Según el reporte Escenario Macro de Itaú, la previsión de crecimiento del producto interno bruto para el 2023 se ubica en 5%, pero con riesgo a la baja por una nueva sequía. Mencionan que el impacto por ahora parece limitado.
El reporte señala que se viene una sequía por lo que mantienen su previsión del 5%, pero señalando los riesgos de que las perspectivas vayan a la baja atendiendo a que existe una nueva posibilidad de que se registre este fenómeno climático. No obstante, indicaron que el impacto será limitado especialmente en relación con una de las peores sequías en la historia del país que tuvo lugar a principios del año pasado.
Por otro lado, la previsión para el próximo año de 3,5% tiene un importante sesgo alcista por la construcción de una planta celulosa con una inversión de US$ de 3.500 millones en tres años, pero con una fecha de inicio aún incierta.
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Así también, la proyección de tipo de cambio ahora está en G. 7.200 para fines del 2023, en comparación con el escenario anterior que estimaba G. 7.350, ayudado por la expectativa de un dólar más débil a nivel mundial. “Una moneda más fuerte nos llevó a reducir nuestro pronóstico de inflación para este año a 4,5%”, añade el reporte.
Hay que recordar que en el informe anterior, los analistas de la banca privada estimaban que el aumento de precios para el cierre del 2023 estaría en torno al 5%. En ese contexto, mantuvieron su proyección de tasa de política monetaria de fin de año en 7% con el Banco Central comenzando a recortar tasas en el segundo semestre del 2023.
Añadieron que el pronóstico tiene un sesgo a la baja debido a que creen que si la inflación continúa comportándose bien en medio de expectativas de inflación ancladas, podría haber espacio para recortar tasas en el segundo trimestre de este año.
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Inflación de EE. UU. se desacelera en junio por caída de precios de la gasolina
La inflación se desaceleró más de lo esperado en junio en Estados Unidos, cuando los precios de la gasolina bajaron momentáneamente por un posible acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Medio, según cifras del gobierno publicadas el martes.
Pero con la reciente reanudación de las hostilidades entre Washington y Teherán, y con la orden del presidente Donald Trump de reiniciar el bloqueo a los puertos iraníes, la mejora podría ser pasajera.
El índice de precios al consumidor (IPC) fue de 3,5 % en medición interanual, frente a 4,2 % registrado en mayo, indicó el Departamento del Trabajo.
Este retroceso se debe en gran medida a la caída del precio de la gasolina (-9,7 % en un mes), que había seguido a la distensión diplomática entre Estados Unidos e Irán.
Analistas anticipaban un aumento del 3,8 %, de acuerdo con economistas encuestados por Dow Jones Newswires y The Wall Street Journal.
La cifra marca un retroceso desde un máximo de tres años, ya que la caída de los costos de la energía más que compensó los aumentos en vivienda y alimentos.
Teherán respondió a los ataques de Estados Unidos e Israel con un bloqueo del estrecho de Ormuz, un paso clave para el tránsito de hidrocarburos, lo que disparó los precios globales de la energía.
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Con las renovadas hostilidades en el Golfo de esta semana, las cotizaciones mundiales del petróleo volvieron a subir, lo que augura una próxima alza de los precios en las gasolineras.
La guerra, impopular en Estados Unidos, ha puesto bajo presión al poder ejecutivo estadounidense a pocos meses de las elecciones de medio término en el Congreso.
“Cero tolerancia” a precios altos
Ahora los ojos están sobre el presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Kevin Warsh, quien el martes aseguró que el banco central terminará con el sostenido “rebrote de la inflación”.
Ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara, Warsh dijo que los responsables de la política monetaria tienen “cero tolerancia” con la persistencia de los precios altos. Los legisladores estadounidenses cuestionaron a Warsh sobre el progreso en disminuir la inflación, entre otros asuntos.
Por su parte, los mercados están atento a pistas de que la Fed planee subir las tasas de interés a finales de este año, pese a la constante presión de Trump para que las recorte.
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Si bien el banco central tiene un objetivo de inflación a largo plazo del 2,0 %, los aumentos de costos han sido superiores a ese nivel durante aproximadamente cinco años.
Al ser interrogado el martes de si actuaría según los deseos de Trump o guiado por las señales de la información económica, Warsh dijo: “Mi compromiso es acatar la ley y seguir los datos, guiarnos por nuestro mejor juicio”.
“Si acertamos con la política —y lo haremos—, el repunte de la inflación de los últimos cinco años será cosa del pasado”, añadió Warsh en sus declaraciones iniciales ante la comisión.
La Fed también monitorea los efectos de las inversiones en IA en la inflación y en el mercado laboral, dijo. El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, dijo a Fox News que los datos del martes consistían en el “absolutamente mejor informe de inflación que hemos visto en unos seis años”.
Restó importancia a las disrupciones previstas por el conflicto en Medio Oriente, y dijo que el camino hacia unos precios más bajos de la gasolina en Estados Unidos solo había sufrido “un pequeño tropiezo” por Teherán.
El IPC disminuyó 0,4 % entre mayo y junio, en la primera caída mes a mes desde 2020. Pero el ritmo sigue muy por encima del objetivo de la Fed.
Aunque los costos de la energía bajaron en junio, los de la comida subieron un 0,2 % mensual. Excluyendo los sectores volátiles de alimentos y energía, el IPC general subió un 2,6 % interanual.
Trump hizo de la mejora del poder adquisitivo una de sus prioridades durante la campaña electoral de 2024 para la Casa Blanca.
- Fuente: AFP
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La nueva inflación del agua amenaza con encarecer servicios y presionar a las economías
El cambio climático empieza a convertirse en un factor de costos para gobiernos, empresas y hogares. Las inversiones necesarias para garantizar agua segura podrían trasladarse a las tarifas y generar una nueva presión inflacionaria.
Durante décadas, el agua fue considerada un servicio básico de bajo costo relativo y con una disponibilidad que parecía garantizada. Sin embargo, el cambio climático está modificando esa ecuación económica. En un planeta en el que los extremos climáticos se vuelven más frecuentes —con regiones que enfrentan sequías prolongadas y otras que soportan inundaciones históricas— el acceso al agua comienza a transformarse en un factor de presión sobre las finanzas públicas, las empresas de servicios y el bolsillo de los consumidores.
Un reciente estudio de la Universidad de Stanford advierte que varias ciudades de Estados Unidos podrían duplicar sus tarifas de agua hacia mediados de siglo debido a la combinación de tres factores: menor disponibilidad del recurso, infraestructura envejecida y la necesidad de ejecutar grandes inversiones para adaptar los sistemas de abastecimiento al nuevo escenario climático.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, revela una tendencia que podría repetirse en distintas economías: el cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos.
El fenómeno representa una nueva forma de presión inflacionaria. Así como el aumento del precio del petróleo encarece el transporte y los alimentos, el incremento del costo del agua puede impactar en múltiples sectores productivos, desde la industria y la agricultura hasta los servicios urbanos.
En Estados Unidos, el valor promedio del agua potable ya aumentó durante las últimas décadas a un ritmo superior al de la inflación, debido principalmente al deterioro de las redes y a la necesidad de renovar una infraestructura que requiere inversiones multimillonarias. Ahora, el factor climático agrega una nueva capa de costos.
El caso analizado por los científicos en Santa Cruz, California, muestra el desafío que enfrentan muchas ciudades: después de aplicar medidas de ahorro y eficiencia, las autoridades deben recurrir a soluciones más costosas, como plantas de reutilización de aguas residuales, nuevos sistemas de almacenamiento y obras para garantizar el suministro en períodos de sequía.
La consecuencia económica es directa: las inversiones necesarias para asegurar la disponibilidad del recurso terminan reflejándose en las facturas de los consumidores.
Paraguay frente al desafío de administrar su ventaja hídrica: Aunque Paraguay posee una posición privilegiada por sus abundantes recursos hídricos, con una de las mayores disponibilidades de agua dulce per cápita de la región, el país tampoco está aislado de esta nueva realidad económica.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos Paraguay y Paraná demostraron en los últimos años que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. La reducción del calado afectó la logística fluvial, elevó costos de transporte y generó impactos sobre sectores estratégicos como la exportación agrícola y energética.
Al mismo tiempo, las inundaciones recurrentes exigen mayores inversiones en infraestructura urbana, sistemas de drenaje, protección de comunidades vulnerables y mantenimiento de caminos, recursos que compiten con otras prioridades del presupuesto público.
Para Paraguay, el desafío económico no pasa únicamente por disponer del recurso, sino por desarrollar infraestructura suficiente para administrarlo de manera eficiente. La expansión urbana, el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones aumentarán la demanda sobre los sistemas de agua potable y saneamiento.
En este contexto, la gestión del agua comienza a formar parte de la agenda de competitividad de los países. Las naciones que logren anticiparse con inversiones inteligentes en infraestructura resiliente tendrán mejores condiciones para atraer capital, sostener su producción y reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos.
El cambio climático dejó de ser solamente un problema ambiental. Se convirtió en una variable económica que afecta costos, inversiones, inflación y planificación empresarial. La próxima gran discusión mundial no será solo quién tiene agua, sino quién tiene la capacidad financiera y tecnológica para garantizarla.
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El dólar se estabilizó y será más previsible
En el segundo semestre hay mayor compra de la moneda a nivel local por las ventas de fin de año.
El tipo de cambio fue uno de los temas más comentados a lo largo del primer semestre del año. Ahora, se espera que el comportamiento en el mercado sea más previsible, considerando que hay una coyuntura que está presionando a la suba, tanto por factores internos, como del exterior. Emil Mendoza, titular de la Asociación de Casas de Cambio del Paraguay, explicó que el dólar se está estabilizando en su cotización.
“Se está estabilizando en nuestro país el dólar y hay razones, algunas son nacionales, otras internacionales, que están ayudando a que la moneda norteamericana tenga estabilidad en nuestro mercado”, explicó.
HASTA FIN DE AÑO
Entre otras cosas, sostuvo que el segundo semestre está marcado por la mayor compra de dólares a nivel local, considerando las ventas de fin de año. “Ya estamos en el segundo semestre del año, se caracteriza por la mayor compra en el mercado nacional de dólares para pagar mercaderías en el exterior que luego son vendidas llegadas las fiestas de fin de año”, argumentó en diálogo con 1000 AM. Lo mencionado marca una tendencia, al exportar dólares, en pocas palabras, “lo que presiona a la suba a nivel nacional”, expresó.
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Paraguay lidera el clima económico de la región por encima de Brasil y Argentina, según la FGV
La Fundación Getulio Vargas (FGV) dio a conocer los datos de su Indicador de Clima Económico (ICE), que ponen a Paraguay como líder de la región, muy por encima de los gigantes Brasil, México y Argentina, al primer trimestre de 2026. La economía local mantuvo su nivel, comparando con el cierre de 2025, mientras que la mayoría de los demás países tuvieron un retroceso.
Paraguay lidera en varias mediciones, la primera en crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), con 4,2 %, muy por encima del promedio de Latinoamérica de 1,9 %, seguido por Perú con 3 %, valoró Stan Canova, analista económico y asesor de inversiones, en diálogo con La Nación/Nación Media.
También citó el ICE, con 124 puntos, por encima de 73 puntos de la región, mientras que el que le hace sombra es Chile con 105 puntos (ver los detalles en la imagen de abajo). Por otro lado, apuntó el Indicador de Situación Actual (ISA) con 150 para la economía local, contra 63 puntos de Latinoamérica.
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Posición de privilegio
Sobre los datos mencionados, el experto dijo que Paraguay tiene una posición envidiable respecto no solo a Latinoamérica en general, sino respecto a los tres gigantes de la región, ellos sin Brasil (72,2 puntos), México (60,1 puntos) y Argentina (68,3 puntos), justamente este último tuvo una gran caída en cuando a clima económico.
El analista además recordó que todavía está “por verse los efectos positivos que esto mas el doble grado de inversión traerá a nuestro país”, es decir que las perspectivas están dadas para mantener el buen nivel en clima económico.
En cuanto a las fortalezas de Paraguay, el informe hace referencia al indicador de la reducción de las medidas de restricción a la movilidad y el mejoramiento del ambiente político.
“La única amenaza para Paraguay sería el impacto que traería el shock causado por el conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, respecto a la suba de los combustibles y lo que representa ello sobre los precios de los productos de la canasta familiar”, estimó Canova.
Pronósticos favorables
Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dio a conocer su reporte sobre la economía paraguaya, tras la visita de emisarios. “Paraguay sigue demostrando una notable resiliencia. El crecimiento ha sido sólido, respaldado por un régimen creíble de metas de inflación con un tipo de cambio flexible, amplias reservas internacionales, y un restablecimiento gradual de la disciplina fiscal”, indica una de las partes más sustanciosas del escrito. El organismo pronosticó un crecimiento del PIB de 4,4 % para el presente ejercicio.
Por su parte, el Banco Central del Paraguay (BCP) augura una expansión de 4,2 % para 2026, cifra que será revisada y actualizada en el presente mes de julio.
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