El procesamiento y las exportaciones de productos industrializados sigue sin despegar, pero con el repunte de envíos de granos ya se habla de una cosecha de soja recuperada. Foto: archivo.
Complejo sojero ingresó más de USD 1100 millones, pero industrialización sigue baja
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) compartió su más reciente boletín informativo sobre el sector, en el que se encuentra que los ingresos generados por el complejo alcanzaron más de USD 1100 millones hasta el mes de marzo, lo cual es interesante, aunque reporta a la vez que la industrialización todavía sigue en números rojos con relación al primer trimestre del 2022.
Señala que de enero a marzo de 2023 las exportaciones generaron USD 1.102,10 millones, lo que representa un aumento de más del 50 % frente al mismo acumulado del año anterior, logrando además el mejor registro en los últimos 6 años en el periodo citado.
En términos macros, representa un 41 % de todas las divisas generadas por las exportaciones registradas a nivel país, 7 puntos porcentuales por encima de lo que se había conseguido en el mismo periodo del año pasado gracias al importante repunte del mes de marzo.
Hasta el mes de marzo se embarcaron más de 1,96 millones de toneladas de granos, aceite, harina y cascarilla de soja vendida al exterior. Foto: Archivo.
Buenos precios
En este sentido, la Cappro indica que dicha mejoría se debe al considerable aumento del volumen de exportaciones de soja en estado natural, que además mantiene un buen nivel de precios. En especial se observó esto durante marzo, con un repunte significativo de envíos del grano dentro del complejo luego de un primer bimestre marcado por el retraso de la cosecha a raíz de las condiciones climáticas.
De esta forma se embarcaron más de 1,96 millones de toneladas de granos, aceite, harina y cascarilla de soja vendida al exterior hasta el mes de marzo, con lo que se logró una mejora del 44 % frente a lo exportado en el trimestre del 2022. Con tales registros se puede empezar a apreciar la recuperación de la cosecha de soja, resalta el informe.
A pesar de estos repuntes, la Cappro señala que las exportaciones de productos industrializados sigue sin despegar, cerrando el primer trimestre con USD 165,63 millones, siendo el valor más bajo para el primer trimestre del año del que se tenga registro desde el 2012.
Esto, debido a que el procesamiento total de oleaginosas al cierre del primer trimestre alcanzó 578.216 toneladas, lo que representa una caída del 12 % con relación al mismo periodo del 2022. Y lo que respecta a marzo, la industrialización fue de 338.280 toneladas, que si bien se acerca a los registros anteriores de la última sequía, todavía es inferior al promedio.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
Rendimiento de la soja será importante, pero inferior a la campaña pasada, según especialista
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La campaña sojera 2026/2027 fue lanzada recientemente y se espera que el rendimiento nuevamente sea importante. En el periodo se espera el embate del fenómeno El Niño, lo que puede impactar directamente en la producción, sin embargo, la merma no sería tan significativa, de acuerdo a las estimaciones.
“En la campaña anterior tuvimos un rendimiento récord de 3.620 kilogramos por hectárea en la Región Oriental de lo que es la campaña principal, sin tener en cuenta la zafriña, que es la soja que se siembra después de que se cosecha la soja principal”, expresó Carlos Sanabria, analista del sector agrícola.
En la pasada campaña se presentó una distribución perfecta de las lluvias. “No es lo mismo que te lluevan 100 mm a comienzos de diciembre o 100 mm distribuidos en cuatro lluvias, una por semana”, indicó.
Dijo que, bajo un pronóstico más conservador, se podría estimar las 10 millones de toneladas para la cosecha principal, mientras que la zafriña estaría por encima del millón, totalizando más de 11 millones de toneladas, según dijo a la 1080 AM.
Sobre el fenómeno El Niño, mencionó que un exceso de precipitación podría afectar eventualmente a algunas zonas del país. Precisó que la cuestión podría ser menos nociva, si las lluvias se dan con una buena distribución a lo largo del periodo productivo.
El lanzamiento de la campaña sojera se realizó días atrás en la ciudad de Dr. Juan Eulogio Estigarribia, departamento de Caaguazú, en coincidencia con la conmemoración del 27.º aniversario de la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS). El gremio de la producción espera que el área de siembra supere los 3,6 millones de hectáreas, llegando a los 11,5 millones de toneladas.
La gran cosecha a inicios de este año está teniendo un impacto importante en la economía, considerando que al mes de julio el volumen de dinero ingresado al país por exportaciones llegó a los USD 3.513 millones.
Soja: molienda sigue con altos niveles, superiores al 12 %
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El procesamiento llegó a julio a aproximadamente 382.000 toneladas de granos.
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer los datos actualizados al mes de julio sobre la actividad del sector, la cual sigue demostrando gran dinamismo.
Durante julio se industrializaron aproximadamente 382.000 toneladas de soja. Se trata del segundo mayor volumen mensual registrado por la industria, solo por debajo de las más de 385.000 toneladas procesadas en marzo de 2017.
El procesamiento acumulado entre enero y julio llegó a 2.234.720 toneladas, más de 252.000 toneladas más que en el mismo periodo de 2025. La variación interanual fue de 12,7 %. Para encontrar un acumulado entre enero y julio superior hay que remontarse a 2018, cuando la molienda al séptimo mes alcanzó 2,25 millones de toneladas.
Desde la Cappro se valora que una mayor molienda también dinamiza la actividad de proveedores de bienes y servicios y amplía la disponibilidad de derivados, como el aceite, harina y cascarilla para la ganadería, la industria alimentaria y los biocombustibles.
OTROS PRODUCTOS
Por otro lado, el procesamiento de oleaginosas y cereales distintos de la soja alcanzó 31.678 toneladas acumuladas a julio, frente a 36.999 toneladas en el mismo periodo de 2025. Esto representa una reducción de 5.321 toneladas, equivalente al 14,4 %.
Al cierre de julio, la utilización de la capacidad instalada para industrializar soja alcanzó el 80 %, impulsada por el buen ritmo de procesamiento de los últimos meses. El indicador mejoró 2 puntos porcentuales frente al cierre del primer semestre y se mantuvo en el mismo nivel observado en julio de 2025.