Luego de que el país alcanzara el anhelado Grado de Inversión, desde la Asociación de Casas de Bolsa del Paraguay (Asobolsa) destacaron que la mejora en la calificación no solo representa grandes oportunidades para el sector financiero tradicional, sino también servirá para potenciar las inversiones en el mercado de valores por medio de mayores niveles y volúmenes de ingreso de capitales.
El economista César Paredes, titular de Asobolsa, señaló que todo el segmento de la bolsa se verá beneficiado con la nueva calificación del país, atendiendo que abre las oportunidades a que grandes inversores extranjeros puedan apostar por el mercado local, adquiriendo títulos que permitirán a agentes locales el desarrollo y fortalecimiento de sus emprendimientos.
“A partir del grado de inversión, las empresas que están en bolsa también van a ir mejorando su calificación. En general, esto va a permitir que podamos ofrecerles títulos de empresas locales a fondos del exterior, que antes estaban imposibilitados de invertir en el país por nuestra calificación. Definitivamente, todo el segmento de bolsa se puede beneficiar con esos recursos que pueden venir ahora con facilidad y mayor volumen”, destacó a la 1020 AM.
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Más allá de los beneficios que conlleva el Grado de Inversión, como el acceso a mejores condiciones de financiamiento y hasta la creación de más industrias, también se plantean desafíos para sostener y seguir elevando la calificación, enfatizó Paredes. Para lograrlo, a criterio del economista, poner en marcha la Superintendencia de Pensiones es crucial.
“Tenemos mucho por mejorar: este es el primer escalón del grado de inversión. Cualquier tropezón o endeudamiento excesivo, mal uso de las reservas, descontrol de la inflación son malas señales. De ahí que es importante seguir trabajando en las reformas. Poner en marcha la Superintendencia de Pensiones va a ayudar a mejorar las condiciones”, añadió.
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Pago de deudas estatales se reflejará en el mercado bursátil, puntualiza economista
El pago de la deuda del Estado con el sector de obras y farmacéuticas aparece como un factor clave para reactivar la economía y destrabar inversiones, señaló el economista César Paredes, quien sostuvo que la regularización de estos compromisos permitirá recuperar el dinamismo en la actividad productiva y financiera.
Paredes explicó que la bolsa de valores funciona como un reflejo de la economía real y recordó que el fuerte movimiento registrado el año pasado en el mercado bursátil estuvo directamente vinculado al crecimiento de sectores que dependen de la inversión pública. “Siempre hay una relación directa entre lo que pasa en la economía y lo que se ve en la bolsa”, afirmó a la 1020 AM.
Desde su perspectiva, el retraso en los pagos generó un efecto en cadena que afectó a empresas, proveedores y a todo el entramado productivo vinculado al Estado. Por eso, considera que el cumplimiento de estas obligaciones permitirá reactivar no solo a las grandes empresas, sino también a toda la red de proveedores que depende de ellas.
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“El hecho de que se afloje esta deuda va a hacer que las industrias sigan invirtiendo y desarrollándose”, señaló. Este proceso, agregó, tendrá un impacto directo en la circulación de dinero dentro de la economía, facilitando que el capital vuelva a moverse con mayor fluidez.
Uno de los puntos centrales de su análisis es el efecto sobre el circulante. Paredes explicó que cuando el Estado paga, ese dinero se distribuye a lo largo de la cadena productiva, generando mayor actividad económica. “Eso va a destrabar muchos procesos y debería hacer que el famoso circulante circule más”, indicó.
Además, advirtió que la incertidumbre generada por la falta de pagos llevó a muchas empresas a postergar decisiones de inversión. Este freno, sostuvo, tiene consecuencias directas sobre el crecimiento económico, ya que limita la expansión de proyectos y la generación de empleo.
“Cuando hay incertidumbre, se postergan las decisiones, y esa postergación frena la economía”, afirmó. En ese contexto, consideró que la normalización de los pagos es fundamental para recuperar la confianza y volver a impulsar la actividad.
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Los que pretenden cambiar la regla fiscal están lejos y en contra del pueblo
A medida que avanza la gestión del actual gobierno que logró más que importantes logros como el doble grado de inversión, la reducción del déficit y la inflación, al igual que bajar el riesgo país acompañado de inversiones en varios sectores de la economía, en este momento a algunos se les viene ocurriendo elevar el déficit fiscal al 2,5 por ciento con relación al producto interno bruto (PIB) violando la regla institucional más importante con el que cuenta el país establecido para un déficit de no más del 1,5 por ciento del PIB.
En efecto, la Ley de Responsabilidad Fiscal aprobada en el año 2013 durante el exitoso gobierno del presidente Horacio Cartes para frenar el aumento descontrolado del gasto público, es una regla institucional que recibió halagos incluso de orden internacional y es nombrado en conferencias y foros de estudios en la materia, dado que con la misma se consolida lo que todo país necesita y desea, esto es, la estabilidad macro económica, propiciadora del ahorro y la inversión privada.
La misma es el principal incentivo que tienen las inversiones tanto nacionales como extranjeras para colocar sus capitales en cualquier lugar del planeta; pero para ello debe existir certidumbre institucional y que nuestro país ha logrado forjar.
De hecho, con la Ley de Responsabilidad Fiscal se fueron logrando consecuencias nunca antes vistas, como el hecho cierto de contar en Paraguay con un modelo económico envidiable.
Un logro económico envidiable, decíamos, porque aquella regla fiscal es una de las causantes de lo que bien podríamos denominar como milagro económico en atención a que el Paraguay logró lo que muchos países desearía. En estos años, la Ley de Responsabilidad Fiscal ha venido ofreciendo ese escenario de seguridad que llevó al país a quintuplicar su producto interno bruto, pasando de ocho (8) mil millones de dólares a más de cincuenta (50) mil millones de la misma moneda en las últimas décadas.
Y como decíamos, una de las causales es la seguridad expresada en sus reglas de juego institucionales que hicieron de las finanzas públicas una fuente de confianza que, como también sabemos, hizo que por ejemplo se redujera la pobreza monetaria el año pasado, ubicándose en dieciséis (16 %) por ciento, lo que representa que más de 213 mil paraguayos lograron salir de la precariedad para mejorar sus condiciones de vida.
Sin embargo, y tal como venimos escuchando con cada vez más reiteración, se pretende cambiar aquella regla fiscal para que la misma supere su límite para situarse a más del 2,5 por ciento del PIB. Los que están detrás de esta malsana intención desde luego desconsideran algo fundamental que al no tomarlo en cuenta les hace ver tal como son: están lejos y en contra del pueblo.
Están lejos y en contra del pueblo porque; primero, un cambio en aquella regla de carácter institucional emitiría una señal de alerta roja para las inversiones. Sería como si alguien esté haciendo bien sus deberes y por un contratiempo se le ocurre volverse desordenado y poco serio con tal de pasar el problema circunstancial que tiene.
Esto, de darse, demostraría que todo lo que se estaba haciendo dependía de los vientos favorables y ahora que se tiene que cumplir con ciertas deudas (como sin duda sucede con las empresas constructoras a las que el gobierno dijo les pagaría) entonces se puede apelar a cualquier solución aunque ello implique llevar al país hacia una tormenta de la que no saldrá ileso.
Segundo, los que plantean el cambio de la regla fiscal, por lo visto, no toman en cuenta que la ampliación del déficit fiscal significa inexorablemente preparar el camino para aprobar y/ o crear nuevos impuestos, gravámenes a ser pagados por las familias paraguayas. Tercero, el aumento del déficit significará una señal interna, como un nefasto antecedente de que en cualquier otro momento se puede hacer lo mismo, es decir, aumentar el déficit para solucionar un inconveniente específico o lo que es lo mismo pan para hoy, hambre para mañana.
Y cuarto, es de destacarse y dejamos aquí expresa mención en este editorial que no estamos de acuerdo con las soluciones cortoplacistas como sería cambiar la regla fiscal con la que contamos. Si se diera tal decisión, las consecuencias serán sumamente dañinas para el país y no nos referimos a las arcas fiscales, sino que sobre todo al bolsillo de los ciudadanos dado que serán los que tendrán que pagar aquella “solución parche” con el desmejoramiento de sus ingresos y menos puestos de trabajo.
De manera que, y para finalizar, decimos enfáticamente que el gobierno del presidente Santiago Peña tiene toda la razón cuando dice que no se prestará a subir el déficit fiscal cuando que, precisamente, es la actual administración la que está reduciéndolo al punto de su consolidación, luego del cierre del año pasado que llegó al dos (2) por ciento del PIB.
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Incertidumbre global y local contraen senda de expansión en mercado de valores
Las operaciones registradas durante el primer trimestre en el mercado bursátil arrojaron un crecimiento del 3,1 %, con USD 2.094 millones emitidos en la bolsa de valores.
El movimiento del mercado de valores sigue siendo positivo en lo que va del año, aunque con un crecimiento más moderado al cierre del primer trimestre de este 2026, conforme datos de la Bolsa de Valores de Asunción (BVA).
Los mismos fueron presentados en un informe realizado por Cadiem casa de bolsa y administradoras de fondos, para exponer el comportamiento de este segmento que, si bien continúa una franja de crecimiento, se enfrentó con situaciones tanto externas como internas que frenaron una mayor expansión.
Concretamente, la BVA registró operaciones por USD 2.094 millones, que en guaraníes serían unos G. 13,3 billones, durante los primeros tres meses del año, lo que representa un leve incremento de 3,1% respecto al mismo periodo del año anterior.
Dicha expansión moderada llamó la atención, atendiendo que el 2025 se había cerrado con un crecimiento del 17 % incluso, y el último marzo fue el mes que menos transaccionó en el último año, con una reducción de 11,7 % frente al mismo lapso del 2025.
El comportamiento interanual ya arrastraba una desaceleración, ya que de crecer 17,2 % en enero se pasó a solo 6 % en febrero. El presidente de Cadiem Fondos, César Paredes, explicó que este menor dinamismo, especialmente en marzo, se debe a una cautela de los agentes económicos, como consecuencia de la incertidumbre tanto del contexto global como interno.
A nivel externo, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán genera efectos que aún no se terminan de dimensionar y su evolución todavía es incierta. Y por el plano local, la movida en el ministerio de Economía con la salida del extitular quien instaló el término de economía de guerra, en un periodo que carga el desafío de volver al tope del 1,5 % del déficit fiscal.
“La situación de la guerra en Irán genera incertidumbre en cuanto a la logística, el costo del combustible, más aún en algunos sectores que son muy dependientes de esto, es un tema transversal. Por suerte, ya culminó la cosecha de la soja, la campaña 2025/2026, de lo contrario hubiera sido un golpe muy fuerte para el sector agrícola”, expresó César.
En cuanto al comportamiento de los mercados, el primario o las emisiones de títulos cerró con un incremento de 48,7 % respecto al mismo periodo del año anterior, con notable baja del 121,5% que se había registrado durante el bimestre de enero y febrero.
En tanto que, en el mercado secundario, cuando se negocian los títulos previamente emitidos en la Bolsa, tuvo una caída que de 2,7 % que se observó en febrero, pasó a 11,5 % a marzo, luego de un aumento de 11,4 % en enero.
Los números dan cuenta que las operaciones en guaraníes lideraron el dinamismo bursátil de marzo, con una incidencia de 65 %, similar a los meses previos, mientras que las transacciones en dólares estuvieron en el 35 % restante. Los instrumentos más negociados fueron los bonos con el 98,5 % de participación, seguido de acciones 1,1 % y los fondos de inversión 0,4 %.
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Primer trimestre: expansión moderada del mercado bursátil ante contexto de incertidumbre
El primer trimestre de este 2026 estuvo marcado por una desaceleración del dinamismo en el mercado de valores que se vio afectado por un contexto de incertidumbre, generado por situaciones internacionales y locales. Sin embargo, el mercado bursátil paraguayo mantuvo una trayectoria positiva, aunque con una moderación en su ritmo de expansión durante los primeros tres meses del año.
Así lo reveló el último análisis de Cadiem Casa de Bolsa, en el cual se señaló que la Bolsa de Valores de Asunción (BVA) reportó operaciones por G. 13,3 billones, aproximadamente USD 2.094 millones al cambio actual, en los primeros tres meses del 2026, con un incremento de 3,1 % respecto al mismo periodo del año anterior. Este número reflejó una ralentización desde el crecimiento de 17 % con que había cerrado el 2025.
A pesar de dicha moderación, el mercado primario continuó mostrando niveles saludables de actividad y crecimiento interanual. En marzo del 2026, las operaciones bursátiles sumaron G. 4 billones que significaron unos USD 671 millones, el monto más bajo del último año, significando una reducción de 12 % en comparación con el volumen de marzo del 2025.
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“Luego de meses de expansión sostenida, resulta natural observar períodos de ajuste y consolidación en la dinámica de crecimiento. Los próximos meses serán determinantes para evaluar si esta desaceleración fue un fenómeno transitorio o el inicio de una etapa de crecimiento más moderado”, detalló en conferencia de prensa César Paredes, presidente de Cadiem.
El menor dinamismo que tuvo la BVA en marzo del 2026 estuvo relacionado con la cautela a la que se acogieron los agentes económicos como consecuencia de la incertidumbre que generan situaciones globales e internas, añadió Paredes.