La Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) compartió su más reciente informe en cuanto a las perspectivas agroclimáticas para el último trimestre del año, en el que se espera que el anunciado fenómeno de El Niño llegue finalmente a partir de esta segunda mitad de octubre.
Esto, teniendo en cuenta que la transición a este fenómeno, caracterizado por traer lluvias, al pasar de lo que es La Niña, que ocasionó una intensa sequía de tres largos periodos. Todo esto es una consecuencia del cambio climático y está tardando más de lo que se esperaba, por lo que empezó a inquietar a los productores agrícolas que precisan de la humedad adecuada para seguir con los cultivos.
Sobre el punto, el asesor agroclimático de la Capeco, Eduardo Sierra, explicó justamente que la llegada de El Niño está tardando un poco más, debido a que se tuvo que superar los tres periodos de sequía, pero aseguró que llegará desde esta segunda mitad del mes de octubre.
Retraso generó preocupación
“Hay que tener en cuenta que en general, El Niño se hace efectivo en el Cono Sur a mediados de octubre, con el inicio de la primavera, y no actúa en otoño-invierno, como se difundió en algún momento”, expresó el especialista.
Sobre esta situación, explicó que las consecuencias del cambio climático justamente registra estas anomalías en el clima, y sostuvo que más bien solo está un poco retrasado por la intensidad de los vientos polares, según el experto.
Sierra hizo hincapié en dejar en claro el retraso de El Niño, debido a la preocupación que empezó a generar para los cultivos, pues sus efectos sin excesos son positivos en la mayor parte del área agrícola del Cono Sur, incluyendo a Paraguay, por lo que su presencia será dentro de esta primavera.
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La nueva inflación del agua amenaza con encarecer servicios y presionar a las economías
El cambio climático empieza a convertirse en un factor de costos para gobiernos, empresas y hogares. Las inversiones necesarias para garantizar agua segura podrían trasladarse a las tarifas y generar una nueva presión inflacionaria.
Durante décadas, el agua fue considerada un servicio básico de bajo costo relativo y con una disponibilidad que parecía garantizada. Sin embargo, el cambio climático está modificando esa ecuación económica. En un planeta en el que los extremos climáticos se vuelven más frecuentes —con regiones que enfrentan sequías prolongadas y otras que soportan inundaciones históricas— el acceso al agua comienza a transformarse en un factor de presión sobre las finanzas públicas, las empresas de servicios y el bolsillo de los consumidores.
Un reciente estudio de la Universidad de Stanford advierte que varias ciudades de Estados Unidos podrían duplicar sus tarifas de agua hacia mediados de siglo debido a la combinación de tres factores: menor disponibilidad del recurso, infraestructura envejecida y la necesidad de ejecutar grandes inversiones para adaptar los sistemas de abastecimiento al nuevo escenario climático.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, revela una tendencia que podría repetirse en distintas economías: el cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos.
El fenómeno representa una nueva forma de presión inflacionaria. Así como el aumento del precio del petróleo encarece el transporte y los alimentos, el incremento del costo del agua puede impactar en múltiples sectores productivos, desde la industria y la agricultura hasta los servicios urbanos.
En Estados Unidos, el valor promedio del agua potable ya aumentó durante las últimas décadas a un ritmo superior al de la inflación, debido principalmente al deterioro de las redes y a la necesidad de renovar una infraestructura que requiere inversiones multimillonarias. Ahora, el factor climático agrega una nueva capa de costos.
El caso analizado por los científicos en Santa Cruz, California, muestra el desafío que enfrentan muchas ciudades: después de aplicar medidas de ahorro y eficiencia, las autoridades deben recurrir a soluciones más costosas, como plantas de reutilización de aguas residuales, nuevos sistemas de almacenamiento y obras para garantizar el suministro en períodos de sequía.
La consecuencia económica es directa: las inversiones necesarias para asegurar la disponibilidad del recurso terminan reflejándose en las facturas de los consumidores.
Paraguay frente al desafío de administrar su ventaja hídrica: Aunque Paraguay posee una posición privilegiada por sus abundantes recursos hídricos, con una de las mayores disponibilidades de agua dulce per cápita de la región, el país tampoco está aislado de esta nueva realidad económica.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos Paraguay y Paraná demostraron en los últimos años que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. La reducción del calado afectó la logística fluvial, elevó costos de transporte y generó impactos sobre sectores estratégicos como la exportación agrícola y energética.
Al mismo tiempo, las inundaciones recurrentes exigen mayores inversiones en infraestructura urbana, sistemas de drenaje, protección de comunidades vulnerables y mantenimiento de caminos, recursos que compiten con otras prioridades del presupuesto público.
Para Paraguay, el desafío económico no pasa únicamente por disponer del recurso, sino por desarrollar infraestructura suficiente para administrarlo de manera eficiente. La expansión urbana, el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones aumentarán la demanda sobre los sistemas de agua potable y saneamiento.
En este contexto, la gestión del agua comienza a formar parte de la agenda de competitividad de los países. Las naciones que logren anticiparse con inversiones inteligentes en infraestructura resiliente tendrán mejores condiciones para atraer capital, sostener su producción y reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos.
El cambio climático dejó de ser solamente un problema ambiental. Se convirtió en una variable económica que afecta costos, inversiones, inflación y planificación empresarial. La próxima gran discusión mundial no será solo quién tiene agua, sino quién tiene la capacidad financiera y tecnológica para garantizarla.
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Aumenta preocupación ante escenario climático
Productores miden los riesgos ante las lluvias y el impacto en la calidad de los cultivos.
El escenario climático registrado a finales de junio tras las fuertes lluvias comienza a generar preocupación en el sector productivo ante el riesgo de un menor rendimiento e impacto en la calidad del maíz y otros cultivos. Según el informe de la consultora Stonex, la producción del cereal se mantiene estable en 5,31 millones de toneladas, pero el clima podría cambiar las reglas de juego.
“La combinación de lluvias frecuentes, elevada humedad relativa, menor luminosidad y episodios de bajas temperaturas crea condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades capaces de afectar la calidad comercial del grano”, indica el reporte de julio. Explica que el foco del mercado pasó del potencial de rendimiento que tendrían los granos a la sanidad de los mismos.
La consultora indica que las primeras cosechas de junio mostraron buenos resultados, pero las preocupaciones registradas preocupan. Afirma que los riesgos, hasta el momento, no se relacionan con “pérdidas significativas” en cuanto a la producción y las lluvias previstas para este mes podrían impactar en el proceso de secado natural del cultivo y ampliar el calendario de cosecha.
“La principal preocupación se concentra en un posible deterioro de la calidad, especialmente considerando que los descuentos comerciales comienzan a aplicarse cuando el porcentaje de granos dañados supera los parámetros establecidos por la industria. Algunos productores ya reportaron lotes próximos al límite de tolerancia durante las primeras entregas”, menciona el informe.
En el plano comercial, los valores observados para el maíz ascienden a USD 140 la tonelada y se mantiene la incertidumbre en cuanto a la evolución de los precios cuando la oferta en el mercado se vuelva más fuerte en las próximas semanas.
MISMA LÍNEA
Durante una entrevista con la 780 AM, el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, afirmó la semana pasada que el invierno “no va a ser fuerte”, pero sí preocupa el fenómeno de El Niño, debido a que una gran cantidad de agua puede afectar la producción de varios rubros en cosecha, generando un menor rendimiento. En ese punto, manifestó que uno de los que podría verse afectado es la producción de tomate.
“La presencia de El Niño está entrando muy fuerte y hay sectores que van a estar con problemas”, remarcó. El ministro indicó que se está trabajando en las recomendaciones para los productores, debido a que las lluvias serán constantes en los próximos meses.
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Aumenta preocupación ante las lluvias y el impacto en la calidad de los cultivos
El escenario climático registrado a finales de junio tras las fuertes lluvias comienza a generar preocupación en el sector productivo ante el riesgo de un menor rendimiento e impacto en la calidad del maíz y otros cultivos. Según el informe de la consultora Stonex, la producción del cereal se mantiene estable en 5, 31 millones de toneladas, pero el clima podría cambiar las reglas de juego.
“La combinación de lluvias frecuentes, elevada humedad relativa, menor luminosidad y episodios de bajas temperaturas crea condiciones favorables para el desarrollo de enfermedades capaces de afectar la calidad comercial del grano”, indica el reporte de julio. Explica que el foco del mercado pasó del potencial de rendimiento que tendrían los granos a la sanidad de los mismos.
La consultora indica que las primeras cosechas de junio mostraron buenos resultados, pero las preocupaciones registradas preocupan. Afirma que los riesgos, hasta el momento, no se relacionan con “pérdidas significativas” en cuanto a la producción y las lluvias previstas para este mes podrían impactar en el proceso de secado natural del cultivo y ampliar el calendario de cosecha.
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“La principal preocupación se concentra en un posible deterioro de la calidad, especialmente considerando que los descuentos comerciales comienzan a aplicarse cuando el porcentaje de granos dañados supera los parámetros establecidos por la industria. Algunos productores ya reportaron lotes próximos al límite de tolerancia durante las primeras entregas”, menciona el informe.
En el plano comercial, los valores observados para el maíz ascienden a USD 140 la tonelada y se mantiene la incertidumbre en cuanto a la evolución de los precios cuando la oferta en el mercado se vuelva más fuerte en las próximas semanas.
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“La presencia de El Niño está entrando muy fuerte y hay sectores que van a estar con problemas”, remarcó. El ministro indicó que se está trabajando en las recomendaciones para los productores, debido a que las lluvias serán constantes en los próximos meses.
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Emiten recomendaciones para proteger cultivos y ganado ante bajas temperaturas
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) recomendó a los productores implementar de forma anticipada medidas de protección para cultivos y animales, especialmente durante las primeras horas del martes 7 y miércoles 8 de julio, considerando el pronóstico de heladas.
Este lunes la cartera agraria emitió una alerta agrometeorológica ante el pronóstico de un marcado descenso de las temperaturas, señalando el riesgo de ocurrencia de heladas agrometeorológicas en sectores del centro y sur de la Región Oriental.
Entre las principales recomendaciones emitidas por el MAG se encuentran: proteger las hortalizas mediante coberturas, mantas térmicas, túneles o microtúneles, aplicar riego por aspersión nocturno cuando las condiciones técnicas lo permitan.
Además, mantener una adecuada humedad del suelo para reducir el impacto del descenso térmico, también proveer refugio y asegurar la disponibilidad de agua y alimento para los animales, monitorear permanentemente los pronósticos y alertas meteorológicas oficiales, así como dar atención especial a cultivos sensibles.
“Es importante recordar que los rubros hortícolas se encuentran entre los más vulnerables ante las bajas temperaturas, por lo que resulta fundamental implementar medidas de resguardo antes del ingreso de las condiciones más severas”, explicaron.
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La institución recordó que “la helada agrometeorológica se presenta cuando la temperatura del aire desciende a 3 °C o menos dentro del abrigo meteorológico”, condición que puede afectar especialmente a las hortalizas, frutales y otros rubros sensibles al frío.
Asimismo, explicaron que se recomienda vigilar especialmente las zonas bajas y depresiones del terreno, donde las temperaturas mínimas tienden a ser más extremas y aumenta la probabilidad de formación de heladas.
“La emisión de alertas tempranas forma parte de las acciones orientadas a proteger la producción nacional, fortalecer la capacidad de respuesta del sector agropecuario y reducir el impacto de eventos climáticos adversos en las familias rurales”, mencionaron.
Por último, señalaron que con el objetivo de continuar el compromiso con la gestión preventiva del riesgo, el MAG continuará difundiendo información técnica actualizada para apoyar la toma de decisiones oportunas por parte de los productores.
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