Desde Cappro lamentan inacción del gobierno de Abdo Benítez para salvar a industrias ante la crisis
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Sandra Noguera, gerente general de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), repudió al gobierno de Mario Abdo Benítez por permitir que las industrias hayan quedado paradas y no brindar el apoyo suficiente para la recuperación económica del sector.
Utilizando su cuenta de Twitter, la titular del gremio que nuclea a las industrias del sector de las oleaginosas recordó una visita que había realizado el presidente de la República hace cuatro años atrás, en conmemoración al Día de la Industria que se celebra cada 8 de septiembre.
Desde aquel entonces, el escenario cambió de manera drástica ya que varias empresas sufrieron un duro golpe económico y tuvieron que cesar su producción. “Si hoy hiciera lo mismo, vería las fábricas cerradas”, sostuvo Noguera al mencionar este hecho.
Según comentó, la industria aceitera atraviesa una crítica situación desde hace tiempo. Tal es así que en el 2021 cerró su tercer año consecutivo con una caída en el procesamiento en términos interanuales. El 90% de la cosecha ya ha sido industrializada o exportada en estado natural, cerraremos el cuarto año con caída, agregó.
“Ya alertábamos en enero de este año de los riesgos de que se produzca un desabastecimiento de materias primas, por el quiebre de más del 60% de la cosecha. Las medidas del Gobierno no fueron tomadas a tiempo, para intentar mitigar el impacto negativo de la sequía en las industrias”, confirmó Noguera a través de su publicación en Twitter, culpando a la mala gestión de Mario Abdo Benítez por no haberles tendido la mano en un momento desfavorable para el sector.
En ese sentido considera que se debe ser capaz de ver lo que deja de ganar el país cuando en la matriz de exportaciones crece el volumen de materias primas en lugar del volumen de productos industrializados a partir de las mismas, que tienen un mayor valor. De igual manera, sostiene que consolidar la industria aceitera nacional puede ayudar a atraer otras inversiones y generar más oportunidades de empleo.
“Es mucho lo que se pierde si el Gobierno resta importancia a este sector”, sentenció en su posteo.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
Soja: molienda sigue con altos niveles, superiores al 12 %
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El procesamiento llegó a julio a aproximadamente 382.000 toneladas de granos.
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer los datos actualizados al mes de julio sobre la actividad del sector, la cual sigue demostrando gran dinamismo.
Durante julio se industrializaron aproximadamente 382.000 toneladas de soja. Se trata del segundo mayor volumen mensual registrado por la industria, solo por debajo de las más de 385.000 toneladas procesadas en marzo de 2017.
El procesamiento acumulado entre enero y julio llegó a 2.234.720 toneladas, más de 252.000 toneladas más que en el mismo periodo de 2025. La variación interanual fue de 12,7 %. Para encontrar un acumulado entre enero y julio superior hay que remontarse a 2018, cuando la molienda al séptimo mes alcanzó 2,25 millones de toneladas.
Desde la Cappro se valora que una mayor molienda también dinamiza la actividad de proveedores de bienes y servicios y amplía la disponibilidad de derivados, como el aceite, harina y cascarilla para la ganadería, la industria alimentaria y los biocombustibles.
OTROS PRODUCTOS
Por otro lado, el procesamiento de oleaginosas y cereales distintos de la soja alcanzó 31.678 toneladas acumuladas a julio, frente a 36.999 toneladas en el mismo periodo de 2025. Esto representa una reducción de 5.321 toneladas, equivalente al 14,4 %.
Al cierre de julio, la utilización de la capacidad instalada para industrializar soja alcanzó el 80 %, impulsada por el buen ritmo de procesamiento de los últimos meses. El indicador mejoró 2 puntos porcentuales frente al cierre del primer semestre y se mantuvo en el mismo nivel observado en julio de 2025.
Molienda de soja continúa registrando altos niveles con incremento superior al 12 %
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer los datos actualizados al mes de julio sobre la actividad del sector, la cual sigue demostrando gran dinamismo.
Durante julio se industrializaron aproximadamente 382.000 toneladas de soja. Se trata del segundo mayor volumen mensual registrado por la industria, solo por debajo de las más de 385.000 toneladas procesadas en marzo de 2017.
El procesamiento acumulado entre enero y julio llegó a 2.234.720 toneladas, más de 252.000 toneladas más que en el mismo periodo de 2025. La variación interanual fue de 12,7 %. Para encontrar un acumulado entre enero y julio superior hay que remontarse a 2018, cuando la molienda al séptimo mes alcanzó 2,25 millones de toneladas.
Desde la Cappro se valora que una mayor molienda también dinamiza la actividad de proveedores de bienes y servicios y amplía la disponibilidad de derivados, como el aceite, harina y cascarilla para la ganadería, la industria alimentaria y los biocombustibles.
Por otro lado, el procesamiento de oleaginosas y cereales distintos de la soja alcanzó 31.678 toneladas acumuladas a julio, frente a 36.999 toneladas en el mismo periodo de 2025. Esto representa una reducción de 5.321 toneladas, equivalente al 14,4 %.
Al cierre de julio, la utilización de la capacidad instalada para industrializar soja alcanzó el 80 %, impulsada por el buen ritmo de procesamiento de los últimos meses. El indicador mejoró 2 puntos porcentuales frente al cierre del primer semestre y se mantuvo en el mismo nivel observado en julio de 2025.