Paraguay avanza con pasos firmes en la producción frutihortícola, alcanzando volúmenes significativos, una creciente inserción en mercados de exportación y una mayor integración de rubros, lo que consolida su capacidad de abastecer al mercado interno, según destaca la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
En un reciente boletín, la UGP señaló que el sector frutihortícola impulsa la competitividad de los productores nacionales, en especial de la agricultura familiar, que representa el 73 % de la población económicamente activa del ámbito rural.
De esta manera, afirman que el rubro frutihortícola se posiciona como un eslabón clave dentro del sistema productivo paraguayo, que no solo garantiza alimentos frescos en los hogares, sino que también genera ingresos y abre oportunidades de comercialización directa.
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La UGP señala que las estimaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) refieren que el país se encuentra próximo al autoabastecimiento en varios rubros esenciales de la canasta familiar, y que en los últimos dos años la productividad de cultivos estratégicos como tomate, papa, cebolla y ajo registró un incremento promedio del 25 %.
Además, en segmentos específicos, como el de hortalizas de hoja, la producción es íntegramente local, mientras que en raíces y tubérculos, entre ellos mandioca, zanahoria y remolacha, se cubre más del 80 % de la demanda nacional.
En cuanto a la fruticultura, la UGP señala que en el último Censo Agropecuario, realizado en 2022, se detalla que Paraguay destina 82.251 hectáreas a cultivos permanentes, siendo los más destacados la banana con 15.960 hectáreas, la piña con 5.121 hectáreas, el naranjo dulce con 5.011 hectáreas y el naranjo agrio con 2.780 hectáreas, entre otros.
El gremio puntualiza que los distintos actores del sistema productivo apuestan a la diversificación e integración de rubros con el objetivo de cubrir plenamente la demanda interna y avanzar hacia el autoabastecimiento para garantizar la sostenibilidad del sector. En términos de exportación, recuerdan que en 2024 Paraguay alcanzó un hito histórico al exportar tomates, cebolla, zanahoria y locote, por primera vez.
El comercio internacional de productos hortícolas destinados a Argentina movió G. 14.000 millones, mientras que los enviados a Chile y Brasil generaron G. 274.000 millones, según datos del MAG. Los rubros destacados en la exportación total de productos frutihortícola son la banana, naranja y piña.
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Los Cedrales: uno de los distritos con mayor proyección de desarrollo en Alto Paraná
Ubicado a unos 340 kilómetros de Asunción, en el departamento de Alto Paraná, el distrito de Los Cedrales fusiona tradición agrícola con un creciente desarrollo industrial y logístico. Con aproximadamente 10.000 habitantes, según el último censo, su población se destaca por dedicarse mayormente a la agricultura.
La economía local de la localidad tiene una fuerte base agro, según detalló el intendente de la ciudad Aldo Andrés Mareco a La Nación/Nación Media. Resaltó que la soja es su principal cultivo, seguida por el trigo y el maíz, mientras que el auge de la producción sojera transformó la actividad económica del distrito, desplazando en parte a la ganadería.
El jefe comunal indicó que se tienen pequeños productores que continúan impulsando la agricultura familiar con cultivos de mandioca, maíz, maní, naranjas y mandarinas, además de la producción de huevos, quesos y otros productos artesanales que comercializan en ferias de la zona y de Ciudad del Este.
Destino de inversiones
El distrito de Los Cedrales se encuentra situado a una distancia de aproximadamente 10 kilómetros del Puente de la Integración, que une Paraguay con Brasil, formando parte del corredor de exportación de la región Oriental, una infraestructura que facilita la conexión con Ciudad del Este, Presidente Franco, Minga Guazú, Encarnación y los mercados brasileños.
En los últimos años, Los Cedrales comenzó a consolidarse como un destino atractivo para nuevas inversiones, según mencionó Mareco. Actualmente, en la ciudad se instalan empresas agroindustriales vinculadas al acopio de granos, insumos y servicios para el campo, y se suman industrias como Japan Fishing, dedicada a la fabricación de artículos para el sector pesquero, y Textil Mandyju, especializada en la producción de telas.
También se desarrollan emprendimientos relacionados con la construcción y nuevos proyectos inmobiliarios, favorecidos por el crecimiento urbano que experimenta el distrito.
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Trébol vial impulsa desarrollo
Uno de los principales impulsores de este proceso es su ubicación estratégica y una muestra del crecimiento del municipio es la construcción del primer trébol vial del país, que se levanta en la intersección entre la avenida Monday y el corredor de exportación (ruta PY07). Su diseño contempla rampas y giros entrelazados que optimizarán el flujo vehicular y brindan mayor seguridad a los conductores.
Se espera que todo este conjunto de obras permitan reducir los tiempos de traslado, minimizar la congestión y reforzar la seguridad vial. Mientras continúan los trabajos, se mantienen medidas de desvío y señalización para garantizar el tránsito seguro en la zona intervenida.
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Según el intendente, esta conectividad ya cuenta con un avance del 70 % y atrae el interés de inversionistas nacionales y extranjeros que ya han adquirido terrenos para instalar futuras industrias y centros de servicios en la zona.
Igualmente, el jefe comunal detalló que existen incentivos para las empresas que deciden radicarse en el distrito, mediante una ordenanza municipal que establece beneficios tributarios graduales durante los primeros años de funcionamiento.
Estas medidas ya generan nuevas oportunidades laborales para jóvenes de la comunidad, especialmente en las industrias que comenzaron a operar en la zona.
“Es inatajable nuestro desarrollo y el crecimiento gracias a la ubicación geográfica. Esta zona es muy linda, muy buena, con tierra fértil”, dijo. Por ello, aseveró que el crecimiento impulsado por las obras de infraestructura, la cercanía con la frontera y la llegada de nuevas inversiones los posiciona como uno de los distritos con mayor proyección de desarrollo en el sur del departamento de Alto Paraná.
Turismo y fiesta patronal
Aunque el turismo todavía se encuentra en etapa de desarrollo, la ciudad ofrece espacios naturales como los saltos Itacoty y Península, además de balnearios que forman parte de sus atractivos. El nombre de la ciudad se debe a la abundancia de árboles de cedro que antiguamente poblaban la zona y que aún pueden observarse a lo largo de algunas de sus avenidas.
Cada 12 de octubre, la ciudad celebra su fiesta patronal en honor a la Virgen Aparecida, una tradición que convoca a fieles y visitantes de distintos puntos de Paraguay y Brasil. Además, anualmente festejan la Fiesta de la cosecha, un almuerzo de confraternidad en base al asado a la estaca para agradecer a la virgen por la cosecha, además de bendecir los implementos agrícolas, culminando la jornada con un festival artístico y musical.
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MAG destaca nuevas variedades de mandioca con identidad genética propia del país
El cultivo de mandioca es considerado un rubro estratégico para la agricultura familiar y el desarrollo del país, según destacó el viceministro de Agricultura, Ing. Agr. Juan Molinas, quien participó de la presentación de nuevas variedades de mandioca desarrolladas por el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), donde reafirmó el compromiso del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) de fortalecer este cultivo.
Durante la actividad, Molinas señaló que la iniciativa forma parte de una prioridad institucional orientada a poner en valor la producción nacional de mandioca mediante materiales genéticos adaptados a las condiciones del sector productivo. “Hoy podemos decir que tenemos mandioca desarrollada en Paraguay, con identidad propia y con materiales que responden a las necesidades del sector productivo”, expresó el viceministro.
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Articulación de cadena productiva
Molinas indicó que el trabajo conjunto entre el IPTA, el sistema de extensión del MAG y el sector privado permitirá que las nuevas variedades lleguen a organizaciones de productores, generando oportunidades para la agricultura familiar campesina.
Asimismo, resaltó la articulación entre el Estado, empresas y productores como un mecanismo para fortalecer la seguridad alimentaria y generar mayores ingresos para las familias rurales mediante la producción destinada al consumo y a fines comerciales e industriales.
Variedades para consumo e industria
El viceministro señaló que, luego de varios años de investigación, Paraguay cuenta nuevamente con materiales genéticos registrados y adaptados a las condiciones climáticas y sanitarias del país, orientados tanto a la demanda de consumo como a los requerimientos de la industria.
“Hoy avanzamos después de cuatro años de trabajo. Tenemos variedades para la industria, para el consumo y de doble propósito. No hay excusas para no impulsar nuevamente este rubro”, afirmó Molinas. En ese contexto, convocó a gerentes de extensión, jefes de agencias locales y técnicos del MAG a difundir estos materiales en todo el territorio nacional, con el objetivo de acercar las innovaciones tecnológicas a las organizaciones de productores.
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Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
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“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
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Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
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En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
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Industrializar la madera: desafío que podría multiplicar la economía del sector forestal
El sector forestal paraguayo enfrenta una nueva etapa de desarrollo. Si bien, el país logró consolidarse como un productor competitivo de materia prima, el próximo desafío pasa por avanzar en la industrialización de la madera para generar mayor valor agregado, atraer inversiones y ampliar la generación de empleo.
En su informe semanal, la Unión de Gremios de la Producción (UGP), menciona que Ramón González, gerente general de SilviPar, durante el foro “Acuerdos Mercosur–Unión Europea: Impactos y oportunidades para Paraguay”, donde destacó que el potencial económico de la actividad no radica únicamente en aumentar la producción forestal, sino en transformar localmente esa materia prima en productos industriales.
Según explicó, Paraguay cuenta con ventajas competitivas importantes para el desarrollo forestal gracias a sus condiciones naturales y a las inversiones realizadas durante años en investigación y desarrollo. Esto permite obtener madera a costos significativamente inferiores a los de otros países productores.
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De acuerdo con las estimaciones presentadas, la materia prima representa entre el 40 % y el 50 % del costo total de la industria forestal. En ese contexto, producir madera con costos hasta un 30 % menores que otros competidores se traduce en una ventaja que puede extenderse a toda la cadena de valor.
Aunque reconoció que la condición mediterránea de Paraguay implica desafíos logísticos, sostuvo que la eficiencia alcanzada en la producción forestal compensa en gran medida esa desventaja y posiciona al país como un destino atractivo para nuevas inversiones industriales.
La propuesta planteada apunta al desarrollo de dos grandes clústeres forestales, cada uno impulsado por una empresa ancla capaz de atraer industrias complementarias dedicadas a la elaboración de productos derivados de la madera.
El primer polo industrial se proyecta para el sur del país. La iniciativa contempla una planta de celulosa acompañada por industrias asociadas, con un impacto económico estimado en alrededor de USD 3.000 millones anuales.
A este proyecto se sumaría un segundo clúster en el departamento de Concepción, cuyo desarrollo registra un mayor grado de avance. Según las proyecciones presentadas, este complejo podría alcanzar un impacto cercano a USD 7.000 millones por año.
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