Los economistas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) están aumentando su estimación de la inflación de los precios de los alimentos este año y para el 2023, diciendo que los precios subirán más lentamente el próximo año pero aún por encima del promedio histórico.
El Servicio de Investigación Económica del USDA proyectó el martes que los precios de los supermercados en general aumentarán entre un 11% y un 12% este año y entre un 2,5% y un 3,5% en el 2023. Tanto las estimaciones del 2022 como las del 2023 fueron medio punto porcentual más altas que las pronosticadas en setiembre, resalta el portal especializado Agripulse.com, que revela informes equilibrados y perspectivas de confianza.
Se espera que los cereales y los productos de panadería experimenten los mayores aumentos de precios en el 2023, del 5% al 6%, mientras que se proyectan aumentos del 4% al 5% para las aves de corral y para las grasas y aceites.
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Se espera que los precios de las frutas y verduras disminuyan ligeramente en el 2023. Si bien la gripe aviar ha tenido un efecto significativo en la inflación de los alimentos este año, todas las categorías han experimentado aumentos sustanciales de los precios.
Huevos al alza
Se proyecta que los huevos serán un 27% más altos para este año que en el 2021, mientras que se espera que los precios de las aves de corral sean aproximadamente un 14% más altos.
La Oficina de Estadísticas Laborales informó a principios de este mes que los precios de los supermercados aumentaron un 0,7% en setiembre, impulsados por aumentos en casi todas las categorías, y que los costos de los alimentos ahora han aumentado un 13% en los últimos 12 meses.
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Paraguay, entre oportunidades y riesgos ante el nuevo escenario energético global
El actual shock de oferta en el mercado petrolero, con el Brent en torno a USD 110-115 por barril y riesgos de prolongación por el conflicto en el estrecho de Ormuz, está redibujando el equilibrio económico en América Latina. Según Mariano Sardáns, CEO de la gerencia de patrimonios FDI, Brasil y Argentina emergen como los principales ganadores, mientras Paraguay se ubica en una posición intermedia con vulnerabilidades claras.
En conversación con La Nación/Nación Media, Sardáns explicó que los países productores netos de energía capitalizan directamente el alza del crudo. Brasil, con una producción estimada entre 4,0 y 4,2 millones de barriles diarios en 2026, ya registra un superávit energético equivalente a cerca del 1,1 % de su PIB, mientras que cada incremento de USD 10 en el precio del petróleo le genera unos USD 4.000 millones adicionales.
Argentina, por su parte, consolidó su transformación energética con Vaca Muerta, alcanzando una producción de 810.000 barriles diarios y proyectando un superávit energético de entre USD 10.000 y USD 14.000 millones este año.
“Ambos países pasaron de ser vulnerables a convertirse en generadores netos de dólares en la región”, sostuvo Sardáns, al destacar que el ingreso adicional por exportaciones energéticas compensa con holgura los mayores costos en insumos agrícolas.
Para Paraguay, el escenario es más complejo. Si bien cuenta con ventajas estructurales, como generación eléctrica 100 % renovable a partir de Itaipú y Yacyretá, estabilidad cambiaria y un sector agrícola competitivo, su alta dependencia de combustibles importados lo expone a un impacto negativo en costos.
El país enfrenta un encarecimiento significativo en la importación de diésel y naftas, sumado a un aumento de los costos logísticos por su condición de país sin litoral. Según Sardáns, esto podría traducirse en incrementos de entre 15 % y 25 % en fletes fluviales y terrestres, afectando directamente la competitividad de las exportaciones, especialmente de soja y maíz, que representan más del 60 % de los envíos.
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A esto se suma el encarecimiento de fertilizantes y maquinaria agrícola, lo que presiona los márgenes del sector productivo. “El impacto neto para Paraguay puede ser negativo, con inflación importada y pérdida de competitividad”, indicó, citando estimaciones de firmas internacionales.
No obstante, el analista destacó que el país mantiene “colchones” relevantes. Entre ellos, el récord proyectado de producción de soja, con 11,5 millones de toneladas en la campaña 2025/26, que podría beneficiarse de precios internacionales más altos. También resaltó la estabilidad del guaraní, considerado la moneda más estable de América Latina en 2025, con reservas internacionales cercanas al 22 % del PIB.
En este contexto, Sardáns planteó una hoja de ruta para mitigar el impacto si el shock se prolonga. Entre las medidas prioritarias mencionó subsidios temporales focalizados a combustibles, reducción de impuestos, diversificación de proveedores mediante acuerdos con Argentina o Brasil, y el fortalecimiento de reservas estratégicas.
Asimismo, subrayó la necesidad de impulsar eficiencia en el agro mediante financiamiento a tecnologías de menor consumo energético, así como acelerar el aprovechamiento de la energía de Itaipú para proyectos industriales y de exportación.
“El desafío es proteger al agro, que es el principal generador de divisas, sin comprometer la estabilidad macroeconómica”, afirmó.
En términos regionales, el análisis concluye que Paraguay se posiciona mejor que los importadores puros de energía, pero por detrás de Brasil y Argentina, que hoy capitalizan plenamente el ciclo alcista del petróleo. La duración del shock será determinante, ya que si se extiende más allá de seis meses, advierte Sardáns, el país deberá actuar con rapidez para evitar que la inflación y los costos erosionen su actual estabilidad económica.
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¿Los transgénicos no son causantes de enfermedades?
Más de 200 millones de hectáreas y casi 30 años de uso, en una investigación con datos epidemiológicos y evidencia científica internacional entre distintos países descarta vínculo.
Una investigación publicada por la revista científica GM Crops & Food, y difundida por el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio), analiza casi 30 años de datos epidemiológicos y evidencia internacional. La misma descarta vínculos entre el consumo de alimentos derivados de cultivos genéticamente modificados (OGM) y enfermedades.
El estudio, elaborado por investigadores de la Chosun University y la Seoul National University, revisó literatura científica y bases de datos de organismos como la OMS, GBD, GLOBOCAN, CDC y ECDC, aplicando análisis de tendencias y modelos de regresión Joinpoint para evaluar posibles cambios en la incidencia de enfermedades tras la introducción comercial de OGM.
Abarcando publicaciones entre 1996 y 2023 y series epidemiológicas de 1990 a 2020 en países como Australia, Brasil, China, India, Corea del Sur, Sudáfrica, España y Estados Unidos, los autores analizaron patologías como cáncer, alergias, toxicidad reproductiva y otras enfermedades crónicas.
Los resultados concluyen que no existe evidencia consistente de una relación causal entre el consumo de OGM y estas enfermedades, ni una coincidencia temporal entre su autorización comercial y aumentos en tasas de enfermedad. Incluso en meta-análisis, los patrones fueron heterogéneos y sin señales epidemiológicas robustas.
El documento señala que los cultivos genéticamente modificados, utilizados a gran escala desde mediados de los años noventa y hoy presentes en más de 200 millones de hectáreas a nivel global, se encuentran entre las tecnologías agrícolas más examinadas, y que la evidencia actual no respalda vínculos causales consistentes con enfermedades crónicas, según la recopilación de Chilebio.
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Lanzan crédito “Jepytaso Mujer” para impulsar la producción femenina con tasas preferenciales
El Gobierno puso en marcha este miércoles en la ciudad de Yhú, departamento de Caaguazú, el producto financiero “Jepytaso Mujer”, una herramienta orientada a fortalecer la inclusión económica de las mujeres y dinamizar su participación en el aparato productivo.
La iniciativa, presentada con el respaldo del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), apunta a facilitar el acceso al crédito en condiciones preferenciales.
El programa está dirigido a mujeres que lideran o desarrollan actividades económicas, abarcando desde la agricultura familiar hasta emprendimientos rurales, profesionales independientes y mipymes.
El objetivo es inyectar recursos a sectores donde las mujeres ya generan valor, pero enfrentan barreras de financiamiento.
“Jepytaso Mujer” contempla una tasa de interés del 9 % anual sobre saldo, con condiciones ajustadas al flujo de ingresos de cada actividad. Además, incorpora garantías respaldadas por el Fondo de Garantía para la Mujer (Fogamu), lo que permite ampliar el acceso al crédito incluso para quienes no cuentan con respaldo patrimonial suficiente.
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En cuanto a los plazos, el esquema establece hasta 36 meses para capital operativo, incluyendo períodos de gracia, y hasta 120 meses para inversiones productivas, también con posibilidad de diferir pagos iniciales. Los fondos podrán destinarse a compra de insumos, maquinaria, capital de trabajo, ampliación de negocios o incorporación de tecnología.
El lanzamiento contó con la presencia de la Primera Dama Leticia Ocampos; la ministra de la Mujer, Alicia Pomata; la presidenta del CAH, Amanda León; y la titular de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), Stella Guillén, además de autoridades locales.
Finalmente, destacaron que el instrumento no solo busca inclusión financiera, sino también impacto económico, al potenciar unidades productivas lideradas por mujeres en distintos puntos del país.
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Combustibles: Petropar mantiene ventaja de G. 1.100 por litro en medio de presión internacional
En el mercado paraguayo de combustibles, la diferencia de precios entre el emblema estatal y los privados se mantiene como un factor determinante para el bolsillo de los consumidores. Actualmente, Petróleos Paraguayos (Petropar) continúa ofreciendo los precios más bajos, con una brecha que llega a G. 1.100 por litro en comparación con los principales emblemas privados.
En el caso de las naftas, Petropar comercializa su producto en torno a G. 5.640 por litro, mientras que firmas privadas se ubican cerca de los G. 6.400. Esta diferencia se traduce en un mayor rendimiento para el consumidor, puesto que por cada G. 100.000, es posible cargar aproximadamente 2,9 litros más en estaciones de la estatal.
Una situación similar se observa en el diésel premium. Petropar ofrece este combustible a G. 8.500 por litro, mientras que en el sector privado los precios oscilan entre G. 10.650 y G. 10.690. Esta diferencia permite cargar cerca de 2,4 litros adicionales por cada G. 100.000 en comparación con el promedio de los emblemas privados.
Pese a esta ventaja, la brecha podría comenzar a reducirse. Petropar ya aplicó un reciente ajuste y no descarta nuevas subas. Su presidente, William Wilka, adelantó que evalúan incrementos graduales para evitar un impacto brusco en la economía familiar.
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Desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el director general de Combustibles, Marcelo Benítez, explicó días atrás en la 780 AM, que las empresas privadas no tienen margen para sostener precios bajos de forma prolongada. “Aunque cuenten con stock, en algún momento deben reponer a valores más altos, lo que obliga a trasladar esos incrementos”, sostuvo.
En ese sentido, incluso la estatal reconoce que los ajustes serán inevitables si persisten las actuales condiciones internacionales. La estrategia oficial apunta a amortiguar el impacto mediante subas escalonadas, evitando un golpe directo sobre los consumidores.
El trasfondo de esta dinámica se encuentra en el escenario global. En los últimos días, los precios internacionales de los combustibles han mostrado alta volatilidad, con subas superiores al 5 % en los futuros del gasóleo, impulsadas por tensiones en Medio Oriente, según datos de Trading Economics.
El conflicto se ha intensificado ante la amenaza de ataques de Israel contra el Líbano y las tensiones con Irán, que incluso llegó a bloquear el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía por por la que circula cerca del 20 % del petróleo mundial. Aunque Estados Unidos negó un cierre total, la incertidumbre ya generó la mayor interrupción del suministro petrolero registrada.
Según Trading Economics aunque se normalice el tránsito, la recomposición del suministro no será inmediata. En ese contexto, Paraguay también es dependiente de los precios internacionales, y enfrenta un escenario en el que la presión sobre los combustibles podría mantenerse en el corto plazo, con efectos directos sobre la inflación y la actividad económica.
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