Más de USD 1.400 millones en divisas ingresaron al país gracias al complejo soja durante los primeros cuatro meses del año, de acuerdo con la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Estiman que con la zafriña se alcanzaría un volumen total de 10 millones de toneladas.
Sonia Tomassone, asesora de comercio exterior de Capeco, mencionó que esperan que la zafriña aporte un volumen 1,2 millones de toneladas más en la producción del complejo soja durante esta temporada, que incluye soja en grano, aceite y pellets. Sobre los números del primer cuatrimestre, destacó que ingresaron divisas por USD 1.400 millones, que ayudaron a la estabilización del tipo de cambio.
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“Este ingreso tiene un amplio spread en toda la economía, no solo incide en el tipo de cambio, sino también en la generación de empleo, en el movimiento de barcazas y en todo el derrame que tiene la cadena sojera”, destacó a la 1080 AM.
Resaltó que el repunte del nivel del río Paraguay mejoró sustancialmente a finales de abril, lo que permitió mover más de 650.000 toneladas de soja ese mes. Recordó que la capacidad de la flota local ronda el millón de toneladas mensuales, por lo que consideró que existe margen para incrementar los envíos si las condiciones de navegación se mantienen o mejoran.
“Gracias al rápido trabajo conjunto entre el gobierno y los privados se ha solucionado esa situación. También está ayudando estas últimas lluvias que hacen que haya una mejor navegación y eso llevó a que pudiéramos embarcar un poco más de 650.000 toneladas solamente en el mes de abril”, dijo.
Con estas perspectivas, estiman que la campaña podría cerrar con 10 millones de toneladas, sumando la zafra principal y la zafriña. Asimismo, afirmó que se espera una buena cosecha de maíz de zafra, que permitiría alcanzar entre 5 y 5,5 millones de toneladas.
“Los rindes, si bien han bajado en los últimos días, el promedio general está bastante bueno. Así que creemos que vamos a tener maíz tanto para el consumo doméstico, así como un remanente importante para la exportación. Nuestras primeras estimaciones iban que el maíz apenas llegaría a las cinco millones de toneladas, hoy día creemos que estaríamos en cinco, cinco y medio”, sostuvo.
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El desafío de la soja, hacerla competir
Con una cosecha récord superior a las 12 millones de toneladas y niveles de procesamiento que no se observaban desde 2019, la industria aceitera atraviesa uno de sus mejores momentos. Sin embargo, desde Cappro advierten que el próximo salto no depende de nuevas inversiones, sino de competitividad, logística y talento humano.
Paraguay lleva años hablando de industrialización, pero para Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadoras de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), la conversación ya debe cambiar hacia cómo aprovechar la capacidad instalada. “Hoy hay más de mil millones de dólares invertidos en capacidad industrial instalada que están siendo subutilizados”, comenzó la charla.
Esta afirmación se dio en un contexto particularmente favorable para la cadena sojera, pues la campaña 2025/2026 cerrará con una producción superior a las 12 millones de toneladas, convirtiéndose en una de las mejores cosechas de la historia del país.
Las condiciones climáticas acompañaron, los rendimientos fueron elevados y la disponibilidad de materia prima permitió que las industrias procesadoras incrementaran significativamente su actividad. Estos niveles actuales de utilización de capacidad instalada son los más altos observados desde 2019, según el titular.
Pero detrás de los buenos números aparece un desafío más profundo, con la siguiente frontera del desarrollo paraguayo, puesto que la industrialización ya llegó. Y si bien, durante años Paraguay concentró gran parte de su crecimiento agroexportador en la producción primaria, hoy la realidad es distinta.
El país cuenta con complejos industriales capaces de transformar soja en aceite, harina y otros derivados con valor agregado destinados a los mercados internacionales, cuyas inversiones concretamente ya están hechas. “Muchas veces hablamos de atraer capitales, pero en este caso la capacidad industrial ya existe. Lo que necesitamos es generar las condiciones para utilizarla plenamente”, sostiene.
Mientras otros países todavía intentan captar inversiones, Paraguay ya dispone de infraestructura productiva instalada que puede multiplicar exportaciones, empleo y generación de divisas si logra mejorar sus condiciones de competitividad.
Para el titular de Cappro, la competitividad del futuro no se definirá únicamente en las fincas agrícolas, puesto que la discusión se trasladó a otros terrenos como la logística, la infraestructura, la regulación y el capital humano. Aquí es donde Raúl hace alusión a la hidrovía Paraguay-Paraná, que continua como el principal factor estratégico para el comercio exterior nacional. “Es nuestro cordón umbilical con el mundo”, afirmó.
Cada mejora en navegación, infraestructura portuaria, eficiencia logística o conectividad impacta directamente en la capacidad del país para competir frente a otros exportadores globales. Lo mismo ocurre con las rutas, los sistemas de transporte y la capacidad de movilizar mercaderías de manera más eficiente.
Porque en un mercado internacional cada vez más competitivo, los costos logísticos terminan siendo tan importantes como la productividad agrícola, explicó. Sin embargo, el desafío que más preocupa a Raúl está relacionado con las personas o más específicamente, con la disponibilidad de talento especializado.
La incorporación de nuevas tecnologías y procesos industriales exige perfiles cada vez más sofisticados, y en este punto Paraguay todavía tiene una limitación que podría condicionar el crecimiento futuro. “Hay industrias que podrían instalarse en Paraguay y no lo hacen porque no encuentran suficiente capital humano especializado”, advirtió.
La situación incluso obliga a algunas empresas a capacitar personal fuera del país para luego reincorporarlo a sus operaciones locales, aunque tampoco se trata de una falta de talento, sino más bien de escala, de formar más profesionales técnicos, operarios especializados y perfiles preparados para una industria cada vez más tecnológica.
Mientras la coyuntura internacional sigue marcada por tensiones geopolíticas, volatilidad cambiaria y mercados sensibles a factores externos, el titular del gremio cree que Paraguay debe concentrarse en aquello que sí puede controlar, lo cual implica definir qué modelo de competitividad quiere construir el país.
Para la industria aceitera, la ecuación es relativamente clara; más infraestructura, más eficiencia logística, más capital humano y mejores condiciones para aprovechar inversiones que ya están instaladas. Porque el próximo salto económico del país quizás no dependa de sembrar más hectáreas, sino de transformar mejor lo que ya produce, como una estrategia de desarrollo país que ya cuenta con más de USD 1.000 millones instalados, esperando ser aprovechados, acotó el referente.
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Paraguay hace historia con primera exportación de carne avícola a Taiwán tras una década de espera
La empresa Granja Avícola La Blanca S.A., propietaria de la marca Pechugon, realizó el primer embarque de carne avícola paraguaya con destino a Taiwán. El envío de 150 toneladas representa un hecho histórico para el sector, ya que se concreta apenas dos meses después de la habilitación de ese mercado y tras más de una década de negociaciones.
El sector avícola paraguayo dio un paso trascendental con la concreción del primer envío de carne de pollo al mercado de Taiwán. La operación fue realizada por Granja Avícola La Blanca S.A., que exportó un cargamento inicial de 150 toneladas, marcando el ingreso oficial de la producción nacional a uno de los mercados más exigentes de Asia.
Durante el acto previo al embarque, la presidenta de la empresa, Blanca Ceuppens, destacó que este logro es el resultado de más de diez años de trabajo para conseguir la apertura comercial. Señaló que, tras la habilitación del mercado hace apenas dos meses, la firma logró organizar en tiempo récord el primer envío, cuya llegada a destino está prevista dentro de un plazo de entre 45 y 50 días.
La empresaria calificó el acontecimiento como un antes y un después para la avicultura paraguaya y expresó su expectativa de que las primeras exportaciones permitan consolidar una relación comercial sostenida con Taiwán.
Ceuppens también reconoció el acompañamiento brindado por las instituciones públicas, especialmente por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), y pidió que continúe el respaldo oficial para seguir ampliando las oportunidades del sector.
Afirmó que la industria avícola nacional necesita acceder a nuevos mercados internacionales debido a que la producción local ya abastece plenamente la demanda interna. En ese sentido, sostuvo que la apertura de Taiwán puede convertirse en una oportunidad para que otras empresas paraguayas también comiencen a exportar, aprovechando el prestigio que el país ya ha construido con sus envíos de carne bovina y porcina.
La presidenta de la firma aprovechó además la presencia del embajador de Taiwán en Paraguay, Iván Yueh-Jung Lee, para solicitar que se analice una reducción del arancel que actualmente grava la carne avícola paraguaya, similar al tratamiento preferencial del que ya gozan las exportaciones de carne vacuna y porcina.
Granja Avícola La Blanca opera la mayor planta industrial del sector en Paraguay, con una capacidad de procesamiento de aproximadamente 140.000 pollos por día, lo que le permite responder a la creciente demanda tanto del mercado interno como del externo.
El presidente de la República, Santiago Peña, resaltó el valor estratégico de la empresa para la industria nacional y destacó el posicionamiento alcanzado por la marca Pechugon en el mercado paraguayo. Sostuvo que el desafío es seguir fortaleciendo la producción local y proteger su competitividad.
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Pechugon concreta primer envío de carne aviar a Taiwán
La empresa Granja Avícola La Blanca S.A., que opera con la marca Pechugon, concretó el primer envío de carne avícola a Taiwán. Son 150 toneladas que desembarcarán en el exigente mercado asiático y que marcan un hito para la producción local, a solo dos meses de la apertura a las exportaciones.
Blanca Ceuppens, presidenta de la firma, expresó que el primer envío marca un hito para la avicultura local, concretándose luego de más de una década de gestiones. “Por fin se nos ha dado hace dos meses y en tiempo récord estamos enviando las primeras 150 toneladas que esperamos que en 45 a 50 días lleguen al mercado e ir concretando las primeras exportaciones”, resaltó ante la presencia del presidente de la República, Santiago Peña; el embajador de Taiwán, Iván Yueh-Jung Lee, y autoridades locales, en un acto protocolar realizado antes del embarque.
Entre otras cosas, agradeció a entes del Estado por el apoyo, especialmente al Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), y solicitó al Gobierno que continúe apoyando la producción nacional.
“Para que el Paraguay siga creciendo a nivel avícola necesitamos estos mercados, necesitamos exportar, porque estamos totalmente autoabastecidos y esperamos de que, así como nosotros, las demás empresas puedan también llegar a exportar a este mercado, que creemos que va a ser muy fácil llegar a las ventas porque la marca país, Paraguay, tanto en carne vacuna, como en carne porcina, ya es un hecho”, destacó.
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Actualmente, la empresa cuenta con la principal planta industrial del rubro en el país, con una capacidad de faenamiento de 140.000 pollos al día. En otro momento, pidió la colaboración del diplomático taiwanés para la reducción del arancel actualmente aplicado, como ya ocurre con la carne bovina y porcina.
Calidad para el mundo
Por su parte, el presidente Peña valoró la importancia de la firma para la industria nacional y la calidad con la que produce. “Pechugon es una marca líder en el mercado local y ahí tenemos una responsabilidad de cuidar a la industria nacional, de cuidar contra los flagelos que vivimos”, expresó.
Además de la calidad, se requiere de competitividad, lo que a la vez precisa del aumento de la producción, cuestión que se logra abriendo mercados en el mundo, explicó el mandatario. “Nosotros queremos mercado, queremos competir”, manifestó, al tiempo de afirmar que Paraguay puede “competir con cualquiera en el mundo”, por su rica tierra, su energía, entre otros factores.
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¿Por qué el futuro económico de Paraguay se define en el agua?
Según el informe del Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la Cámara Paraguaya de la Industria Naval (CINAVAL), el 90% del comercio paraguayo va por agua. Activar la industria naval con financiamiento inyectará hasta USD 1.000 millones a la economía.
A veces olvidamos que Paraguay es el país comercialmente más abierto de la región. Vivimos de lo que vendemos y compramos al mundo, pero hay un dato contundente que define nuestra suerte: más del 90 % de las exportaciones y el 85 % de las importaciones del país se mueven por la Hidrovía Paraguay-Paraná.
Este imponente canal de agua es nuestra principal arteria vital. Por eso, cada barcaza que surca el río no es solo acero flotando; es empleo paraguayo, inversión, alimentos, tecnología y crecimiento económico en movimiento.
Un revelador informe del Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la Cámara Paraguaya de la Industria Naval (CINAVAL) enciende las alarmas y expone una oportunidad histórica: la industria naval es la llave para dar el gran salto al desarrollo.
Necesitaremos el doble de barcazas. El comercio fluvial paraguayo está a punto de experimentar una explosión de carga. Gracias a las mega inversiones estratégicas en sectores clave como las plantas de celulosa y la industria cementera, el panorama va a cambiar por completo.
Para el año 2041, se proyecta que la carga fluvial total alcanzará la impresionante cifra de 41.370.000 toneladas.
¿Qué significa esto en el día a día? Significa que para mover semejante montaña de productos vamos a necesitar 2.425 barcazas adicionales conectadas a nuestro stock actual. El mercado va a devorar un promedio de 268 barcazas nuevas por año. La demanda está asegurada,
Astilleros al 50 %. La pregunta del millón es: ¿vamos a fabricar nosotros esas barcazas o vamos a dejar que los dólares se vayan a astilleros extranjeros?
Paraguay tiene el know-how y la capacidad instalada, pero hoy sufre un freno invisible. 1)
El presente: Actualmente el sector opera con una capacidad ociosa mayor al 50%, fabricando apenas 40 barcazas al año bajo pedido. 2) El potencial: Si los astilleros paraguayos encendieran todas sus máquinas al 100 %, podrían fabricar 150 barcazas anuales de inmediato y superar las 170 a corto plazo. 3) El enemigo a vencer: La falta de financiamiento accesible y a largo plazo (pp. 2-3). Sin créditos competitivos, el gigante del río sigue dormido.
Lluvia de dólares para el país. ¿Vale la pena meterle fichas y financiar este sector? Los números de la UIP demuestran que apoyar a la industria naval derrama dinero en toda la sociedad paraguaya, no solo en los ríos.
Este es el impacto económico si logramos activar el financiamiento para dos escenarios reales: Escenario 1: Producir 200 barcazas al año con una inversión de USD 233 millones para reactivar el sector al 100 %, el impacto es inmediato. Se tendrían 2.034 empleos directos generados o protegidos para técnicos y obreros, iría USD 58,9 millones directo al bolsillo de la gente en salarios y aguinaldos, se lograría USD 22,7 millones en recaudación de impuestos para el Estado. Por el efecto multiplicador en la economía, esa inversión inicial se transformaría en USD 793 millones de impacto total en 20 años.
Escenario 2: Producir 350 barcazas al año. Si se redobla la apuesta e invierte USD 407 millones para ampliar los astilleros, se rompería el tablero. Se tendrían 3.560 empleos directos y dignos, más de USD 103 millones en salarios directo a las familias, el Valor Agregado Bruto (PIB) del sector metalúrgico se dispararía un 29% por lo que el impacto económico total en el país supera los USD 1.000 millones.
La receta ya existe. Paraguay no tiene que experimentar a ciegas. Brasil entendió perfectamente este juego y acaba de lanzar un fondo imponente de USD 1.700 millones a través de su Fondo de la Marina Mercante. Ofrecen líneas de crédito con hasta 4 años de gracia y 20 años para pagar, asegurándose de que sus barcos se construyan en astilleros nacionales.
Si Paraguay copia este modelo de financiamiento adaptado a su realidad, equilibrará la cancha regional, atraerá inversionistas y encenderá un motor industrial sin precedentes.