La familia conformada por don Patricio y ña Teresa Alcaraz se encarga de preparar los mejores asados, bufetes y todo tipo de dulces con productos de primera calidad y con el objetivo de satisfacer a los clientes como si fueran ellos mismos quienes degustarán sus elaboraciones. Foto: Gentileza.
Emprendedores LN: con asados y dulces, Tía Tere se abre camino en el rubro gastronómico
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Aunque llevan más 20 años en el rubro gastronómico, no hace mucho que este emprendimiento familiar comenzó a ganar fuerza y tomar forma de pequeña empresa para dar más ganancia, pues en principio si bien hacían el trabajo era más bien como un extra. Ahora, se volvió una de las principales fuentes de ingreso para la familia.
En esta nota, te contamos la historia de la familia conformada por don Patricio y ña Teresa Alcaraz, quienes se encargan de preparar los mejores asados, bufetes y todo tipo de dulces con productos de primera calidad y con el objetivo de satisfacer a los clientes como si fueran ellos mismos quienes degustarán sus elaboraciones.
En contacto con La Nación/Nación Media, el Sr. Alcaraz, comentó que si bien su emprendimiento familiar empezó hace dos décadas, recién hace unos meses tomaron con más compromiso su empresa, dándole más relevancia en redes sociales, es decir, publicidad, ya que afirma que es la propia gente la que le da voz a Tía Tere, a través de sus opiniones.
“Gracias a Dios esto fue creciendo y tomando forma empresarial, entonces empezamos a tomar un poco más en serio, con más compromiso con la familia porque nos dimos cuenta de que esto empezaba a resultar y nos animamos a seguir con la ayuda de Dios y toda la familia, que se animó a emprender esto conmigo”, manifestó y resaltó: “Todos mis hijos también tienen trabajos particulares, que no son del rubro, pero cuando tenemos que involucrarnos en nuestro trabajo, entre todos nos damos una mano”.
Con respecto a la publicidad, recalcó que es la que les otorga sus clientes luego de haber terminado satisfechos. “Nos damos cuenta de que la gente sale satisfecha después de cada servicio, lo que es para nosotros, a parte de ir creciendo, la mejor paga”, afirmó. En la misma línea indicó que en esta temporada cuentan con mucha demanda laboral y se mostró contento porque tienen agenda llena hasta enero del próximo año.
Sobre sus servicios, reiteró que en cada ocasión se esmeran por tratar de hacer todo con calidad y con variedades, de acuerdo a lo que el cliente pida. Detalló que el asado a domicilio es el “caballito de batalla” de la empresa y que eso incluye carnes de todo tipo como cerdo, pollo, cordero, menudencias y la infaltable carne bovina.
“Nosotros somos muy exigentes cuando salimos a comer otro lado y somos detallistas. Entones lo primero que le digo a mi señora es hagamos nuestros productos como a nosotros nos gustaría comer. Si hay algo que no me gusta en un ‘productito’, lo descartamos, incluso si a veces empatamos en costo, con tal de que los clientes salgan satisfechos”, sostuvo.
Acerca de los precios de sus servicios y productos, fue claro sobre que tratan de mantener todo al margen del mercado, es decir, de mantener precios promedios, ya que son conscientes de que la economía actual sigue afectada por diversos factores que devienen de la pandemia del COVID-19.
“Por la crisis económica y la pandemia, esto dejó en la lona a muchos clientes que ahora se están tratando de levantar, pero hasta hoy se paga bien sin problemas los cánones que ponemos”, señaló.
Es frecuente observar a hijos de dueños de empresas familiares -sobre todo aquellos con altos ingresos-, viviendo en una auténtica burbuja. Cuando llegan a la universidad realizan estudios de grado y posgrado fuera del país en instituciones altamente costosas, poseen vehículos de precios impensables y viajan frecuente y periódicamente al exterior. Los costos de un estilo de vida como el descrito son inalcanzables y estos jóvenes no siempre tienen medios con los cuales sufragar sus elevados gastos. Serán entonces sus progenitores quienes solventen tales ingentes gastos
Cuando se produce el regreso al país de los privilegiados estudiantes, estos se consideran consagrados empresarios y piensan que pueden arrasarlo todo a su paso. Pero la realidad es bien distinta: apenas se han iniciado en el mundo laboral.
Aclarando que de ninguna manera me opongo -no soy quien para hacerlo- a que cada persona lleve la vida que desee y elija, sí es bueno sentar postura sobre el hecho de que, si la burbuja se expande a la empresa familiar, ello puede resultar no solo pernicioso, sino altamente peligroso.
Muchos de estos hijos “trabajan” en la empresa familiar, pero no ocupan ninguna posición prevista en el organigrama; no cuentan, por ende, con funciones asignadas; no cumplen horario y, para colmo, reciben un trato que difiere diametralmente al que se prodiga a los demás colaboradores de la compañía.
Para alimentar la alarma que su presencia produce, no cuentan, habitualmente, con un plan de carrera que contemple ascensos al interior de la organización empresarial. La inevitable crisis que más temprano que tarde se producirá como consecuencia de la situación descrita, encontrará su punto de ebullición cuando toque a estos miembros de la familia ejercer la dirección de la empresa, pues carecerán de la inexcusable capacitación que es fundamental para el logro de éxitos en las funciones de conducción.
No está mal que los padres den a sus hijos cuanto tengan a su alcance, pero todo tiene un límite. Si no se señalan pautas claras -tanto a nivel personal como empresarial- que encuadren comportamientos exagerados en materia de gastos, las más de las veces innecesarios e improductivos, el perjuicio, en el futuro, será tanto para los hijos como para la empresa. De esta suerte, aquello que los padres hicieron de buena fe y con la mejor intención, se convierte en un “boomerang” de consecuencias imprevisibles.
Si los hijos no están dispuestos a cumplir las normas que rigen para todos los colaboradores de la empresa y entienden que cuentan con la capacidad de generar buenas remuneraciones, la mejor decisión que pueden adoptar es llevar adelante algún emprendimiento o encontrar trabajo en una empresa ajena a la familia y una posición que haga posible cumplir deseos y expectativas.
El futuro de la familia y de la empresa es muy importante, y depende, en muy buena medida, de que los padres se cuiden de cometer la equivocación de dar todo a sus hijos, sin exigirles nada a cambio. Siempre, la firmeza respetuosa y expresada con afecto, rendirá positivos frutos y servirá para evitar perjuicios que pueden resultar irreparables.
Disyuntiva de hierro: dejar un buen negocio a la familia o dejar una buena familia al negocio
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Marcelo Codas
Socio del Estudio Codas
Tomo prestado este pensamiento de Carlos Alberto Motta por dos razones: me
gustó mucho y plantea una cuestión de alta profundidad. Me permito hacerla mía para desarrollar mis propias ideas sobre un tema siempre trascendente.
Las opciones que plantea la interrogante son muy interesantes y ambas tienen sobrado fundamento. Como todo en este juego de alternativas que es la vida misma habrá quienes consideren que la primera es la mejor y otros que estimen que la segunda es insuperable. Por mi parte, soy del parecer que la mejor opción es dejar una buena familia al negocio o a la empresa.
Esta convicción nace, fundamentalmente, del hecho de que los valores familiares influyen, con fuerza, muy positivamente en la cultura de la empresa, y este es un elemento central para lograr el éxito y la sostenibilidad de cuanto se emprenda. Al mismo tiempo, una familia unida y sólida deviene en gran apoyo para la empresa al incidir en la motivación, la productividad y la reputación de ella.
En los trabajos de facilitación en los cuales colaboro, analizamos con las familias sus valores. Habitualmente surgen, entre otros, los siguientes: confianza, honestidad, empatía, laboriosidad, responsabilidad.
Como puede verse, todos estos valores demuestran con claridad indiscutible ser fundamentales tanto para la familia como para el negocio y la empresa. Aquí es fundamental considerar que ambos factores no deben verse como compartimentos estancos sino como organismos en permanente contacto y comunicación y que, por ello mismo, se influyen recíprocamente.
Pero es, definitivamente, en la familia donde se cultivan estos valores y como dice el sacerdote Basilio Sarthou, nuestra cultura firmemente entroncada en la matriz latina, enseña que como, en el caso del grupo familiar romano, en ese espacio “se fraguan sólidas virtudes e indomables caracteres”.
Esto me recuerda también a lo que se discute con harta frecuencia: qué está primero ¿la familia o la empresa? Más allá de posiciones particulares que cada quien puede tener, lo realmente importante es saber que la familia por un lado y la empresa por otro tienen sus ámbitos de actuación que les son propios y que, por ello mismo, deben ser respetados. Resulta pertinente auscultar lo que cada una de ellas requiere y hacer todo lo posible porque la necesaria simbiosis entre ambas sea no solo fluida sino principalmente efectiva, de suerte a que ello redunde en beneficio de los colaboradores, de los familiares y de la comunidad, sin olvidar nunca que las empresas familiares son el verdadero motor de la economía nacional.
Aprovecho este último artículo del año para desearles felices fiestas en compañía de la familia y un año nuevo con amor, paz, armonía y prosperidad.
Ingeniería ambiental, diseño y marmolería familiar confluyen en Mármore Home Design, un emprendimiento liderado por Verónica Fretes que resignifica el desperdicio y lo convierte en propósito.
Antes de convertirse en mesas, bandejas o piezas de diseño, estas creaciones fueron restos. Fragmentos de mármol y granito cubiertos de polvo, arrinconados en un taller familiar, esperando que alguien volviera a darles una segunda oportunidad.
Así surgió Mármore Home Design, entre herramientas heredadas, el sonido seco de la piedra al cortarse y retazos que parecían no tener destino hasta que gracias a la visión de Verónica Fretes cobraron vida.
Ingeniera ambiental y apasionada por el diseño de interiores, Verónica encontró en ese cruce su norte. No se trataba solo de crear objetos, sino de resignificar materiales y procesos.
“Quería demostrar que los residuos o ‘escombros’ podían convertirse en objetos útiles, atractivos”, explicó a FOCO.
Pero el desafío iba más allá de la materia prima. Emprender en marmolería implicaba abrirse camino en un rubro históricamente masculino, con reglas no escritas y lógicas heredadas. “El proyecto surge como un desafío personal: emprender como mujer en un rubro históricamente masculino, aportando una mirada diferente, creativa y consciente del impacto ambiental”, afirmó.
Con el tiempo, Verónica fue encontrando la estructura, identidad y proyección necesarias para consolidar el proyecto a tal punto de que hoy la marca ya cuenta con una línea definida, procesos más claros y una presencia digital activa, orientada tanto al cliente final como al mercado corporativo.
Piezas con historia. Las creaciones de Mármore Home Design son piezas artesanales realizadas en mármol y granito reutilizado.
En la tienda online se observan desde mesas auxiliares, bandejas decorativas, piezas giratorias, portacelulares, posavasos hasta productos personalizados que conviven en una propuesta donde cada objeto conserva la huella de su origen.
Entre los favoritos del público se destacan las mesas auxiliares y las bandejas pequeñas. “Los clientes valoran especialmente su funcionalidad, diseño atemporal y el hecho de que cada pieza sea única”, señaló Verónica. Y es que, en el mármol, no hay dos vetas iguales: cada pieza es irrepetible, como su historia.
La producción se realiza en el taller familiar de marmolería. “Yo le digo ‘el taller de papá’, debido a que él empezó su construcción hace más de 15 años”, dijo, con una sonrisa que se percibe incluso en la voz. Allí, el oficio se transmite, se cuida y se transforma.
El equipo de trabajo está conformado por su hermano, Junior Fretes, quien es el principal creador de las piezas; Don Francisco, marmolero profesional del barrio, aporta su experiencia; su padre, Héctor Fretes, es guía y mentor constante; y su madre, María Florentín, acompaña el empaquetado de las piezas que viajan a otras ciudades. Un engranaje donde el trabajo y el afecto conviven sin fronteras.
De cara al futuro, la empresa -recientemente reconocida como Empresa Familiar del Año por el Premio Emprendedor del Año- proyecta consolidar la marca a nivel nacional, fortalecer el canal corporativo e incorporar tecnología, sin perder su eje sostenible. Entre los sueños más cercanos aparece el deseo de contar con un showroom físico que permita tocar, sentir y comprender cada pieza más allá de la pantalla.
Con presencia en Brasil, Bolivia y Uruguay, la empresa familiar apunta a expandir sus productos a toda Latinoamérica. La segunda generación, bajo la dirección de Vinicius Tonidandel, ajusta detalles para mantenerse a la vanguardia y seguir el ritmo de crecimiento de un mercado que no se detiene.
En el corazón de Alto Paraná, en la laboriosa Ciudad del Este, nació en el 2004 Blascor Pinturas, una marca que hoy se erige como un ejemplo de innovación, crecimiento y superación en Paraguay.
Su historia comienza con el matrimonio de Amilto y Lurdes Tonidandel, junto a Moacir y Noemí Piovesani, quienes decidieron unir su pasión por los colores y la industria química para crear productos que trascendieran la simple función de cubrir paredes. Ellos estaban convencidos de que querían dejar una huella, que cada pared, cada mueble y cada vehículo hablara de calidad y estilo.
“Blascor Pinturas, como marca, nace hace 21 años, dentro de la empresa Sol Tintas S.A”, recuerda Vinicius Tonidandel, gerente administrativo de Blascor, quien forma parte de la segunda generación al frente de este consolidado negocio.
Vinicius Tonidandel, gerente administrativo de Blascor. Foto: Ralphie Zotti.
Con orgullo, explica que el nombre de la planta industrial proviene de la combinación de San Blas, donde estuvo la primera fábrica, y “Cor” de color, formando así Blascor, en tanto que su primer producto –contrario a lo que todos esperarían de una fábrica de pinturas- fue la masilla plástica, destinada a talleres de chapería y pintura, que marcó el inicio de un camino de innovación y crecimiento constante.
Soñar en grande. La primera fábrica estuvo ubicada en Ciudad del Este, pero pronto sus fundadores se dieron cuenta de que necesitaban un espacio más amplio para crecer.
Así, en 2007, trasladaron su producción a Hernandarias, donde comenzaron a construir la infraestructura que le permitiría soñar a lo grande, relató el gerente.
Lo que inició como un taller modesto, fabricando solo masilla plástica para reparaciones automotrices, hoy es un complejo industrial capaz de producir más de 2.500 ítems distribuidos en cinco líneas: inmobiliaria, construcción civil, industrial, muebles y automotriz.
Innovación sin límites. Blascor Pinturas se ha convertido en la primera y hasta ahora única industria paraguaya en producir pintura para repintado automotor, ofreciendo más de 40.000 colores para los diferentes modelos de vehículos.
Pero su pasión por la innovación no se detiene ahí. Vinicius cuenta que la línea inmobiliaria ofrece desde lo más clásico, como látex y vinil súper premium, hasta tendencias audaces como cemento quemado, efecto mármol y la goma líquida TopFlex.
“Máxima Protección; Máxima Cobertura; y el Súper Lavable son nuestros productos más emblemáticos de esta línea, pensados para quienes buscan calidad y practicidad en cada detalle del hogar”, explica el gerente.
Una empresa familiar con visión de futuro. Lo que distingue a Blascor no es solo su innovación tecnológica, sino también su enfoque humano. La empresa ha sabido integrar a la segunda generación familiar, la cual creció literalmente “con el biberón en una mano y la latita de pintura en la otra”.
Este traspaso de conocimiento ha sido clave para mantener la esencia de la marca y su compromiso con la calidad, la vanguardia y el servicio.
Y si hablamos de la evolución de la producción, los balances revelan que ha sido igualmente impresionante. De un inicio artesanal y manual, con máquinas genéricas, Blascor incorporó procesos de automatización y maquinaria específica, aumentando la capacidad productiva y reduciendo los tiempos sin comprometer la calidad.
Hoy, sus productos inmobiliarios representan el 80 % de la producción, mientras que el 20 % se distribuye entre las líneas industrial, muebles y automotriz.
“El proceso de automatización surgió nuevamente del aumento de la demanda de productos Blascor, y de la fidelización y garantía de cada lote producido; también al optar por el proceso de automatización, estamos aumentando nuestra capacidad productiva con la reducción de tiempo del proceso productivo”, precisó.
A modo de comentario, dijo que el objetivo de esta inversión en tecnología e infraestructura es lograr poner a disposición de sus clientes y consumidores una mayor cantidad de productos en un tiempo menor, cumpliendo y respetando siempre el buen servicio que quieren brindar a quienes confían en la marca Blascor Pinturas.
Hitos que marcan la historia. Entre los hitos históricos de la empresa destacan dos que marcaron un antes y un después. El primero, la producción de pintura automotriz, que posicionó a Paraguay en la vanguardia del sector; y la implementación de nanotecnología en sus productos, un logro pionero en el país que elevó el estándar de la industria.
Blascor también ha sabido leer las tendencias del mercado, adaptándose a los gustos y necesidades del consumidor paraguayo. Vinicius anticipa que los colores más vendidos son los clásicos como el blanco y, entre los pasteles, el arena, mientras que los productos más demandados incluyen texturas, grafiatos y pintura látex acrílica. Sin embargo, la línea premium y los efectos decorativos innovadores están ganando terreno rápidamente.
Entre risas, recordó pedidos curiosos, como una pintura para tejas que replicara exactamente el tono de la teja recién salida de la tejería: “Fue todo un desafío técnico, pero logramos el color exacto que quería la clienta”, confesó con satisfacción.
Filosofía y profesionalismo. El gerente administrativo de Blascor destaca que, en su filosofía, “la imagen habla por sí sola”, un principio que inculca a su equipo de ventas. Para él, la presentación y profesionalismo son tan importantes como la calidad del producto.
Es por eso que desde Blascor se promueve la formación constante, no solo técnica sino también en habilidades personales, para garantizar que cada interacción con clientes y proveedores sea una experiencia positiva y confiable.
A esto también se suma la participación en expoferias, tanto las que la firma misma realiza como aquellas internacionales en las que participan. “Este año hicimos nuestra 14° edición, en agosto, el evento fue en la ciudad de Luque y en setiembre hicimos otra en Minga Guazú, Alto Paraná. De forma internacional, este año participamos de varias ferias de la construcción en Brasil, como la Construl en la ciudad de Camboriú y Expo Matcon en Curitiba, y recientemente, a fines de setiembre, participamos con nuestro proveedor español de la marca de herramientas para pinturas Pentrilo, de la Abrafati show, una de las principales ferias de proveedores para industrias de pinturas, la segunda mayor del mundo en este segmento”, indicó.
En este mes de octubre, estarán también con un stand en la primera edición de la FEPY, feria organizada por la Unión Industrial Paraguaya. También participan de ferias en Bolivia y Argentina.
Frescura en primavera y verano. Con la llegada de la primavera y el verano, las personas buscan darle un aire nuevo a sus hogares, edificios, oficinas y espacios de trabajo. Los colores se vuelven protagonistas, y Blascor ofrece un catálogo tan amplio que es capaz de satisfacer desde los gustos más clásicos hasta las tendencias más atrevidas.
Pero la renovación no está solo en la paleta cromática. La frescura también llega de la mano de su tecnología de vanguardia, que garantiza acabados duraderos, resistentes y fáciles de mantener. Así, cada pared, mueble o superficie no solo luce impecable, sino que también refleja innovación y practicidad.
En esta temporada donde la luz lo inunda todo, Blascor se convierte en el aliado perfecto para transformar los ambientes en escenarios llenos de energía, personalidad y confort.
Expansión regional y compromiso social. La expansión regional es otra meta de la empresa. Con presencia en Brasil, Bolivia y Uruguay, Blascor busca llevar la excelencia paraguaya a toda Latinoamérica. Su planta de Hernandarias se ha convertido en un motor de crecimiento, acompañando el desarrollo industrial de la zona y garantizando un abastecimiento eficiente a través de su centro de distribución en Luque.
Además de su rol industrial, Blascor asume responsabilidades sociales y ambientales. Cuenta con una planta de tratamiento de efluentes que permite reutilizar el agua, un sistema de reciclaje de solventes que reduce el impacto ambiental, y el proyecto “Manos de Ángeles”, con el que se producen pañales geriátricos donados a quienes más los necesitan.
Mirando al futuro. Los planes a futuro son ambiciosos, afirma el gerente. Entre ellos, consolidar el liderazgo en Paraguay, expandirse por el continente, desarrollar la línea premium y seguir capacitando a su equipo y clientes. “Queremos ser más que un proveedor, queremos ser compañeros de alianzas, crecer junto con nuestros clientes y ofrecer productos que superen expectativas”, puntualizó.
Blascor Pinturas es, sin duda, una historia de superación y progreso, en la que cada color, cada línea y cada producto refleja la pasión de sus fundadores, la innovación de su segunda generación y el compromiso con un Paraguay que se viste de éxito y creatividad. Desde un envase rojo de látex hasta la pintura dorada que simula el oro, Blascor demuestra que la pintura está en todo y la imagen es fundamental, mostrando que una empresa nacional puede competir con cualquier marca internacional sin perder nunca su identidad.