Si bien los productores se ven beneficiados con una mejora en los precios locales, desde las industrias señalan que los mismos no están siendo validados por los valores de afuera. Mencionan que existe un desfasaje del 8 %, por lo que indican que el ganado en gordo debe corregirse a la baja.
En comunicación con la 720 AM, el presidente de la Cámara Paraguaya de la Carne (CPC), Randy Ross, indicó que los resultados de exportación de carne vacuna de Paraguay en el primer trimestre del año demostró que la suba de precios del ganado para la faena no está siendo validada por los valores de afuera.
Explicó que el precio promedio de tonelada exportada bajó algo más del 12 %, mientras que la media del ganado cayó 5 %, lo que representa un desfasaje del 8 % por las condiciones que se tienen actualmente en el mercado. Ante esto, Ross consideró que el valor del ganado gordo debería corregirse a la baja entre un 5 al 8 % para contar con las mismas condiciones del año pasado.
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Explicó que el mercado de hacienda está experimentando un escenario diferente porque los productores tienen agua y pasto, por lo que podrán retener a los animales, por lo que indicó que será un año complicado para conseguir hacienda.
Sobre la ventaja con la que cuentan los productores y la posibilidad de que la falta de ganado siga presionando el precio al alza, el titular del gremio aseguró que los valores podrían seguir subiendo, pero añadió que se debe estudiar hasta qué punto se podrá aumentar. “Es una decisión de cada planta de hasta dónde están dispuestos a ir, pero si comparamos los márgenes, hoy no da para mucho más”, manifestó.
Por otra parte, Ross añadió que los exportadores están en una etapa de negociación de valores con Chile, en donde esperan que los resultados representen una corrección alcista de los precios. En el caso de lograrse, explicó que podría equilibrar el desfasaje del margen que tienen actualmente en el mercado.
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CPC defiende altos estándares y trazabilidad del sector ganadero
La Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) manifiesta que el sector ganadero paraguayo hoy cuenta con sistemas de trazabilidad que permiten el acceso al historial de la producción desde el inicio de la cadena de producción. Puntualiza que el proceso queda respaldado por rigurosas certificaciones internacionales y auditorías que legitiman la calidad tanto del producto como de los procesos de desarrollo sostenible que impulsan el crecimiento de la industria local.
El gremio subraya, a través de un comunicado, que la industria frigorífica hoy opera bajo los más altos estándares de cumplimiento legal y ambiental. “Nuestra industria fundamenta su crecimiento en el respeto a las comunidades y al entorno; bajo ningún concepto nuestra actividad busca vulnerar los recursos naturales del país. Muy por el contrario, el sector es un motor de oportunidades, infraestructura y desarrollo social en las zonas más remotas, operando bajo un marco de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) activa y tangible”, señala.
Agrega la comunicación: “El gremio rechaza las acciones aisladas que pretendan calificar de forma negativa a un sector posicionado como pilar de la economía nacional. Recientemente, la propia Comisión Europea propuso simplificar las normativas y excluir al cuero de las restricciones de la ley de deforestación (EUDR) lo cual demuestra que otras narrativas son ajenas a la realidad actual del país; por el contrario, estas representan una visión distorsionada que ignora el esfuerzo de miles de productores y trabajadores que cumplen con excelencia cada normativa”.
“La industria en Paraguay no es solo un negocio, es un ecosistema de cumplimiento que ha invertido millones de dólares en tecnología y procesos para estar a la vanguardia global. Por ello, seguiremos defendiendo la integridad de nuestra cadena de valor y el prestigio de nuestra producción, asegurando a nuestros socios internacionales que adquirir productos paraguayos es adquirir calidad garantizada, ética laboral y compromiso ambiental probado”, concluye el comunicado.
Chaco, eje de crecimiento
Por otra parte, la CPC indicó que la evolución reciente de la población bovina en Paraguay evidencia una transformación en la distribución territorial del sector. Los datos muestran que tanto la Región Oriental como la Occidental se encuentran actualmente en una fase de ajuste del hato, aunque con trayectorias y tiempos distintos.
La Región Oriental alcanzó su punto máximo en 2014, con 8,67 millones de cabezas, y desde entonces presenta una tendencia descendente sostenida, ubicándose en torno a 7,0 millones en 2025. Esta reducción confirma que el ciclo de expansión basado en la incorporación de nuevas áreas, característico de la primera década del siglo, ha dado paso a una etapa de mayor madurez productiva.
Por su parte, la Región Occidental —principalmente el Chaco— registró su pico más reciente en 2020, con 6,67 millones de cabezas, y desde entonces también muestra una reducción, alcanzando 5,82 millones en 2025. Si bien su crecimiento histórico fue más dinámico, el comportamiento reciente refleja la incidencia de factores como sequías severas, ajustes en el ciclo ganadero y mayores niveles de extracción.
Fase de reducción
En conjunto, el país atraviesa una fase de reducción simultánea del stock en ambas regiones, lo que explica la diferencia respecto a los máximos históricos alcanzados en años anteriores. La principal diferencia radica en el momento en que se inicia este proceso: mientras la Región Oriental comenzó su ajuste hace más de una década, el Chaco lo hizo en años recientes.
Más allá de esta coyuntura, el análisis de largo plazo muestra una transformación estructural en la geografía productiva. Entre 2006 y 2025, el stock nacional pasó de 9,98 millones a 12,83 millones de cabezas, con un crecimiento promedio de 1,3 % anual. Sin embargo, este promedio esconde una dinámica territorial diferenciada, donde la expansión se concentra principalmente en la Región Occidental.
Los departamentos chaqueños Presidente Hayes, Boquerón y Alto Paraguay pasaron en conjunto de 3,67 millones a 5,82 millones de cabezas, con una tasa de crecimiento cercana al 2,5 % anual, superior al promedio nacional. En 2025, la Región Occidental representa el 45,4 % del hato nacional, acercándose a la participación de la Región Oriental (54,6 %).
Polos de expansión
Dentro del Chaco, el crecimiento no ha sido homogéneo. Departamentos como Alto Paraguay y Boquerón se consolidan como polos de expansión, con tasas de crecimiento elevadas y un fuerte aumento del stock. En contraste, Presidente Hayes, si bien mantiene la mayor participación individual, muestra una dinámica más estable, lo que sugiere una etapa de mayor consolidación.
En la Región Oriental, el crecimiento ha sido más moderado, con una tasa promedio de 0,6 % anual. Algunos departamentos muestran avances graduales asociados a mejoras en eficiencia productiva, mientras que otros presentan estancamiento o reducción del stock, en parte vinculados a la competencia con actividades agrícolas o procesos de urbanización.
Este comportamiento confirma una reconfiguración territorial del sector ganadero paraguayo. El crecimiento observado a nivel país se explica en gran medida por la expansión en el Chaco, mientras que la Región Oriental evidencia una estructura más madura, con menor margen para la expansión extensiva.
Tecnología y adaptación
En términos estratégicos, esta dinámica refuerza la necesidad de avanzar hacia un modelo de crecimiento basado en la productividad. A medida que se reducen las posibilidades de expansión territorial, el desarrollo del sector dependerá cada vez más de la mejora en los indicadores productivos, la incorporación de tecnología y el fortalecimiento de las capacidades de adaptación frente a condiciones climáticas y de mercado.
Comprender esta nueva configuración territorial resulta clave para anticipar los desafíos y oportunidades del sector. La consolidación del Chaco como eje de crecimiento y la transición de la Región Oriental hacia modelos más intensivos configuran un escenario en el que la eficiencia productiva será determinante para sostener la competitividad de la ganadería paraguaya en el largo plazo.
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Cuero paraguayo es trazable, asegura gremio del sector ante acusaciones
La Cámara Paraguaya del Cuero (CPC) emitió un extenso comunicado en el cual pone de manifiesto su posición sobre las acusaciones de organizaciones internacionales. La agremiación rechaza las afirmaciones en su contra, brinda su apoyo a las empresas apuntadas en los informes y pone énfasis en la apertura para el escrutinio de sus mecanismos de trazabilidad.
En el primer punto del texto, indica que el país cuenta con herramientas de seguimiento, como es el caso del Sistema de Identificación Animal del Paraguay (SIAP), establecido por la Ley 7221/23, y el Sistema Nacional de Trazabilidad creado por el Decreto 1541/2024. A esta normativa se suma el Sistema de Trazabilidad Socioambiental del Paraguay (RETSA), mecanismo desarrollado en el marco del programa AL-INVEST Verde, financiado por la Unión Europea.
Contexto de competencia
Seguidamente, habla de las tres organizaciones que fueron las que levantaron la voz contra el cuero paraguayo. “No podemos dejar de señalar que las declaraciones de Survival International, las publicaciones de Global Witness y los informes de Earthsight –las tres organizaciones radicadas en Londres– se han concentrado en el mismo periodo, sobre los mismos actores de la cadena paraguaya del cuero, con el mismo efecto: presionar a los compradores europeos para que suspendan sus relaciones comerciales con Paraguay. En pocas palabras, impedir el desarrollo económico y social de nuestro país”, indica el comunicado.
En ese sentido, a la CPC le parece sospechoso que la cuestión se manifieste en concordancia con la entrada en vigor del Acuerdo Mercosur-Unión Europea el 1 de mayo de 2026. “La CPC no puede ignorar que existen intereses de competencia comercial que se benefician del retiro del cuero paraguayo de los mercados europeos, y que parte del financiamiento de estas organizaciones proviene de fondos con vínculos documentados con ese entorno”, agrega.
En un siguiente punto, la CPC asegura que reconoce los derechos del pueblo Ayoreo-Totobiegosode, pero aclara que el reclamo de los pueblos indígenas “no puede ser utilizado como instrumento de presión comercial por organizaciones externas que no asumen consecuencias económicas y sociales de sus acciones”.
Pedido a organismos del Estado
En las consideraciones finales, entre otras cosas, rechaza “las afirmaciones sin fundamentos técnicos sobre la ausencia de trazabilidad en la cadena del cuero paraguayo”; además, insta a tomar cartas en el asunto a organismos del Estado. “Observa con preocupación el patrón de actuación coordinada por las tres organizaciones mencionadas, y solicita al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Ministerio de Industria y Comercio que activen los mecanismos diplomáticos y comunicacionales pertinentes para defender los intereses legítimos de la industria nacional”, plantea.
La CPC dio a conocer también su respaldo a las empresas locales que fueron mencionadas en los informes de Global Witness e “invita a los compradores europeos, a los medios de comunicación y a los organismos de la Unión Europea a verificar directamente los sistemas de trazabilidad disponibles”.
Finalmente, el gremio hace hincapié en su apertura al diálogo técnico, a las auditorías independientes y a la cooperación con los actores que actúen “de buena fe” y con rigor en las cadenas de valor responsables.
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Hato ganadero muestra señales de recuperación
El foco apunta a la productividad, gracias a las condiciones climáticas favorables.
Desde la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) indicaron que la evolución del hato ganadero en Paraguay refleja una transición hacia una nueva etapa del sector, ya que hubo un freno a la caída más pronunciada que se venía dando en los últimos años debido a cuestiones climáticas.
“Salimos de la sequía que venía azotando al sector productivo durante los últimos años y ahora estamos con muchas lluvias, mucho pasto en el campo y eso les permite a los productores ganaderos retener el ganado en el campo y no verse forzados a vender por no tener pasto”, comentó Daniel Burt, gerente general del gremio.
Hoy, con estas condiciones climáticas favorables para la producción, tanto la industria como los gremios ganaderos están haciendo mucho énfasis en mejorar la eficiencia, producir más terneros, más kilos por animal, porque hoy nos estamos posicionando cada vez mejor en el mercado internacional.
“Para poder aprovechar esa dinámica, esa coyuntura internacional, poderla aprovechar al máximo, tenemos que mejorar nuestra eficiencia en la ganadería, de manera de poder producir más carne para poder vender más”, indicó.
Según datos del gremio, entre 2006 y 2014, el stock bovino pasó de 9,98 millones a 14,47 millones. En tanto, entre 2015 y 2018, el sector experimentó una normalización del ciclo productivo, influida por la mayor extracción de ganado, factores climáticos y ajustes propios del sistema productivo. En tanto, entre 2019 y 2025, el stock actual se ubicó en torno a 12,83 millones de cabezas, aunque igualmente se encuentra por debajo del máximo histórico alcanzado en 2011.
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No solo el hato se redujo, también la cantidad de productores
La ganadería paraguaya está atravesando un proceso de reconfiguración. Así lo confirma el último análisis de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible, que evidencia cambios estructurales tanto en la cantidad de animales como en el número de productores entre 2020 y 2025.
El dato más reciente marca la tendencia, entre 2024 y 2025, el stock bovino nacional volvió a caer, pasando de 13,1 millones a 12,8 millones de cabezas o -2,2 %, lo que consolida una reducción acumulada del -9 % en cinco años.
Pero el ajuste no es solo en volumen, ya que el número de tenedores de ganado cayó aún más fuerte: de 124.345 en 2024 a 116.224 en 2025, profundizando una baja del -16% en el periodo mencionado.
Este desfasaje, de tener menos productores que animales, es una de las señales más claras del cambio, de que la producción se está concentrando.
El análisis identifica tres dinámicas clave; concentración y escala: menos productores, pero unidades más grandes. Especialización: zonas con menos actores, pero más eficientes. Así como el cambio de uso de suelo: presión agrícola y forestal en algunas regiones
En departamentos como Concepción, San Pedro o el Chaco se observa una caída simultánea de stock y productores, mientras que otros como Ñeembucú o Misiones muestran estabilidad o crecimiento con menos actores, reflejando procesos de tecnificación.
Pero el gremio destaca que lejos de ser un retroceso lineal, el informe plantea que la ganadería está ajustándose a múltiples factores como el clima, costos, acceso a financiamiento, mercados internacionales y adopción tecnológica.
El resultado es una estructura más heterogénea, donde cada territorio evoluciona de forma distinta, por eso, el foco debe ser hacia adelante.
Desde la Mesa advierten que el desafío no es solo recuperar volumen, sino mejorar productividad y sostenibilidad. Entre las recomendaciones, destacan mayor adopción tecnológica, fortalecimiento de productores, decisiones diferenciadas por región y más articulación público-privada.
Es así que, el mensaje de fondo es claro, la ganadería sigue siendo un pilar, pero ya no crece solo por expansión, sino por eficiencia.