Melissa Palacios melissapalacios@nacionmedia.com
El sector ganadero cierra el año con mucho entusiasmo para lo que se viene en el 2024, pues el mes de setiembre fue complicado a raíz de las 100.000 cabezas menos que se faenaron, lo cual causó mucha preocupación en el sector. No obstante, a partir de octubre los envíos repuntaron, al igual que en noviembre y este diciembre, además del primer embarque al mercado americano que fue la buena noticia que alentó al rubro.
Así lo indicó para La Nación/Nación Media, el ingeniero Ramiro Maluff, presidente de la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec) quien señaló que este 2023 fue poco predecible, con altibajos en los valores, por lo cual visualizan que el trabajo debe apuntar hacia la cuestión de precios en la exportación para que el mercado doméstico también sea impactado.
“La voluntad de la industria, del sector oficial, del gobierno y del presidente de la República están con la voluntad de que nos pongamos a trabajar conjuntamente para desarrollar mejor los mercados donde estamos y trabajar en la apertura de nuevos mercados”, sostuvo. Agregó que el 2024 debe ser un periodo en el cual se comience a hacer marketing en los países donde ya ingresamos e inclusive en el estadounidense, en el cual la carne premium o envasada al vacío sea una opción.
Destacó que el sector produce carne bovina con la calidad suficiente como para estar en el mercado más valioso del mundo (EE.UU.) e incluso como para competir en cualquier destino. “Sentimos que eso es lo que vamos a conseguir. El hecho de que hayamos tenido la apertura del país americano nos otorga una escarapela como para pelear mejor en otros y también mercados tradicionales nuestros deberán mirarnos de una manera diferente y no presionarnos tanto con los precios”, resaltó Maluff.
Igualmente precisó que se necesitan más compradores para que la industria pueda posicionarse mejor y los productores sumados a ese mismo tren también mejoren en los valores. “Queremos trabajar conjuntamente en un ganar o ganar donde ellos vendan mejor y nosotros también con nuestro ganado”, aseveró. El valor en promedio de la cotización en el último año fue de USD 3,50 para el novillo premium, siendo aún bajo para los ganaderos respecto a su costo de producción.
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Un empuje de confianza
Por su parte, el viceministro de Ganadería, Marcelo González, mencionó a LN/NM que el año se mantuvo dentro de los parámetros esperados en cuanto al volumen de exportación y volumen de divisas que ingresaron que si bien fue menor a lo que se pagó el año anterior, pueden afirmar que los eventos transcurrieron dentro de lo proyectado. La noticia positiva de este periodo fue la notificación de la habilitación del mercado americano, lo cual fue lo más relevante.
“Dio un empuje de confianza y motivación también al sector para poder concretar envíos durante este año”, subrayó. También, además del primer embarque ya realizado, existen contratos cerrados por parte de las empresas para enero, febrero y marzo de 2024, asegurando que el producto inicie su camino de llegada a ese país y trazando un posicionamiento del mismo para los siguientes embarques.
Sobre la promulgación de la ley de identificación animal, consideró que será una herramienta para que se inicien varios procesos que se venían proyectando. “Servirá para tener mayor cantidad y fidelidad en los procesos, también genera a nivel de gobierno esa seguridad de contar con todos los movimientos y dinamismo del sector de la ganadería”, apuntó.
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ARP y AFD buscan ampliar el acceso al crédito para pequeños y medianos ganaderos
La Asociación Rural del Paraguay (ARP) planteó alternativas para mejorar el acceso al financiamiento del sector ganadero mediante una mesa de trabajo coordinada por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), con participación del gremio y entidades bancarias interesadas en financiar la producción pecuaria.
La iniciativa fue abordada en el marco de la visita de Dominica Zavala Zubizarreta, miembro del Directorio de la AFD a la Comisión Directiva de la Rural. El principal objetivo fue desarrollar herramientas crediticias que respondan a las particularidades de la actividad.
Gabriel Ruiz, presidente de la comisión de Economía y Agronegocio, explicó que la ganadería requiere plazos de recuperación distintos a los de otros sectores económicos. Desde el servicio reproductivo hasta el destete de un ternero pueden transcurrir aproximadamente 19 meses, mientras que, al sumar las etapas de recría y terminación, el proceso puede superar los tres años.
Por ello, sostuvo que no basta con disponer de recursos, sino que se necesitan tasas competitivas, periodos de gracia y plazos que permitan invertir y cumplir con las obligaciones sin comprometer la continuidad de los establecimientos.
“No se trata solo de obtener un crédito”, afirmó y mencionó que actualmente el sector cuenta con tasas de referencia del 12,5 %. La aspiración es alcanzar, mediante una articulación adecuada, préstamos con intereses de un solo dígito. Para ello, consideró necesario contar con bancos dispuestos a financiar a mayor plazo y con márgenes razonables.
El representante de la ARP indicó que los establecimientos grandes suelen acceder con mayor facilidad al sistema bancario, mientras que los pequeños y medianos productores enfrentan más obstáculos para financiar sus actividades.
En ese sentido, propuso analizar criterios de evaluación diferenciados según el tamaño del establecimiento, las necesidades de inversión, el monto solicitado y la capacidad de pago. También planteó unificar determinados requisitos documentales entre las entidades participantes, cuando corresponda.
Según comentó, la intención no es eliminar controles ni debilitar el análisis de riesgos, sino evitar exigencias innecesarias y adecuar los procesos a cada perfil productivo. Asimismo, consideró importante incorporar al Banco Nacional de Fomento y analizar la participación de representantes de la Superintendencia de Bancos del Banco Central del Paraguay.
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Financiamiento para compra de campos
Otro de los temas abordados fue el financiamiento para adquirir establecimientos rurales, una propuesta impulsada por el presidente de la ARP, Daniel Prieto Davey.
Ruiz explicó que numerosos campos familiares salen a la venta cuando las nuevas generaciones no continúan vinculadas a la actividad. En ese contexto, contar con préstamos apropiados permitiría que otros productores, incluidos paraguayos interesados en ampliar sus explotaciones, accedan a esas propiedades y las mantengan en producción.
También remarcó la importancia de trabajar con entidades que conozcan la realidad ganadera y ofrezcan condiciones previsibles. Advirtió que los cambios posteriores en las tasas, los plazos o las políticas crediticias pueden alterar las proyecciones de inversiones de largo plazo.
La mesa de trabajo propuesta permitió dialogar con bancos interesados en el sector y explorar acuerdos que aporten mayor claridad sobre las condiciones de financiamiento, sin que estos compromisos estén formalizados hasta el momento.
A su vez señaló que el crédito debería complementarse con diagnósticos técnicos que permitan identificar las necesidades de cada establecimiento. Entre las inversiones prioritarias mencionó la recuperación de pasturas, el mantenimiento de alambrados y la mejora de los sistemas de provisión de agua.
El gremio valoró la disposición de la AFD para trabajar con el sector y señaló que, si bien ya existen instrumentos financieros destinados a la ganadería, todavía hay margen para ampliar su alcance.
“La ARP espera avanzar en una instancia de coordinación que facilite el acceso a créditos sostenibles, brinde mayor previsibilidad y acompañe inversiones orientadas a mejorar la productividad y fortalecer el desarrollo de la ganadería paraguaya”, indicó el vocero.
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Paraguay fue reconocido con medalla de oro en el World Steak Challenge 2026
Paraguay fue reconocido con una medalla de oro en el World Steak Challenge 2026, una de las competencias internacionales más prestigiosas de la industria de la carne bovina, destacando la calidad de la producción nacional, según destacó el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa).
El ganado que dio origen al corte premiado correspondió a la Estancia Pa’i Kuará, de Central del Paraguay S.A., ubicada en el departamento de Amambay. El reconocimiento destacó el trabajo de los productores paraguayos, así como el aporte de la Asociación de Criadores de Angus del Paraguay.
El logro es resultado del trabajo articulado de toda la cadena productiva. En este proceso el Senacsa cumple un rol fundamental mediante la protección de la sanidad animal, la vigilancia epidemiológica y el control sanitario, contribuyendo al cumplimiento de los estándares que respaldan la calidad y la inocuidad de la producción pecuaria nacional.
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“Un logro que pone en valor la ganadería paraguaya y el trabajo conjunto del sector, llevando la calidad de nuestra producción al reconocimiento internacional”, destacó el organismo veterinario. El concurso fue lanzado en 2015 para otorgar un sello de calidad reconocido a la producción de filetes de primera clase y se convirtió en el referente internacional de excelencia en la industria cárnica mundial.
Este año la ceremonia de premiación fue celebrada en el Hotel Arena de Ámsterdam, y contó con la participación de animales paraguayos alimentados con pasto. La competencia ofrece un proceso de evaluación independiente, riguroso y justo de principio a fin donde cada filete se evalúa individualmente según los criterios de evaluación acordados internacionalmente por un panel de más de 60 expertos independientes. Los cortes son evaluados a ciegas por parte de los jueces, quienes los califican según criterios tanto para el consumo en crudo como para el consumo en cocción, con la oportunidad de ganar una medalla de oro, plata o bronce.
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Guillermo Sisul: “La ganadería paraguaya tiene un potencial impresionante”
- Por Gabriela Francia
El licenciado Guillermo Sisul asumió la presidencia de la Asociación de Criadores de Brangus del Paraguay (ACBP) con el desafío de fortalecer el trabajo de la raza y acompañar el crecimiento de los productores. Su vínculo con la brangus comenzó desde joven, a partir de la actividad ganadera de su familia, y con el paso de los años fue incorporándose a la vida institucional del gremio hasta llegar a integrar la comisión directiva y posteriormente asumir la conducción de la organización.
Brangus es una raza sintética surgida del cruzamiento entre angus y razas cebuinas, desarrollada para combinar la calidad carnicera y precocidad de las razas británicas con la rusticidad y capacidad de adaptación del cebú. En Paraguay, la raza lleva más de 40 años de desarrollo y logró una fuerte presencia en los rodeos debido a su capacidad para adaptarse a distintas regiones y sistemas productivos. En entrevista con La Nación/Nación Media para la sección de Hacedores, Sisul destacó que esa “plasticidad” fue clave para su expansión y para convertirla en una de las razas de mayor presencia en la ganadería paraguaya.
– ¿Qué significa para usted presidir Brangus Paraguay?
Es una gran responsabilidad dirigir un gremio tan importante, tan grande y con tantos años de trayectoria. Yo me inicié viendo brangus en los campos de mi familia. Fue la raza que empezamos a criar y me acerqué a la asociación desde joven. Fui escalando hasta llegar a la comisión directiva y hoy me dieron el honor y la responsabilidad de dirigir.
Es un desafío muy grande y lo estoy haciendo con mucha dedicación y mucha responsabilidad. Creo que hasta ahora es una de las satisfacciones más grandes que tuve dentro del gremio.
– ¿Cuáles son los principales objetivos que se plantea al frente de la institución?
Tenemos varios objetivos. uno de los principales es volver a una realidad de llevar adelante los DEPs (Diferencias Esperadas en Progenie). Queremos que realmente se utilicen en varias cabañas y que empiecen a salir los números de DEPs de toros paraguayos, de manera que se puedan ir interconectando las cabañas con padres paraguayos de referencia.
La idea es que vayan saliendo números de esas crías para alimentar la base de datos y darle valor a esos toros de referencia paraguayos. Queremos que se afiancen los DEPs paraguayos porque, cuando empecemos a vender genética al exterior, nuestros animales deben tener esos números.
– ¿Qué aportan los DEPs al productor?
La Diferencia Esperada en Progenie permite conocer el desempeño que pueden tener las crías de un determinado toro. Cuando un toro se utiliza en diferentes cabañas, se puede observar cuál es el desempeño de esas crías y eso nos da una previsibilidad de lo que puede transmitir ese animal.
Hay distintos ítems. Por ejemplo, se puede determinar si un toro puede dar bajo peso al nacimiento o producir animales que lleguen a determinados pesos en menor tiempo. Entonces el productor puede elegir un toro dependiendo de si busca más kilos al destete, novillos más pesados o terneros más livianos al nacer.
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– Además del trabajo genético, ¿qué otras líneas de acción impulsan desde la asociación?
Siempre estamos tratando de participar en todos los remates de los asociados y de difundir lo que respecta a brangus a lo largo y ancho del país. También llevamos adelante las nacionales, la Expo, buscando que haya cada vez mejores y mayor cantidad de animales.
– ¿Cómo describiría el momento de la ganadería paraguaya?
Creo que es un momento bastante bueno en la ganadería. Siempre hay cosas que mejorar y tenemos temas que debemos tratar con el Estado. También está el debate sobre si conviene dejar de vacunar o no y nosotros estamos trabajando y hablando sobre ese tema.
Tenemos una disminución del hato y hay que tratar de volver a levantarlo. La gente invirtió mucho, pero no tuvimos estabilidad ni previsibilidad en los precios, por lo que en algunos casos tuvo que vender categorías productivas para poder pagar las cuentas de las inversiones.
– Frente a las oportunidades que ofrece la ganadería, ¿cuál es el desafío para seguir mejorando?
Tenemos todas las condiciones y un potencial impresionante. Todo lo que llegamos a hacer con el tipo de carne que tenemos hoy lo demuestra. Antes hablábamos de que traíamos carne de Santa Fe y hoy podemos ir a cualquier supermercado y conseguir carne que hace 15 o 20 años no se conseguía.
El avance fue impresionante, pero todavía tenemos mucho camino para llegar a conquistar mercados estables con carne de altísima calidad. Necesitamos volumen y estandarizar más el tipo de carne.
– ¿Qué aprendió desde este espacio trabajando directamente con productores y criadores?
Hay varias cosas que se aprenden. Sobre todo, vamos viendo regional e internacionalmente cómo se comporta el brangus. Es una raza sintética que está compuesta por dos razas y que se va estabilizando. Hoy existen muchos estudios en biotecnología que permiten conocer la composición y los grados de sangre que tiene un animal y cómo se comporta en diferentes regiones.
Eso nos permite ver que en diferentes zonas los productores tienen necesidades comunes, pero que pueden ser atendidas con diferentes biotipos. También tenemos la genómica, que puede mostrar cuál es el grado de sangre de cada animal.
– ¿Ese intercambio también abre posibilidades para la genética paraguaya?
– Sí. Nos permite conocer criadores de diferentes regiones e intercambiar genética. Podemos tener esa oportunidad entre Pilar y Agua Dulce, por ejemplo, y también a nivel regional con otros países de Sudamérica.
Inclusive estuvimos en Sudáfrica y existe interés de llevar animales. Todavía no llevamos animales ni carne a Sudáfrica, pero existe ese interés. Esa oportunidad de conocer criadores de diferentes partes del mundo y generar intercambio de genética es algo que probablemente no hubiéramos logrado sin este relacionamiento.
– ¿Cómo está posicionada la carne paraguaya en el mercado internacional?
El hecho de que hayamos entrado al mercado americano es importante, aunque entramos con una carne destinada a hamburguesas. Tenemos un pie adentro, pero deberíamos ir mejorando. Estamos vendiendo a muchas partes del mundo con buenos resultados, pero creo que la carne que se está enviando todavía no es una carne de nivel premium.
Necesitamos mejorar algunas cosas para poder vender mejor y a mejores precios. Tenemos la calidad necesaria, pero hoy no tenemos el volumen. Todavía tenemos una hacienda un poco despareja, aunque si comparamos con años atrás, hoy estamos muchísimo mejor.
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– ¿Qué se necesita para avanzar en esa estandarización?
Tenemos que ir emparejando y estandarizando el tipo de hacienda. Eso también tiene que llegar a los pequeños productores, para que la genética se disemine mejor y podamos tener una hacienda más estable.
Necesitamos trabajar con la Rural y con el Estado, pero también entender que los precios en los frigoríficos marcan todo lo que se puede mejorar. Si uno tiene un buen precio en el frigorífico, eso se traslada hacia abajo y la gente puede invertir más. Necesitamos estabilidad para producir mejor y poder invertir más en genética, lo que finalmente va a redundar en una mejor calidad de carne.
– Otro de los temas que mencionó es la vacunación contra la fiebre aftosa. ¿Cuál es la posición del gremio?
Nosotros queremos seguir vacunando. Existe un proyecto para suspender la vacunación antiaftosa y trabajamos y hablamos sobre cuándo se debería dejar de vacunar. Según los estudios realizados, Paraguay lleva varios años sin brotes de fiebre aftosa y existe una presión de organismos internacionales para que el país pase a ser libre de fiebre aftosa sin vacunación.
Pero nosotros queremos seguir vacunando. Es un tema que requiere seguir hablando y analizando.
– Para conocer más de la raza, ¿cómo fue evolucionando en Paraguay?
– La asociación tiene más de 40 años, estamos hablando de 42 o 43 años, y la raza se origina en el cruzamiento del angus y el cebú. En Paraguay había mucho cebú y también había gente que criaba angus, pero el angus es un animal de zonas templadas y nosotros tenemos un clima subtropical.
El angus no tiene la misma capacidad para disipar el calor. Entonces, al adaptarse a un clima diferente, puede ir perdiendo algunas de sus cualidades carniceras. En Estados Unidos, en el King Ranch, se hizo la combinación del cebú con el angus y se estabilizó la variedad de tres octavos. Con ese cruzamiento se buscó mantener la adaptación al medio y la resistencia a ectoparásitos del cebú, junto con la calidad de carne y la precocidad del angus.
– ¿Y qué características explican el crecimiento de la raza en el país?
El brangus puede adaptarse a todo el territorio y tiene esa plasticidad de poder utilizar un animal un poco más británico de acuerdo con la región, manteniendo la rusticidad, la calidad de carne y la precocidad.
Creo que esa capacidad de adaptarse a diferentes regiones y producir una carne de alta calidad hizo que el brangus se multiplicara y se convirtiera en una de las razas líderes en Paraguay, tanto en animales de faena como en reproductores vendidos, remates particulares, exposiciones y cantidad de hacienda comercializada.
– ¿La genética también fue evolucionando con las generaciones?
– Sí. Cuando uno ve lo que era el brangus que estaba en pista hace 20 años y ve lo que es hoy, la evolución es impresionante. Una vez que se llega a la variedad de tres octavos, se continúa con un plan de crianza en el que se van incorporando generaciones.
Primero se tiene el preparatorio, después el avanzado, luego el definitivo y posteriormente las generaciones definitivas. A medida que se incorporan generaciones, el animal va mejorando su adaptación y sus características.
Perfil
- Es licenciado en Administración Agraria, cuenta con vasta trayectoria en el sector ganadero y en la gestión institucional.
- Ocupa el cargo de presidente de la Asociación de Criadores de Brangus del Paraguay.
- Se desempeña como presidente y administrador de Rural Ganadera S.A.
- Fue expresidente de la Regional Ñeembucú.
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“La ganadería paraguaya tiene un potencial impresionante”
- Gabriela Francia
La raza brangus lleva más de 40 años de desarrollo en el país y logró fuerte presencia en rodeos por su capacidad de adaptarse a distintas regiones y sistemas productivos.
El licenciado Guillermo Sisul asumió la presidencia de la Asociación de Criadores de Brangus del Paraguay (ACBP) con el desafío de fortalecer el trabajo de la raza y acompañar el crecimiento de los productores. Su vínculo con la brangus comenzó desde joven, a partir de la actividad ganadera de su familia, y con el paso de los años fue incorporándose a la vida institucional del gremio hasta llegar a integrar la comisión directiva y posteriormente asumir la conducción de la organización.
Brangus es una raza sintética surgida del cruzamiento entre angus y razas cebuinas, desarrollada para combinar la calidad carnicera y precocidad de las razas británicas con la rusticidad y capacidad de adaptación del cebú. En Paraguay, la raza lleva más de 40 años de desarrollo y logró una fuerte presencia en los rodeos debido a su capacidad para adaptarse a distintas regiones y sistemas productivos. En entrevista con La Nación/Nación Media para la sección de Hacedores, Sisul destacó que esa “plasticidad” fue clave para su expansión y para convertirla en una de las razas de mayor presencia en la ganadería paraguaya.
–¿Qué significa personalmente para usted presidir Brangus Paraguay?
–Es una gran responsabilidad dirigir un gremio tan importante, tan grande y con tantos años de trayectoria. Yo me inicié viendo brangus en los campos de mi familia. Fue la raza que empezamos a criar y me acerqué a la asociación desde joven. Fui escalando hasta llegar a la comisión directiva y hoy me dieron el honor y la responsabilidad de dirigir. Es un desafío muy grande y lo estoy haciendo con mucha dedicación y mucha responsabilidad. Creo que hasta ahora es una de las satisfacciones más grandes que tuve dentro del gremio.
–¿Cuáles son los principales objetivos que se plantea al frente de la institución?
–Tenemos varios objetivos. Uno de los principales es volver a una realidad de llevar adelante los DEPs (Diferencias Esperadas en Progenie). Queremos que realmente se utilicen en varias cabañas y que empiecen a salir los números de DEPs de toros paraguayos, de manera que se puedan ir interconectando las cabañas con padres paraguayos de referencia. La idea es que vayan saliendo números de esas crías para alimentar la base de datos y darle valor a esos toros de referencia paraguayos. Queremos que se afiancen los DEPs paraguayos porque, cuando empecemos a vender genética al exterior, nuestros animales deben tener esos números.
–¿Qué aportan los DEPs al productor?
–La Diferencia Esperada en Progenie permite conocer el desempeño que pueden tener las crías de un determinado toro. Cuando un toro se utiliza en diferentes cabañas, se puede observar cuál es el desempeño de esas crías y eso nos da una previsibilidad de lo que puede transmitir ese animal. Hay distintos ítems. Por ejemplo, se puede determinar si un toro puede dar bajo peso al nacimiento o producir animales que lleguen a determinados pesos en menor tiempo. Entonces el productor puede elegir un toro dependiendo de si busca más kilos al destete, novillos más pesados o terneros más livianos al nacer.
–Además del trabajo genético, ¿qué otras líneas de acción están impulsando desde la asociación?
–Siempre estamos tratando de participar en todos los remates de los asociados y de difundir lo que respecta a brangus a lo largo y ancho del país. También llevamos adelante las nacionales, la Expo, buscando que haya cada vez mejores y mayor cantidad de animales.
–¿Cómo describiría actualmente el momento de la ganadería paraguaya?
–Creo que es un momento bastante bueno en la ganadería. Siempre hay cosas que mejorar y tenemos temas que debemos tratar con el Estado. También está el debate sobre si conviene dejar de vacunar o no y nosotros estamos trabajando y hablando sobre ese tema. Tenemos una disminución del hato y tenemos que tratar de volver a levantarlo. La gente invirtió mucho, pero no tuvimos estabilidad ni previsibilidad en los precios, por lo que en algunos casos tuvo que vender categorías productivas para poder pagar las cuentas de las inversiones.
–Frente a las oportunidades que ofrece la ganadería, ¿cuál es el desafío para seguir mejorando?
–Tenemos todas las condiciones y un potencial impresionante. Todo lo que llegamos a hacer con el tipo de carne que tenemos hoy lo demuestra. Antes hablábamos de que traíamos carne de Santa Fe y hoy podemos ir a cualquier supermercado y conseguir carne que hace 15 o 20 años no se conseguía. El avance fue impresionante, pero todavía tenemos mucho camino para llegar a conquistar mercados estables con carne de altísima calidad. Necesitamos volumen y estandarizar más el tipo de carne.
–¿Qué aprendió desde este espacio trabajando directamente con productores y criadores?
–Hay varias cosas que se aprenden. Sobre todo, vamos viendo regional e internacionalmente cómo se comporta el brangus. Es una raza sintética que está compuesta por dos razas y que se va estabilizando. Hoy existen muchos estudios en biotecnología que permiten conocer la composición y los grados de sangre que tiene un animal y cómo se comporta en diferentes regiones. Eso nos permite ver que en diferentes zonas los productores tienen necesidades comunes, pero que pueden ser atendidas con diferentes biotipos. También tenemos la genómica, que puede mostrar cuál es el grado de sangre de cada animal.
–¿Ese intercambio también abre posibilidades para la genética paraguaya?
–Sí. Nos permite conocer criadores de diferentes regiones e intercambiar genética. Podemos tener esa oportunidad entre Pilar y Agua Dulce, por ejemplo, y también a nivel regional con otros países de Sudamérica. Inclusive estuvimos en Sudáfrica y existe interés de llevar animales. Todavía no llevamos animales ni carne a Sudáfrica, pero existe ese interés. Esa oportunidad de conocer criadores de diferentes partes del mundo y generar intercambio de genética es algo que probablemente no hubiéramos logrado sin este relacionamiento.
–¿Cómo está posicionada actualmente la carne paraguaya en el mercado internacional?
–El hecho de que hayamos entrado al mercado americano es importante, aunque entramos con una carne destinada a hamburguesas. Tenemos un pie adentro, pero deberíamos ir mejorando. Estamos vendiendo a muchas partes del mundo con buenos resultados, pero creo que la carne que se está enviando todavía no es una carne de nivel premium. Necesitamos mejorar algunas cosas para poder vender mejor y a mejores precios. Tenemos la calidad necesaria, pero hoy no tenemos el volumen. Todavía tenemos una hacienda un poco despareja, aunque si comparamos con años atrás, hoy estamos muchísimo mejor.
–¿Qué se necesita para avanzar en esa estandarización?
–Tenemos que ir emparejando y estandarizando el tipo de hacienda. Eso también tiene que llegar a los pequeños productores, para que la genética se disemine mejor y podamos tener una hacienda más estable. Necesitamos trabajar con la Rural y con el Estado, pero también entender que los precios en los frigoríficos marcan todo lo que se puede mejorar. Si uno tiene un buen precio en el frigorífico, eso se traslada hacia abajo y la gente puede invertir más. Necesitamos estabilidad para producir mejor y poder invertir más en genética, lo que finalmente va a redundar en una mejor calidad de carne.
–Otro de los temas que mencionó es la vacunación contra la fiebre aftosa. ¿Cuál es la posición del gremio?
–Queremos seguir vacunando. Existe un proyecto para suspender la vacunación antiaftosa y estamos trabajando y hablando sobre cuándo se debería dejar de vacunar. Según los estudios realizados, Paraguay lleva varios años sin brotes de fiebre aftosa y existe una presión de organismos internacionales para que el país pase a ser libre de fiebre aftosa sin vacunación. Pero queremos seguir vacunando. Es un tema que requiere seguir hablando y analizando.
–Para conocer más a la raza, ¿cómo fue evolucionando en Paraguay?
–La asociación tiene más de 40 años, estamos hablando de 42 o 43 años, y la raza se origina en el cruzamiento del angus y el cebú. En Paraguay había mucho cebú y también había gente que criaba angus, pero el angus es un animal de zonas templadas y nosotros tenemos un clima subtropical. El angus no tiene la misma capacidad para disipar el calor. Entonces, al adaptarse a un clima diferente, puede ir perdiendo algunas de sus cualidades carniceras. En EE. UU., en el King Ranch, se hizo la combinación del cebú con el angus y se estabilizó la variedad de tres octavos. Con ese cruzamiento se buscó mantener la adaptación al medio y la resistencia a ectoparásitos del cebú, junto con la calidad de carne y la precocidad del angus.
–¿Y qué características explican el crecimiento de la raza en el país?
–El brangus puede adaptarse a todo el territorio y tiene esa plasticidad de poder utilizar un animal un poco más británico de acuerdo con la región, manteniendo la rusticidad, la calidad de carne y la precocidad. Creo que esa capacidad de adaptarse a diferentes regiones y producir una carne de alta calidad hizo que el brangus se multiplicara y se convirtiera en una de las razas líderes en Paraguay, tanto en animales de faena como en reproductores vendidos, remates particulares, exposiciones y cantidad de hacienda comercializada.
–¿La genética también fue evolucionando con las generaciones?
–Sí. Cuando uno ve lo que era el brangus que estaba en pista hace 20 años y ve lo que es hoy, la evolución es impresionante. Una vez que se llega a la variedad de tres octavos, se continúa con un plan de crianza en el que se van incorporando generaciones. Primero se tiene el preparatorio, después el avanzado, luego el definitivo y posteriormente las generaciones definitivas. A medida que se incorporan generaciones, el animal va mejorando su adaptación y sus características.