Estrella Galicia: artesanos de cerveza apuntan a ser los más queridos, no los más vendidos
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Estrella Galicia, una compañía cervecera familiar fundada en 1906 y que elevó el concepto de la cerveza artesanal en España, tiene presencia en Paraguay hace 7 años, pero desde hace 3 empezaron a dar más empuje a los proyectos con mayor intensidad.
Desde el 2021, Ignacio Rivera Quintana, bisnieto del fundador, es presidente ejecutivo de la Corporación Hijos de Rivera y como líder de esta empresa busca marcar la diferencia en el mundo, pero sin abandonar la identidad que los acompañó durante más de un siglo de historia. En la ocasión habló con La Nación/Nación Media acerca del mercado paraguayo, las expectativas y más.
Empezó diciendo que el mercado de cerveza se está moviendo y concentrando mucho y lo que intentan es ser una alternativa a estos grandes grupos cerveceros. “Lo que intentamos transmitir es que somos bigcraft y que somos grandes artesanos que hemos crecido mucho. Queremos ser la cerveza más querida, pero no la más vendida. Es un poco el propósito y lo que queremos transmitir al consumidor paraguayo, que es muy curioso, muy cervecero, que valora estas cosas”, expuso.
Buscan que tomar cerveza sea una experiencia que diga mucho y transmitir la cultura cervecera aquí en el mercado paraguayo. Foto: Christian Meza.
Señaló que todo eso lo han intentado transmitir y han encontrado acá un partner, que es La Caoba. “Es maravilloso y entiende este tipo de posicionamientos porque es muy importante tener un aliado que entiende eso y le da valor. Estamos trabajando e intentando transmitir nuestra marca en medio de lo que hacemos. La Fórmula 1 que son los artesanos de los coches y nosotros somos los artesanos de las cervezas, moto GP, intentando tener estos pilotos y valores, que tenemos algo muy extraño. Apostamos por el talento y después los desarrollamos, nunca patrocinamos un campeón del mundo, sino que hacemos que las personas lleguen a serlo, pero no nos gusta patrocinar a alguien cuando ya ha llegado”, acotó.
Mercado paraguayo
En cuanto al mercado local, dijo que Paraguay es un país que tiene un consumo per cápita importante dentro de la región y hay un consumo de 400 millones de litros de cerveza. “Entendemos que el consumidor paraguayo es más curioso que otros consumidores en Sudamérica, le gusta más valorar las diferentes opciones y también por la situación del país. Paraguay ha dado un salto económico importante. Estuve por acá hace 7 años y la verdad que es otra Asunción, otra ciudad y el momento del país es bueno. Creo que tenemos muchísima afinidad España con Sudamérica, acá me siento en casa”, confesó a La Nación/Nación Media.
Con relación a las expectativas, sostuvo que siempre apuntan a ser los más queridos, no los más vendidos. “Por eso siempre vamos a segmentos que ahora se llaman prémium, pero más me gusta hablar de lo que es el mundo bigcraft, que es cuando eres artesano y creces y evidentemente nosotros heredamos una compañía de 30 millones de euros y ahora la tenemos en 1.000. Lo que hemos hecho es no cambiar nuestra filosofía y hacernos grandes. Lo que nosotros somos ahora es ser una compañía más grande, más diversificada y ese segmento ahora en Paraguay es más o menos un 10% del mercado, el 90% no es donde queremos estar, sino competir en ese 10%, que sería de unos 40 millones de litros”, destacó.
Así también, Rivera indicó que buscan que el consumidor pague la diferencia de cómo se hace el producto. Claro que la cerveza no es como el vino con una diferencia en precio. “Es un lujo al alcance de cualquiera, pero se debe pagar un plus del coste. En esta región les gusta la cerveza muy fría y cuanto más frías están las cosas, son más difíciles de notar las diferencias organolépticas. La experiencia de tomar una cerveza es lo que queremos transmitir con nuestra cultura aquí en el mercado paraguayo”, enfatizó.
De todo el mercado cervecero paraguayo solo desean competir en un 10%, que sería de unos 40 millones de litros, comentó Rivera. Foto: Christian Meza.
Igualmente, mencionó que lo que les gusta es la calidad, la excelencia y de disfrutar hacer las cervezas así. “El propósito es diferenciar ese producto y el de intentar cada vez entender que no tenemos un planeta B, tener cuidado que cada vez somos más y si se dobla la población mundial, los recursos son limitados”, agregó.
Finalmente, el presidente ejecutivo de la compañía comentó que de cada 3 euros, 2 invierten en sponsors. “Estamos con la Fórmula 1 desde hace muchos años, seguimos con moto GP, series también, somos muy de ficción (La casa de papel). Estamos explorando también con Netflix e intentar fusionar con la marca y sobre todo en la experiencia del consumo, que esa experiencia te diga algo más que tomar cerveza. Entender mucho el mundo local e intentar maximizar esa cultura cervecera”, resaltó.
Apuntan a que la gente entienda lo que es un lúpulo, quemadura de más tiempo, por qué la cerveza es diferente. “Eso es lo que a mí me obsesiona, transmitir eso más que hablar de publicidad. Transmitir nuestra cultura”, puntualizó.
el proyecto amplía su alcance territorial y la cobertura de servicios, fortaleciendo la atención de salud integral en comunidades artesanales. Foto: ILUSTRATIVA
CuidArte: 500 artesanos van a acceder a ayuda médica gratuita
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El proyecto busca que artesanos de seis ciudades accedan a consultas gratuitas de diversas especialidades.
El proyecto “CuidArte: Vida Saludable, Arte Perdurable” se encuentra en marcha desde febrero pasado para brindar atenciones de salud integral para 500 artesanos en seis ciudades del país. Las jornadas se desarrollarán en Itauguá, Luque, Tobatí, Yataity, Altos y San Miguel, con servicios de oftalmología, odontología, audiología y atención integral de la diabetes, cada miércoles, según el calendario por comunidad.
La iniciativa de la Fundación Visión, con el financiamiento de la Fundación José De La Sobera y la colaboración del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), cierra la etapa de Itauguá, este miércoles 25 de marzo, con atención odontológica y atención integral de diabetes; informes al (0961) 961-133. En abril y mayo sigue en Luque; mayo y junio en Yataity; junio en Tobatí; agosto y setiembre en Altos; y octubre en San Miguel.
Dando continuidad al trabajo iniciado en 2025, el proyecto amplía su alcance territorial y la cobertura de servicios, fortaleciendo la atención de salud integral en comunidades artesanales.
CuidArte no solo acerca servicios médicos especializados, sino que promueve la prevención, la capacitación y el cuidado oportuno, contribuyendo a la sostenibilidad del trabajo artesanal y a la salvaguarda del patrimonio cultural nacional.
El proyecto acercará servicios de salud a comunidades con alta presencia de artesanos donde se producen artesanías tradicionales.
CuidArte: 500 artesanos recibirán atención médica en seis ciudades
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El proyecto “CuidArte: Vida Saludable, Arte Perdurable” se encuentra en marcha desde febrero pasado para brindar atenciones de salud integral para 500 artesanos en seis ciudades del país. Las jornadas se desarrollarán en Itauguá, Luque, Tobatí, Yataity, Altos y San Miguel, con servicios de oftalmología, odontología, audiología y atención integral de la diabetes, cada miércoles, según el calendario por comunidad.
La iniciativa de la Fundación Visión, con el financiamiento de la Fundación José De La Sobera y la colaboración del Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), cierra la etapa de Itauguá, este miércoles 25 de marzo, con atención odontológica y atención integral de diabetes; informes al 0961 961133. En abril y mayo sigue en Luque; mayo y junio en Yataity; junio en Tobatí; agosto y setiembre en Altos; y octubre en San Miguel.
Dando continuidad al trabajo iniciado en 2025, el proyecto amplía su alcance territorial y la cobertura de servicios, fortaleciendo la atención de salud integral en comunidades artesanales. CuidArte no solo acerca servicios médicos especializados, sino que promueve la prevención, la capacitación y el cuidado oportuno, contribuyendo a la sostenibilidad del trabajo artesanal y a la salvaguarda del patrimonio cultural nacional.
El proyecto acercará servicios de salud a comunidades con alta presencia de artesanos donde se producen artesanías tradicionales. De esta forma, la iniciativa también busca preservar y mejorar la capacidad productiva por medio de la capacitación, atención oportuna y la prevención de enfermedades que puedan afectar a los mismos, contribuyendo a la sostenibilidad de su trabajo y la salvaguarda del patrimonio cultural nacional.
La historia de la cerveza es mucho más extensa y atrapante que reseñar datos de consumo. De hecho, quienes todo lo investigan verifican que desde unos 4 mil años antes de Nuestra Era –7 mil años atrás– en la Mesopotamia del Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates –en llamas desde los últimos veinte días– se tomaba cerveza.
Por Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
El martes pasado, en las cervecerías de Buenos Aires, NYC, Dublin y muchos otros lugares se celebró San Patricio. Con más o menos intensidad que otros años, por cierto, pero hubo celebración. Estoy tentado de decir que en la Argentina fue “de baja intensidad”. El costo de vida no pocas veces conspira contra los deseos de brindar con amigos y amigas. Pero, aun así, muchas y muchos (me incluyo) celebramos. Rubia, negra, roja... celebramos. Brindamos en amistad y deseándonos reiteradamente salud. “Cheers, sköll, gānbēi, prosit, À ta santé, salute, chin...” no faltaron lenguas en ese atardecer. Tampoco el verde en todas sus gamas. Soy cervecero. Parte de mi formación educativa la hice en una escuela alemana. Prefiero la stout. Pero no discrimino cuando de birra se trata. Mis amigos-hermanos y colegas periodistas y escritores lo saben. En mi querida Asunción, Augusto, Arturo, Paulo, JM, Vivian, Silvia, Claudio, Pepe, por solo mencionar a algunos y algunas, no se quedan atrás... ni me dejan solo cuando coincidimos en torno de una mesa o sobre la barra de un bar. La stout Guineness me puede. La Pilsen, también.
Alguien me comentó, tiempo atrás en Nueva York, que un 17 de marzo en 1914 fue allí donde se inició la costumbre de teñir de verde la birra para adherir a la efeméride. Al parecer fue idea e iniciativa de un forense nacido y criado en NYC, Thomas H. Curtin. Puede ser que haya sido así y me encanta que se haya multiplicado esa práctica celebrativa. También es un buen negocio, más allá (y más acá) del santísimo Patricio. De hecho, cuando recién se iniciaba febrero en este año, Kirin Holdings reportó que, en 2025, “el consumo mundial de cerveza ha alcanzado más de 194.000 millones de litros”. República Checa lidera con un promedio de 143 litros por año y por persona. Detrás se ubica Alemania (110 litros); Austria (108); Polonia (105); Irlanda (103); Rumanía (101); Estonia (99); Lituania (98); Bélgica (95); y España (94). En mi querido Paraguay, ubicado en el puesto 3 del ranking latinoamericano, cuando finalizó 2024, el consumo cervecero se ubicó en poco más de 74 litros por persona. Argentina, bastante más atrás, en la onceava posición, se acerca a los 44 litros.
El verde, color de Irlanda, también se simboliza en la cerveza que, en NYC –desde el 17 de marzo de 1914– por iniciativa de un forense neoyorquino, Thomas H. Curtin, deja atrás los colores tradicionales
7 MIL AÑOS ATRÁS
Aunque –hay que decirlo– la historia de la cerveza es mucho más extensa y atrapante que reseñar datos de consumo. De hecho, quienes todo lo investigan verifican que desde unos 4 mil años antes de Nuestra Era (aNE) –7 mil años atrás– en la Mesopotamia del Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates –en llamas desde los últimos veinte días– se tomaba cerveza. Y quienes lo hacían la compartían en un mismo recipiente. “¿El sabor del encuentro” desde siempre? ¿Por qué no? No eran tiempos de estabilidad los del 370 de Nuestra Era (dNE). El Imperio Romano trepidaba. Los hunos –luego de cruzar el Volga– presionaban a los germanos que dejaban atrás el Danubio y sus tierras ancestrales en procura de paz y mejores condiciones de habitabilidad. Migraban. Huían de la guerra. Escapaban de las violencias. Se desplazaban. Eran vulnerables.
Los visigodos viajaron (avanzaron) hacia el este. Sin embargo, las fronteras romanas obstaculizaban muchos de aquellos desplazamientos. El emperador Valente va contra los germánicos. Quiere evitar que los bárbaros invadan y arrasen. En aquel contexto nació Maewyn Succat, en Britania. En Gales o en Escocia. Algunos historiadores sostienen que dejó la vida intrauterina en el 385, año más año menos. ¿Importa acaso esta precisión? Era hijo de un diácono cristiano que también ejercía como decurión, un cargo militar. Su padre se llamó Calpurino. Su abuelo, Potito, también religioso y, según algunos historiadores, alcanzó el grado de presbítero. Su mamá, al parecer, era Concessa. Pero todos coinciden en que en su adolescencia (tal vez a los 16) fue capturado por traficantes de esclavos (quizás piratas escotos) que en poco tiempo lo vendieron a terratenientes para que trabajara en el campo. Por su juventud y fortaleza física era valioso. Esclavizado y en cautiverio en Irlanda aseguran que comenzó a tener visiones en las que se le indujo a predicar el cristianismo. Media docena de años fue cautivo. Aun así, comenzó a evangelizar. Esa fue su misión. Y justamente por ella, escapó. Aunque perseguido logró cruzar el Oceanus Britannicus –también mencionado como Mare Britannicum– hoy mencionado como canal de la Mancha, para llegar a la Galia y esconderse en un monasterio donde comenzó a estudiar en procura de convertirse en sacerdote. Las visiones no lo abandonaban. La oración y las lecturas sagradas eran su única razón de ser hasta el momento de peregrinar para misionar y evangelizar en su pueblo natal. Fue creado en el sacerdocio como Padrig, Pádraig, “padre del pueblo” para que, con el paso del tiempo, fuera conocido y mencionado como Patrick.
Desde hace unos 7 mil años, en la Mesopotamia de Medio Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates, se bebía cerveza que se producía en Egipto
Eran tiempos de ignorancias. Quienes eran llamados nobles o plebeyos coincidían, mayoritariamente, en el desconocimiento de la lectura y la escritura. Con un poco más de 20 años trashumó entre Britania y las Galias. Se sabe de su paso por Tours, Lerins y Auxerre, donde formalmente fue cura. Las visiones continuaban. Se dice que cuando estaba a poco de partir en busca de nuevos horizontes, en una de esas apariciones, recibió el mandato de permanecer en el pueblo donde había nacido. Canceló su partida. Desde entonces comenzó a mencionárselo como el apóstol de Irlanda donde permaneció para siempre. Con las cosas de todos los días que encontraba a su paso y al alcance de su mano predicaba el cristianismo y aleccionaba para producir sentido común... y religiosidad. Religare. “Volver a ligar”, “reunir”, “vincular estrechamente” a la humanidad con la trascendencia. Ese era el deseo (su deseo) y la misión divina de Maewyn... que también era Patrig, Pátraic y que hasta nuestros días –aunque escasamente se lo recuerde– también es Patrick que se multiplicaba en acciones para catequizar y popularizar su fe.
EL TRÉBOL
De hecho, para celebrar cada año la Pascua de Resurrección, encendía hogueras para empatizar con las prácticas ancestrales de las y los Tuatha Dé Danann (“el pueblo de la diosa Danu”), como se conocía por entonces a las y los irlandeses. El sincretismo de Patrick hizo que con cada hoguera popular para homenajear a El Dagda (el “dios bueno” y padre protector); a Lugh (“dios de las habilidades múltiples y la luz”); a Morrigan (“diosa de la guerra y la muerte”); y, a Brigid (“diosa de la poesía, de la curación y portadora del fuego sagrado”) –deidades anteriores a la presencia humana sobre la Tierra– el pueblo de Irlanda, por su intercesión, se religara al Dios del catolicismo. Al Dios del “acontecimiento”, como gustan decir los biblistas por estos tiempos.
Pero Pádraic no se quedó allí con su misión. No. Caminante de las campiñas irlandesas descubrió y adoptó los tréboles de tres hojas para ejemplificar la idea conceptual de la Santísima Trinidad. Su catequesis prendió fuerte en el espíritu irlandés. Cada una de las hojas de aquellos tréboles simbolizaba al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, me dijo enfáticamente un parroquiano en un PUB de Dublin, allá por los años 90. “El cristianismo triunfó sobre el paganismo”, añadió un bebedor cercano que no bebía con nosotros cuando los relojes marcaron las 10 de la noche. No finalizaba un día más. Era 17 de marzo. Habría juerga hasta tarde. Muy tarde. Supe luego que ese día, en procesión cientos de peregrinos y peregrinas, en Donegal, condado donde se asegura que Patricio tuvo una visión, marcharon a Station Island.
Peregriné con ellos y ellas.
La fe popular sostiene que Dios le dijo a San Patrick “todo aquel que llegue hasta aquí, estará libre de pecado”. La tradición se mantiene a pesar del paso del tiempo. El cine la ha mostrado una y otra vez. En el transcurso de la trilogía de “El padrino”, Francis Ford Coppola recrea una procesión que las y los migrantes irlandés realizan en Boston, Estados Unidos desde 1737. En Peaky Blinders, el director Tom Harper le marca al clan Shelby y al mismísimo Tommy Shelby (Cillian Morphy) esa enraizada tradición. Patrick da para todo en las creencias populares. Hasta se asegura –como hazaña y leyenda– que en su tiempo condujo a todas las serpientes que habitaban la isla hasta el mar para que se ahoguen. Mito. Cientos de publicaciones prestigiosas especializadas consignan que “en Irlanda nunca hubo serpientes” desde que finalizó la última glaciación. De esto también se trata la fe. Y la cerveza, ¿por qué?, ¿qué tiene que ver con todo esto?, pregunté una y otra vez hasta que alguien –después de intentar repetidamente saber– una de aquellas personas de las que quise tener respuestas fue tan clara como sintética. “Cuando niños, durante la Cuaresma, no podíamos comer dulces, pero durante el Día de San Patricio nos indultaban y podíamos hacerlo. Los adultos, por su parte, (como nosotros con los dulces) no podían beber cerveza en el mismo período. De allí que, nuestros mayores, nuestros padres y abuelos, en la misma efeméride, homologaron aquello que nos beneficiaba a las y los pequeños y, como anuencia de los obispos fueron dispensados y, desde entonces, la Cuaresma no les impide tomar cerveza”.
Daimiel, Ciudad Real, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Cada primer viernes de agosto, desde el inicio del milenio que corre, es el epicentro del Día Internacional de la Cerveza. Con apenas 17.722 habitantes, a la alegría de beber entre amigos y amigas, se le agrega debatir sobre texturas, sabores, colores, aromas y matices
VÍNCULO CON LA CERVEZA
Nada dice la historia de que San Patricio tuviera vinculación alguna con la cerveza. Algunos y algunas, sin embargo, insisten y aseguran que fue el santo quien enseñó a fermentar y destilar malta para producirla. Ninguna investigación sólida que pueda mencionarse va en ese sentido. “Es una tradición popular”, me explicaron en Dublin. ¿Y la cerveza verde?, pregunté con insistencia. “No es nuestra. Se inició en los Estados Unidos. Es marketing”. De hecho, en poco más de medio centenar de países el Día Internacional de la Cerveza se celebra el primer viernes de cada mes de agosto año tras año desde el inicio del milenio que corre.
Todo se inició en Daimiel, Ciudad Real, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, a unos 170 kilómetros de Madrid, donde habitan –según se verificó en 2025– 17.722 personas. Allí, en 2000, un grupo de buenos amigos festejaron por vez primera. Una y otra vez brindaron con “cañitas”, como llaman en España a la cerveza. Y, desde entonces, acordaron que repetirían ese encuentro en los años siguientes cada primer fin de semana de agosto. ¡Es una gran fiesta! Circulan y se degustan cervezas de todo tipo y procedencia. Temas para debatir: texturas, aromas, colores y transparencias. Preside el “maestro Birrote”, coronado con una jarra. Su mandato se extiende hasta el año siguiente. En 2007, cuatro amigos –Jesse Avshalomov, Evan Hamilton, Aaron Araki y Richard Hernández– instituyeron aquella creciente reunión de amistad manchega celebrada con cerveza en efeméride global. De allí que junto con los “cheers, sköll, gānbēi, prosit, À ta santé, salute y chin chin” ya mencionados se añaden otras lenguas y, con cada brindis, se desea “Osasuna… salut… saúde…” con cerveza.
De acuerdo a los elementos encontrados por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) los responsables de estos ataques sería el grupo criminal armado EPP. Foto: Gentileza
Elementos encontrados confirman que serie de ataques en Canindeyú serían del EPP
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Los últimos atentados con explosivos ocurridos en el departamento de Canindeyú sacudieron a esta zona del país, y en los últimos dos ataques en la localidad de Yasy Kañy y en Campos Morombi se habló de la posibilidad que hayan sido objetivos que han sido instalados por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Ayer fueron encontrados elementos que confirmarían que este grupo criminal estaría operando en esta zona, con grupos campesinos e incluso con grupos narcotraficantes en un “trabajo conjunto”, reportó el periodista de SdG Noticias, Juan Alcaraz.
En la zona de Yasy Kañy, en el ataque a la estancia Biogranos, el último registrado y denunciado, data desde hace tres meses, cuando un grupo de hombres ingresaron a la propiedad para tomar de rehenes a los peones y quemar un refugio.
El ataque a un ciudadano brasileño, administrador de Campos Morombi, el resultado de las pericias realizadas en los últimos dos días cuentan con importantes hallazgos que vincularían a los miembros del EPP, de acuerdo al reporte del corresponsal.
Hasta el momento no se ha encontrado ningún panfleto o mensaje que conecte directamente al grupo criminal armado, sin embargo, los elementos utilizados y encontrados por las fuerzas de seguridad en estos ataques serían de este grupo.
Audio filtrado
Además, se filtraron audios de lo que sería una comunicación vía radio, supuestamente de los integrantes del EPP durante el ataque en Yasy Kañy para la explosión del artefacto hacia el administrador.
“Graba hacia donde brilla, entendiste, o ellos van a dispararle a ustedes, dispará y dejen de hablar, cuenten desde ahora hasta 1, 2, 3 metros, contá hasta 10 y volvé a disparar”, dice una de las personas que se escucha en el audio. Mientras que la otra persona responde a las instrucciones recibidas: “solución, esperá un rato, ¿quieren que dispare de vuelta?”.