El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) informó que los cultivos de invierno correspondientes al trigo, canola, cobertura verde y cobertura seca, presentaron una disminución en el área de siembra al cierre del año 2024.
“Sumada la disminución de todos los cultivos y áreas de cultivos con disminución en su proporción, en el año 2024 sumaron un total de 773.000 hectáreas que no tuvieron ninguno de estos cultivos o coberturas”, mencionaron.
Se sembraron unas 378.203 hectáreas de trigo que fueron 38.748 menos que en el 2023, cuando la superficie del cultivo había alcanzado 416.951 hectáreas. “Desde el año 2018 al 2021, se venía dando una disminución paulatina en el área de este cultivo, teniendo un pequeño repunte en el 2022 y nuevamente volvió la tendencia a bajar”, mencionaron.
No obstante, la canola fue sembrada en 63.359 hectáreas en el 2024 y esto fue 28.634 menos que durante el 2023, cuando el área del cultivo llegó a las 91.993 hectáreas. En este caso, el año 2023 fue uno de los que mayor área se le dedicó al cultivo, teniendo un parámetro de crecimiento importante, lo cual se cortó en el 2024.
En cuanto al área destinada para cobertura verde de cultivos de servicio, en el 2024 se reportó un área de 906.578 hectáreas, que fueron unas 387.070 hectáreas menos que el año anterior, cuando el área había alcanzado 1.293.647 hectáreas, y además unas 234.391 hectáreas menos que el año anterior, cuando el área alcanzó 1.528.038 hectáreas.
En cuanto a la cobertura seca, el informe indicó que se tuvieron 1.005.675 hectáreas, en esta ocasión fueron 319.038 hectáreas menos que el año anterior, cuando la superficie había sido de 1.324.713 hectáreas.
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Análisis de suelo: una herramienta fundamental para potenciar los cultivos y su rendimiento
A la hora de sembrar, existen muchas variables que deben ser tenidas en cuenta y entre ellas está la calidad del suelo con el que se cuenta, ya que de esto depende directamente el rendimiento que podrían llegar a tener los cultivos y, entendiendo a esto, desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), se encuentran fortaleciendo el asesoramiento técnico para la realización de esta práctica.
En conversación con La Nación/Nación Media, el ingeniero Ken Moriya, del Departamento de Suelo del MAG, destacó que esta es una práctica necesaria, pero que es fundamental contar con el asesoramiento correcto para la lectura adecuada de los resultados que este procedimiento arroje.
“El análisis de suelo hay que considerarlo como una herramienta fundamental por el tema de los resultados que se pueden obtener a futuro, porque lo que te permite el análisis es tener un diagnóstico y saber en qué estado está el suelo y saber cómo conviene tratarlo”, indicó Moriya.
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El mismo explicó además que el costo del análisis no es el único determinante a la hora de que el productor acceda a contar con este servicio, sino que también se debe tener en cuenta el costo de los insumos como fertilizantes y otros sustratos que pueden llegar a necesitarse para potenciar el suelo y, por ende, la cosecha.
“Como tiene un costo en el laboratorio, muchas veces está limitado a aquel que, por un lado, esté concientizado y, por el otro, que cuente con el capital; entonces es más común en la producción extensiva como la soja, el maíz y en los rubros de alta rentabilidad, como el tomate, la papa, la frutilla”, comentó Moriya.
Destacó que, por el costo que genera este procedimiento, en muchos casos los productores, en especial los más pequeños, no lo realizan, pero también existe otro factor, que es la falta de costumbre de contar con un estudio que respalde la condición del suelo en el que planean trabajar.
Remarcó igualmente que, si bien el análisis de suelo es una herramienta fundamental a la que todos los productores deberían tener acceso, también es necesario entender la importancia de contar con técnicos capacitados, no solo para la extracción de la muestra, sino para el correcto asesoramiento en el uso de los productos y su impacto en los diferentes cultivos.
“Tener el análisis de suelo es como tener una radiografía del suelo y no solo ayuda a saber en qué condición se encuentra; no se limita a eso, también ayuda a conocer cuál es el mejor manejo de ese suelo y saber qué cultivos pueden sembrarse en la zona y tendrán mejor rendimiento”, aseguró.
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Exportaciones de trigo registran crecimiento del 12 % al arranque del año
Las exportaciones de trigo correspondientes a la zafra del año pasado, cuyo periodo de desalijo se contabiliza desde octubre de 2025, muestran un desempeño positivo. Entre el décimo mes del año pasado y enero de 2026, se embarcaron 228.775 toneladas del cereal, lo que implica un crecimiento de 25.112 toneladas, que representa un aumento de 12 % en comparación con el mismo período de la campaña 2024.
Este avance refleja una recuperación sostenida del comercio del cereal, considerando que en igual período de la campaña pasada se habían exportado 203.663 toneladas. De acuerdo con el informe de comercio exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el incremento consolida una tendencia favorable para el sector triguero en el arranque de la campaña 2025.
En cuanto a destinos, Brasil se mantiene como principal mercado. Al respecto, la asesora de comercio exterior del gremio, Sonia Tomassone, explicó que, si bien durante los meses de enero y febrero la concentración de los productores se encuentra en la cosecha de soja, así como en el avance de la siembra de maíz y soja de entrezafra, a pesar de la baja de los precios internacionales, los envíos a Brasil siguen fluyendo.
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La profesional señaló que al cierre del primer mes del 2026 las exportaciones al país vecino acapararon el 99 % del trigo embarcado, seguido por Bolivia y Uruguay con 0,3 %.
El reporte indica que si consideran los envíos por año calendario (enero de 2026), también se registran mejoras con relación a lo enviado en enero del año pasado, hecho que permitió un ingreso de divisas por valor de USD 9,7 millones frente a los USD 3,2 millones registrados en el mismo periodo del 2025.
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Trigo: un rubro clave en la agricultura y con una producción que mueve 1,2 millones de toneladas
- Por Antonella Mateu
El cultivo de trigo en Paraguay mantiene una posición estratégica dentro del sistema agrícola nacional, con niveles productivos estables, autosuficiencia consolidada y perspectivas de crecimiento condicionadas principalmente por factores de mercado, clima y tecnología, así lo señaló el ingeniero agrónomo Alcides Villalba, coordinador del Programa de Investigación de Trigo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), en conversación con La Nación/Nación Media.
Siembra y calendario agrícola
La ventana tradicional de siembra del trigo en Paraguay se concentra entre abril y mayo, coincidiendo con temperaturas más bajas que favorecen la germinación, macollamiento y llenado de granos. Las fechas varían según región, puesto que en el norte suele iniciarse a fines de abril, en el centro a principios de mayo y en el sur puede extenderse hasta mediados de mayo o más, dependiendo del clima y la variedad utilizada.
Superficie
Paraguay mantiene una superficie aproximada de 350.000 hectáreas de trigo, con rendimientos promedio a 3.000 kilogramos por hectárea. La producción nacional ronda 1,2 millones de toneladas, reflejando recuperación tras campañas afectadas por clima o sanidad vegetal. La calidad del grano sigue siendo competitiva, aunque la industria plantea mejorar parámetros como proteína y gluten.
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Zonas con mayor producción
En cuanto a las zonas, se concentra mayoritariamente en la región Oriental del país, en los departamentos:
- Alto Paraná: unas 127.000 hectáreas
- Itapúa: cerca de 114.000 hectáreas
- Caaguazú: más de 53.000 hectáreas
- Canindeyú: alrededor de 13.000 hectáreas
El liderazgo responde a mejores suelos, clima favorable, tecnificación y tradición cerealera.
Expansión moderada e impacto climático
Villalba señaló que no hay un crecimiento explosivo del área triguera. Explicó que los productores adoptan decisiones más técnicas, evaluando costos, clima y mercado. Reveló que el trigo sigue siendo clave en la rotación agrícola, aportando estabilidad productiva y conservación del suelo.
La última campaña registró condiciones mayormente favorables. Tras algunos déficits hídricos iniciales, las lluvias acompañaron el ciclo y permitieron buenos rendimientos, incluso récords puntuales en zonas productoras.
Con relación a los eventos climáticos, las heladas, sequías y calor extremo siguen siendo riesgos relevantes, especialmente en etapas sensibles del cultivo. “Sin embargo, mejores variedades y manejo agronómico redujeron el impacto”, agregó el técnico.
Rentabilidad
El coordinador del IPTA sostuvo que el trigo puede ser rentable con buen manejo tecnológico. Además, cumple funciones estratégicas en rotación con soja y otros cultivos, mejorando suelos y reduciendo presión de malezas, lo que impacta positivamente en costos a mediano plazo, según explicó.
Exportaciones y demanda local
Paraguay produce más trigo del que consume. Con un consumo interno cercano a 700.000 toneladas, el excedente exportable supera 500.000 toneladas. Brasil es el principal destino, seguido en menor escala por Bolivia y Vietnam.
La industria molinera mantiene una demanda estable cercana a 700.000 toneladas anuales, destinadas principalmente a harina para panificados y pastas. El desafío sigue siendo sostener calidad industrial consistente.
Innovación genética
Villalba destacó que existen programas de mejoramiento públicos y privados, y a través de ellos lograron variedades adaptadas al clima subtropical, con mayor tolerancia al calor, enfermedades y estabilidad productiva.
En cuanto a la mayores amenazas sanitarias, sostuvo que provienen de enfermedades fúngicas como royas, manchas foliares, fusariosis y la pyricularia, considerada una de las más agresivas. “Las plagas suelen ser puntuales, principalmente pulgones y orugas”, agregó.
Potencial de crecimiento
El técnico subrayó que el cultivo tiene margen para expandirse, dependiendo de precios, costos y demanda. “Nuevas variedades adaptadas podrían impulsar productividad y competitividad en los próximos años”, destacó.
“El sector demanda apoyo sostenido en investigación genética, previsibilidad de mercado, financiamiento, seguros agrícolas y mecanismos que reconozcan económicamente la calidad del trigo producido“, concluyó.
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Trigo: rubro clave en la agricultura que produce 1,2 millones de toneladas
- Por Antonella Mateu
El cultivo de trigo en Paraguay mantiene una posición estratégica dentro del sistema agrícola nacional, con niveles productivos estables, autosuficiencia consolidada y perspectivas de crecimiento condicionadas principalmente por factores de mercado, clima y tecnología, así lo señaló el ingeniero agrónomo Alcides Villalba, coordinador del Programa de Investigación de Trigo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), en conversación con La Nación/Nación Media.
SIEMBRA Y CALENDARIO
La ventana tradicional de siembra del trigo en Paraguay se concentra entre abril y mayo, coincidiendo con temperaturas más bajas que favorecen la germinación, macollamiento y llenado de granos. Las fechas varían según región, puesto que en el norte suele iniciarse a fines de abril, en el centro a principios de mayo y en el sur puede extenderse hasta mediados de mayo o más, dependiendo del clima y la variedad utilizada.
SUPERFICIE
Paraguay mantiene una superficie aproximada de 350.000 hectáreas de trigo, con rendimientos promedio a 3.000 kilogramos por hectárea. La producción nacional ronda 1,2 millones de toneladas, reflejando recuperación tras campañas afectadas por clima o sanidad vegetal. La calidad del grano sigue siendo competitiva, aunque la industria plantea mejorar parámetros como proteína y gluten.
ZONAS CON MAYOR PRODUCCIÓN
En cuanto a las zonas, se concentra mayoritariamente en la región Oriental del país, se pueden citar 4 departamentos. Lidera Alto Paraná con la producción de unas 127.000 hectáreas, Itapúa cultiva cerca de 114.000 hectáreas, le sigue Caaguazú, con más de 53.000 hectáreas y por último Canindeyú, con alrededor de 13.000 hectáreas.
El liderazgo responde a mejores suelos, clima favorable, tecnificación y tradición cerealera.
EXPANSIÓN MODERADA E IMPACTO CLIMÁTICO
Villalba señaló que no hay un crecimiento explosivo del área triguera. Explicó que los productores adoptan decisiones más técnicas, evaluando costos, clima y mercado. Reveló que el trigo sigue siendo clave en la rotación agrícola, aportando estabilidad productiva y conservación del suelo.
La última campaña registró condiciones mayormente favorables. Tras algunos déficits hídricos iniciales, las lluvias acompañaron el ciclo y permitieron buenos rendimientos, incluso récords puntuales en zonas productoras.
Con relación a los eventos climáticos, las heladas, sequías y calor extremo siguen siendo riesgos relevantes, especialmente en etapas sensibles del cultivo. “Sin embargo, mejores variedades y manejo agronómico redujeron el impacto”, agregó el técnico.
RENTABILIDAD
El coordinador del IPTA sostuvo que el trigo puede ser rentable con buen manejo tecnológico. Además, cumple funciones estratégicas en rotación con soja y otros cultivos, mejorando suelos y reduciendo presión de malezas, lo que impacta positivamente en costos a mediano plazo, según explicó.
EXPORTACIONES Y DEMANDA LOCAL
Paraguay produce más trigo del que consume. Con un consumo interno cercano a 700.000 toneladas, el excedente exportable supera 500.000 toneladas. Brasil es el principal destino, seguido en menor escala por Bolivia y Vietnam.
La industria molinera mantiene una demanda estable cercana a 700.000 toneladas anuales, destinadas principalmente a harina para panificados y pastas. El desafío sigue siendo sostener calidad industrial consistente.
INNOVACIÓN GENÉTICA
Villalba destacó que existen programas de mejoramiento públicos y privados, y a través de ellos lograron variedades adaptadas al clima subtropical, con mayor tolerancia al calor, enfermedades y estabilidad productiva.
En cuanto a la mayores amenazas sanitarias, sostuvo que provienen de enfermedades fúngicas como royas, manchas foliares, fusariosis y la pyricularia, considerada una de las más agresivas. “Las plagas suelen ser puntuales, principalmente pulgones y orugas”, agregó.
POTENCIAL DE CRECIMIENTO
El técnico subrayó que el cultivo tiene margen para expandirse, dependiendo de precios, costos y demanda. “Nuevas variedades adaptadas podrían impulsar productividad y competitividad en los próximos años”, destacó.
“El sector demanda apoyo sostenido en investigación genética, previsibilidad de mercado, financiamiento, seguros agrícolas y mecanismos que reconozcan económicamente la calidad del trigo producido“, concluyó.