El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) publicó su informe de proyección de producción sojera, ocasión en la que mantuvo en 10 millones de toneladas la previsión para nuestro país. Respecto a la producción mundial, por segundo mes consecutivo realiza una corrección a la baja.
El USDA difundió su informe de agosto sobre las Estimaciones de la Oferta y la Demanda Agrícola Global (Wasde, por su acrónimo en inglés) en donde señala que Paraguay llegaría a una producción de soja equivalente a los 10 millones de toneladas para la campaña 2023/2024. Cabe destacar que el departamento mantiene ese nivel de previsión desde hace algunos meses.
Esta proyección está en línea con las que están realizando desde el sector productivo local atendiendo a una mejora en la producción tras el acompañamiento del clima durante el último periodo. Cabe destacar que ante la fuerte sequía del 2022, Paraguay registró una caída superior al 60 % en la producción de soja, llegando sólo a aproximadamente 4,5 millones de toneladas.
Respecto a las proyecciones para los países vecinos, el USDA señala que Argentina llegaría a una producción de 48 millones de toneladas, lo que evidenciaría una recuperación frente a esta campaña. Por otro lado, Brasil alcanzaría un total de 163 millones de toneladas, manteniéndose en el nivel de años anteriores.
Las proyecciones globales apuntan a que la producción llegaría a los 402,70 millones de toneladas para la campaña 2023/2024, es decir, 2,52 millones de toneladas menos que los 405,31 millones de toneladas estimados en julio pasado.
De acuerdo a lo que esperan para los Estados Unidos, señalan que la producción sojera estaría en torno a los 114,45 millones de toneladas, lo que significaría una merma de 2,58 millones de toneladas en relación a los 117,03 millones de toneladas del mes pasado. Además, esto explicaría la corrección a la baja de las previsiones globales.
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Sequía histórica en Europa: nueve países registran el agosto más seco desde 2012
Nueve países europeos registraron su agosto más seco desde que existen registros debido a un verano sofocante intensificado por el cambio climático, según un análisis de la AFP basado en cifras del Observatorio Europeo de la Sequía (EDO). Nunca desde que el EDO comenzó a recopilar estos datos en 2012 Austria, Bélgica, Bosnia, Francia, Hungría, Luxemburgo, Serbia, Eslovaquia y Suiza habían registrado un agosto tan seco, muestran las cifras del EDO.
En promedio, 58 % del territorio de la Unión Europea, es decir casi 2,5 millones de kilómetros cuadrados, se vio afectado por la falta de agua en agosto. Esto representa 25 puntos porcentuales más que el promedio para este mes entre 2012 y 2025, aunque todavía está por debajo del récord de 63 % registrado en agosto de 2022.
Europa Central fue la región más afectada. Dos tercios de Hungría y un tercio de Eslovaquia y Serbia se encontraban bajo el nivel más alto de alerta por sequía del EDO en agosto. Basada en observaciones satelitales, la alerta del Observatorio Europeo de la Sequía toma en cuenta tres parámetros: precipitaciones, humedad del suelo y estado de la vegetación.
Según un estudio del consorcio científico Climameter publicado el jueves, “un período seco de tres meses tan severo como la sequía europea de junio-agosto de 2026 es ahora aproximadamente tres veces más probable que ocurra que en el pasado (1950-1987)”.
Fuente: AFP.
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Maíz seco, vacas raquíticas: El Niño arrasa Centroamérica con la peor sequía
El árido Corredor Seco Centroamericano sufre los estragos de la peor sequía que la población recuerda debido al fenómeno El Niño: la comida escasea y los campesinos se apresuran a vender el ganado antes de que muera. “A veces me pongo a llorar. A veces uno come, a veces no”, cuenta Lidia Ochoa en San Lorenzo, en el sur de Honduras. La zona es parte del corredor seco que también abarca áreas de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Aquí viven más de 10 millones de personas y 80 % de los pequeños productores son pobres, según la ONU.
Acostumbrados a eventos climáticos extremos, la población está desconcertada por la severidad del fenómeno que amenaza con intensificarse a niveles históricos. “Nunca habíamos visto algo como esto”, dice Ochoa, de 76 años. En esta época del año la parcela de su paisano Francisco Molina, agricultor y ganadero de 48 años, debería estar cubierta de maíz. Pero es un campo árido rodeado de osamentas de ganado donde el calor sofoca. La escena se repite en El Salvador.
“Es el primer año que hemos visto esta escasez y esta necesidad de agua”, cuenta María de la Paz Portillo, de 31 años, administradora de un tanque cada vez más seco que surte a la comunidad de El Matazano (noreste). En la zona el termómetro ha llegado al récord de 42°C. El Niño, una variación natural del clima que ocurre cada dos a siete años, eleva las temperaturas superficiales en el centro y este del Pacífico ecuatorial, lo que genera cambios globales en vientos y lluvias, así como condiciones meteorológicas erráticas.
Racionar la comida
Ante la pérdida de cultivos generalmente destinados al autoconsumo, algunos campesinos están reduciendo las comidas o se ven forzados a comprar lo que normalmente producen.
Aunque los gobiernos han declarado el estado de emergencia, su ayuda parece insuficiente y varias comunidades dependen del apoyo de oenegés.
“Todas las cosechas de maíz se van a perder”, afirma la líder indígena Elvira Pasá desde una lejana aldea del municipio de Cunén, en el norte de Guatemala, país con serios problemas de desnutrición infantil que se agravan con la sequía.
Sus vecinos, cuenta, ya compran maíz 50 % más caro de lo normal.
“Comemos con una tortilla y no volvemos a comer más porque todo está carísimo”, se lamenta Lidia Ochoa en Honduras.
Antaño el tanque de agua de El Matazano daba para abastecer permanentemente a medio centenar de familias y llenar un depósito donde vecinos criaban unas 1.000 tilapias para consumo y venta.
Pero dejaron los peces y reservan el agua para usos prioritarios.
“Nos está afectando porque (...) no estamos consumiendo tilapia, y también en lo económico porque era un sustento”, afirma María del Carmen Portillo, de 32 años, en este poblado salvadoreño.
El Niño, que según meteorólogos alcanzará su apogeo a fin de año, podría dejar sin suficiente alimento a 16 millones de personas en América Latina, dijo a la AFP Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.
Según expertos, las repercusiones del fenómeno continuarán hasta bien entrado 2027.
En Panamá el canal interoceánico, que funciona con agua dulce, ya se vio obligado a reducir el tránsito de buques.
Vacas muertas
La falta de agua también ha dejado sin alimento al ganado, al punto que en San Lorenzo algunos productores se ven obligados a venderlo a precios muy bajos antes de que muera.
Un centenar de vacas han perecido en esta aldea hondureña en los últimos meses. Las osamentas rodean las parcelas secas y establos donde los granjeros ordeñan animales raquíticos.
Desde que la sequía se intensificó en junio, Darwin Cruz tuvo que vender dos de sus vacas lecheras y otra murió. Le quedan tres que producen la cuarta parte de lo habitual.
Para un pequeño productor como él es un duro golpe, pues con ese ingreso financia la alimentación de su esposa y dos hijas.
Cruz se pregunta qué hará si no llueve y su respuesta es un lamento: “Vender mis vaquitas”.
Algunos moradores como la salvadoreña Vilma Ortiz, de 53 años, intentan arreglárselas produciendo con menos agua.
Para ello construyó un invernadero en El Matazano y en lugar de tomates sembró chiles, un fruto que le dijeron es “más valiente” ante la sequía.
Pero el panorama en esta región de tierras agrietadas es sombrío. “La verdad es que ya me está dando miedo porque no sabemos con qué vamos a vivir”, confiesa Elvira Pasá en su comunidad guatemalteca.
Fuente: AFP.
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Soja, la semilla con la que Paraguay construyó la base de su economía
¿Sabías que la soja llegó a Paraguay en 1921 de la mano del médico e investigador paraguayo Pedro Nicolás Ciancio? Hoy, más de 100 años después, este producto representa cerca del 50 % de las exportaciones y generó USD 3.513 millones en divisas hasta julio de 2026. El desafío, según Santiago Bertoni, asesor de la UGP, es transformar ese volumen en más valor dentro del país.
Un gran descubrimiento. En 1921, cuando Paraguay todavía estaba lejos de imaginar la dimensión que tendría su agricultura, Pedro Nicolás Ciancio introdujo la soja al país. Médico e investigador formado en Italia, vio en aquella leguminosa la posibilidad para alimentar a la población y, al mismo tiempo, generar una oportunidad económica para las familias rurales.
Más de un siglo después, aquella visión adquirió una dimensión extraordinaria ya que la soja se convirtió en uno de los grandes motores de la economía paraguaya y en el principal generador de divisas del sector agroexportador.
“Ciancio fue un visionario”, señaló Santiago Bertoni, asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) dejando entrever que su mirada no se limitaba solo a las propiedades como alimento. “Él veía que podía ser una alternativa para las familias rurales, una forma de generar ingresos y desarrollar una actividad productiva”, precisó.
Así, lo que comenzó como una experiencia de adaptación y difusión en Caazapá fue adquiriendo otra escala con el paso de las décadas. La soja encontró condiciones para crecer, incorporó conocimiento, tecnología y nuevas formas de producción, y terminó construyendo una de las cadenas de valor más importantes del Paraguay.
“Cuando hablamos de soja, muchas veces pensamos solamente en el productor o en la exportación. Pero detrás hay una enorme cadena”, explicó Santiago. Están los proveedores de semillas e insumos, la maquinaria, los talleres, los silos, el transporte, los puertos, las industrias y los servicios. También miles de pequeñas y medianas empresas que encuentran en esta actividad una fuente de movimiento económico.
El otro cambio profundo, indicó, está en quiénes participan de esa transformación. La agricultura tecnificada dejó de ser exclusivamente una herramienta asociada a los grandes establecimientos. Alrededor de 900.000 hectáreas de soja son cultivadas por pequeños productores, que mediante el acceso a tecnología y conocimiento pudieron incorporarse a cadenas de valor y mejorar sus resultados económicos.
Para el asesor de la UGP, ese punto es fundamental, pues “la tecnología no tiene por qué ser patrimonio de los grandes productores. Es una herramienta que permite producir mejor, ser más eficiente y mantenerse competitivo, independientemente de la escala”.
La soja, entonces, puede leerse como mucho más que un producto de exportación. Es una historia de productividad, innovación y generación de oportunidades que conecta al pequeño productor con los mercados internacionales y al campo con una extensa red de empresas y servicios.
Y allí vuelve a aparecer Ciancio. Más de cien años después de aquella primera apuesta, la dimensión alcanzada por el cultivo permite entender la magnitud de su visión. “Lo interesante de esta historia es que demuestra que una idea puede tardar décadas en mostrar todo su potencial”, reflexionó Santiago. Agregó que “Ciancio introdujo la soja pensando en una necesidad concreta de su tiempo. Hoy vemos que esa misma planta terminó siendo parte fundamental de la economía paraguaya”.
El desafío ahora es que esa historia no se detenga y que el siguiente capítulo pase por seguir incorporando tecnología, aumentar la productividad, generar mayor valor agregado y lograr que los beneficios de la actividad alcancen a más productores y territorios.
La soja que Ciancio llevó al Paraguay hace más de un siglo ya no es solamente una semilla. Es producción, industria, logística, empleo, tecnología y divisas. Y también una lección sobre el desarrollo: las grandes transformaciones económicas pueden comenzar con alguien que, mucho antes que los demás, es capaz de ver una oportunidad donde todavía nadie la ve.
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Rendimiento de la soja será importante, pero inferior a la campaña pasada, según especialista
La campaña sojera 2026/2027 fue lanzada recientemente y se espera que el rendimiento nuevamente sea importante. En el periodo se espera el embate del fenómeno El Niño, lo que puede impactar directamente en la producción, sin embargo, la merma no sería tan significativa, de acuerdo a las estimaciones.
“En la campaña anterior tuvimos un rendimiento récord de 3.620 kilogramos por hectárea en la Región Oriental de lo que es la campaña principal, sin tener en cuenta la zafriña, que es la soja que se siembra después de que se cosecha la soja principal”, expresó Carlos Sanabria, analista del sector agrícola.
En la pasada campaña se presentó una distribución perfecta de las lluvias. “No es lo mismo que te lluevan 100 mm a comienzos de diciembre o 100 mm distribuidos en cuatro lluvias, una por semana”, indicó.
Dijo que, bajo un pronóstico más conservador, se podría estimar las 10 millones de toneladas para la cosecha principal, mientras que la zafriña estaría por encima del millón, totalizando más de 11 millones de toneladas, según dijo a la 1080 AM.
Sobre el fenómeno El Niño, mencionó que un exceso de precipitación podría afectar eventualmente a algunas zonas del país. Precisó que la cuestión podría ser menos nociva, si las lluvias se dan con una buena distribución a lo largo del periodo productivo.
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Lanzamiento
El lanzamiento de la campaña sojera se realizó días atrás en la ciudad de Dr. Juan Eulogio Estigarribia, departamento de Caaguazú, en coincidencia con la conmemoración del 27.º aniversario de la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS). El gremio de la producción espera que el área de siembra supere los 3,6 millones de hectáreas, llegando a los 11,5 millones de toneladas.
La gran cosecha a inicios de este año está teniendo un impacto importante en la economía, considerando que al mes de julio el volumen de dinero ingresado al país por exportaciones llegó a los USD 3.513 millones.
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