Paraguay atraviesa una etapa económica distinta a la de años anteriores, con una hoja de ruta más clara y resultados visibles en materia de crecimiento. Según el economista Daniel Correa, para que ese crecimiento llegue a más personas, las autoridades deben apostar con más fuerza a los sectores que hoy sostienen el empleo: la industria, la construcción y el comercio.
“Estos son los sectores que más trabajo están generando, y en lugar de frenar lo que funciona, deberíamos potenciarlo. Paraguay tiene una buena imagen internacional, y es el momento de aprovecharla para que más empresas, tanto locales como extranjeras, se afiancen, inviertan y contraten con mejores salarios”, explicó Correa en Unicanal.
El economista sostuvo que el debate económico actual ya no pasa solo por estabilizar las cuentas del Estado o controlar la inflación, como ocurría en el pasado, sino por definir cómo crecer de manera sostenida e inclusiva. “Antes teníamos que resolver desequilibrios macroeconómicos. Hoy, el desafío es cómo hacer que los beneficios del crecimiento lleguen a todos los sectores”, señaló.
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Según Correa, la política económica debe ser más precisa. Recordó que antes había que hacer una operación mayor; hoy la intervención debe ser microscópica. “Si hay sectores que todavía no sienten los beneficios, no hay que destruir lo que está funcionando, sino complementarlo con medidas específicas”, reforzó.
El economista utilizó el ejemplo del efecto derrame para graficar su punto. Ilustró que cuando la economía se mueve, los que tienen más oportunidades y capital humano ven crecer sus ingresos, lo que les permite invertir, mejorar sus casas o contratar a más personas.
Enfatizó en que esa es la cadena natural del derrame, y lo importante es cómo se debe lograr que esa mejora también alcance a quienes están en la base, como los trabajadores del servicio doméstico o de la construcción.
Correa destacó que el ritmo de la economía no siempre acompaña la urgencia social o política, por lo que los programas de intervención puntual cumplen un rol clave. Mencionó como ejemplo la alimentación escolar, que alivia el presupuesto de las familias y permite redirigir esos recursos a otras necesidades. “En las zonas rurales, tener garantizada la comida de los chicos significa más dinero disponible en casa. Son pequeñas políticas que hacen la diferencia”, dijo.
También resaltó el efecto multiplicador que tuvo la construcción en el sector rural en los últimos años. “Cuando la construcción se mueve, arrastra a otros sectores: se compra madera, piedra, hierro, se contratan servicios y se genera trabajo local. Por eso creo que deberíamos apostar más fuerte a los programas de vivienda. Un plan más ambicioso podría acelerar el crecimiento y ampliar los beneficios del desarrollo”, finalizó.
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