El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, mencionó que la agricultura como tal no debe ser tomada como la causante de la problemática global del cambio climático, sino más bien adaptarla como parte de la solución.
“La agricultura debe ser vista como parte de la solución a los problemas y desafíos que enfrentamos como humanidad, y debe tener un lugar relevante en las negociaciones para la acción climática”, expresó, al tiempo de destacar los avances hacia la sostenibilidad realizados por el sector agroalimentario de las Américas.
Lo dijo en el marco de la 27ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 27), durante el encuentro realizado en el pabellón denominado Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas, ocasión en la que se estableció un acuerdo para la lucha contra la desertificación y protección del suelo.
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Protección de suelos
El citado acuerdo fue establecido con la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés), para trabajar de forma conjunta de modo de posicionar la protección a los suelos como una prioridad de las políticas públicas en la región.
El documento fue rubricado por la secretaria ejecutiva adjunta de la UNCCD, Andrea Meza Murillo, y el director Otero, quienes se reunieron en Sharm El Sheik, Egipto, donde se desarrolla la COP 27, que congrega a jefes de Estado, ministros y negociadores junto con activistas climáticos, alcaldes, representantes de la sociedad civil y el sector privado del mundo agrícola.
Meza detalló que la agenda contempla trabajar para promover respuestas globales a la desertificación y la sequía, que incluye no solo el trabajo en los desiertos, sino las decisiones asociadas a la planificación del territorio o de tenencia de la tierra.
Plasmó igualmente que la UNCCD tiene un enfoque en el que la restauración de los suelos parte de reconocer al sector agropecuario y la transformación de los sistemas alimentarios, y que apunta a fomentar sinergias, incrementando su exposición y sus impactos en América Latina.
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El Niño alcanza temperaturas récord en el Pacífico y apunta a ser de los más fuertes
El fenómeno meteorológico El Niño, con una “intensidad excepcional”, provocó en septiembre el calentamiento de una parte del Pacífico a niveles inéditos, informó el lunes el observatorio europeo Copernicus. Meteorólogos de todo el mundo han advertido durante meses de que el actual fenómeno El Niño podría convertirse en el más fuerte que se ha observado, y el récord anterior fue superado incluso antes de que el fenómeno de este año alcance su punto máximo.
El Niño eleva las temperaturas en el Pacífico tropical, provocando cambios en el clima que pueden aumentar el riesgo de sequías e inundaciones y exacerbar el calentamiento global causado por humanos. El Servicio Copernicus de Cambio Climático dijo que las temperaturas en la superficie marina, en una región clave para el monitoreo de El Niño en el Pacífico, llamada Nino3.4, alcanzó su temperatura histórica máxima en septiembre, con 29,7 ºC.
Supera la temperatura máxima de fenómenos previos de El Niño en 1982/1983, 1997/1998 y 2015/2016, “lo que pone de relieve la intensidad excepcional del actual El Niño”, señaló el monitor de la UE. Copernicus dijo en un comunicado enviado a la AFP que “aún no puede decir que el actual El Niño es el más fuerte jamás registrado”.
Las comparaciones se complican porque el cambio climático hace que suban las temperaturas de los océanos, haciendo que fenómenos recientes de El Niño parezcan más fuertes que los anteriores.
Pero al fortalecerse el evento actual, la temperatura promedio de la superficie marina alcanzó un récord de 21,05 ºC para septiembre, por encima del máximo anterior de 20,9 ºC para el mismo mes de 2023, según Copernicus.
En general, el mundo experimentó su segundo mes de septiembre más cálido registrado, con la temperatura del aire en un promedio de 16,27 ºC, indicó el monitor europeo.
Su máximo en diciembre
El fenómeno de El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su “punto álgido” en diciembre, alertó este jueves la ONU, al advertir que podría ser uno de los más fuertes registrados desde por lo menos 1950.
Este fenómeno meteorológico natural provocará un aumento de las temperaturas en gran parte del planeta, según la agencia de meteorología y clima de Naciones Unidas, y su impacto agravará los efectos del cambio climático provocado por el hombre.
“El episodio de El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su punto álgido, previsto para diciembre”, señaló la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su boletín mensual sobre el clima estacional global.
“Es probable que conlleve temperaturas superiores a la media en gran parte del planeta y altere las pautas de precipitación, un escenario en el cual se incrementaría el riesgo de sequías e inundaciones en diversas regiones”, alertó.
El Niño, como se conoce al calentamiento de la superficie del Pacífico ecuatorial central y oriental, es capaz de desencadenar cambios en los vientos, la presión y los patrones de precipitación en todo el planeta.
Por lo general, ocurre de cada dos a siete años y dura entre nueve y 12 meses.
Las condiciones oscilan entre El Niño y su opuesto, La Niña, con periodos neutros en el medio.
El Niño “se está fortaleciendo rápidamente”
“Se prevé que las temperaturas de la superficie del mar en las partes central y oriental del Pacífico tropical aumenten hasta alcanzar valores sin precedentes durante los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2026”, señaló la OMM.
“Ello obedece al fortalecimiento del episodio de El Niño, que condicionará las pautas meteorológicas y afectará a economías, ecosistemas y comunidades de todo el mundo”, completó.
Este pronóstico se basa en el consenso de 13 centros meteorológicos nacionales e internacionales de primer nivel.
“El Niño se ha consolidado y se está fortaleciendo rápidamente”, recalcó en un comunicado la directora de la OMM, Celeste Saulo.
“Según los pronósticos de la OMM, la probabilidad de que el evento persista hasta febrero de 2027 es prácticamente del 100 %, y podría ser uno de los episodios más intensos desde, al menos, 1950”, apuntó la experta argentina.
Saulo aclaró que El Niño no agrega calor nuevo al planeta, sino que libera el que está almacenado en el océano.
“Las aguas de las que se nutre El Niño presentan las temperaturas más altas jamás registradas. En otras palabras, hay más calor que puede liberarse”, afirmó.
Récord de temperaturas marinas
El índice que mide las anomalías de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial centrooriental, la región en el corazón de El Niño, aumentó de 1,6 °C por encima de lo normal en junio a +2,5°C en agosto.
Para octubre, noviembre y diciembre, se prevé que la anomalía alcance aproximadamente 3,7°C por arriba de lo normal.
Este sería el valor más alto desde que comenzaron las observaciones, al superar el récord anterior de 2,6 °C establecido en 2015-2016.
El último fenómeno de El Niño contribuyó a que 2023 fuera el segundo año más caluroso registrado y a que 2024 alcanzara el máximo histórico, con alrededor de 1,55 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900.
Si bien El Niño suele alcanzar su punto cúspide entre noviembre y febrero, el aumento de temperaturas resultante suele producirse más tarde.
El episodio actual de este fenómeno ya está afectando gravemente a algunas regiones, entre ellas Centroamérica, donde los animales y los cultivos están muriendo a causa de la sequía.
Fuente: AFP.
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Gamarra reivindica la identidad y la legitimidad de la diplomacia parlamentaria
El diputado Rodrigo Gamarra, en su condición de presidente del Parlamento del Mercosur (Parlasur), sostuvo que la diplomacia parlamentaria dejó de ser un simple auxiliar de la diplomacia ejecutiva y que hoy tiene “identidad, legitimidad y responsabilidades propias”. Lo planteó en una entrevista publicada bajo el título “Repensar la Diplomacia Parlamentaria”, un artículo de la autora Ivana Patané.
En la nota repasa la evolución de la diplomacia parlamentaria, desde la fundación de la Unión Interparlamentaria en 1889 y la incorporación de asambleas parlamentarias a los organismos internacionales tras 1945, hasta el caso latinoamericano, con el Parlatino (1964), el Parlacen (1987) y, en el Mercosur, el paso de la Comisión Parlamentaria Conjunta al Parlasur, que funciona desde 2007.
Complementaria, no sustitutiva
Consultado sobre si la diplomacia parlamentaria es una auxiliar de la ejecutiva o ya tiene un rol propio, Gamarra respondió que es “complementaria”, pero con personería distinta. Explicó que, mientras la diplomacia tradicional representa a los estados y a sus gobiernos, la parlamentaria “representa también la pluralidad política” y a través de ella, a las sociedades.
Aclaró que no se pretende reemplazar al Poder Ejecutivo, a quien corresponde constitucionalmente conducir la política exterior. Dijo que los parlamentos pueden acompañar, ampliar los espacios de diálogo y acercar la política exterior al ciudadano. “La integración verdadera tiene que sentirse en la frontera, en el comercio, en las rutas, en el empleo y en la vida cotidiana de nuestra gente”, afirmó.
Mirada de la doble función
Como legislador nacional y presidente del Parlasur, Gamarra describió dos responsabilidades “diferentes, pero absolutamente complementarias”. Desde la Cámara de Diputados, dijo que se viven a diario los problemas concretos de los paraguayos: productores, trabajadores, fronteras, infraestructura y atracción de inversiones. En el Parlasur, la perspectiva se amplía hacia los puntos de encuentro con Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y el resto de la región.
Esa doble experiencia, según explicó, evita que la integración “se vuelva abstracta”. Mientras la diplomacia tradicional trabaja con acuerdos, tratados y declaraciones, el parlamentario aporta “la dimensión política y territorial”: escucha al ciudadano y lleva sus preocupaciones a los foros regionales.
En ese marco, propuso un criterio para evaluar al bloque: el Mercosur no debe medirse “por la cantidad de documentos que firma”, sino “por la cantidad de oportunidades que genera”. Indicó que si una decisión regional produce más comercio, mejores rutas, conectividad, inversión o empleo “la integración dejó de ser un concepto diplomático y comenzó a transformar la vida de la gente”, acotó.
Una diplomacia que anticipe
Sobre los desafíos de la próxima década, el parlamentario anticipó una diplomacia parlamentaria “mucho más rápida, más tecnológica y, paradójicamente, mucho más humana”. Señaló que la inteligencia artificial, la desinformación, la ciberseguridad y el cambio climático comparten que “ninguno reconoce fronteras nacionales”, por lo que las respuestas tampoco pueden quedar encerradas en ellas.
Reconoció que la IA es una herramienta potente para el desarrollo, la educación, la salud y la productividad, pero advirtió sobre sus riesgos en materia de empleo, privacidad, seguridad y desinformación. “Ningún país del Mercosur debería enfrentar solo esa discusión”, sostuvo.
Agregó además, que desde el Parlasur se planteó un rol de espacio donde se puedan anticipar los grandes debates, intercambiar legislación, compartir experiencias y construir principios comunes, siempre respetando la soberanía y las particularidades de cada Estado. Frente a la desinformación, consideró necesario recuperar la confianza mediante más transparencia, participación y mejores instituciones.
El legislador también destacó que la región cuenta con agua, energía, alimentos, biodiversidad y minerales estratégicos, y que América del Sur “tiene condiciones para ser protagonista” y no mera espectadora de las transformaciones globales.
Su conclusión fue que la diplomacia parlamentaria del futuro “tiene que anticiparlas” en lugar de limitarse a reaccionar ante las crisis. “Si la tecnología avanza más rápido que nuestras instituciones, si la desinformación avanza más rápido que la verdad y si los desafíos globales avanzan más rápido que nuestra capacidad de integrarnos, llegaremos siempre tarde”, advirtió. El desafío del Parlasur es “lograr que nuestra región llegue preparada al futuro”, concluyó.
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Asistencia y prevención: qué tener en cuenta en el campo ante la posibilidad de lluvias intensas
Ante la posibilidad de lluvias intensas y exceso de humedad asociados con el fenómeno El Niño, los productores pueden tomar medidas para reducir riesgos en sus fincas y organizar las tareas agropecuarias. Consultar los pronósticos con anticipación permite planificar la siembra, la cosecha y el manejo de los cultivos, además de preparar refugios para los animales y proteger los insumos.
Entre las principales recomendaciones figuran limpiar canales de drenaje y desagües para evitar anegamientos, controlar los cultivos para detectar enfermedades favorecidas por la humedad y guardar semillas, fertilizantes y alimentos para animales en lugares secos. También es importante revisar techos e invernaderos y asegurar estructuras expuestas a vientos fuertes.
En el caso de la producción ganadera, se aconseja mantener a los animales en espacios seguros, con agua limpia, alimento y refugio, evitando las zonas expuestas a inundaciones. Asimismo, se recomienda suspender las labores a campo abierto durante tormentas eléctricas y evitar el uso de maquinaria sobre suelos saturados.
Asistencia del MAG
Para anticiparse a las condiciones climáticas, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) dispone de información basada en los pronósticos de la Dirección de Meteorología e Hidrología, con herramientas de consulta que permiten orientar la planificación hasta con cinco o seis días de anticipación.
Los productores pueden consultar el portal del MAG, revisar los datos de las estaciones meteorológicas y acceder a los materiales de consulta. También pueden recurrir a los técnicos de las Agencias Locales de Asistencia Técnica (ALAT) y los Centros de Desarrollo Agropecuario (CDA) para adaptar las medidas preventivas a las condiciones de cada finca.
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Semana FACSO 2026 pondrá el foco en los cambios sociales y los desafíos del futuro
La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (FACSO-UNA) prepara una nueva edición de la #SemanaFACSO, que se desarrollará del 12 al 17 de octubre en el marco de su octavo aniversario. La agenda combinará investigación, formación y debate para analizar las transformaciones que están modificando la realidad social, política y económica de Paraguay y la región.
Las actividades abordarán temas como:
- democracia
- derechos,
- desigualdad
- tecnología
- trabajo
- movimientos sociales
- economía
- y los cambios en el escenario internacional, con la participación de especialistas nacionales e internacionales.
Investigación y cambios en América Latina
La programación arrancará el lunes 12 de octubre con la Expo Feria Abordaje Profesional “Aproximaciones a la realidad en los procesos de intervención en Trabajo Social”, de 15:00 a 20:00. Estudiantes de Abordaje Profesional II, III y IV de Trabajo Social presentarán experiencias de aprendizaje y espacios de intercambio destinados a vincular la formación académica con la práctica profesional.
Ese mismo día, de 18:00 a 21:00, se realizará el Seminario de Posgrado “Cambios sociales en América Latina del siglo XXI”, a cargo de la Dra. Lorena Soler, de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El encuentro analizará las transformaciones políticas, sociales y económicas de la región, con énfasis en las derechas, las izquierdas y los procesos de cambio entre los siglos XX y XXI. El debate estará organizado alrededor de tres ejes: Estado, movimientos sociales y modelo económico.
El martes 13 llegará uno de los encuentros centrales de la agenda con el VIII Foro de Investigación FACSO 2026 y II Seminario Internacional en Ciencias Sociales, bajo el tema “Academia y tecnología, futuros posibles”, de 14:00 a 17:30.
La jornada pondrá en discusión cómo los cambios tecnológicos y las transformaciones internacionales repercuten en la realidad nacional. Se abordarán investigaciones sobre territorio, ambiente, economías populares, género, violencias, derechos, Estado y poder, educación, innovación, mundo laboral, desigualdades, identidades e interculturalidad.
La fecha incluirá además la Conferencia Central “Academia y tecnología, futuros posibles”, nuevamente a cargo de Lorena Soler, de 18:00 a 20:00, en el Salón Auditorio “Prof. Stella García” de la FACSO-UNA.
El futuro del trabajo también entra en debate
El miércoles 14 de octubre será el turno del Seminario Internacional “Crisis del capital, uberización y la nueva morfología del trabajo en el Centro y en América Latina”, de 15:00 a 19:00. La exposición estará a cargo del sociólogo brasileño Dr. Ricardo Antunes, reconocido por sus investigaciones sobre el mundo laboral y las transformaciones que experimenta el trabajo contemporáneo.
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El jueves 15 con el VIII Foro de Ciencias Sociales FACSO-UNA, tendrá como eje “Escenario geopolítico y su impacto en Paraguay: desafíos para la democracia, la economía y las ciencias sociales”.
Entre las 09:00 y las 18:00 se desarrollarán mesas de debate sobre movilidad humana y derechos, economía y reordenamiento global, soberanía y democracia, movimientos sociales, retrocesos de derechos, bienestar social, salud pública y hábitat.
El cierre de la jornada estará a cargo de Ricardo Antunes, quien ofrecerá la Conferencia Magistral “Metamorfosis sociales: del taylorismo a la era de la uberización del trabajo”, de 18:30 a 20:00.