Según un estudio realizado por Mercado StoneX sobre la estimación para la producción del maíz zafriña este 2024, la cosecha secundaria del grano superaría las 4 millones de toneladas, que no representará un nuevo récord, pero será un buen resultado que se situará en la media histórica observada en los últimos años.
Esto, debido a que la escasez de agua afectó el inicio del ciclo del cereal, reduciendo su productividad. Se espera un área de siembra de 768 mil hectáreas y según el análisis, se estima que las siembras estén casi concluidas. En tanto, sostuvieron que las perspectivas son similares a las de la soja, dado que los cultivos se llevaron a cabo en la misma ventana de tiempo.
Alto Paraná, mayor productor
El departamento de Alto Paraná lideró el ranking en la producción con 1.485.000 toneladas, seguido por su vecino Canindeyú, que se posicionó como el segundo mayor productor con 1.100.000 toneladas presentando el mismo rendimiento, que rondaría las 5,50 ton/ha. Otros actores importantes para el sector agrícola como Caaguazú e Itapúa que tendrán una participación menor con 291.500 toneladas, debido a la elección de otros cultivos para la segunda zafra. A estos le siguen San Pedro, Caazapá, Amambay y Concepción.
Mencionaron que de las 6 toneladas por hectárea esperadas al inicio de las siembras, debido a la falta de precipitaciones registradas en el país los productores redujeron sus expectativas a un promedio de 5 ton/ha en concepto de rindes esperados. En total la proyección quedaría para la segunda zafra en 4,07 millones de toneladas, en un área plantada por departamento de 0,77 millones de hectáreas.
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Batata morada vuelve a cultivarse en Caaguazú y apunta al mercado local
Unas 10 familias indígenas Mbya Guaraní del departamento de Caaguazú retomaron el cultivo de la batata morada o Jety Karau, una variedad nativa ancestral que forma parte de la alimentación tradicional de estas comunidades y que actualmente busca recuperar espacio tanto en el consumo cotidiano como en el mercado nacional. Como parte de estas iniciativas de recuperación de cultivos tradicionales, las comunidades también impulsan el cultivo de maíz morado.
Existe un renovado interés en torno a esta variedad de batata, considerada de alto valor nutricional y utilizada en la alimentación, explicó Jarýi Sara Benítez, quien vive y trabaja en la mencionada comunidad, en conversación con La Nación/Nación Media.
Benítez señaló que el Jety Karau fue perdiendo presencia con el paso del tiempo debido al reemplazo por otros cultivos y alimentos. Indicó que el proceso de recuperación de semillas llevó tiempo y que actualmente unas 10 familias indígenas ya lo producen.
“Es un cultivo ancestral. Solo que con el tiempo ha ido desapareciendo al ser reemplazado por otro tipo de cultivos o alimentos. Recuperar la semilla llevó su tiempo y hoy día unas 10 familias indígenas ya lo están produciendo con mucho entusiasmo, esperamos que el interés aumente y con ella el área de siembra”, expresó.
Uso alimentario y propiedades tradicionales
Explicó que las mujeres gestantes la consumen asada bajo cenizas con el objetivo de aumentar la leche materna, mientras que personas con diabetes la consumen cocinada al vapor y enfriada. Asimismo, indicó que las hojas son utilizadas para aplacar la acidez estomacal.
Añadió que su uso culinario es amplio y puede consumirse hervida, al vapor, asada, con miel, en dulces, salsas o en preparaciones como ñoquis.
“Es un alimento muy completo y ha sostenido por generaciones los hogares indígenas. Las comunidades sienten la necesidad de recuperar su patrimonio alimentario autóctono y esta es una de las iniciativas”, manifestó.
Primeras experiencias de comercialización
En cuanto a la comercialización, Benítez indicó que actualmente el objetivo principal es reincorporar el Jety Karau a la alimentación cotidiana de las familias indígenas, al tiempo de fortalecer una producción con capacidad para generar excedentes destinados a la venta.
“De momento buscamos que las familias de las comunidades lo vuelvan a incluir en su alimentación cotidiana y apuntamos a producir con capacidad para excedente y comercializarlo. Estamos haciendo una primera experiencia con la confitería Karu que incluye en su menú como ñoquis. El único modo de volver sostenible algo es haciendo que a la sociedad le guste, agrade y convenga”, dijo.
Disminución de superficies cultivadas
Según el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), la baja productividad y la escasa información del cultivo son algunas de las causas de la disminución de las superficies sembradas y de su rendimiento.
De acuerdo con datos del Censo Agropecuario Nacional 2022, comparados con los del Censo Agropecuario Nacional 2008, la superficie cultivada de batata ronda entre 20.000 y 25.000 hectáreas aproximadamente.
Benítez señaló además que no existen políticas de protección o recuperación de especies agrícolas alimentarias y mencionó que situaciones similares afectan a variedades de mandioca y maíz utilizadas tradicionalmente en el país.
“Las variedades de mandioca, que al tener unas 60 variedades hoy día no sobrepasan ni seis las variedades que se conocen y usan. Los maíces han corrido con la misma suerte. Y así, el verdadero patrimonio sostén de la esencia identitaria del Paraguay va desapareciendo lentamente”, afirmó.
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José Berea: “Tenemos que apuntar a producir 15 millones de toneladas de soja”
Melissa Palacios
melissa.palacios@nacionmedia.com.py
El sector agrícola paraguayo atraviesa un momento favorable impulsado por buenas cosechas y una amplia apertura de mercados internacionales. En esta edición de Hacedores, La Nación/Nación Media conversó con José Berea, titular de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), acerca del escenario que enfrenta el rubro y los desafíos para uno de los pilares de la economía nacional.
Aumentar la producción nacional, apuntando a alcanzar 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz, además de fortalecer la industrialización y la generación de mayor valor agregado dentro del país, son algunas de las metas.
En tanto, los altos costos de fertilizantes y combustibles, la volatilidad de los mercados internacionales y las nuevas exigencias ambientales y de trazabilidad impuestas por mercados como la Unión Europea son puntos que más preocupan a los productores.
- ¿Cómo evalúa el momento actual del sector en términos de competitividad, productividad y acceso a mercados?
El sector agrícola sigue siendo uno de los pilares de la economía paraguaya, actualmente tenemos 52 mercados habilitados para la soja, 32 en trigo y 65 mercados con el maíz.
Nosotros evaluamos como un buen momento porque tenemos buenas cosechas y colocación de nuestros productos, el maíz en Brasil, y en el consumo interno; la soja, tenemos también la colocación que está yendo a Argentina, que está yendo a Brasil, y estamos buscando nuevos mercados como el de Taiwán.
El arroz que viene en pleno auge, es un buen momento y hemos crecido comparativamente con años anteriores, así que por ese lado creemos que estamos en buena senda. Tenemos muchos mercados abiertos, lo cual facilita también las exportaciones. Igualmente queremos abrir mercados de los más importantes, en el caso mencionado de la soja y lograr reabrir la República de China (Taiwán).
- Como presidente de la Capeco, ¿cómo logra equilibrar la representación gremial con su vida laboral y personal?
Es fundamental el trabajo en equipo, tanto en el aspecto gremial como también en mis ocupaciones particulares. El apoyo y comprensión de la familia es imprescindible, ya que las actividades gremiales demandan muchísimo tiempo y dedicación.
- ¿Qué prioridades ha definido para su gestión dentro de Capeco?
Uno de los objetivos más importantes es continuar apoyando desde nuestro lugar al sector productivo de manera a aumentar la producción, tanto de soja como de maíz. Hace varios años estamos en una suerte de meseta en aproximadamente 10 a 11 millones de toneladas de soja y entre 5 y 6 millones de toneladas de maíz.
Tenemos que llegar a las 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz. Un factor fundamental para lograr este objetivo es continuar incorporando campesinos a las cadenas productivas y que se vuelvan realmente productores.
- ¿Qué desafíos implica liderar un gremio en un sector tan estratégico para la economía del país?
El sector agrícola y en particular la cadena de soja, maíz, trigo, es el motor de la economía nacional. Nuestro rol en el área de comercialización interna y exportación, con las connotaciones en aspectos logísticos, regulatorios, de contacto permanente con diferentes instituciones públicas, de tener la mayor cantidad posible de mercados abiertos para nuestra producción, permiten mantener y mejorar la competitividad de la producción paraguaya.
- ¿Cuáles son los granos con mayor potencial actualmente y que pueden ser aprovechados por los productores según su parecer?
Maíz, soja y arroz. Lo que vemos es que tienen mejor colocación en el mercado internacional. Estamos sufriendo un poco con el trigo, que tenemos que ajustar las variedades a variedades más tempraneras para no caer en menor área de producción.
Sin embargo, vemos estos potenciales realmente que estamos teniendo en este momento, que van a mover la aguja del ingreso de divisas que son la soja, maíz y arroz en este año y, por supuesto, esperamos superar en el 2027.
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- ¿Qué resultados esperan lograr en esta campaña sojera 2025/26 en cuanto a volúmenes, área de siembra e ingresos de divisas?
Soja entre 11,5 y 12 millones de toneladas, con un área de siembra 3,4 millones hectáreas, más la zafriña y estaríamos con un ingreso divisas aproximadamente de USD 4.500 millones.
En maíz esperamos alcanzar un rinde similar al año anterior o mayor, es decir, esperamos más de 6 millones de toneladas de soja de esta zafriña. Estamos teniendo mejores rendimientos, esto se debió básicamente al clima y a los buenos cuidados de los agricultores del suelo y de sus culturas agrícolas.
Es un poco de todo, si hacés bien los deberes y también llueve bien, bueno, estás en un año bueno, que es lo que nos está sucediendo este año.
- ¿Qué desafíos considera que actualmente enfrentan los productores y exportadores de soja?
Altos costos de fertilizantes, precio combustible, fluctuación del dólar, variabilidad de los precios internacionales, nuevas exigencias de trazabilidad, el Reglamento 1115. El desafío es apuntar a más producción, a siempre lograr más proteína animal en base a la proteína vegetal que producimos, tratar de que cada vez tengamos más proteína animal dentro de nuestro país.
Además, tener más industrialización de pollos y de cerdos. Esos son los desafíos que creo que hoy tiene nuestro país y nuestra economía por delante. Los factores externos hoy son un desafío, son un riesgo, porque sin duda tenés los altos costos que estamos teniendo en los insumos, que pueden llegar a perjudicar o que haya una escasez de estos debido a los conflictos internacionales.
Esperemos que eso se solucione y tengamos la provisión normal, y con eso aspiramos a que con el buen trabajo de nuestro productores y buenas lluvias mediante, vamos a alcanzar nuestros objetivos.
- ¿Cómo ve al sector en cuanto a trazabilidad, sostenibilidad y certificaciones ambientales que exigen los mercados como la UE?
Contamos actualmente con la plataforma SISE donde seguimos realizando ajustes y reuniones tanto con los compradores como las autoridades competentes de la Unión Europea. El sector cuenta con herramientas para probar que contamos con una producción sustentable y regenerativa. Sigue preocupando los altos de costos de segregación que aún no vemos compensados en los precios a pagar por Europa.
Los cupos, en cuanto al acuerdo Unión Europea-Mercosur, son los grandes desafíos que tenemos con el bloque, y que nuestros vecinos consideren a Paraguay como una cuarta parte del todo. En todos los productos nosotros queremos ser una cuarta parte, 25 % de ese total. Queremos que a lo largo de estos cinco años el resultado sea para todos los países por igual. Ese es un desafío grande que tenemos.
Hoy sabemos que tenemos que negociar por debajo de esos cupos que pretendemos en el futuro, pero queremos en ese plazo de cinco años lograr que Paraguay tenga el 25 % de cada producto que es capaz de exportar.
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- ¿Qué tipo de apoyo o articulación con el Estado consideran necesarios para que el sector siga creciendo?
Necesitamos apoyo en la apertura y mantenimiento de los mercados de exportación, defensa de la producción nacional a nivel internacional contando con herramientas fiables, seguridad jurídica, reglas claras, logística fluvial y terrestre.
- ¿Qué oportunidades concretas ven como sector con el acuerdo Mercosur-UE?
El acuerdo abre oportunidades con preferencias arancelarias tanto para los cereales como las oleaginosas y sus subproductos. Preocupa la aparición de nuevas reglamentaciones que podrían impedir el uso de estas preferencias como el Reglamento 1.115, incluir a la soja al maíz como de alto riesgo para los biocombustibles.
No obstante, el sector productivo debe seguir trabajando unido. Unidos somos más fuertes y de esta manera lograremos los objetivos propuestos, en un entorno local e internacional de permanentes desafíos.
Ficha técnica
- Presidente presidente de la Capeco y actual vicepresidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP)
- Es director titular de Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Catterpa)
- Es miembro Equipo Nacional de Estrategia País (ENEP)
- Miembro del Consejo Empresarial del Ministerio de Industria y Comercio
- Director del Grupo CICSA y Produpar S.A.
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Reportan consolidación de un ciclo histórico para la soja paraguaya
La campaña sojera en Paraguay finaliza con estabilidad técnica que posiciona al país en niveles de producción históricos. Según los informes de StoneX Paraguay, la zafra principal concluyó con un volumen de 10,9 millones de toneladas, una cifra que refleja la regularidad del campo paraguayo durante el último ciclo.
Al integrar los resultados de la zafriña, que aporta 1,4 millones de toneladas adicionales, la producción nacional total se consolida en 12,29 millones de toneladas, cerrando uno de los periodos más consistentes y voluminosos de los últimos años.
En el plano económico, la comercialización avanzó con un ritmo sólido, alcanzando ya más del 70 % de la producción total vendida. Esta fluidez en las ventas se produce en un contexto de demanda sostenida por el grano paraguayo, lo que permitió una recuperación del basis en Asunción hasta situarse en torno a los USD -40 por tonelada.
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Rol de la zafriña y sus rendimientos
La zafriña de soja cumplió su función de soporte sin irregularidades y el factor determinante fue el acompañamiento climático, con precipitaciones oportunas entre marzo y abril que aseguraron el desarrollo de los cultivos sin alcanzar rendimientos excepcionales. El “timing” de las lluvias evitó pérdidas y permitió que, tras el esfuerzo principal de la zafra de verano, la zafriña cerrara el ciclo productivo con números satisfactorios y sin sobresaltos técnicos.
Ajustes en el mercado de cereales y proyecciones de cosecha
La mejora en las condiciones climáticas también benefició al maíz zafriña, provocando un ajuste en las expectativas de oferta que impactó directamente en los precios. El valor del maíz disponible se movió entre los USD 155 y 160 por tonelada, mientras que los contratos futuros se posicionan cerca de los USD 150. Con la mirada puesta en las próximas semanas, el mercado se prepara para la presión de cosecha hacia finales de junio, un fenómeno que incrementará la oferta física y establecerá un techo natural a las cotizaciones debido a la mayor competencia en el flujo logístico y comercial.
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Cultivo de soja creció casi 50 mil hectáreas frente a merma de maíz y arroz
La superficie de soja tuvo un aumento de cerca de 50 mil hectáreas, el cultivo de arroz, una disminución de más de 57 mil hectáreas, mientras que el maíz tuvo una disminución en torno a las 16 mil hectáreas, de acuerdo al informe del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) sobre la estimación de cultivos correspondiente a la zafra 2025-2026 en la Región Oriental, basada en teledetección satelital y sistemas de información geográfica.
La superficie de soja en la Región Oriental fue de 3.683.148, unas 49.302 hectáreas más que en la zafra anterior, 2024-2025, cuando la superficie fue de 3.633.845 hectáreas. Canindeyú, Amambay y San Pedro fueron los departamentos que tuvieron el mayor repunte en este periodo.
Los departamentos con mayor superficie de soja sembrada, fueron: Alto Paraná con 946.011 hectáreas, aunque disminuyó 22.671 hectáreas con relación a la campaña anterior; Itapúa con 726.519, con una disminución de 67.275 hectáreas con relación a la zafra anterior y Caaguazú con 456.509 hectáreas, con un aumento de 8.736 hectáreas con relación al periodo anterior.
Respecto al área de superficie dedicada al cultivo de arroz con riego, el informe del Inbio revela que el área fue de 208.949, unas 57.377 hectáreas menos que la zafra anterior, cuando la superficie había alcanzado 266.327 hectáreas. Misiones sigue siendo el de mayor superficie de cultivo de arroz, con 51.008 hectáreas, pero sufrió una disminución de 31.212 hectáreas con relación a la zafra 2024-2025; Itapúa el segundo con mayor área alcanzó las 21.905 hectáreas, con un aumento de 2.779 con relación al año anterior y Paraguarí quedó tercero con 16.003 hectáreas, con una disminución de 14.924 con relación al año anterior.
En cuanto al cultivo de maíz, la superficie sembrada en la zafra 2025-2026 fue de 39.311 hectáreas, presentando una disminución de 16.099 hectáreas con relación a la zafra 2024-2025, cuando la superficie alcanzó 55.408 hectáreas. Los departamentos con mayor superficie del cultivo son Canindeyú; con 8.785 hectáreas, pero con una disminución de 3.937 hectáreas con relación al año anterior; Caaguazú con 8.724 hectáreas, pero con una disminución de 3.339 hectáreas con relación al año anterior y como tercer mayor área queda Itapúa con 5.940 hectáreas, pero con una acentuada disminución de superficie de 9.322 hectáreas.