Desde el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), informaron que se encuentran en la tarea de fortalecer el uso de las nuevas tecnologías para la recolección de datos en el ámbito agrícola, como la implementación de satélites.
Para ello, mantuvieron una jornada de trabajo con la Agencia Espacial del Paraguay (AEP), dependiente de la Presidencia de la República, para determinar acciones de cooperación enmarcadas al objetivo señalado.
Básicamente, las tareas consistirían en incorporar nuevas herramientas tecnológicas a los trabajos de campo que realiza el Senave, y para el efecto ambas instituciones acordaron suscribir un acuerdo de cooperación interinstitucional.
Lea también: Sector ganadero debe enfrentar problemáticas para aprovechar oportunidades
Registro y seguimiento
Tanto el Senave como el AEP, destacaron que el trabajo conjunto contribuirá en gran medida a contar con datos precisos sobre varios aspectos de la actividad agrícola del país, como el registro, seguimiento y monitoreo de parcelas de productores de semillas.
Así también, se podrán realizar monitoreos específicos, identificación de zonas competentes para la producción por rubro, así como la mitigación de riesgos, además de aminorar los costos operativos, entre otros beneficios.
La agencia espacial remarcó que esta iniciativa coincide con un ambicioso proyecto a desarrollarse con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), con la idea de contribuir al desarrollo de las capacidades nacionales en el sector espacial, el fortalecimiento del desarrollo social, económico, científico, tecnológico y agrícola del país, entre otros.
Puede interesarle: Bananeros esperan que intermediación de embajada argentina sea positiva
Dejanos tu comentario
Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
Te puede interesar: La aviación y el turismo buscan transformar la conectividad del país
“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
Podés leer: Conozca más sobre los casi 300 mercados abiertos para las carnes con sello paraguayo
Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
Leé además: Luque se erige como polo de desarrollo inmobiliario
En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
Leé también: Eduardo Gustale Gill: “Duplicar la economía es un objetivo claro y ambicioso”
Dejanos tu comentario
Alianza pública-privada busca certificar la autenticidad genética de las semillas en Paraguay
A fin de fortalecer la innovación, la investigación y la modernización del sistema nacional de registro y protección de cultivares, el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) y la Asociación Paraguaya de Obtentores Vegetales (Parpov) firmaron un convenio de cooperación para implementar marcadores moleculares en la identificación de variedades vegetales.
Según informó el Senave, la alianza contempla la coordinación de acciones en materia de formación, capacitación, investigación y prestación de servicios técnicos y profesionales, con el propósito de impulsar el desarrollo institucional y fortalecer el sistema de protección y certificación varietal.
Lea más: Tras 45 años de trabajo, productor de Benjamín Aceval abastece al programa Hambre Cero
Desarrollo de una base de datos genética
Como parte del acuerdo específico, el Senave asumirá el compromiso de establecer los mecanismos de coordinación entre ambas instituciones mediante la conformación de un equipo técnico encargado del desarrollo de los proyectos.
Asimismo, la institución trabajará en la elaboración de procedimientos y protocolos para la identificación genética, además de desarrollar y validar procesos para el uso de marcadores moleculares que permitan crear una base de datos molecular nacional y elaborar perfiles genéticos destinados al registro de cultivares.
Apoyo técnico y provisión de materiales
Por su parte, Parpov colaborará en el desarrollo de herramientas para la identificación de materiales genéticos que contribuyan al fortalecimiento del sistema de protección y certificación varietal.
Entre sus compromisos figura la provisión de materiales genéticos y muestras patrón de la categoría más alta disponible para implementar el sistema de identificación mediante marcadores moleculares.
Además, la asociación brindará apoyo metodológico y bioinformático para la identificación de materiales genéticos, así como los insumos técnicos, de laboratorio y de campo requeridos para la ejecución del proyecto.
Dejanos tu comentario
Reportan récord de exportación de stevia al cierre de mayo
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) informó que al cierre del quinto mes del año se reportó el mayor registro de exportación de stevia en el quimestre de los últimos años. En dicho periodo, las estadísticas de envíos evidenciaron un fuerte repunte en comparación con ejercicios anteriores.
La stevia, tradicionalmente conocida como ka’a he’ẽ, al igual que tres variedades de poroto registraron un importante crecimiento en el volumen de exportaciones durante los primeros cinco meses de 2026. Estas registraron 142 toneladas en comparación con las 23 toneladas registradas en el mismo periodo del 2025, equivalente a un crecimiento del 518 %, conforme a los datos de la Ventanilla Única del Exportación (VUE).
A su vez, detallaron que el volumen alcanzado en 2026 fue significativo. “Como referencia en 2021 se exportaron 27 toneladas, en 2022 unas 57 toneladas, en 2023 se enviaron 69 toneladas, y en 2024 unas 118 toneladas”, destacaron.
Los principales destinos de exportación en este periodo tuvieron a Argentina, Uruguay, Chile y España, siendo este último el país que se posiciona como mayor importador de la stevia paraguaya.
Del mismo modo, señalaron que las legumbres presentaron alzas en los envíos registrados en el periodo señalado. El poroto, en las variedades mungo, negro y colorado, pasó de 853 toneladas en 2025, a 3.748 toneladas. La mayor parte fue enviada a Indonesia, Filipinas, Vietnam, Taiwán, Tailandia, Malasia, Brasil, Emiratos Árabes y España.
“Cabe destacar el esfuerzo articulado de los actores que integran la cadena de producción y comercialización, así como de los organismos públicos que intervienen en cada proceso”, resaltaron, agregando que el Senave cumple un rol clave mediante las inspecciones y certificaciones fitosanitarias, contribuyendo a garantizar que los productos paraguayos cumplan con las exigencias de los países de destino y fortalezcan su presencia en los mercados internacionales.
Buen momento
Según indicó la Unión de Gremios de la Producción, la rubro de stevia en Paraguay atraviesa un momento de crecimiento impulsado por la demanda sostenida tanto en el mercado interno como en el exterior. El desafío del rubro apunta a ampliar la producción y mejorar la productividad para aprovechar el potencial del cultivo.
En ese sentido, detallaron que existen planes de expansión que podrían llevar el cultivo hasta 50.000 hectáreas, con la participación de hasta 100.000 familias productoras, lo que convertiría al producto en un importante motor de desarrollo rural.
Lea más: Sector cárnico asegura variedad de oferta para el asado mundialista
Dejanos tu comentario
UIP y Senave unen esfuerzos para fortalecer la producción y competitividad de las empresas
La Unión Industrial Paraguaya (UIP) y el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) firmaron un acuerdo de cooperación interinstitucional con el objetivo de impulsar acciones conjuntas orientadas al fortalecimiento de la producción nacional, la competitividad empresarial y el desarrollo de las cadenas productivas del país.
El convenio fue suscrito por el presidente de la UIP, Enrique Duarte, y el titular del Senave, Ramiro Samaniego, quienes coincidieron en la necesidad de generar una mayor articulación entre el sector público y privado para acompañar el crecimiento de la industria paraguaya.
La alianza contempla la realización de programas de capacitación, asistencia técnica e intercambio de conocimientos, además de la promoción de iniciativas que permitan mejorar las capacidades de las empresas vinculadas a la producción y transformación de materias primas.
Leé también: Paraguay gana protagonismo en plan de integración gasífera del Mercosur
Uno de los principales ejes del acuerdo apunta a facilitar el acceso a información técnica y normativa relevante para el sector productivo. Esto permitirá que las industrias cuenten con mayores herramientas para adaptarse a las exigencias de los mercados, mejorar sus procesos y fortalecer sus estándares de calidad.
Asimismo, ambas instituciones prevén desarrollar espacios de intercambio técnico y cooperación que contribuyan a identificar oportunidades de mejora en las distintas cadenas de valor, promoviendo una producción más eficiente y competitiva.
Desde el sector industrial consideran que la coordinación con organismos técnicos resulta clave para acompañar el crecimiento de las empresas y responder a los desafíos que plantean los mercados nacionales e internacionales.
En ese contexto, la calidad, la sanidad y el cumplimiento de requisitos técnicos adquieren cada vez mayor relevancia para acceder a nuevas oportunidades comerciales.
Por su parte, el Senave aportará su experiencia en temas vinculados a la sanidad vegetal, certificaciones y regulaciones técnicas, aspectos que tienen incidencia directa sobre la producción agroindustrial y el desarrollo de diversas actividades económicas.