Si bien sigue habiendo ingreso ilegal de combustibles en el país, los trabajos que realizan desde la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) lograron disminuir esta práctica ilícita, especialmente en zonas fronterizas.
Así lo explicó el director de Ingresos Tributarios, Óscar Orué, quien admitió que pese a ser un hecho que persiste, seguirán reforzando los controles para lograr erradicarlo. “Sigue habiendo ingreso ilegal, seguimos haciendo controles y decomisamos cada vez que se detecta. Antes veíamos en las calles puestos clandestinos donde se vendían sin medidas de seguridad, ahora menguó”, manifestó Orué a la 1020 AM.
Otro punto en el que hizo hincapié el titular de la DNIT es que en promedio, de los 200 millones de litros que se venden por mes en Paraguay, la mitad correspondía a ingreso por contrabando, cifra que logró disminuir mediante los controles de la dirección, desde su creación en agosto de 2023.
Otros sectores
Entre los rubros que también destacan los resultados de estos controles se encuentra el sector agrario; el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, afirmó que el compromiso del Gobierno de brindar un movimiento económico más dinámico a los trabajadores del campo, luchando frontalmente contra este flagelo, tiene sus primeros frutos.
“Por primera vez se pudo trabajar bien ante un flagelo que genera decepción y desarraigo en la agricultura familiar campesina, que es el contrabando. Todos hicieron un gran trabajo para que el pequeño productor pueda comercializar bien sus productos”, expresó el titular del MAG y reforzó: “Buscamos que no haya desarraigo y desánimo por culpa del contrabando”.
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Contrabando de carne de cerdo golpea a productores y presiona los precio
El precio del cerdo recibido por el productor cayó de aproximadamente G. 11.500 a menos de G. 8.000 por kilo desde enero, mientras que el costo de producción se ubica entre G. 7.500 y G. 8.500 por kilo, dijo Roberto Bento, vicepresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdos (APPC). “Eso deja al productor prácticamente sin rentabilidad”, manifestó.
El dirigente señaló que el problema se vuelve más complejo debido a la diferencia de costos con el producto que ingresa desde el vecino país. Según Bento, el precio del cerdo en Brasil se ubica entre G. 5.000 y G. 6.000 por kilo, situación que genera un fuerte incentivo para el sector porcino paraguayo, que atraviesa un escenario de fuerte presión sobre los precios.
Los productores denuncian que el ingreso irregular de carne y animales desde Brasil está generando una competencia difícil de enfrentar para quienes trabajan dentro de la formalidad, según se señaló en el informe semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Ingreso irregular
El ingreso irregular de carne y animales. “Con estos valores, la reducción del precio de venta deja un margen cada vez más estrecho para el productor”, sostuvo, al mencionar además los costos de alimentación, personal, transporte, sanidad, impuestos e insumos.
La preocupación también tiene un componente sanitario. El ingreso de animales sin documentación ni identificación dificulta conocer su origen y garantizar la trazabilidad. En este sentido, Bento advirtió: “Al ser de contrabando, esa trazabilidad ya se esfuma a cero”.
Desde el gremio consideran que los decomisos realizados representan apenas una parte del fenómeno y reclaman un mayor control en los puntos de ingreso al país.
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El piso congelado del IRP reduce el efecto real de los aumentos salariales
Mientras el salario mínimo volvió a incrementarse un 5 % para compensar parcialmente la inflación, el umbral de ingresos para tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) continúa fijado en G. 80 millones anuales desde 2020. La falta de actualización del mínimo imponible provoca el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que incorpora cada vez a más trabajadores al régimen tributario sin que necesariamente haya mejorado su capacidad económica.
“Nada es seguro, excepto la muerte y los impuestos”. La célebre frase atribuida a Benjamín Franklin mantiene plena vigencia más de dos siglos después. En Paraguay, sin embargo, la realidad tributaria incorpora un elemento adicional que afecta silenciosamente a miles de asalariados: mientras los salarios se ajustan año tras año para acompañar la inflación, el ingreso mínimo para comenzar a tributar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) permanece inalterable desde hace seis años.
Desde el 1 de julio, el salario mínimo aumentó un 5 %, pasando de G. 2.899.048 a G. 3.044.000 mensuales. Como ocurre cada año, el reajuste busca preservar parcialmente el poder adquisitivo frente al incremento del costo de vida.
Sin embargo, el mínimo para quedar alcanzado por el IRP-Rentas y Prestación de Servicios Personales (IRP-RSP) continúa fijado en G. 80 millones brutos anuales, exactamente el mismo monto establecido para el ejercicio fiscal 2020.
Esta diferencia entre la evolución de los salarios y la inmovilidad del umbral genera un fenómeno ampliamente estudiado en economía pública denominado “arrastre fiscal” o bracket creep. Consiste en que la inflación y los aumentos nominales de los ingresos hacen que cada vez más personas ingresen al sistema tributario, aunque en términos reales mantengan prácticamente el mismo nivel de vida.
Zunilda Trinidad, consultora organizacional y especialista en proyectos de inversión y auditoría, explica que la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) no tiene atribuciones para modificar ese monto por decisión propia.
“El umbral de G. 80 millones está establecido por la Ley 6380/19. Su modificación requiere un cambio en el marco legal. A diferencia de la legislación anterior, la actual no contempla un mecanismo automático de actualización del mínimo imponible según la inflación”, señala.
En consecuencia, más que una decisión administrativa, la permanencia del umbral responde a la ausencia de una reforma legislativa que adapte el monto a la evolución de los precios.
Cada año el límite vale menos. Aunque nominalmente el mínimo imponible continúa siendo de G. 80 millones, su valor económico se redujo de manera importante desde 2020.
La inflación acumulada durante los últimos seis años disminuyó el poder adquisitivo de ese monto. Si el límite hubiera sido ajustado para mantener el mismo valor real que tenía cuando fue fijado, actualmente se ubicaría aproximadamente entre G. 105 millones y G. 108 millones, según la inflación acumulada del período.
En otras palabras, el umbral vigente conserva apenas alrededor del 76 % del poder adquisitivo que tenía originalmente.
Como consecuencia, numerosos trabajadores que únicamente recibieron incrementos destinados a compensar la inflación hoy superan el límite legal y deben inscribirse en el IRP, aun cuando su situación económica real prácticamente no haya cambiado. ¿Pierde poder adquisitivo el trabajador?
La consultora tributaria Cinthia Ayala Maciel, de Inversiones Paraguay, sostiene que el efecto debe analizarse desde dos perspectivas. En primer lugar, explica que el impacto directo del impuesto suele ser moderado.
“El IRP grava la renta neta y posee una estructura progresiva, con tasas del 8 % y del 10 %. Por ello, quien recién supera el umbral normalmente no enfrenta una carga tributaria elevada”, señala.
Sin embargo, considera que el aspecto más relevante está en los costos asociados al cumplimiento de las obligaciones tributarias.
“La inscripción en el registro, la presentación de declaraciones, la conservación de documentos respaldatorios y, en muchos casos, la contratación de un contador o de servicios de teneduría de libros representan gastos que son prácticamente iguales para quien apenas supera el umbral y para quien obtiene ingresos considerablemente mayores”, explica.
Ese fenómeno provoca que los costos administrativos tengan un peso proporcionalmente mayor sobre los contribuyentes de menores ingresos dentro del propio universo alcanzado por el impuesto.
Menor ingreso disponible. El efecto del arrastre fiscal no implica necesariamente una pérdida automática del poder adquisitivo, pero sí puede reducir el ingreso disponible de los trabajadores.
Una parte de los reajustes salariales destinados a compensar la inflación termina absorbida por el pago del impuesto y por los costos administrativos derivados de cumplir con las obligaciones tributarias.
Un ejemplo permite visualizar el fenómeno. Un asalariado que en 2020 percibía G. 78 millones anuales no estaba alcanzado por el IRP. Si durante los años siguientes únicamente recibió incrementos equivalentes a la inflación, hoy podría superar los G. 100 millones anuales sin haber experimentado una mejora significativa en su capacidad económica. Sin embargo, al mantenerse congelado el mínimo imponible en G. 80 millones, pasa a integrar el universo de contribuyentes.
Especialistas en política fiscal sostienen que este mecanismo modifica gradualmente la carga tributaria sin necesidad de elevar las alícuotas ni crear nuevos impuestos. Basta con que el mínimo imponible permanezca inmóvil mientras los salarios nominales continúan creciendo.
Mientras el salario mínimo sigue ajustándose para intentar preservar el poder adquisitivo de los trabajadores, el piso del IRP permanece congelado desde 2020. En ese contexto, cada nuevo reajuste salarial acerca a más paraguayos al régimen tributario, ampliando la base de contribuyentes mediante el denominado “arrastre fiscal”, un fenómeno que cobra cada vez mayor relevancia en un escenario de inflación acumulada y salarios en constante actualización.
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DNIT y bancos avanzan hacia un sistema de intercambio de información con autorización del cliente
La administración tributaria y el sector bancario conformarán un equipo técnico y tecnológico para desarrollar una plataforma que permita intercambiar información tributaria y bancaria de manera específica y bajo autorización de los contribuyentes.
Fortalecimiento conjunto. La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) y el sistema bancario avanzan en el desarrollo de un mecanismo de intercambio de información que permitirá facilitar el acceso a determinados datos tributarios y bancarios, con autorización previa de los clientes.
El anuncio fue realizado por el director nacional de la DNIT, Óscar Orué, durante la segunda Convención Bancaria, organizada por la Asociación de Bancos del Paraguay (Asoban)
Orué explicó que ambas partes conformarán un equipo técnico y tecnológico encargado de trabajar en el desarrollo del sistema, con la expectativa de que pueda estar disponible a mediados del próximo año. La herramienta permitirá que las entidades financieras puedan acceder a información tributaria de sus clientes y que, a su vez, la DNIT pueda consultar determinados datos bancarios para fortalecer sus procesos de control.
El director de la DNIT aclaró que el mecanismo no implicará un acceso irrestricto a la información de los contribuyentes. El alcance estará limitado a determinadas declaraciones y registros, entre ellos las declaraciones del impuesto al valor agregado (IVA), estados financieros, facturación de empresas, impuesto a la renta empresarial (IRE) e impuesto a la renta personal (IRP).
Autorización con firma electrónica. Para acceder a estos datos será indispensable la autorización expresa del cliente. Según explicó Orué, cada banco deberá gestionar este consentimiento con sus clientes y posteriormente presentar la autorización ante la DNIT mediante la firma electrónica correspondiente. De esta manera, las entidades podrán consultar y descargar las declaraciones juradas habilitadas.
El sistema apunta principalmente a facilitar los procesos de evaluación de clientes que requieran acceder a productos financieros, como créditos. Sobre el punto, Orué señaló que todavía no se cuenta con una estimación de cuántos contribuyentes podrían otorgar esta autorización, pero remarcó que el acceso estará condicionado al consentimiento de cada cliente.
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Petrolera brasileña registró uno de los mejores trimestres de su historia
La estatal brasileña Petrobras anunció ayer jueves que tuvo uno de los mejores trimestres de su historia, con ganancias que se duplicaron gracias a una producción récord y a los precios altos del petróleo por la guerra en Irán. En el primer balance trimestral que refleja los impactos del conflicto en Oriente Medio, la petrolera registró un beneficio neto de 10.428 millones de dólares entre abril y junio de 2026, un aumento del 120 % frente al mismo periodo del año pasado.
Con esto, Petrobras superó las expectativas del mercado, que oscilaban entre 8.000 y 9.500 millones de dólares, según informes de medios brasileños. Fue “uno de los mayores resultados financieros trimestrales de la serie histórica de Petrobras”, dijo el director financiero, Fernando Melgarejo, citado en un comunicado de la empresa.
“El aumento del volumen de producción de petróleo y derivados, combinado con un Brent más alto, fortaleció nuestra generación de caja”, explicó Melgarejo. Los ingresos totales de la empresa llegaron a 33.607 millones de dólares. La semana pasada, Petrobras informó que alcanzó un récord de producción de gas y petróleo de 3,34 millones de barriles equivalentes por día en el segundo trimestre, 14,1 % más que en el mismo periodo de año anterior.
Los resultados del segundo trimestre se vieron lastrados por un impuesto que el gobierno del izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, impuso a la exportación de combustibles en un esfuerzo por evitar la disparada de precios en el mercado local, señaló la compañía.
Reconocida mundialmente por su experiencia en la extracción de reservas de petróleo en aguas profundas, Petrobras anunció recientemente el hallazgo de gas en un campo submarino en Colombia y también se alió con la estatal mexicana Pemex para realizar esta clase de exploración en el Golfo de México.
Fuente: AFP.