. La rifa tiene un precio de G. 10.000, cuenta con importantes premios, desde remeras, vinos, cervezas, hasta sábanas, y se sorteará el próximo 6 de agosto. Los interesados en ayudar pueden comunicarse al (0985) 502-502 o enviar transferencia bancaria al 320505621 del banco Itaú, a nombre de Nadia Medina con CI N° 3.998.648.