La campaña de soja 24-25 será de contrastes ante la sequía que experimentan varios puntos del país y esta semana tercera semana fue clave por las lluvias registradas. Un nuevo informe de la consultora Stonex indica que algunos productores en el departamento de San Pedro reportan pérdidas por cuarto año consecutivo, mientras que otros de Alto Paraná e Itapúa ya cosecharon 5 toneladas por hectárea en las primeras zonas contabilizadas.
El análisis de precipitaciones hecho por la consultora, que toma datos desde 1990 hasta la actualidad, señala que esto muestra que el promedio general de la zafra aún estará por definirse con las precipitaciones registradas. Menciona que aún no se puede “hablar de quiebra”, ya que el rendimiento de la zafra debería quedar por debajo del promedio nacional histórico, hecho que aún no se observa y el panorama actual es de “pérdida de productividad potencial”.
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El reporte destaca que hasta el 16 de enero la mayor parte del país muestra que los registros de índice de humedad se encuentran moderados, aunque los datos hay zonas puntuales más afectadas. Desde la Unión de Gremios de la Producción precisaron que una evaluación preliminar indica que el 70 % de los cultivos está en riesgo debido al déficit hídrico.
Ausencia de lluvias
El índice de lluvias registradas a nivel país está por debajo del promedio normal para esta época del año, ya que no se registran importantes cantidades ni generalizadas, y se observa un período de escasez. Las precipitaciones más importantes se concretaron antes de Navidad, según la UGP.
A la falta de precipitaciones se suman las altas temperaturas, además de la incursión de vientos del sector sur que se caracteriza en esta temporada como seco. En ese sentido, el coordinador de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Edgar Mayeregger, dijo que estas condiciones hicieron que se intensifique la “evapotranspiración, generando déficit de agua en los suelos de prácticamente todo el territorio nacional”.
Las proyecciones para esta campaña de soja mencionan una producción de casi 11 millones de toneladas, cifra que podría variar ante el escenario actual de falta de lluvias y altas temperaturas. Esto se traduciría también en menores ingresos de divisas para el país.
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Producción de soja crece con mayores rindes y consolida nuevos polos agrícolas
El cultivo de la soja en Paraguay sigue consolidándose como uno de los pilares de la producción agrícola, tanto por su impacto económico como por su relevancia en la seguridad alimentaria. Este año, la zafra 2025/26, ya finalizada a nivel nacional, se perfila como una de las más importantes gracias a los buenos rendimientos registrados.
En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se observaron promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo, mientras que los departamentos con tradición en este rubro mantuvieron un promedio regular.
El estudio mostró que los departamentos con mayor tradición sojera como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú mantienen una presencia constante del cultivo y niveles de rendimiento relativamente estables. En contraste, otras zonas con menor historial de siembra, como Paraguarí o Cordillera, presentan en algunos casos promedios elevados, aunque condicionados por una menor cantidad de años analizados y superficies más reducidas.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Sin embargo, también se identificaron campañas con resultados por debajo de los 1.500 kilos por hectárea, reflejo de periodos adversos que afectaron especialmente a las zonas menos productivas.
La mejor zafra de la historia
El socio director y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Karsten Friedrichsen, indicó a La Nación/Nación Media que este año se registraron puntualmente resultados muy positivos y se espera que sea la mejor zafra de soja de la historia del Paraguay.
“Eso está prácticamente ya confirmado. Tuvimos un verano no extremadamente caluroso hasta el mes de febrero, o sea con un diciembre y enero con temperaturas no extremadamente elevadas y lluvias en todos los departamentos, esa fue la principal causa”, señaló.
A esto se le sumaron las inversiones en tecnología, en fertilizantes, pero lo principal es que a diferencia de años anteriores, el clima se mostró más amigable para el ciclo de la soja en los distintos puntos donde se cultiva.
En ese sentido, la estrategia será seguir invirtiendo en buenas semillas e insumos, para mantener los buenos resultados. No obstante, existe una preocupación sobre el conflicto en Medio Oriente, donde el combustible se está encareciendo y los precios de los fertilizantes están aumentando, lo cual podría significar un problema para la próxima campaña, ya que existe una incertidumbre sobre el valor de los fertilizantes que están directamente conectados a la cotización del petróleo.
Promedio a nivel país
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), mencionó que en esta campaña en líneas generales se registran muy buenos rendimientos con pocas excepciones. “Nuestros números se encuentran en general entre 3.350 y 3.400 kilos por hectárea en promedio a nivel país. Hay zonas menores y otras mayores”, sostuvo a LN/NM.
Aseguró que pese a que algunas regiones presentaron solo aguaceros en sus cultivos, de todos modos tuvieron resultados aceptables y satisfactorios. “Si vemos los números macro vamos a superar las 11 millones de toneladas de producción ya con la zafriña”, indicó Pastore.
Departamentos como Cordillera o Ñeembucú que aún no tienen una historia muy larga van perfilándose como una opción productiva para los productores, al igual que al norte de Caaguazú, donde también se está notando un crecimiento en pequeños productores que hoy representan más del 20 % de la producción nacional de soja.
El representante del gremio señaló que Paraguay tiene ventajas actualmente en cuanto a su clima idóneo para la producción del rubro, el suelo, horas de luz, consiguiendo sacar hasta cinco cosechas en dos años, por lo cual es una producción muy eficiente para el agricultor.
Apoyo a productores
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el titular de la institución, Carlos Giménez, dijo que si bien la soja no forma parte de la agricultura familiar en gran medida, el año pasado y el anterior se inició con un plan para el apoyo a los agricultores, a fin de paliar la sequía de la zona del norte del país.
“Canindeyú, San Pedro, fueron beneficiados con insumos y semillas, y también con financiación, ya que tenían problemas de atrasos en los créditos, se hizo reestructuración de créditos como Sistema MAG”, indicó, resaltando que instituciones como el Crédito Agrícola de Habilitación o el Banco Nacional de Fomento ayudaron a financiar los proyectos productivos del año o eventualmente pidieron activación de préstamos.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector y ya este año como se tuvo buenas lluvias se registra un récord de producción de soja no se precisó de dicha modalidad.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector. Sin embargo, este año, gracias a las buenas lluvias y al récord de producción de soja, no fue necesario recurrir a dicha modalidad. “Alto Paraná e Itapúa deberían ser los mayores productores, pero están apareciendo otros como Misiones o Caazapá, donde se está trabajando para tener mayor productividad”, remarcó a LN/NM.
De acuerdo con las recomendaciones del Inbio, en los sitios donde los productores registran más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que brindan mayores producciones, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como la sequía.
En tanto, en departamentos más frágiles en rendimientos, se recomienda realizar manejos y prácticas sostenibles para poder obtener el máximo provecho a los diferentes ambientes y lograr una estabilidad productiva.
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El cultivo del aplomo
- Marcelo Pedroza
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
Carnéades de Cirene (214 a.C. - 129 a.C.), figura central de la Academia escéptica, introduce una concepción particularmente interesante de la vida humana cuando se lo observa desde una perspectiva antropológica.
Aunque su filosofía se caracteriza por la crítica a la pretensión de alcanzar certezas absolutas, su propósito no fue conducir al ser humano a la inacción o al relativismo absoluto, sino orientar la vida hacia una forma de serenidad fundada en la prudencia del juicio.
Esta actitud filosófica puede comprenderse con mayor profundidad si se la sitúa dentro del horizonte griego de la psyché, entendida no sólo como principio vital, sino también como el centro interior desde el cual el ser humano juzga, decide y orienta su conducta.
La tradición escéptica académica sostenía que el conocimiento completamente seguro es inaccesible para la mente humana. Carnéades, quien nació en Cirene, al norte de África, y a temprana edad emigró a Atenas, desarrolló esta idea mostrando que nuestras percepciones y razonamientos pueden conducir tanto a afirmaciones plausibles como a errores.
Sin embargo, lejos de concluir que la acción humana se vuelve imposible, propuso un criterio práctico sostenido en que el ser humano puede guiar su conducta por aquello que aparece como verosímil o probable. Este criterio introduce una dimensión ética decisiva, pues invita a una forma de relación con el mundo marcada por la cautela intelectual y la reflexión.
Desde dicha óptica, esta actitud tiene consecuencias profundas en la configuración de la vida interior. La psyché que adopta una pose escéptica aprende a suspender el juicio definitivo y a reconocer los límites de su propio conocimiento.
Esta conciencia de la limitación humana produce un efecto de moderación, dado que el individuo deja de aferrarse a convicciones rígidas y se vuelve más atento a la complejidad de la realidad.
El aplomo que emerge de esta postura no es una simple tranquilidad pasiva, sino el resultado de un equilibrio interior alcanzado mediante la disciplina del pensamiento.
La moderación en los juicios constituye una de las consecuencias más visibles de este talante. Si el conocimiento absoluto no está al alcance del ser humano, entonces toda afirmación debe mantenerse abierta a revisión.
La psyché se ejercita así en una forma de autogobierno intelectual que evita el dogmatismo y su impacto tiene una dimensión ética, porque influye directamente en la manera en que el individuo se relaciona con los demás.
De esta moderación surge también la tolerancia hacia los otros. Al reconocer la fragilidad de sus propias certezas, el ser humano se vuelve más dispuesto a escuchar perspectivas diferentes. La filosofía escéptica fomenta así una disposición al diálogo y al respeto, pues nadie puede reclamar para sí la posesión definitiva de la verdad.
En este sentido, la serenidad escéptica no sólo tiene un impacto en la vida interior del individuo, sino también en la convivencia humana.
Otra consecuencia fundamental es la prudencia práctica. El individuo no actúa impulsado por convicciones absolutas, sino por aquello que aparece como más razonable en una situación concreta.
Esta forma de prudencia permite orientar la acción sin exigir una certeza imposible. La psyché se mueve entonces en el terreno de lo probable, evaluando las circunstancias y adoptando decisiones con mesura.
El escepticismo de Carnéades, quien también fue erudito de la Academia platónica, puede interpretarse como una pedagogía de la vida interior. La serenidad no proviene de la posesión de verdades indiscutibles, sino del reconocimiento lúcido de los límites del conocimiento humano.
Al aceptar esta condición, la psyché se libera de la tensión que produce el afán de certeza absoluta y aprende a habitar el mundo con una actitud reflexiva, prudente y abierta.
Por lo expuesto, la calma escéptica se convierte en una forma de equilibrio del alma. No se trata de renunciar al pensamiento ni a la acción, sino de cultivar una disposición interior que armoniza reflexión y prudencia.
En el confín antropológico griego, esta actitud representa una vida en la que el juicio moderado, la apertura al otro y la prudencia en la acción configuran el núcleo de la conducta humana.
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Paraguay va camino a una producción récord de soja de 12,29 millones de toneladas
Paraguay podría alcanzar una cifra récord en la producción de soja en la campaña 2025/26, llegando a 12,29 millones de toneladas, según la consultora Stonex. El reporte de abril muestra una mejora en la proyección estimada para la zafra principal, que pasó de 10,4 millones de toneladas en marzo a 10,9 millones de toneladas este mes. Este ajuste representa mejores expectativas para la producción de la oleaginosa.
El informe indica que aún falta determinar el desempeño de la zafriña, pero si llega a 1,4 millones de toneladas, la producción total marcaría un récord histórico para la soja paraguaya.
La cosecha de soja en la región Oriental está finalizada, mientras que en la región Occidental todavía se encuentra en desarrollo debido a un calendario productivo distinto, condicionado por factores climáticos diferentes a la otra mitad del país, señala el reporte.
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En otra parte, explica que alrededor del 97 % de la producción nacional se concentra en la región Oriental y el análisis realizado se centra en los resultados finales observados en esta zona del país.
Ajustes
Los mayores ajustes en la producción se registraron en el norte de Alto Paraná y Canindeyú. Aunque los buenos rendimientos fueron generales, incluyendo a los departamentos de Itapúa, Caaguazú, Guairá, Caazapá, San Pedro, Amambay y Concepción. En tanto que, Misiones y Paraguarí no registraron cambios.
Acompañó el clima
Si bien hubo preocupación en los productores ante una probable caída en cuanto al volumen estimado para esta campaña, debido a las condiciones climáticas, no se reportaron pérdidas significativas, ya que las lluvias llegaron en el momento oportuno y permitieron sostener el potencial productivo. Esto, sumado a que los cultivos se encontraban en etapas avanzadas de desarrollo, añade el informe.
“Las condiciones hídricas en general adecuadas terminaron consolidando un ciclo histórico, que se posiciona como la mayor cosecha principal de soja ya registrada en Paraguay”, destaca.
La expectativa de los productores para esta zafra es de alrededor de 11 millones de toneladas. Al panorama positivo se suma la del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que en su informe de febrero también aumentó su previsión a 11,5 millones de toneladas.
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Técnico insta a reconvertir la producción de mandioca con calidad y rendimiento
La mandioca, uno de los alimentos más emblemáticos de la mesa paraguaya, atraviesa un deterioro en su calidad y productividad que impacta tanto en productores como en consumidores. Así lo señaló el ingeniero agrónomo Moisés Vega Villalba, técnico especialista agrícola, quien en conversación con La Nación/Nación Media advirtió que el rubro requiere un cambio urgente en su manejo para revertir la tendencia.
El profesional explicó que la caída en los rendimientos y la calidad de las raíces se traduce en menores ingresos para los productores y en un producto final que no cumple con los estándares esperados por el consumidor. “Hoy se observa una mandioca con menor carga de raíces, problemas de textura, cocción irregular y menor sabor, lo que genera reclamos en los mercados”, sostuvo.
Vega recordó que décadas atrás la producción se caracterizaba por ofrecer una calidad aceptable a buena, favorecida por mejores condiciones de suelo, menor presión de plagas y una mayor estabilidad climática. Sin embargo, el escenario actual cambió significativamente debido a la degradación de los suelos, el avance de enfermedades y la mayor variabilidad climática.
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Entre las principales recomendaciones, destacó la necesidad de recuperar la fertilidad del suelo, mejorar la selección y tratamiento del material semilla, utilizar variedades más estables, ajustar la densidad de siembra y aplicar un manejo integrado de malezas, plagas y enfermedades. A esto se suma la importancia de optimizar los procesos de cosecha, clasificación y transporte.
Vega señaló que experiencias en distintas zonas del país demuestran que la incorporación de tecnología, como mecanización, fertilización adecuada y prácticas conservacionistas, permite alcanzar rendimientos de hasta 40 toneladas por hectárea en ciclos de 9 a 12 meses, con una calidad de raíces más estable y mayor aceptación en el mercado.
Asimismo, advirtió que las prácticas tradicionales, si bien fueron válidas en su momento, hoy resultan insuficientes frente a los nuevos desafíos productivos. “Las condiciones cambiaron: suelos más agotados, mayor presión de plagas y eventos climáticos más extremos obligan a actualizarse”, subrayó.
En cuanto a los factores climáticos, mencionó que la sequía prolongada provoca estrés hídrico y caída en la producción, mientras que el exceso de lluvias favorece enfermedades que afectan la carga de raíces. A su vez, fenómenos como granizo y vientos fuertes generan daños estructurales que impactan directamente en la calidad final del cultivo.
Finalmente, insistió en que la mejora del rubro no será automática. “La única forma de avanzar es adoptar tecnología y mejorar las prácticas de manejo. Si no se toman decisiones, la situación seguirá deteriorándose”, concluyó.