El doctor en Historia y especialista en Relaciones Internacionales Nahem Reyes dijo que las relaciones comerciales entre Paraguay y Taiwán son positivas para nuestra balanza comercial, atendiendo a que existen posiciones que inducen a que nuestro país debería iniciar relaciones comerciales con China; acerca de esto, sentó una posición contraria.
“En este momento el déficit de balanza comercial de Estados Unidos con China es de USD 500 billones al año, entonces mi pregunta es si Paraguay establece relaciones comerciales con China, ¿va a tener una balanza comercial positiva como la tiene con Taiwán?”, expresó Reyes a la 1140 AM.
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Seguido, dijo que la respuesta es negativa, ya que la evidencia misma expone cómo la histórica relación entre Paraguay y Taiwán ha beneficiado positivamente a nuestra economía a lo largo de estos años. “No solamente Paraguay le vende carne bovina envasada a Taiwán, sino también porcina, azúcar orgánica, hay proyecto para venta de sésamo. La balanza comercial para nuestro país es favorable. Y pensar de que con China al hacer el cambio va a ser una educación invertida, es una falacia”, sostuvo.
Asimismo, explicó que hoy los grupos que intentan sentar ideas sobre que nuestra economía debe tener relaciones con la de China responde a intereses particulares que tienen como fin fracturar a nuestras finanzas.
“La gente debe tener claro que las personas que están agitando la bandera de China en Paraguay, que por cierto no estuvo en discusión de mesa técnica en Mercosur, están facturando con dinero del partido comunista chino y son operadores para fracturar la buena relación diplomática y de buena voluntad que existe entre Asunción y Taipéi”, afirmó.
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El maní busca su lugar en la élite exportadora
Por: Adelaida Alcaraz
Los suelos arenosos de Paraguay resultan ideales para el desarrollo del maní, con rendimientos que superan al de otros cultivos tradicionales como la soja, lo que lo convierte en una opción altamente competitiva.
La industria del maní en Paraguay atraviesa un momento de transformación silenciosa, pero estratégica. Lo que durante años fue considerado un cultivo secundario hoy empieza a perfilarse como un nuevo motor agroexportador, impulsado por inversiones industriales, expansión agrícola y una creciente apuesta por la sostenibilidad productiva.
En ese contexto nació la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (CAPPEM), una organización que busca ordenar y proyectar el crecimiento de un sector con fuerte potencial económico y ambiental.
El presidente Hans Karl Janz Janzen, sostuvo que la creación de la cámara responde a una necesidad concreta derivada del rápido crecimiento que experimentó el rubro en los últimos años. “El aumento del área de siembra y la instalación de nuevas plantas de procesamiento hicieron indispensable que el sector se organizara para trabajar de manera coordinada”, explicó.
Actualmente, Paraguay cuenta con unas 22.000 hectáreas sembradas de maní, con una proyección exportable cercana a las 45.000 toneladas y un valor estimado de USD 50 millones. Sin embargo, las expectativas son mucho más ambiciosas ya que el sector proyecta alcanzar en la próxima década unas 100.000 hectáreas cultivadas y exportaciones por hasta USD 250 millones.
El crecimiento no es casual. Paraguay posee una ventaja natural clave: sus suelos arenosos, históricamente considerados marginales para otros cultivos, resultan ideales para el desarrollo del maní. “El rendimiento del maní en esas tierras supera al de alternativas tradicionales como la soja, lo que convierte al cultivo en una opción altamente competitiva”, señaló Hans Karl.
Pero el verdadero desafío ya no está solo en producir más, sino en generar valor agregado y posicionar al maní paraguayo en mercados de alta exigencia. Para competir en Europa, por ejemplo, la industria debe garantizar niveles mínimos de aflatoxinas, bajas trazas de agroquímicos y procesos industriales avanzados como el blancheado del producto.
Hoy, entre el 70 % y el 80 % del valor del negocio sigue concentrado en la producción primaria. Sin embargo, la industrialización y la exportación diferenciada son vistas como la llave para consolidar un perfil premium. “Queremos que Paraguay sea reconocido por la calidad y la seriedad de su industria”, afirma el titular de CAPPEM.
En el tablero global, Paraguay todavía juega un rol emergente. Argentina lidera ampliamente el mercado internacional del maní, con una industria consolidada que genera alrededor de USD 1.500 millones anuales. Brasil y Guatemala también aparecen como competidores regionales fuertes en destinos de gran volumen como Rusia, China e India.
Aun así, el sector paraguayo cree que tiene espacio para construir una identidad propia. Más allá del negocio exportador, el maní también ofrece ventajas vinculadas a la sostenibilidad agrícola. Su incorporación en esquemas de rotación mejora la fertilidad del suelo y aporta diversidad productiva, un aspecto cada vez más valorado en los mercados internacionales.
El componente nutricional del producto también abre nuevas oportunidades. El maní forma parte de programas globales de asistencia alimentaria y CAPPEM no descarta, en el futuro, participar en licitaciones internacionales vinculadas a organismos multilaterales.
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Analizan oportunidades de inversiones con el Exim Bank de EE. UU.
El titular del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, mantuvo una reunión con representantes del banco de Exportación e Importación de los Estados Unidos (Exim Bank), con quienes abordó las oportunidades de inversión que ofrece Paraguay en áreas estratégicas para el desarrollo económico del país.
Durante el encuentro analizaron el potencial de proyectos vinculados a infraestructura, energía, hidrovía, conectividad e innovación tecnológica, áreas consideradas clave para fortalecer la competitividad y atraer capital extranjero, según se informó desde la cartera.
”Paraguay está viviendo un momento histórico de oportunidades. El interés que Paraguay despierta en actores internacionales de primer nivel es una señal clara de que estamos construyendo las condiciones para atraer más inversiones, generar empleo de calidad y acelerar nuestro desarrollo”, destacó el ministro en su cuenta de X.
Además, indicó que se compartió una visión común sobre el enorme potencial que tiene el país para convertirse en un protagonista de las industrias del futuro, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial. “Seguimos trabajando para que Paraguay sea cada vez más competitivo, moderno y conectado con el mundo”, resaltó Riquelme.
Igualmente, se enfatizó el excelente momento de cooperación y entendimiento que atraviesan Paraguay y los EE. UU., así como el potencial del país para posicionarse como un actor relevante en industrias.
El Exim Bank es el organismo oficial de crédito a la exportación de los Estados Unidos, autosostenido por el Poder Ejecutivo de dicho pías, que facilita la exportación de bienes y servicios. Su función principal es contribuir y financiar la exportación de bienes y servicios estadounidenses hacia otros países, representando un actor clave para obtener oportunidades de financiamiento.
En el marco de la visita al país norteamericano Riquelme también mantuvo un encuentro con Ben Black, CEO de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (DFC), donde conversaron sobre temas como inteligencia artificial, conectividad, infraestructura y las oportunidades para atraer nuevas inversiones.
“La sólida relación entre Paraguay y Estados Unidos abre puertas para impulsar proyectos estratégicos que generen empleo, innovación y desarrollo. Seguiremos trabajando para crear las condiciones que permitan que más inversiones americanas lleguen a nuestro país y contribuyan al crecimiento de todos los paraguayos”, aseguró el ministro.
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El oro blanco de Paraguay que ya hizo goles de sostenibilidad
Por: Adelaida Alcaraz
Lo que nace de la tierra merece celebrarse. Y qué mejor que con Emperatriz Cassava, el primer destilado elaborado a base de mandioca, que está llevando el nombre de Paraguay a mercados tan exigentes como Taiwán, Reino Unido y otros destinos internacionales. Su historia fue presentada en el marco del XVII Congreso Internacional de RSE y Sostenibilidad de la Adec.
En el mapa de los destilados premium, donde el origen suele ser parte del prestigio, una propuesta nacida en Paraguay empieza a ocupar un espacio inesperado. Se trata de Emperatriz Cassava, el primer destilado del mundo elaborado a base de mandioca, que ya llegó a mercados como Taiwán, Reino Unido y otros destinos internacionales, llevando consigo algo más valioso que una bebida: una nueva manera de mirar el potencial productivo paraguayo.
“Cuando los conquistadores vinieron a Sudamérica buscaban montañas de oro. No sabían que estaban pisando ese oro”, reflexionó Jennifer Snaider, fundadora y CEO de la firma. Y quizás allí esté la esencia de toda esta historia, pues durante décadas Paraguay exportó materias primas, pero el verdadero desafío del siglo XXI consiste en transformarlas, agregarles conocimiento, diseño, identidad y tecnología. Y eso es exactamente lo que ocurre con Emperatriz Cassava.
La bebida nace del almidón de mandioca cultivado en Paraguay, luego atraviesa un proceso de fermentación y destilación acompañado de botánicos naturales cuidadosamente seleccionados. El resultado es un destilado premium que no busca parecerse a ningún otro. “Competitividad no es ser el mejor en lo que otros ya hacen, sino crear lo que otros nunca imaginaron”, sostuvo Jennifer.
La innovación no estuvo solamente en crear un nuevo producto, sino una categoría completamente nueva. “No es ron porque no está hecho a base de caña de azúcar. No es gin porque no tiene enebro. Entonces creamos una nueva categoría: Cassava”, explicó.
La fórmula utiliza ingredientes 100% naturales. No incorpora saborizantes artificiales ni aditivos químicos. El packaging privilegia materiales reutilizables y reciclables. Y toda la cadena de valor se desarrolla en Paraguay, generando empleo, conocimiento y oportunidades para productores locales.
“Antes de existir en una botella, existió bajo la tierra”, expresó la emprendedora al describir la historia detrás de cada destilado. Y es justamente allí donde aparece otra dimensión del proyecto.
Cada botella cuenta la historia de productores, agricultores y familias paraguayas. De personas que trabajan la tierra y que hoy encuentran nuevas oportunidades gracias a productos capaces de competir en mercados globales.
Hace pocas semanas, la marca concretó su primera exportación oficial a Taiwán, un hito que se suma a envíos realizados a Reino Unido y muestras enviadas a Japón, Estados Unidos, Colombia y Europa.
Pero quizás el mayor logro no sea comercial. Tal vez sea demostrar que Paraguay puede competir sin copiar modelos ajenos, que puede innovar desde sus propias raíces y que puede construir valor a partir de aquello que siempre tuvo.
Mientras muchos países buscan su próximo gran recurso estratégico, Jennifer Snaider parece haber encontrado el suyo en una raíz que los paraguayos conocen desde siempre. “El oro siempre estuvo aquí, bajo nuestros pies, en nuestra tierra, en nuestra mandioca; ahora el mundo lo está descubriendo”, dijo con orgullo.
Y, a juzgar por lo que está ocurriendo, el marcador de la sostenibilidad ya empezó a jugar a favor de Paraguay.
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Fruticultura se eleva a mercados premium
Por: Alba Delvalle
Una nueva era se está dando para la fruticultura paraguaya, con cultivos de alto valor agregado, modelos productivos ecoamigables, tecnología y trazabilidad para competir en los destinos más exigentes del mundo.
Paraguay comienza a abrirse paso en un rubro poco tradicional para el país, pero con enorme potencial de crecimiento, con la fruticultura tropical y subtropical orientada a mercados premium. Para Aldo Fanego, director de Grupo Misionero, la combinación de condiciones agroclimáticas, disponibilidad hídrica y ubicación estratégica posiciona al país frente a una oportunidad única para ser un nuevo origen competitivo de frutas de alto valor agregado.
Luego de más de dos décadas trabajando en producción, acopio, empaque y exportación de banana y piña, el grupo decidió avanzar hacia cultivos como la pitahaya y el aguacate de la variedad Hass, impulsados por una demanda internacional creciente y una fuerte valorización comercial.
“Estamos convencidos de que el aguacate Hass será el cultivo frutal de mayor crecimiento del país en los próximos años. También apostamos a una nueva era de la fruticultura paraguaya, con la premisa de conquistar los mercados premium con la pitahaya”, expresa el productor.
Según explica, el Hass reúne características que hoy lo convierten en uno de los productos más atractivos para la exportación, pues tiene un alto valor comercial por hectárea, larga vida postcosecha y capacidad de transporte a larga distancia. Para sostener esa expansión, Grupo Misionero desarrolla un vivero propio de plantas de alta calidad, combinando portainjertos criollos e israelíes con la variedad Hass.
En paralelo, la pitahaya se consolida como otra de las apuestas estratégicas del grupo. Su producción requiere una alta tecnificación basada en selección genética, fertirriego, manejo nutricional, podas estratégicas y monitoreo sanitario para alcanzar estándares premium.
El modelo productivo también pone foco en sostenibilidad y eficiencia ambiental. La empresa implementa riego tecnificado, fertirrigación de precisión, monitoreo climático y aplicaciones fitosanitarias basadas en necesidad real, además de fortalecer la biología del suelo mediante el uso intensivo de materia orgánica. “Nuestro modelo de sostenibilidad no es un discurso”, sostiene Aldo.
La estructura agroecológica del grupo incluye la producción anual de 7.000 toneladas de compost, 1.300 toneladas de humus sólido de lombriz y 300 m³ de lixiviado, reduciendo la dependencia de fertilizantes externos y mejorando la retención hídrica y sanidad vegetal.
A esto se suma una biofábrica de propagación meristemática de banana con capacidad para 600.000 plantas anuales, orientada a garantizar trazabilidad y calidad desde el origen. Para el empresario, los mercados internacionales ya no compran solamente fruta. “Compran confianza”, resume. Por eso, sostiene que la trazabilidad, la inocuidad, la sostenibilidad y la responsabilidad social se convirtieron en requisitos indispensables para competir globalmente.
En ese escenario, el referente en producción frutícola considera que la pitahaya y el aguacate forman parte de una nueva canasta exportadora para Paraguay, aportando diversificación, innovación y nuevas oportunidades de desarrollo rural y generación de empleo técnico.