El economista jefe del Banco Central del Paraguay (BCP), Miguel Mora, manifestó que actualmente la prioridad de la banca es centrarse en mantener una inflación baja, en línea con el objetivo establecido para el cierre de año, en torno a 4 %. Mientras tanto, respetarán las tendencias del precio del dólar en el mercado sin realizar intervenciones, según declaró Mora.
“Nuestro objetivo principal hoy es la inflación que está en 3,5 %. Sobre el precio del dólar, nosotros respetamos las tendencias del mercado”, señaló Mora a la 1000 AM. También mencionó que existe un aumento del tipo de cambio en las monedas de Uruguay, Perú, México, Brasil, Chile y Colombia, aparte de la depreciación que sufre Argentina, pero ya desde hace años.
Si la tendencia de suba de la divisa norteamericana sigue, uno de los afectados será el sector de importadores en el país. Al respecto, la Asociación de Importadores del Paraguay (Asimcopar) ya se pronunció y pidió al BCP contener la suba. Sin embargo, la banca ha sido clara sobre el pedido.
El dólar bajó en la jornada 10 puntos, ubicándose así en G. 7.410 a la venta minorista, 20 puntos por debajo del pico de G. 7.430, registrado el pasado 17 de octubre, de acuerdo al histórico de las pizarras del mercado cambiario.
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Argentina
El economista jefe del BCP habló además sobre la macroeconomía de Argentina, que en días más tendrá elecciones generales presidenciales, un hecho que determinará la política económica y monetaria del país para los próximos años, atendiendo la crisis que viven desde hace dos décadas por la depreciación del peso.
“Tienen que ordenar la macroeconomía, no hay confianza en el peso. La inflación está por 140 %. Vemos que es un camino para restablecer eso, pero lo que previamente se necesita es eliminar el financiamiento monetario del déficit que tienen. Hoy gastan más de lo que ingresa”, opinó Mora sobre la economía del vecino país.
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La nueva inflación del agua amenaza con encarecer servicios y presionar a las economías
El cambio climático empieza a convertirse en un factor de costos para gobiernos, empresas y hogares. Las inversiones necesarias para garantizar agua segura podrían trasladarse a las tarifas y generar una nueva presión inflacionaria.
Durante décadas, el agua fue considerada un servicio básico de bajo costo relativo y con una disponibilidad que parecía garantizada. Sin embargo, el cambio climático está modificando esa ecuación económica. En un planeta en el que los extremos climáticos se vuelven más frecuentes —con regiones que enfrentan sequías prolongadas y otras que soportan inundaciones históricas— el acceso al agua comienza a transformarse en un factor de presión sobre las finanzas públicas, las empresas de servicios y el bolsillo de los consumidores.
Un reciente estudio de la Universidad de Stanford advierte que varias ciudades de Estados Unidos podrían duplicar sus tarifas de agua hacia mediados de siglo debido a la combinación de tres factores: menor disponibilidad del recurso, infraestructura envejecida y la necesidad de ejecutar grandes inversiones para adaptar los sistemas de abastecimiento al nuevo escenario climático.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, revela una tendencia que podría repetirse en distintas economías: el cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos.
El fenómeno representa una nueva forma de presión inflacionaria. Así como el aumento del precio del petróleo encarece el transporte y los alimentos, el incremento del costo del agua puede impactar en múltiples sectores productivos, desde la industria y la agricultura hasta los servicios urbanos.
En Estados Unidos, el valor promedio del agua potable ya aumentó durante las últimas décadas a un ritmo superior al de la inflación, debido principalmente al deterioro de las redes y a la necesidad de renovar una infraestructura que requiere inversiones multimillonarias. Ahora, el factor climático agrega una nueva capa de costos.
El caso analizado por los científicos en Santa Cruz, California, muestra el desafío que enfrentan muchas ciudades: después de aplicar medidas de ahorro y eficiencia, las autoridades deben recurrir a soluciones más costosas, como plantas de reutilización de aguas residuales, nuevos sistemas de almacenamiento y obras para garantizar el suministro en períodos de sequía.
La consecuencia económica es directa: las inversiones necesarias para asegurar la disponibilidad del recurso terminan reflejándose en las facturas de los consumidores.
Paraguay frente al desafío de administrar su ventaja hídrica: Aunque Paraguay posee una posición privilegiada por sus abundantes recursos hídricos, con una de las mayores disponibilidades de agua dulce per cápita de la región, el país tampoco está aislado de esta nueva realidad económica.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos Paraguay y Paraná demostraron en los últimos años que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. La reducción del calado afectó la logística fluvial, elevó costos de transporte y generó impactos sobre sectores estratégicos como la exportación agrícola y energética.
Al mismo tiempo, las inundaciones recurrentes exigen mayores inversiones en infraestructura urbana, sistemas de drenaje, protección de comunidades vulnerables y mantenimiento de caminos, recursos que compiten con otras prioridades del presupuesto público.
Para Paraguay, el desafío económico no pasa únicamente por disponer del recurso, sino por desarrollar infraestructura suficiente para administrarlo de manera eficiente. La expansión urbana, el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones aumentarán la demanda sobre los sistemas de agua potable y saneamiento.
En este contexto, la gestión del agua comienza a formar parte de la agenda de competitividad de los países. Las naciones que logren anticiparse con inversiones inteligentes en infraestructura resiliente tendrán mejores condiciones para atraer capital, sostener su producción y reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos.
El cambio climático dejó de ser solamente un problema ambiental. Se convirtió en una variable económica que afecta costos, inversiones, inflación y planificación empresarial. La próxima gran discusión mundial no será solo quién tiene agua, sino quién tiene la capacidad financiera y tecnológica para garantizarla.
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¿Qué pasará con el dólar en los próximos meses y por qué Paraguay aparece entre los grandes beneficiados?
Un análisis de Citi prevé que la debilidad del dólar persistirá en el corto y mediano plazo, un escenario que favorece a las economías exportadoras de América Latina. En ese contexto, el guaraní se ubica como la tercera moneda con mejor desempeño de la región en 2026.
La depreciación del dólar frente a las principales monedas internacionales está generando un escenario más favorable para varias economías latinoamericanas y Paraguay figura entre los países que mejor capitalizan esta tendencia. De acuerdo con el más reciente panorama económico presentado por Citi, la moneda estadounidense seguiría mostrando debilidad durante los próximos 12 a 18 meses, un factor que podría continuar fortaleciendo al guaraní y reduciendo presiones sobre la inflación importada.
El economista jefe para América Latina de Citi, Ernesto Revilla, sostuvo que el actual comportamiento del dólar representa un impulso para las monedas de la región, especialmente en los países exportadores de materias primas. A su juicio, la combinación de una divisa estadounidense menos fuerte y precios internacionales elevados de los commodities mejora las condiciones de intercambio y fortalece la estabilidad cambiaria.
Para Paraguay, este contexto resulta especialmente relevante. Además de favorecer la competitividad de sectores como la soja, la carne y otros productos de exportación, un guaraní fortalecido contribuye a contener el costo de bienes importados, moderar las presiones inflacionarias y generar un entorno de mayor previsibilidad para empresas e inversionistas.
Las cifras reflejan ese desempeño. Según datos de Bloomberg, el guaraní registra una apreciación del 8,58 % frente al dólar en lo que va de 2026, ubicándose como la tercera moneda con mejor rendimiento de América Latina, solo por detrás del peso colombiano, con un avance de 14,60 %, y del colón costarricense, con 10,17 %.
Detrás de Paraguay aparecen:
- el peso dominicano (7,44 %)
- el real brasileño (6,95 %)
- el peso mexicano (2,64 %)
- y el quetzal guatemalteco (0,54 %).
En el extremo opuesto se encuentran:
- el peso uruguayo (-3,22 %)
- el peso chileno (-2,80 %)
- el peso argentino (-2,43 %)
- la lempira hondureña (-1,69 %)
- y el sol peruano (-1,13 %).
El informe de Citi considera que este escenario podría mantenerse al menos durante el corto y mediano plazo. Incluso en países donde persisten incertidumbres políticas o económicas, la expectativa es que monedas como el real brasileño, el peso mexicano y el peso colombiano continúen mostrando resiliencia gracias al contexto internacional.
En el caso paraguayo, la evolución del tipo de cambio adquiere una importancia adicional tras la obtención del grado de inversión y el creciente interés de capitales extranjeros por el país. Una moneda relativamente estable reduce los riesgos cambiarios para quienes invierten en el mercado local y mejora las perspectivas para nuevos proyectos productivos.
No obstante, los analistas advierten que la evolución del dólar seguirá dependiendo de factores externos, como las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, el ritmo de crecimiento de la economía mundial y el comportamiento de los mercados financieros. Mientras esas variables no cambien de manera significativa, el consenso es que el dólar difícilmente recuperará en el corto plazo la fortaleza observada en años anteriores.
Para Paraguay, ese panorama representa una oportunidad para consolidar la estabilidad macroeconómica, mantener bajo control las presiones inflacionarias y fortalecer el atractivo del país como destino de inversiones, siempre que el contexto internacional continúe favoreciendo a las economías exportadoras de la región.
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La moneda más poderosa del mundo estrena un cambio que sorprende al mercado
Por primera vez en la historia, la firma de un presidente en ejercicio aparecerá en los billetes estadounidenses. La decisión, adoptada para conmemorar los 250 años de la independencia del país, modifica un esquema de emisión que se mantenía prácticamente inalterado desde el siglo XIX.
El sistema monetario de Estados Unidos acaba de registrar un hecho inédito. Los nuevos billetes de dólar comenzaron a incorporar la firma del presidente Donald Trump, una decisión que rompe con una tradición de 165 años y marca un cambio histórico en la emisión de la moneda de mayor circulación y reserva del mundo.
La medida fue oficializada por el Departamento del Tesoro como parte de las celebraciones por el 250.º aniversario de la independencia estadounidense. Los primeros ejemplares corresponden a los billetes de USD 100 y, progresivamente, el nuevo esquema alcanzará a las demás denominaciones.
Hasta ahora, los billetes estadounidenses llevaban exclusivamente las firmas del secretario del Tesoro y del tesorero de Estados Unidos, un criterio que se mantenía desde 1861. Con la modificación, la firma presidencial reemplaza la del tesorero y acompañará a la del secretario del Tesoro, Scott Bessent, convirtiendo a Trump en el primer mandatario en funciones en figurar de esa manera en el papel moneda del país.
Desde el punto de vista económico, el cambio no altera el valor, la validez ni las características de seguridad de los billetes. La Oficina de Grabado e Impresión (Bureau of Engraving and Printing), organismo responsable de fabricar el papel moneda estadounidense, mantiene intactos los procesos de diseño, impresión y medidas antifalsificación; la modificación se limita a las firmas impresas en el anverso de los billetes.
Si bien el impacto práctico sobre el funcionamiento del sistema financiero es nulo, la decisión adquiere relevancia por tratarse de un cambio institucional en uno de los símbolos económicos más reconocidos del planeta. Además de representar un quiebre con más de un siglo y medio de tradición, los nuevos billetes podrían despertar un fuerte interés entre coleccionistas y especialistas en numismática por tratarse de una emisión considerada histórica.
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El dólar se estabilizó y será más previsible, según la Asociación de Casas de Cambio
El tipo de cambio fue uno de los temas más comentados a lo largo del primer semestre del año. Ahora, se espera que el comportamiento en el mercado sea más previsible, considerando que hay una coyuntura que está presionando a la suba, tanto por factores internos, como del exterior.
Emil Mendoza, titular de la Asociación de Casas de Cambio del Paraguay, explicó que el dólar se está estabilizando en su cotización. “Se está estabilizando en nuestro país el dólar y hay razones, algunas son nacionales, otras internacionales, que están ayudando a que la moneda norteamericana tenga estabilidad en nuestro mercado”, comenzó explicando.
Entre otras cosas, sostuvo que el segundo semestre está marcado por la mayor compra de dólares a nivel local, considerando las ventas de fin de año.
“Ya estamos en el segundo semestre del año, se caracteriza por la mayor compra en el mercado nacional de dólares para pagar mercaderías en el exterior que luego son vendidas llegadas las fiestas de fin de año”, argumentó en diálogo con 1000 AM.
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Hasta fin de año
Lo mencionado marca una tendencia, al exportar dólares, en pocas palabras, “lo que presiona a la suba a nivel nacional”, expresó, para luego apuntar al panorama externo, sobre el cual precisó que la moneda norteamericana está más estable con relación a otras. “Eso ya nos hace ver el futuro del dólar en nuestro mercado por lo menos hasta fin de año, ya que se va a mantener en estos precios o que va a sufrir una leve suba”, auguró.
El dólar arrancó el año por sobre los G. 6.500, pero rápidamente se observó una presión a la baja, cuestión que se hizo más patente en el mes de abril. Desde mayo ya no hubo mayores cambios y actualmente la moneda norteamericana se encuentra en G. 6.020 a la compra y G. 6.075 a la venta.
A pesar de todo el movimiento generado, el Banco Central del Paraguay (BCP) se mantuvo firme en no intervenir en el tipo de cambio, ya que consideró que fueron fluctuaciones naturales del mercado.