Desde la Cappro indicaron que aunque los números parezcan elevados, todavía son inferiores al incremento de la disponibilidad de la materia prima en los diez meses del año. Foto: Archivo
Aceiteras registraron incremento del 38 % en la molienda de soja en octubre
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Al mes de octubre del 2023 las industrias de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) registraron una molienda acumulada de soja que llegó a las 2.520.823 toneladas, que representó un incremento del 38 % en la comparación interanual. El volumen de procesamiento significó un aprovechamiento del 65 % de la capacidad nominal, un punto por encima del registro del mes de septiembre.
Según indicó el gremio, aunque el aumento parezca elevado, todavía es bastante inferior al incremento de la disponibilidad de esta materia prima en los diez meses del año. Asimismo, mencionaron que estuvo muy lejos de los niveles óptimos con los que operaría cualquier fábrica si no tuviera factores que limiten su desempeño.
Con respecto a los números de noviembre y diciembre, subrayaron que se espera que la industrialización de oleaginosas sea bastante limitada, porque los propios registros de agregado de valor y exportación de granos en estado natural dieron cuenta de que la mayor parte de la oferta disponible ya fue procesada o exportada, en los primeros diez meses de este año.
En tanto, la industrialización acumulada alcanzó las 2.595.203 toneladas, siendo una mejoría de 8 % con respecto al promedio para este periodo en los últimos tres años. Los mejores registros acumulados con varios años anteriores superaban los 3 millones de toneladas; y en octubre, se ubicó en torno a las 274 mil toneladas.
“Estos valores confirman las expectativas negativas que se venían anunciando prácticamente desde inicios del año, ya que a pesar de la recuperación de la producción primaria las condiciones de competitividad de la agroindustria no han mejorado por falta de políticas que así lo permitan”, enfatizó la Cappro. A esto se sumarían factores externos que limitaron la posibilidad de agregar valor a nivel local, tanto logística como el aumento significativo de la demanda por nuestros granos.
Molienda de soja sigue creciendo y apunta a cerrar el año con nivel histórico
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El informe de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) actualizado al mes de agosto del presente ejercicio indica que en el acumulado se registró un incremento de 12,3 % y el desempeño apunta a alcanzar un nivel considerado histórico.
Entre enero y agosto se procesaron 2.607.810 toneladas de soja, el mayor acumulado para ese período desde 2016. El valor representa el aumento citado anteriormente de 12,3 % con respecto al mismo periodo del año pasado.
De acuerdo a los datos del gremio, de seguir a un ritmo similar en lo que queda del año, la molienda de la soja podría superar su mejor registro anual histórico de unos 3,7 millones de toneladas, conseguido en 2017.
Datos del procesamiento local. Foto: Captura
Desempeño de agosto
En el mes de agosto, el procesamiento trepó hasta 373.090 toneladas, unas 33 mil toneladas por encima de lo que se registró en el octavo mes de 2025, consolidando el séptimo mes consecutivo en el que se registra una mejora en esta comparativa.
En cuanto al procesamiento acumulado de girasol y canola, se situó en 31.678 toneladas, una caída interanual del 14,4 %. A pesar de dicho resultado negativo, la agroindustria de procesamiento de granos oleaginosos creció en su conjunto 12 % interanual hasta el momento.
En lo que va del año, la utilización de capacidad instalada alcanzó un 82 % a agosto. Este porcentaje representa un incremento con respecto a lo que se había conseguido al mes de julio, y, en este caso, también frente al resultado del mismo periodo del año pasado. En ambos casos la mejora fue de 2 puntos porcentuales, según el reporte.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
Soja: molienda sigue con altos niveles, superiores al 12 %
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El procesamiento llegó a julio a aproximadamente 382.000 toneladas de granos.
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer los datos actualizados al mes de julio sobre la actividad del sector, la cual sigue demostrando gran dinamismo.
Durante julio se industrializaron aproximadamente 382.000 toneladas de soja. Se trata del segundo mayor volumen mensual registrado por la industria, solo por debajo de las más de 385.000 toneladas procesadas en marzo de 2017.
El procesamiento acumulado entre enero y julio llegó a 2.234.720 toneladas, más de 252.000 toneladas más que en el mismo periodo de 2025. La variación interanual fue de 12,7 %. Para encontrar un acumulado entre enero y julio superior hay que remontarse a 2018, cuando la molienda al séptimo mes alcanzó 2,25 millones de toneladas.
Desde la Cappro se valora que una mayor molienda también dinamiza la actividad de proveedores de bienes y servicios y amplía la disponibilidad de derivados, como el aceite, harina y cascarilla para la ganadería, la industria alimentaria y los biocombustibles.
OTROS PRODUCTOS
Por otro lado, el procesamiento de oleaginosas y cereales distintos de la soja alcanzó 31.678 toneladas acumuladas a julio, frente a 36.999 toneladas en el mismo periodo de 2025. Esto representa una reducción de 5.321 toneladas, equivalente al 14,4 %.
Al cierre de julio, la utilización de la capacidad instalada para industrializar soja alcanzó el 80 %, impulsada por el buen ritmo de procesamiento de los últimos meses. El indicador mejoró 2 puntos porcentuales frente al cierre del primer semestre y se mantuvo en el mismo nivel observado en julio de 2025.