La Unión Industrial Paraguaya (UIP) reconoció la labor de la vocera oficial del Gobierno, Paula Carro, quien se desempeñó como colaboradora gremial entre los años 2019 y 2023. Destacaron su acompañamiento y desarrollo en diversas iniciativas institucionales con seriedad y responsabilidad, agradeciendo su profesionalismo y expresando sus deseos de éxito en cada desafío venidero.
Así se pudo ver en las redes sociales de la ministra vocera, quien en comunicación con La Nación/Nación Media expresó que se cerró una etapa de trabajo y mucho crecimiento en uno de los gremios empresariales más importantes del país que cuenta con activa participación en políticas públicas.
“Aparte de haberme dado la satisfacción de poder trabajar para dos presidentes quienes son el Lic. Gustavo Volpe y el Ing. Enrique Duarte me dio la oportunidad de aprender mucho de ellos y ser representante de mesas de trabajo con el sector público”, mencionó.
Asimismo, fue coordinadora de la Unidad de Inteligencia Estratégica, integró el equipo comité evaluador del Sello Integridad en representación del gremio, marco en el que llegó a ser presidenta. Ocupó igualmente el cargo de jefa de Gabinete técnico, trabajando con organismos multilaterales. En el 2023 fue distinguida por la organización Semillas para la Democracia como actor clave en el proyecto Creer y su participación en la UIP.
Lea además: Histórica emisión de bonos por USD 1.000 millones, parte de ella en moneda local
“A lo largo de estos últimos años tuve la oportunidad de aprender muchísimo y eso quiero destacar”, remarcó a LN/NM. Destacó además la importancia del gremio que reúne a más de 1.500 empresas asociadas y alrededor de 90 cámaras empresariales representando a uno de los sectores que más empleo formal genera.
La experiencia de trabajar en la entidad le dio una gran oportunidad para enriquecerse profesionalmente a través del gremio que busca promover el liderazgo de las mujeres. “Estoy muy agradecida porque siendo mujer y muy joven me dieron la oportunidad de ser jefa de Gabinete. Ahora estoy en una esfera estatal en la cual estoy convencida por seguir trabajando por mi país”, puntualizó.
Lea más: Sector lácteo apunta a las exportaciones, pese a caída en enero
Dejanos tu comentario
El Gobierno y el sector empresarial apuestan a la transición del país hacia una potencia industrial
Paraguay atraviesa un proceso decisivo de consolidación industrial sustentado en la previsibilidad macroeconómica, la planificación de políticas públicas a largo plazo y la atracción de capitales internacionales. En un esfuerzo coordinado entre el Gobierno nacional y el sector empresarial, el país busca transformar su matriz productiva primaria para dar paso a un modelo diversificado de manufactura y generación de valor agregado con proyección global.
Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), remarcó que el escenario productivo actual demanda consensos sólidos y continuidad en las reglas de juego. “El desarrollo requiere planificación, políticas públicas claras y coherentes en materia de atracción de inversiones y, sobre todo, la previsibilidad que debería haber en el país. Hoy estamos teniendo un trabajo fantástico que potencia el área económica”, aseveró el referente gremial durante su intervención en el programa “Fuego cruzado”, emitido por el canal GEN/Nación Media.
Por su parte, el viceministro de Industria del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Javier Viveros, sostuvo que la política industrial impulsada por el Ejecutivo apunta a crear las condiciones estructurales para que el capital privado lidere el crecimiento económico. “Nosotros tenemos que generar las condiciones públicas; tenemos que marcar la cancha y ellos tienen que jugar el partido. Paraguay está viviendo un momento dorado en términos de industrialización”, destacó el funcionario.
Crecimiento exportador
Las cifras del comercio exterior confirman la gradual transformación del perfil productivo paraguayo. Según datos oficiales del MIC, las manufacturas de origen industrial y la agroindustria ya representan el 52 % del total de los envíos al mercado internacional, registrando un ingreso de divisas que superó los 1.000 millones de dólares al cierre del último mes.
Actualmente, el sector manufacturero representa el 19,6 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, cifra que se eleva a casi el 26 % si se incorpora el rubro de la construcción. La meta del Gobierno y el sector privado es que la actividad industrial llegue a constituir al menos un tercio de la economía en los próximos años, acompañando el ritmo de expansión estimado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
Herramientas para inversores
Para ordenar territorialmente el radicado de capitales, el MIC puso a disposición una plataforma interactiva que permite mapear la infraestructura y capacidad de los 263 distritos del país. “Lanzamos un mapa en donde cualquier persona de cualquier lugar del globo terráqueo puede investigar sobre localizaciones, formación de capital humano, energía y ordenamiento ambiental”, resaltó Viveros sobre esta iniciativa de acceso público.
En relación a la competencia entre la producción local y las inversiones foráneas, el titular de la UIP aclaró que el marco normativo paraguayo garantiza condiciones de igualdad para todos los actores del mercado. “Las reglas acá son iguales para todos. Nuestra ley de inversiones, de zonas francas, de maquila y de incentivos al ensamblaje son comunes a todos. Lo que queremos es generar actividad económica para llegar al desarrollo”, enfatizó.
Uno de los principales desafíos identificados para potenciar las industrias locales radica en la adaptación del sistema bancario a esquemas de financiamiento a largo plazo. Al respecto, Viveros adelantó que la cartera de Estado trabaja junto con la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) y el Banco Nacional de Fomento (BNF) en herramientas crediticias especiales que permitan al industrial nacional proyectar inversiones a 30 años y competir en escala con los mercados vecinos.
El desafío energético
El abastecimiento de energía eléctrica y la ampliación de la red de distribución representan ejes críticos dentro del plan de desarrollo. A través de un convenio con la Administración Nacional de Electricidad (Ande), las autoridades incorporaron al mapa industrial la disponibilidad de potencia y las proyecciones de inversión eléctrica, buscando transparencia para que las autoridades departamentales y los inversores identifiquen las zonas aptas para el establecimiento de plantas.
Respecto a las brechas en infraestructura física y transporte, los voceros coincidieron en la urgencia de fortalecer la logística nacional por la condición de mediterraneidad del país. Duarte subrayó la necesidad de cuidar la estabilidad macroeconómica y el estatus de grado de inversión, al tiempo de explorar esquemas donde el sector privado pueda participar activamente en proyectos de conectividad y generación energética.
Perspectivas regionales
Con el objetivo de articular la oferta de potencia eléctrica con la demanda fabril, la UIP planteó la integración de los organismos rectores del sector energético bajo la línea de planificación del Ministerio de Industria y Comercio. “Lo que proponemos concretamente es que el Viceministerio de Minas y Energía pase a formar parte de la estructura del MIC, porque ahí se maneja todo el concepto de desarrollo”, puntualizó Duarte.
Finalmente, los representantes del sector público y privado coincidieron en que Paraguay cuenta con una ventana de oportunidad única en el contexto regional para posicionarse como una plataforma confiable de producción y exportación. La combinación de incentivos fiscales, costos competitivos, estabilidad cambiaria y diálogo público-privado se consolida como el motor central para sostener el proceso de modernización económica en el mediano plazo.
Dejanos tu comentario
Paraguay se reinventa para competir a lo grande
Enrique Duarte, presidente de la UIP, institución que celebra su 90.º aniversario, mira las próximas décadas y plantea una pregunta incómoda: ¿qué quiere producir Paraguay cuando deje de hablar de su potencial y empiece a convertirlo en resultados?
Paraguay cuenta con energía, producción, ubicación, empresarios y una generación joven. Tiene, en otras palabras, buena parte de las piezas. Sin embargo, lo que todavía está en discusión es qué país quiere construir con ellas. A 90 años de la creación de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte propone correr la conversación del presente y mirar hacia una industria capaz de escalar, exportar, incorporar tecnología y dejar de vivir de promesas.
“La pregunta ya no es si la inteligencia artificial llegará a la industria paraguaya, sino qué empresas van a aprender a utilizarla primero y qué ventaja competitiva van a obtener por hacerlo”, planteó. La transformación digital, dijo, ya no es patrimonio de las grandes compañías. Puede ser, incluso, el mecanismo para que una pequeña empresa deje de serlo.
“Una empresa pequeña no necesariamente tiene que pensar pequeño”, aseguró. Detrás de esa frase aparece uno de los desafíos más profundos: que las mipymes puedan convertirse en proveedoras, luego en industrias y eventualmente en exportadoras. Para Enrique, una gran inversión no debería terminar en empleos directos. “Una gran inversión debería convertirse en una plataforma para que muchas empresas paraguayas crezcan alrededor de ella”, precisó.
Más que atracción de capital. La discusión debe girar en torno a cuánto valor paraguayo queda alrededor de la atracción de capital; cuántas empresas locales pueden certificar sus procesos, incorporar tecnología, cumplir estándares internacionales y convertirse enparte de cadenas globales.
Enrique también colocó una palabra clave sobre la mesa: escalar. Y es que una empresa que crece no solo aumenta su facturación. Contrata, compra, innova, tributa y puede exportar. “Escalar una empresa es también escalar el desarrollo del país”, señaló.
Por eso, el próximo desafío de la UIP no sería simplemente representar a la industria, sino anticipar la industria que todavía no existe. “Los próximos 90 años no pueden ser solamente una continuación de nuestra historia; tienen que ser el comienzo de una nueva etapa industrial para Paraguay”, afirmó.
Y esa etapa necesita algo más difícil que una buena coyuntura: una hoja de ruta. “La industria necesita certezas para invertir, y el país necesita una hoja de ruta para industrializarse”, sostuvo.
De allí que, quizás la pregunta decisiva sea, justamente, la que todavía no forma parte del debate cotidiano: ¿qué queremos producir dentro de 20 años? No solo cuánto crecer, sino qué fabricar, qué mercados conquistar, qué energía utilizar, qué infraestructura construir y qué talento formar.
“Industrializar Paraguay no es solamente una agenda empresarial, es una decisión de desarrollo nacional”, concluyó.
Dejanos tu comentario
Día de la Industria: Paraguay empieza a dar sus primeros pasos con la incorporación de IA
La inteligencia artificial (IA) ya comenzó a ingresar al sector industrial paraguayo, pero su incorporación todavía se encuentra lejos de una integración profunda a los procesos productivos.
En el marco del Día de la Industria Nacional, Vanessa Cañete, presidenta de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software (Cisoft), señaló a La Nación/Nación Media que actualmente existe un uso extendido de herramientas de IA y si bien la adopción es real todavía es superficial en el país.
La titular de la Cisoft indicó que principalmente se observa su utilización en tareas individuales y de soporte, mientras que son pocas las empresas que lograron incorporarla a procesos como producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento.
A su vez, explicó que hoy muchas empresas utilizan inteligencia artificial a nivel personal, por ejemplo, un gerente que redacta con ChatGPT o un equipo de marketing que genera contenido; sin embargo, son pocas las compañías que tienen estas tecnologías integradas a un proceso productivo, utilizando datos propios y con resultados medidos.
La diferencia está justamente entre utilizar herramientas de inteligencia artificial y concretar una verdadera adopción industrial. “Uso de herramientas hay bastante. Adopción industrial, entendida como IA metida en producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento, hay muy poca”, sostuvo.
Leé también: Sin miedo al éxito: productores se preparan para contener embestida de El Niño
Datos a nivel local
Los datos disponibles reflejan esta situación, ya que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 de Cepal y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) ubicó a Paraguay en el puesto 14 de 19 países, con 31,20 puntos sobre 100, dentro de la categoría de “exploradores”, considerada el escalón más bajo de madurez, según detalló.
A su vez, agregó que el estudio Travesía 4.0, realizado por el BID con la Unión Industrial Paraguaya (UIṔ), encontró que solo el 17 % de las industrias relevadas utiliza tecnologías de tercera y cuarta generación, mientras alrededor del 80 % continúa operando con tecnología básica.
En cuanto a los usos actuales de la IA, mencionó que el mayor nivel de incorporación se encuentra en tareas administrativas y de soporte, como redacción, resúmenes, atención de consultas internas y generación de documentos. El segundo lugar corresponde a la atención al cliente, principalmente mediante chatbots y asistentes en canales digitales, especialmente en comercio, servicios financieros y telecomunicaciones.
También existen casos vinculados al análisis de datos y la detección de anomalías, donde ya se observan resultados concretos en Paraguay. Entre ellos, mencionó el control de consumo eléctrico irregular mediante el análisis de millones de registros de medidores, el análisis crediticio automatizado y el procesamiento y validación automática de documentación regulatoria e impositiva.
Producción aún rezagada
La utilización de IA en producción y logística continúa siendo muy rezagada. En este ámbito se encuentran aplicaciones como el mantenimiento predictivo, la planificación de demanda, la optimización de rutas y el control de calidad mediante visión artificial, áreas que, según Cañete, son las que pueden generar mayor retorno para una industria.
La situación paraguaya se enmarca en una tendencia regional. De acuerdo con el Observatorio de Desarrollo Digital de Cepal, el 78 % del uso de IA en América Latina corresponde a inteligencia artificial generativa, con la generación de texto como principal aplicación, mientras que las soluciones de productividad empresarial integrada representan cerca del 6,5%. “Estamos usando la IA para escribir, todavía no para producir”, resumió la titular de la Cisoft a LN.
Hoy, los sectores que muestran mayor avance son aquellos que ya contaban con información digitalizada antes de la llegada de la inteligencia artificial. Entre ellos se encuentran los servicios financieros y fintech, impulsados por el scoring crediticio, la prevención de fraude y el cumplimiento normativo; las telecomunicaciones y energía, mediante la analítica de consumo, detección de pérdidas y gestión de redes, así como el comercio y retail de escala, principalmente para pronósticos de demanda y gestión de inventario.
La agroindustria también aparece como uno de los casos más interesantes, debido a que herramientas como la agricultura de precisión, la imagen satelital y la sensórica ya habían generado una base tecnológica antes de la expansión del concepto de IA. A esto se suma la propia industria del software, cuyas empresas no solo utilizan inteligencia artificial, sino que también la desarrollan y exportan, principalmente a Argentina y Estados Unidos bajo modelos de nearshoring.
Los rubros manufactureros tradicionales aparecen entre los más rezagados, debido a procesos de baja digitalización y a la falta de trazabilidad de los datos de planta. Travesía 4.0 muestra que el área más automatizada de la industria paraguaya es la relación con proveedores, con un 22 % de empresas utilizando tecnologías integradas, mientras que en la relación con clientes el 70 % continúa utilizando sistemas básicos y no integrados.
Desafíos
También puso énfasis en la falta de mediciones específicas sobre inteligencia artificial en la industria paraguaya. “Paraguay no tiene una medición oficial de adopción de IA en la industria, y por lo tanto no existe una serie que permita decir cuánto creció en el último año”, explicó.
Ante este escenario, remarcó que no existe actualmente un dato nacional sobre cuánto invierten las empresas paraguayas en inteligencia artificial. Lo que se observa es que el gasto está concentrado principalmente en licencias y suscripciones de software con IA incorporada, pilotos acotados y consultorías puntuales, mientras que existe poca inversión en ingeniería de datos, integración de sistemas, gobernanza de datos, gestión de riesgos y capacitación.
Otro de los desafíos pasa por no confundir la llegada de infraestructura de inteligencia artificial al país con la incorporación de tecnología en las empresas paraguayas. En referencia a los proyectos de data centers anunciados por miles de millones de dólares, sostuvo que “un data center no nos convierte en un país tecnológico, nos convierte en anfitriones”.
A su vez, dijo que en Paraguay, Travesía 4.0 encontró que el 45 % de las industrias no registró cambios en su plantilla durante los últimos cinco años de digitalización, el 26 % contrató más gente y otras redujeron.
Lo que sí está cambiando, según Cañete, es lo que las empresas esperan de sus trabajadores: pasar de ejecutar tareas a supervisar sistemas, incorporar perfiles vinculados a datos, analítica, integración de sistemas y ciberseguridad, y dar mayor valor a las habilidades blandas.
En este último punto, sostuvo que el informe encontró que el 99 % de las industrias valora las habilidades blandas y el 84 % considera específicamente importante la capacidad de interacción humano-máquina.
El desafío de la industria paraguaya no se limita a incorporar una nueva herramienta tecnológica, sino a preparar las condiciones para aprovecharla. “El riesgo para el trabajador paraguayo no es que la IA le quite el empleo. Es que el país no le de la formación para ocupar el empleo nuevo que la IA crea”, acotó.
Está avanzando
Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), explicó a La Nación/Nación Media, que la incorporación de la inteligencia artificial en la industria paraguaya está avanzando, aunque todavía se encuentra en una etapa de desarrollo.
“Ya vemos empresas que están incorporando herramientas de inteligencia artificial y tecnologías de cuarta generación para optimizar procesos, tomar decisiones y mejorar su eficiencia”, mencionó.
Destacó que lo importante es entender que no es una tendencia pasajera, ya que forma parte de una transformación tecnológica que va a modificar la manera en que se produce, se gestiona y se compite.
“Paraguay tiene que acompañar ese proceso si quiere sostener su crecimiento industrial y aprovechar nuevas oportunidades de inversión y generación de empleo”, explicó. Se observan avances en sectores que tienen procesos más automatizados y una mayor disponibilidad de datos, como alimentos y bebidas, textil, químico-farmacéutico y producción de papel y sus derivados.
Asimismo, mencionó que ya en 2025 el gremio señalaba que alrededor del 17 % de las empresas industriales incorporaban tecnologías de tercera y cuarta generación vinculadas con inteligencia artificial.
Los usos son diversos: automatización y optimización de procesos, mantenimiento predictivo, control de calidad, análisis de datos, planificación de la producción y gestión de inventarios. También empieza a ganar espacio en áreas administrativas y comerciales, donde permite procesar información con mayor rapidez y apoyar la toma de decisiones.
En tanto, el principal beneficio es que permite hacer más con los mismos recursos. “La inteligencia artificial puede ayudar a reducir tiempos, detectar ineficiencias, anticipar fallas, optimizar el uso de materias primas y energía y mejorar la toma de decisiones”, sostuvo.
Igualmente, Duarte mencionó que Paraguay todavía tiene una brecha importante que cerrar, ya que hay empresas que están avanzando rápidamente y que ya utilizan tecnologías sofisticadas, pero también existe una gran cantidad de industrias, especialmente pequeñas y medianas, que todavía están dando sus primeros pasos en transformación digital.
“La inteligencia artificial va a tener una presencia cada vez mayor en la industria. No necesariamente veremos el mismo nivel de adopción en todas las empresas ni en todos los sectores, pero será progresivamente parte de los procesos productivos y de gestión”, aseguró.
La discusión ya no debería ser si vamos a utilizar inteligencia artificial, sino cómo vamos a incorporarla de manera eficiente, segura y orientada a resultados. “Esta transformación debe ir acompañada de capacitación, inversión y una mayor articulación entre empresas, academia y sector público. El objetivo no es solamente incorporar tecnología, sino desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla y convertirla en productividad y competitividad”, puntualizó.
Entre las barreras, sostuvo que una de ellas es el acceso al financiamiento para invertir en tecnología, especialmente para las pequeñas y medianas industrias. Además, desafíos relacionados con la disponibilidad de talento y con la formación de las personas que deben implementar y gestionar estas nuevas herramientas.
A esto se suman la infraestructura tecnológica, la calidad y disponibilidad de datos y la necesidad de que las empresas puedan identificar con claridad dónde la inteligencia artificial realmente genera valor. “La inteligencia artificial puede ser un gran acelerador de la industria paraguaya, pero para aprovechar esa oportunidad necesitamos preparar a nuestras empresas y a nuestra gente”, aseguró a LN.
Movimiento industrial
De acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el movimiento industrial en Paraguay está concentrado principalmente en sectores como la fabricación de productos de metal, la confección de prendas de vestir, la elaboración de productos alimenticios y la fabricación de muebles.
A la fecha, se contabilizan 37.248 industrias manufactureras registradas, mientras que 353.031 personas trabajan en el sector industrial. De este total, 233.450 son hombres y 119.581 son mujeres.
En cuanto a la distribución de las industrias, Central concentra 14.972, seguido por Asunción con 5.594, Alto Paraná con 4.690, Itapúa con 2.439 y Caaguazú con 2.102. Los datos corresponden a la Dirección General de Empresas y Establecimientos (Dirge) del Instituto Nacional de Estadística (INE) compartidos por la cartera de Industria.
Leé más: El dólar no se recupera y arranca la semana a la baja
Dejanos tu comentario
“La industria necesita certezas para invertir”
Por: Adelaida Alcaraz
En el marco del Día de la Industria, Enrique Duarte, presidente de la UIP, analiza el nuevo escenario de la industria nacional compuesto por una generación de empresas más abierta al mundo, el desafío de ganar escala, la incorporación de tecnología y la necesidad de convertir las ventajas del país en inversión, productividad y mayor valor agregado.
La industria paraguaya ya demostró que puede producir. ¿Qué tiene que cambiar para que pueda escalar?
La industria paraguaya cambió profundamente en 90 años. Pasó de estar principalmente orientada al mercado interno a producir con estándares internacionales, incorporar tecnología, exportar y formar parte de cadenas de valor regionales y globales. También cambió el perfil del empresario industrial, hoy existe una generación más abierta al mundo, la innovación y el conocimiento.
Sin embargo, hay temas por resolver como la infraestructura, logística, acceso al financiamiento, formación de talento, energía y previsibilidad. La diferencia es que hoy tenemos mayor capacidad para competir y un sector empresarial dispuesto a asumir nuevos retos. Paraguay ya demostró que puede producir; ahora tiene que demostrar que puede escalar.
Si comparamos la industria paraguaya de hace 90 años con la actual, ¿cuál fue el cambio que más transformó la manera de producir en el país?
Sin dudas, la incorporación de tecnología y la apertura de Paraguay al mundo fueron determinantes. La industria dejó de pensar exclusivamente en el consumidor paraguayo y empezó a mirar mercados internacionales, estándares de calidad y cadenas de producción mucho más sofisticadas.
Eso nos obliga también a cambiar nuestra mentalidad. Hoy una empresa instalada en Paraguay puede producir para Brasil, Argentina, Europa o cualquier otro mercado. Ya no tenemos que preguntarnos solamente cuánto podemos producir para Paraguay, sino cuánto podemos producir desde Paraguay para el mundo. Ese cambio de perspectiva es enorme.
¿Cuál cree que es hoy la principal deuda de Paraguay con su industria?
Creo que la principal deuda es construir condiciones de competitividad que sean sostenibles en el tiempo. Tenemos ventajas enormes, como nuestra energía, nuestra ubicación geográfica y una estructura productiva que puede crecer mucho, pero esas ventajas tienen que estar acompañadas por infraestructura, logística, talento y reglas previsibles.
El empresario que quiere instalar una fábrica no toma una decisión pensando en los próximos doce meses. Está pensando en los próximos 15, 20 o 30 años. Por eso necesitamos una visión de país que trascienda los ciclos políticos y permita al sector privado invertir con confianza.
¿Qué industrias cree que Paraguay puede desarrollar en los próximos cinco a diez años y que prácticamente no existen hoy?
Tenemos oportunidades muy importantes en industrias vinculadas a la energía, alimentos con mayor valor agregado, biotecnología, manufacturas especializadas, economía circular, tecnología y servicios asociados a la industria. También hay mucho espacio para desarrollar nuevas cadenas de valor a partir de nuestra producción agropecuaria y forestal.
Pero hay algo importante, no deberíamos pensar únicamente en qué industrias queremos traer, sino en qué capacidades queremos desarrollar. El objetivo no es solamente que una empresa venga a instalarse en Paraguay; queremos que alrededor de esa inversión nazcan proveedores, talento, tecnología y nuevas empresas paraguayas. Ahí es donde realmente se multiplica el impacto industrial.
¿Estamos preparando hoy las capacidades que la industria paraguaya necesitará dentro de diez años?
Tenemos que dejar de reaccionar y empezar a anticiparnos. Si sabemos que va a aumentar la demanda de energía, tenemos que planificar ahora. Si sabemos que necesitaremos más trabajadores especializados, tenemos que formarlos ahora. Si queremos atraer industrias de mayor tecnología, tenemos que preparar nuestra infraestructura y nuestro ecosistema empresarial desde ahora.
La competitividad no se construye cuando llega la inversión; se construye antes de que el inversor tome la decisión.
¿La IA puede convertirse en el próximo salto de productividad de la industria paraguaya?
Ya está entrando, aunque todavía estamos en una etapa inicial y de adopción desigual. Hay empresas que ya están utilizando inteligencia artificial para analizar información, optimizar procesos, mejorar la planificación, gestionar inventarios, hacer mantenimiento predictivo o apoyar la toma de decisiones.
Pero creo que lo más importante es entender que esto recién comienza. La inteligencia artificial va a modificar la manera en que producimos y gestionamos las empresas. La pregunta ya no es si llegará a la industria paraguaya, sino qué empresas van a aprender a utilizarla primero y qué ventaja competitiva van a obtener por hacerlo.
¿Qué hace falta para que una mipyme paraguaya deje de ser pequeña y se convierta en parte de una cadena industrial?
Necesita condiciones para crecer, pero también acompañamiento y una visión empresarial de largo plazo. Muchas empresas pequeñas tienen buenos productos, conocen su mercado y tienen capacidad, pero necesitan acceso a financiamiento, tecnología, capacitación, formalización y nuevos canales comerciales.
Una empresa pequeña no necesariamente tiene que pensar pequeño. Lo que necesitamos es darle las herramientas para que pueda convertirse en una empresa mediana, después en una gran empresa y eventualmente en una empresa exportadora.
¿Cuál es el gran proyecto que todavía le falta concretar a la UIP?
Uno de los grandes desafíos es contribuir a construir una agenda industrial de largo plazo para Paraguay, que no dependa de un Gobierno o de una coyuntura, sino que establezca hacia dónde queremos llevar nuestra industria, qué sectores queremos desarrollar, qué infraestructura necesitamos y qué condiciones debemos generar para atraer inversión.
Si logramos instalar esa visión como una política de Estado, habremos dado un paso enorme. La industria necesita certezas para invertir, y el país necesita una hoja de ruta para industrializarse.
¿Qué le gustaría que se diga de la industria paraguaya cuando la UIP cumpla 100 años?
Que Paraguay aprovechó esta década para dar un salto industrial, que dejamos de hablar solamente de nuestro potencial y empezamos a mostrar resultados: más industrias, más exportaciones, más empleo de calidad, más tecnología y mayor presencia en los mercados internacionales.
Me gustaría que la generación que esté al frente de la UIP en ese momento pueda mirar hacia atrás y decir que los 90 años marcaron un punto de inflexión. Que este fue el momento en que Paraguay decidió pasar de tener una industria con potencial a convertirse en una potencia industrial dentro de sus posibilidades.