El presidente de la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod), Alfred Fast, señaló que no están en contra de la trazabilidad de los productos agrícolas y alimenticios, pero consideró que las exigencias de la Unión Europea (UE) para realizar el acuerdo con el Mercosur atentan contra el desarrollo del país. Desde abril de 2000, ambos bloques negocian un área de libre comercio, que hoy se ve sacudida por fuertes protestas de agricultores en Francia y Alemania.
El titular del gremio afirmó que está bastante informado acerca de la situación en Europa, y aseguró que los mismos europeos ya se dan cuenta que las políticas calificadas como “nefastas” no funcionan, lo que ocasiona el hartazgo del sector productivo, por lo que se ve obligado a salir a las calles a exigir cambios.
“Eso queremos evitar en nuestro país, ellos nos culpan a nosotros no cumplir el contrato de París. Los países desarrollados, en el contrato de París, prometen muchísima plata, millones y millones de dólares, a los países en desarrollo cada año para que puedan volverse más sostenibles, pero ellos nunca cumplieron eso”, cuestionó Fast, en comunicación con la 1000 AM.
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Fast señaló que los ministerios buscan cumplir con todas las exigencias a pesar de que los propios europeos, quienes interponen exigencias, no cumplan. Consideró que utilizan el cambio climático para poder señalar a los países menos desarrollados, sin embargo, no disminuyen sus emisiones en Europa. “Nos piden a nosotros volver, más o menos, a nuestro nivel de vida de 1850... Bajo el mando del medio ambiente están imponiéndonos barreras para arancelarias”, dijo.
Indicó que con dichas barreras están generando que la producción no sea tan viable, que sea marcada, complicada y con menor competitividad, afectando directamente a los pequeños productores, es decir, a los sectores más vulnerables. Recalcó que existe mucha hipocresía en el tema, pero consideró que es importante no generalizar, teniendo en cuenta que existieron buenos proyectos que salieron de Europa.
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FIX SCR, afiliada a Fitch Ratings, eleva calificación de riesgo de Cecon a AApy con Tendencia Fuerte
FIX SCR, afiliada a Fitch Ratings, elevó la calificación de riesgo de Cementos Concepción (Cecon), a AApy con Tendencia Fuerte. La mejora refleja la solidez operativa, el crecimiento en producción, y una administración eficiente de la deuda de la compañía, consolidando su liderazgo en el desarrollo del Paraguay.
Marco Laterra, miembro del Directorio de Cecon, explicó a La Nación/Nación Media que la mejora de la calificación implica primeramente un reconocimiento por parte del mercado y presenta una posición que señala que operativamente la firma está cumpliendo con todos los objetivos que se había marcado e incluso, los está superando.
“Es importante tener en cuenta que estos análisis que hace una calificadora de riesgo son prospectivos. Ellos analizan el futuro de la compañía, a diferencia de las auditorías tradicionales que analizan la historia de la compañía hacia atrás”, comentó.
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La calificación anterior de AA- con Tendencia Estable, ya reflejaba una sólida capacidad de pago. Sin embargo, la mejora a AApy con Tendencia Fuerte indica que la empresa superó las expectativas de la calificadora respecto a su desempeño futuro, lo que la posiciona en un nivel superior dentro de la evaluación de riesgo.
“Esto dice que Cecon es una empresa más sólida de lo que los analistas habían previsto y que, por lo tanto, merece una mejor calificación. Esta mejor calificación tiene sus consecuencias, denota una mayor solidez, una marca que está instalada en el país y una administración responsable y eficiente de los pasivos”, dijo.
Laterra destacó que, si bien Cecon mantiene un apalancamiento relevante, tanto en el mercado bursátil como en el financiero, la nueva calificación refleja una administración eficiente de sus compromisos, lo que podría facilitar el acceso a mayores líneas de crédito y condiciones de financiamiento más competitivas.
Asimismo, señaló que, a raíz de esta mejora, nuevas entidades financieras y fondos de inversión manifestaron interés en participar en los instrumentos de deuda de la compañía, dinamizando sus opciones de capitalización a mediano y largo plazo.
Entre los factores que contribuyeron a la mejora de la calificación mencionó el equipo humano de la empresa, la tecnología de punta de su planta industrial y el dinamismo del mercado de la construcción en Paraguay. Señaló que el sector inmobiliario paraguayo se encuentra en una etapa de maduración, con mayores instrumentos financieros y con mayor dinamismo. También destacó el impacto positivo de las obras viales de pavimento rígido, garantizando rutas de mayor resistencia, calidad y durabilidad.
Igualmente, resaltó que Cecon se encuentra aprovechando las condiciones favorables de la industria y el crecimiento del país, mediante mejoras constantes en eficiencia y productividad, además de mantener una expansión sostenida.
Con miras al futuro, la compañía, que hoy opera con una capacidad instalada de alrededor de un millón de toneladas de cemento al año, ya contempla inversiones estratégicas orientadas a incrementar sus niveles de producción. “Esto es un gran logro también para el país. Formamos parte de una industria que está hoy siendo una bandera del desarrollo y crecimiento del país y nos entusiasma formar parte de ella”, enfatizó.
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Paraguay y Brasil ante la continuidad de Lula
La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva mantiene en escena una agenda bilateral marcada por Itaipú, las inversiones brasileñas, la migración y el comercio fronterizo.
Los movimientos de activos brasileños registrados por Bloomberg tras el resultado electoral reflejaron la reacción negativa de los inversores ante las perspectivas económicas y políticas. Los futuros cambiarios y los fondos cotizados mostraron señales de esa reacción, aunque no equivalen a las cotizaciones oficiales de la moneda.
Por lo que la continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva al frente de Brasil abre otra etapa de expectativas para el país, que mantiene una relación estratégica en los ámbitos energético, comercial, migratorio y político. Más que un cambio de rumbo, el escenario plantea la necesidad de dar seguimiento a negociaciones pendientes y a decisiones que pueden incidir en la economía de ambos países.
Uno de los principales temas de la agenda bilateral es el Anexo C del Tratado de Itaipú, que establece las bases financieras y de prestación de los servicios de electricidad de la entidad. La negociación representa un punto importante para definir las condiciones económicas de la binacional y las oportunidades que la disponibilidad de energía puede ofrecer al país.
Inversiones y migración brasileña. La presencia de ciudadanos y capitales brasileños también forma parte de la relación. Según datos de Migraciones recopilados, más de 46.000 residencias fueron otorgadas a brasileños en los últimos años. A esa cifra se suman unas 32.000 solicitudes registradas entre enero y septiembre del año correspondiente.
La continuidad de la política económica brasileña puede influir en las decisiones de empresarios e inversores, aunque la evolución de los capitales dependerá también de las condiciones de Paraguay, los costos operativos y las perspectivas de crecimiento regional.
Puentes para dinamizar el comercio. La integración física a través del puente de la Bioceánica, entre Carmelo Peralta y Porto Murtinho, necesita completar obras de acceso y avanzar en la coordinación de los procedimientos fronterizos, además se halla el puente de la Integración, entre Presidente Franco y Foz de Iguazú, que sigue pendiente de apertura plena.
En Ciudad del Este, el movimiento económico estimado alcanza entre USD 3.500 millones y USD 5.000 millones anuales, incluidas las operaciones formales e informales. Por lo que la fluidez del tránsito y los controles de la Receita Federal brasileña condicionan las ventas y el turismo de compras.
Mercosur y expectativas financieras. Otro asunto relevante es el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Paraguay plantea acceder al 25 % de las cuotas negociadas para el bloque, mientras continúa la discusión sobre la distribución interna.
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Alfred Fast: “Queremos que las cooperativas sean cada vez más fuertes y que todo el país prospere”
- Por Camila Gabaglio
El presidente de la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), Alfred Fast, destaca el aporte del cooperativismo al desarrollo económico y social del Paraguay. Con una trayectoria ligada a la producción agropecuaria, apuesta por la innovación, la formación de nuevos líderes y el trabajo conjunto para fortalecer al sector.
En conversación con La Nación/Nación Media para Hacedores LN, habló sobre el impacto de las cooperativas en el mercado local, los desafíos de la competitividad y las oportunidades de diversificación productiva.
- ¿Cómo comenzó su historia en el sector productivo y qué lo llevó a la dirigencia cooperativa?
Crecí en el campo, en un ambiente vinculado a la producción y al cooperativismo. Mi padre era socio y administrador de una cooperativa. Estudié Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional de Asunción y luego trabajé en asistencia técnica con pequeños y medianos productores en la zona de San Pedro.
Más adelante, me involucré en la Cooperativa Friesland, donde integré el Consejo de Administración desde 2006 y ocupé distintos cargos durante 16 años. Después llegué a Fecoprod y asumí la presidencia en 2021.
- ¿Qué representa para usted liderar una organización que reúne a cooperativas de distintas zonas y escalas?
Es una gran responsabilidad. Queremos que las cooperativas sean cada vez más fuertes y que todo el país prospere. No podemos mirar solamente el bienestar de nuestras instituciones. De nada nos sirve que como cooperativas estemos muy bien, pero que el país no esté bien. Tenemos que contribuir al desarrollo nacional y generar oportunidades para que las familias y las comunidades también puedan crecer. Fecoprod reúne a 35 cooperativas, con alrededor de 200.000 socios y unos 43.000 productores agrícolas.
- ¿Cuál es el aporte de las cooperativas a la economía paraguaya?
Tenemos una participación importante en distintas cadenas. Entre el 35 % y el 40 % de la soja pasa por silos cooperativos, al igual que cerca del 40 % del trigo y el 20 % del maíz. Aproximadamente el 90 % de la leche industrializada proviene de cooperativas, mientras que los frigoríficos cooperativos representan cerca del 30 % de las exportaciones de carne.
Además de los números, está el impacto en las comunidades, porque generamos empleo y oportunidades para personas que no necesariamente son socias de las cooperativas.
- ¿Qué oportunidades de diversificación observa para el sector?
Tenemos que seguir fortaleciendo los rubros tradicionales, pero también mirar otras posibilidades, como la producción porcina, avícola, piscícola, hortícola y frutícola. Hay oportunidades en cultivos como cítricos, aguacate y dátiles.
Desde Fecoprod también trabajamos con familias de pequeños productores que no son socias de las cooperativas. En más de 20 años, llegamos a más de 20.000 familias en doce departamentos, mediante cadenas de valor y proyectos de cooperación internacional.
- ¿Cómo está cambia la tecnología la producción agropecuaria?
Hoy contamos con herramientas como GPS, imágenes satelitales y estaciones meteorológicas que permiten tomar mejores decisiones. También impulsamos sistemas de información para sectores como la producción lechera y cárnica.
La inteligencia artificial ofrece oportunidades, pero debemos aprender a utilizarla con criterio. La tecnología ayuda, aunque el conocimiento y la capacidad de analizar la información siguen siendo fundamentales.
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- ¿Cuáles son los principales desafíos para mejorar la competitividad del Paraguay?
Nuestra ubicación geográfica y los costos de transporte representan desafíos importantes. Necesitamos infraestructura, mejores vías de comunicación y una logística más eficiente, incluyendo el aprovechamiento de las hidrovías.
También son fundamentales la previsibilidad, la seguridad jurídica, el respeto a la propiedad privada y la disciplina fiscal. El desarrollo requiere un trabajo conjunto entre el sector público y el privado.
- ¿Qué valores considera esenciales para ejercer un liderazgo cooperativo?
La integridad, la transparencia, la honestidad y la capacidad de trabajar en equipo. También debemos preparar a los jóvenes para asumir responsabilidades. Desde hace más de diez años impulsamos una academia de liderazgo para formar nuevos dirigentes y combinar la experiencia de quienes ya están con las ideas de las nuevas generaciones.
- ¿Qué legado le gustaría dejar al frente de Fecoprod?
Me gustaría dejar cooperativas más fuertes, con mayor capacidad de invertir en su gente y con jóvenes preparados para continuar el trabajo. La unidad es fundamental, pero debe construirse sobre los principios cooperativos y el compromiso con el desarrollo del país.
- ¿Cómo imagina al sector cooperativo paraguayo dentro de diez años?
Lo imagino creciendo, incorporando innovación y fortaleciendo la formación de sus recursos humanos. Tenemos que estar abiertos a las nuevas herramientas, evaluar cuáles realmente nos sirven y utilizarlas para mejorar la productividad y la calidad de vida de las personas.
Perfil
- Alfred Fast es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
- Se desempeña como productor ganadero y cooperativista.
- Actualmente preside el Consejo de Administración de la Fecoprod.
- Trabajó en proyectos de desarrollo con pequeños y medianos productores en la zona de Friesland y San Pedro, realizó investigaciones sobre forestación y reforestación en el Chaco Central y ejerció la docencia en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNA.
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La cultura como fundamento de un desarrollo sostenible
Ninguna transformación social y económica podrá sostenerse en el tiempo si no tiene a la cultura como telón de fondo. Sin este componente esencial para un desarrollo duradero, armónico e inclusivo será imposible incorporar a la conciencia colectiva la urgencia de una ética política para la administración del Estado con eficiencia, honestidad y compromiso responsable ante la comunidad nacional.
Hace años que el bien común desapareció de los discursos de los miembros de la representación popular, tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo.
La ausencia de una idea central que se oriente a la preservación del concepto y la acción del bienestar sin exclusiones ha llevado sistemáticamente a la desintegración de nuestra sociedad, lo que en términos reales implica la pérdida de la cohesión, decayendo el sentido de pertenencia a una causa común y la solidaridad con el otro, además de la erosión de los valores que nos permitieron constituirnos en nación.
En ese escenario, las instituciones demuestran una manifiesta debilidad para un trabajo conjunto y coordinado, provocando una dispersión de esfuerzos, que es el camino seguro del fracaso.
El cuestionamiento moral a los liderazgos de parte de una ciudadanía que ha perdido la fe en la clase política lleva consigo la fragmentación del necesario vínculo entre las autoridades y el pueblo.
Son los jóvenes los más reacios a la participación, desolados por los privilegios que desprecian los méritos y la capacidad de quienes deberían ser convocados, sin considerar el estatus generacional, para cumplir funciones en lugares clave que apuntalen el definitivo despegue de un país hacia su destino de grandeza.
Un país cuyos habitantes padecieron décadas de postergación en áreas fundamentales para satisfacer sus necesidades mínimas para una vida digna: salud, educación, vivienda, empleo e infraestructura.
En ninguna de estas áreas enumeradas se perciben colectivamente políticas públicas que sobrevivan a la temporalidad de los gobiernos y a la transitoriedad de los hombres. Y la percepción, en su definición más sencilla, es la información que recibimos del exterior y que procesamos e interpretamos dentro de un determinado contexto social y cultural.
En ese marco le damos significado mediante un proceso mental que nos habilita a comprender el entorno. Es el cimiento sobre el cual se erige la opinión ciudadana, que es posible cuantificar por diversos métodos científicos y, últimamente, a través de una lectura inteligente de las redes sociales.
No es lo mismo que la opinión sesgada que se pretende imponer desde los medios de comunicación.
Y aquí volvemos al tema central de nuestro editorial: el problema de fondo es cultural. Se olvidó el amor a la verdad, la ética y la honestidad intelectual y se abrieron anchas avenidas para la manipulación, la extorsión mediática y el chantaje emocional con el propósito de guiar y controlar el comportamiento ajeno.
La cultura define nuestra forma de vida. Y una de sus fuentes centrales es la educación. Claramente, es una materia que hemos reprobado desde hace varias décadas.
Nuestro sistema educativo nacional fue arrinconando su aspecto humanista para enfocarse en un modelo que prioriza fines utilitaristas y tecnológicos.
La literatura que humaniza, la historia que advierte y la educación cívica que prepara ciudadanos deben recibir, nuevamente, una preferencial atención si realmente aspiramos a una sociedad comprometida con la formulación de una cultura democrática, donde el otro es un simple adversario con quien debatir y no un enemigo a destruir, en que el individualismo marca su arrogante y exacerbada presencia en detrimento de una visión dialógica de la vida.
Por lo expuesto, las luchas sociales no tienen una visión de conjunto, porque apuestan únicamente a las reivindicaciones sectoriales enviando un mensaje mezquino al resto de la población, obstaculizando la imprescindible cohesión que nos empuje hacia el desarrollo progresivo de nuestro pueblo.
Sin esa cultura democrática que moldee nuestra forma de vida, todos los cambios serán efímeros. Pues cada cinco años todo empieza de cero, sin considerar lo que se ha plantado exitosamente en el periodo anterior.