La Cámara Paraguaya de Insurtech aún es muy nueva en el país y nació con el objetivo de aglutinar al sector para fortalecer la cultura aseguradora con tecnologías aplicadas al negocio. Así lo explicó el presidente del gremio, Alberto Duarte.
Duarte indicó que son 11 los referentes del rubro que se juntaron para construir una identidad que ayude al mercado a crear un posicionamiento y mayor penetración en el sector, ya que nuestro país era el único en la región que no contaba con un gremio.
“Todos comenzamos a investigar y nos dimos cuenta y nos enteramos también de que la tecnología aplicada en nuestro sector ya era una realidad en todo lo que es Latinoamérica. Entonces ahí es donde dijimos, hagamos esto en Paraguay y cuando comenzamos a hablar del tema nos dimos cuenta de que Paraguay es el único país de Sudamérica que no tenía una cámara”, comentó a la 1000 AM.
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El titular de la cámara expuso que desde que dieron los primeros pasos, rápidamente nuestro país fue mostrando su capacidad en cuanto a compañías de seguro, bróker de seguro, agentes productores, corredoras de seguro, compañías de tecnología y startups, pero que aún se espera escalar más para llegar a ser referentes en innovación en Sudamérica.
“Nosotros ya estamos en el mapa, ya estamos posicionados, tenemos una cámara, estamos en el radar. Justamente fuimos en el mes de junio, en la quincena, fuimos a nuestro primer MIG Day internacional en Argentina”, detalló y precisó que hoy es Brasil el líder en el mercado insurtech con un 40 % de startups, seguido de Chile, Argentina y Colombia como mercados emergentes.
Aseguró que trabajarán para que Paraguay se convierta en un hub de innovación aprovechando el porcentaje de emprendedores trabajando en el negocio y que luego se pueda exportar tecnología. “Consideramos que hay materia gris, hay materia prima para desarrollar eso. Y el mercado ve a Paraguay como un potencial hub de innovación”, reiteró.
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Artesanía con futuro: espacios de capacitación para profesionalizar al sector
El IPA cuenta con nuevos espacios habilitados para la capacitación en textiles, cerámica, madera y cuero para la transmisión de técnicas que forman parte de la identidad cultural.
El Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA) habilitó nuevos espacios de capacitación que apuntan a algo más que preservar tradiciones: convertir la artesanía en una verdadera oportunidad de desarrollo económico y profesional.
Los talleres, equipados para formación en textiles, cerámica, madera y cuero, buscan fortalecer las habilidades de artesanos y abrir las puertas a nuevos interesados en un sector que combina identidad cultural con potencial productivo.
La iniciativa cobra relevancia en un contexto en el que las industrias creativas ganan terreno como generadoras de ingresos y empleo. Y es en ese camino que el IPA apuesta a formalizar, perfeccionar y escalar la producción artesanal.
Para ello se integra la capacitación técnica con espacios de intercambio y aprendizaje colectivo. Además de los talleres, se suma un espacio multiuso pensado para reuniones, colaboración y actividades de práctica, claves para el crecimiento del sector.
La habilitación contó con la presencia de la primera dama, Leticia Ocampos, como parte del respaldo institucional a la artesanía nacional.
Más allá de la infraestructura, la apuesta es clara, posicionar la artesanía paraguaya no solo como patrimonio cultural, sino como motor de desarrollo, con mayor valor agregado, innovación y acceso a mercados.
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Industria, energía y empleo: la agenda en común
Industriales y autoridades nacionales mantuvieron un encuentro para definir necesidades, agenda y los desafíos que enfrenta el sector.
La llegada de las nuevas autoridades del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) abrió un canal directo con el sector privado, y no es casual: gran parte del equipo tiene origen en la propia Unión Industrial Paraguaya (UIP).
Ese punto marcó el tono de un conversatorio con la UIP Joven, donde más que presentación institucional, hubo alineación de agenda. El encuentro puso sobre la mesa tres temas que hoy definen el ritmo de la economía: energía, empleo e inversiones.
Y lo relevante no es solo el diagnóstico, sino lo que implica para las empresas. En materia energética, el mensaje fue claro: no hay una crisis estructural, pero sí picos de demanda que obligan a repensar el sistema.
Esto abre la puerta a nuevas formas de generación y a una mayor participación del sector privado, un punto clave para industrias que dependen de previsibilidad para crecer.
Otro eje fue el potencial de Paraguay para atraer inversiones en sectores como data centers e inteligencia artificial. Desde el MIC ya se trabaja en un marco normativo específico, con un enfoque que busca algo más que capital: transferencia de conocimiento y formación de talento local.
Y ahí aparece uno de los cuellos de botella más concretos: la falta de mano de obra técnica calificada. Empresarios señalaron dificultades para cubrir perfiles específicos, un problema que impacta directamente en la productividad.
Las autoridades adsorveiron el mensaje como prioridad, con la necesidad de alinear formación y demanda real del mercado.
También se abordaron herramientas para facilitar la internacionalización, como el impulso al comercio electrónico transfronterizo, que apunta a que más mipymes puedan vender fuera del país.
Más allá de los anuncios, el valor del encuentro estuvo en la coincidencia de miradas. Con autoridades que conocen la lógica empresarial desde adentro, el desafío ahora es convertir esa cercanía en condiciones concretas para invertir, producir y generar empleo.
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Carbono, el nuevo frente económico
Paraguay ya está dentro de la conversación global del mercado de carbono, aunque debe enfrentar un desafío clave, estructurar proyectos que realmente funcionen, ya que solo con las buenas intenciones no alcanza.
El Paraguay Carbon Forum 2026, impulsado por el sector privado junto al Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), puso sobre la mesa una discusión cada vez más urgente: cómo convertir el potencial ambiental del país en proyectos de carbono creíbles, escalables y financieramente viables.
El encuentro que se realiza en el Sheraton Asunción Hotel hasta este jueves 26 de marzo, reunió a actores clave para posicionar a Paraguay como un hub regional de inversión climática.
En ese contexto, una de las advertencias más claras vino desde el lado técnico. Durante el panel sobre experiencias del mercado de carbono en la región, Daniel Caiche, de Peterson Solutions, apuntó a un problema estructural: el mercado ya no alcanza con buenas intenciones ni con proyectos “en papel”. Hoy, la exigencia pasa por la solidez.
“El país tiene condiciones muy favorables para avanzar en proyectos que integren producción y captura de carbono de manera eficiente, por el potencial de Paraguay en sectores como agricultura, ganadería, uso del suelo y bosques. Pero ese potencial, no siempre se traduce en proyectos concretos”, expresó.
Ahí aparece uno de los principales cuellos de botella, comentó, y que muchos proyectos con alto potencial no logran avanzar, y en la mayoría de los casos no es por falta de calidad técnica, sino por debilidades en su estructuración. En decir, oportunidad las hay, pero falta diseño.
Detalló que uno de los ejes que gana protagonismo es la agricultura regenerativa, no solo como herramienta ambiental, sino como modelo económico. “No se trata solo de generar créditos de carbono, sino de mejorar la salud del suelo, fortalecer los servicios ecosistémicos, reducir riesgos climáticos y aumentar la resiliencia de los sistemas productivos”, explicó.
La clave está en que esas prácticas puedan convertirse en valor tangible, ya que la agricultura regenerativa puede traducirse en mecanismos financieros para productores, cadenas de suministro e industrias, a través de instrumentos como los créditos de carbono.
Sin embargo, reconoció que el mercado también está elevando la vara, con conceptos como adicionalidad, líneas de base sólidas o sistemas robustos de medición, reporte y verificación (MRV) que dejaron de ser técnicos para convertirse en determinantes.
Hoy, la credibilidad del mercado depende cada vez más de la consistencia técnica, la trazabilidad y la integridad ambiental de los proyectos, cuando el sector privado empieza a moverse hacia esquemas más integrales, afirmó Daniel.
El referente comentó que en la compañía ya trabajan en modelos que combinan compensación (offsetting) con reducción interna de emisiones (insetting), especialmente en cadenas agroindustriales. “Se trata de generar créditos para compensación, pero también de reducir emisiones en toda la cadena”, remarcó.
El mensaje que transmite el foro es claro: Paraguay tiene condiciones para jugar en el mercado global de carbono, pero el salto dependerá de la calidad de los proyectos.
“El éxito del mercado de carbono no debe medirse únicamente por el volumen de créditos generados, sino por su capacidad de generar impacto real en el territorio, mejorar la resiliencia de los productores y fortalecer las cadenas de valor”, concluyó el especialista.
Por lo tanto, más que una oportunidad ambiental, el carbono empieza a perfilarse como un nuevo frente económico. Pero, como quedó claro en la primera jornada foro, no cualquier proyecto alcanza, el diferencial será hacerlo bien.
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Los errores de la IA abren un nuevo mercado para las aseguradoras
La inteligencia artificial (IA) gana autonomía y ahora puede realizar por sí sola numerosas tareas, pero sigue siendo propensa a errores, un riesgo que varias firmas aseguradoras ya aceptan cubrir para las empresas. “La finalidad de estas herramientas avanzadas de IA es prescindir de la asistencia y la supervisión humanas en la toma de decisiones, lo que cuestiona parte de la lógica fundamental de la cobertura de seguros existente”, explicó Phil Dawson, responsable de IA en la aseguradora especializada Armilla.
Dado que los seguros usualmente están pensados para cubrir fallos humanos, no decisiones de una máquina, muchas empresas que crean o usan IA con mayor grado de autonomía “nos consultan para agregar seguros” complementarios, explica. Los nuevos asistentes de IA, llamados agentes, ya no se limitan a responder una pregunta, sino que son capaces de realizar tareas similares a las de una persona que utiliza una computadora, de forma autónoma y acelerada.
Pero aún no han eliminado la posibilidad de errores como las “alucinaciones”, cuando presentan con total seguridad un resultado inventado. En gran medida, los riesgos de responsabilidad civil vinculados a la IA se han cubierto de forma implícita en las pólizas de seguros, en lo que se denomina “cobertura silenciosa”, estiman la analista Sonal Madhok y la profesora de derecho Anat Lior en un documento publicado en 2025 por la firma de corretaje Willis Towers Watson.
Esta situación, apuntan, es similar a los primeros años de la ciberdelincuencia a gran escala. Pero en los últimos meses, el mercado asegurador ha pasado de una postura de “esperar y ver” a una mucho más agresiva, y las “pólizas tipo incluyen ahora cláusulas denominadas ‘exclusión absoluta de la IA’”, señala Jonathan Mitchell, responsable del sector financiero en la correduría Founder Shield.
Según Financial Times, aseguradoras importantes como la británica Chubb han pedido a los reguladores estadounidenses poder excluir la responsabilidad relacionada con la IA de su cobertura. Contactadas por la AFP, ninguna ha respondido. La inteligencia artificial generativa es más difícil de abordar por su constante mutación. “Para tener en cuenta la responsabilidad civil de la IA, hay que entrar muy a fondo en los detalles del contrato”, reconoció Mitchell.
Un mercado de 4.800 millones de dólares
Phil Dawson mencionó el caso de una inmobiliaria de locales comerciales que quería cubrir a su agente de IA como si fuera un empleado. Finalmente contrató una póliza específica para inteligencia artificial. Founder Shield ofrece un seguro de errores y omisiones (E&O), clásico para un proveedor de servicios profesionales, pero que integra específicamente los escenarios de “fallo de la IA o alucinación” que “generan una pérdida financiera directa para el cliente”.
El alcance del contrato puede ampliarse más allá de las redes informáticas, a los daños causados por la IA en el mundo real, precisó Mitchell, como cuando un agente virtual encarga por error demasiada mercadería para una empresa. Antes de comprometerse a brindar un seguro, Armilla somete los modelos a pruebas para evaluar sus vulnerabilidades.
Y también analiza la gestión global de riesgos dentro de la empresa cliente y su adhesión a normas estadounidenses o internacionales en materia de IA. Las aseguradoras en el mercado excluyen ciertos riesgos. Armilla no cubre nada relacionado con diagnósticos médicos ni aplicaciones enfocadas en salud mental.
Por su parte, Munich Re no indemniza el fallo de un modelo si se debe a condiciones de mercado excepcionales, explica Michael von Gablenz, responsable de los seguros de IA, y pone como ejemplo la tasación de obras de arte o de activos financieros. Los clientes actuales de Munich Re son sobre todo empresas tecnológicas que operan en sectores como la agricultura, la industria y la energía. Pueden suscribir tanto las compañías que diseñan los modelos como las que los utilizan.
Para Von Gablenz, el potencial de este mercado “es tan importante como el de la ciberseguridad, e incluso superior”. La mejora continua de los modelos reduce los desvíos, pero “el riesgo de errores y de alucinaciones nunca podrá descartarse por completo”, dijo. “Siguen siendo modelos estadísticos” que presentan siempre “una parte de incertidumbre”. La consultora Deloitte estima, en un estudio publicado en agosto, que el volumen de primas podría alcanzar los 4.800 millones de dólares a escala mundial para 2032.
Fuente: AFP.