Por: Alba Delvalle
Paraguay se está posicionando como plataforma estratégica en el centro de Sudamérica, con un mix de ventajas como estabilidad macroeconómica, energía barata, baja carga tributaria, población joven y buen clima de negocios. El titular de Industria y Comercio evaluó logros, avances y cómo apunta la cartera a duplicar la economía.
¿Cómo evalúa al 2025?, sin duda la segunda Calificación de Grado de Inversión por parte de Standard & Poors fue el broche de oro.
Paraguay está atravesando un gran momento macroeconómico, el 2025 fue un año muy positivo, crecimos en torno al 5,5 %, el doble del promedio de la región, con estabilidad cambiaria, inflación controlada y prácticamente pleno empleo.
Si miramos en general, al 2025 lo evaluamos como un año histórico para Paraguay. La segunda Calificación de Grado de Inversión por parte de Standard & Poor’s fue, sin duda, el broche de oro. Esto es el resultado de un trabajo país de hace décadas, pero este gobierno, en los últimos dos años, apretó el acelerador y metió el gol. Esto se traduce en que Paraguay es un país confiable, con bajo riesgo, atractivo para inversiones internacionales, y con oportunidades concretas.
Desde el Ministerio de Industria y Comercio, acompañamos este contexto con una gestión activa. Logramos la aprobación de leyes clave que tendrán impacto directo en la economía y en el proceso de industrialización del país. No es sencillo promulgar cuatro leyes estructurales en un solo año, y eso marca el ritmo de la gestión.
¿En qué aspectos se enfocará la cartera durante este nuevo año?
Hoy la industria manufacturera representa aproximadamente 19% del PIB. Nuestro objetivo es duplicar esa participación hacia el final del actual gobierno.
Es una meta ambiciosa y el tiempo es corto, pero estamos encaminados. Para eso lanzamos el Plan Paraguay 2X, que busca acelerar el paso de una economía basada en fortalecer las exportaciones de productos estrella, producir bienes con mayor valor agregado y potenciar las nuevas industrias en las que Paraguay puede liderar, como forestal, energías y biocombustibles, entre otras.
¿Por qué son tan importantes las leyes aprobadas para alcanzar ese objetivo?
Porque apuntan exactamente a ese cambio estructural. La Ley de Maquila, la Ley 60/90 y la Ley de Ensamblaje son herramientas que ya demostraron su eficacia durante décadas y ahora se actualizan para ser aún más competitivas.
La maquila, por ejemplo, ya representa cerca de USD 1.200 millones anuales en exportaciones y es uno de los motores de la diversificación de nuestra matriz exportadora, junto con la carne. Esto es clave porque nos permite dejar de depender exclusivamente de productos primarios sujetos al clima y avanzar hacia manufacturas más resilientes, algo que también valoran las calificadoras internacionales.
Más allá de eso, ¿cómo avanza el proceso de transformación industrial del país?
Paraguay tiene un modelo claro: el sector privado está en el centro. El rol del Estado es crear las condiciones para que la industria sea competitiva. Eso implica trabajar en cuatro ejes fundamentales: energía, logística, marco tributario y simplificación burocrática.
En energía, avanzamos en reformas institucionales y regulatorias para garantizar costos competitivos. En logística, invertimos USD 60 millones en la hidrovía, por donde pasa más del 90 % del comercio exterior, avanzamos en la ruta bioceánica y en el Puente de la Integración. Todo esto reduce costos y mejora la competitividad industrial.
¿Qué papel juega el esquema tributario en esta estrategia?
Paraguay ya tiene un sistema tributario muy competitivo, con impuesto a la renta del 10 %. A eso se suman regímenes de incentivo como maquila y 60/90, que permiten, entre otras cosas, exportar sin cargas tributarias pesadas e importar maquinaria sin pagar impuestos, respectivamente.
En términos fiscales, instalar una industria en Paraguay es barato y eficiente. Eso es una ventaja clave frente a otros países de la región.
¿Qué avances se registraron en la agilización de procesos y en la reducción de la burocracia para las mipymes?
Combatir la burocracia es central, sobre todo para las mipymes, que son el motor de la economía, pues estas concentran más del 95 % de las empresas y generan 8 de cada 10 empleos.
La Ley mipymes obligó al Estado a interconectarse y eso permitió avances históricos. Gracias a esa interconexión, se emitieron más de 340.000 cédulas mipymes en un solo día, cuando en los 15 años anteriores apenas se habían emitido 20.000.
Hoy una mipyme puede registrarse de forma digital, sin recorrer instituciones, y acceder directamente a los programas del Estado.
¿Las EAS, qué impacto tuvieron en la formalización y dinamismo de la actividad empresarial?
Las EAS fueron un salto enorme. Hoy constituir una empresa en Paraguay lleva tres o cuatro días y se puede hacer de manera digital.
Esto facilita que emprendedores locales y extranjeros se formalicen rápidamente y accedan a incentivos, créditos y programas públicos. Es parte de la estrategia para mejorar el clima de negocios.
Además de la maquila, ¿qué sectores están dinamizando la economía?
La industria cárnica es clave, tanto la carne vacuna como la porcina. En el caso del cerdo, el crecimiento es muy fuerte, impulsado por la apertura de mercados como Taiwán.
Hay inversiones confirmadas por más de USD 500 millones en granjas y frigoríficos porcinos para los próximos años. También el sector forestal se perfila como una de las grandes industrias del futuro, Paraguay tiene 13 millones de hectáreas forestables y 3.2 con altísimo potencial forestal, este promedio es mayor que en cualquier parte del mundo.
En energía e industrialización, ¿qué avances se dieron?
Paraguay ya industrializa parte de su producción de soja. Parte del aceite vegetal se destina a la producción de biodiésel. Recordemos que este gobierno elevó la mezcla obligatoria del 2% al 5%, que es el máximo permitido por la ley vigente.
Pero para el primer trimestre del próximo año vamos a presentar un proyecto que permita subir gradualmente ese tope hasta el 12 %, en un proceso ordenado y acompañado por el crecimiento de la industria local.
La nueva Ley de maquila también incorpora los servicios ¿Cómo avanzó eso?
Se está materializando. Un caso emblemático es Nestlé, que instaló una maquiladora de servicios en Paraguay. Esto demuestra que el país puede exportar servicios de contabilidad, finanzas, marketing, BPO, diseño y tecnología. Paraguay tiene una población joven que, con capacitación e idiomas, puede insertarse en trabajos de alto valor agregado y generar exportaciones sin mover mercadería física.
Paraguay aparece cada vez más en el radar de los inversionistas. ¿A qué se debe este fenómeno?
Estamos posicionando al país como una plataforma estratégica en el centro de Sudamérica. Paraguay está cerca de los grandes mercados de Brasil y Argentina, pero sin muchas de las desventajas que enfrentan otros países.
Ofrecemos estabilidad macroeconómica, energía barata, baja carga tributaria, población joven y un clima de negocios que, según rankings internacionales, es el mejor de la región por sexto año consecutivo.
Dentro del Plan Paraguay 2X, ¿Qué nuevas industrias le gustaría ver llegar al país?
Personalmente me gustaría que desembarquen industrias del futuro como inteligencia artificial, data centers y nuevas tecnologías energéticas. En un escenario más ambicioso, tengo el sueño de que lleguen montadoras de vehículos o de maquinaria agrícola, lo que requiere seguir fortaleciendo la logística, la infraestructura y el capital humano. El camino es claro; más productividad, más valor agregado y más industria.